Palabras de D. Ignacio Cosidó en el acto de presentación del libro
(Palabras en el acto de presentación del libro "Qué piensan los neocon españoles”.Hotel Intercontinental, 14 de marzo de 2007)
Es un gran honor para mí presentarles este libro en nombre de sus autores.
Especialmente hacerlo de la mano de amigos como José María Aznar, Alberto Recarte, José María Marco y Antonio Arcones.
José María Marco no es miembro del GEES, por ahora, pero piensa como si lo fuera.
Alberto Recarte es el responsable del lanzamiento del GEES al espacio cibernético, abriéndonos Libertad Digital como la mejor plataforma para la proyección de nuestras ideas.
A José María Aznar, el político europeo más importante de las últimas décadas, le debemos no sólo el aliento y cariño que hoy nos demuestra con su presencia, sino el haber ejercido el poder durante ocho años con fidelidad a unos valores y unos principios con los que nosotros nos sentimos profundamente identificados.
Quiero agradecer también a Antonio Arcones el haber editado con tanto cariño y eficacia nuestra obra en una editorial, Ciudadela, que constituye un ejemplo de la pujanza de la libertad en el nuevo panorama cultural español.
No voy a aburrirles contándoles mis veinte años de relación personal con el GEES.
A modo de resumen sólo les diré que después de mi familia no he tenido en mi vida otra relación más estable ni probablemente más placentera que la mantenida con mis amigos del GEES.
Entré en el GEES hace veinte años como un estudiante encargado de recortar periódicos y desde entonces he ido descendiendo peldaños intelectualmente hasta convertirme en político.
Aunque mucho me temo que con intervenciones como las de hoy pronto podré volver a mi vocación intelectual y reincorporarme al GEES como analista en activo.
Tampoco les voy a explicar el contenido del libro, porque ese trabajo lo hará Jose María Marco con mucha brillantez, y el que quiera saber más, que lo compre y lo lea, me dice el editor que por ese orden.
Sólo una aclaración sobre el título.
Irving Kristol, uno de los precursores del movimiento neconservador en Estados Unidos, suele decir que un neocon es un liberal, en el sentido norteamericano del término, atacado por la realidad.
Pero en la España actual, un neocon es más bien un liberal, en el sentido europeo del término, atacado por Zapatero.
Bromas aparte, sí creo que si en Estados Unidos la doctrina neoconservadora nace del desencanto de algunos idealistas de izquierda con el socialismo, en Europa estamos asistiendo más bien a un resurgimiento del pensamiento liberal-conservador como una alternativa a la ruina ideológica de la izquierda.
Quizás sea el liderazgo emergente de Sarkozy y el liderazgo decadente de Zapatero los que mejor representen ambas tendencias.
Pero lo relevante es que partiendo de puntos distintos y por caminos diferentes puede establecerse un puente de conexión ideológica sobre el Atlántico con un enorme potencial para lograr un mundo mejor y más libre.
Hecha esta aclaración, quiero utilizar mis cinco minutos para hablarles del GEES.
El anterior ministro de Defensa, José Bono, definió el GEES en sede parlamentaria como una secta pseudoreligiosa, pero esa definición sólo se explica desde obsesión del actual Gobierno por descalificar e ilegalizar todo lo que se oponga a su ideología.
Pero desechada la definición de nuestros enemigos, no es fácil acertar con una definición propia.
El GEES es una rara mezcla de amistad personal, vocación intelectual, activismo político, coherencia ideológica y fidelidad a unos valores y principios comunes.
El proyecto nace en los ochenta en un ámbito universitario y con el fin de cubrir el inmenso vacío de pensamiento estratégico que existía en la España de entonces y seguimos padeciendo en buena medida en la actual.
Desde el primer momento nace con la intención de superar la mera reflexión académica sobre los problemas para tratar de influir en la realidad política.
Aunque sean los que menos nos quieren los que piensa que más influimos, lo cierto es que alguna relevancia ha tenido el GEES a lo largo de su historia en debates como la transformación de las Fuerzas Armadas, el futuro de la OTAN, la relación con Estados Unidos, la política de defensa europea o la reforma inacabada de nuestra comunidad de inteligencia.
En todos estos años, Rabel Bardají, y es justo reconocerlo aquí, ha ejercido el liderazgo dentro del GEES.
Rafael, lo verán ustedes en sus textos, tiene la virtud intelectual de adelantarse veinte años a la sociedad en la que vive, lo cuál he de confesarles que políticamente resulta a veces peligroso.
No es casual por tanto que Rafael sea más valorado como analista estratégico en Washington que en Madrid.
En todo caso, quiero agradecerle en nombre de todo el GEES y en el mío propio estos veinte años de trabajo incesante, de provocación permanente y de brillantez indiscutible.
Junto a Rafael fundaron el GEES dos por entonces jóvenes profesores universitarios que constituyen los pilares sobre los que ha crecido este proyecto: Florentino Portero y Manuel Coma.
Florentino Portero, hoy Secretario General del GEES, es lo más parecido a un intelectual británico exiliado en España.
Estoy seguro de que lo conocerán todos Ustedes, porque su gran capacidad pedagógica lo ha convertido en nuestra particular estrella televisiva.
Tiene además otra rareza y es que se trata de un académico dotado para la gestión, por lo que ha sido el hombre esencial, ayudado por la siempre eficaz Carmen Calero, para la siempre difícil supervivencia del Grupo.
Manuel Coma, nuestro Presidente, ha sido siempre un pozo de sabiduría insondable donde acudir en tiempos de sequía de ideas.
Tiene además una ilimitada capacidad para fotocopiar y lo que resulta inaudito en nuestro país, para leer, todo aquellos que sobre temas estratégicos se publica fuera de España.
Esta cualidad le convierte en un soberbio analista de la política nacional, sobre la que casi nunca escribe.
A estos socios fundadores se han ido incorporando a lo largo de estos veinte años de historia nuevos analistas como Carlos Ruiz Miguel, Oscar Elía, Emilio Campany o Sobren Kern, así como un creciente número de colaboradores cuyo empuje y entusiasmo confieso que hoy desborda nuestro mínimo andamiaje organizativo.
A todos ellos, a los padres fundadores y a los miembros recién llegados, rinde homenaje este libro que resume veinte años de esfuerzo, de ilusión y de ideas al servicio de unos principios y unos valores que han resultado inamovibles.
¿Cuáles son esos principios?
Pocos y simples.
Creemos que la democracia no sólo tiene una validez universal sino que en un planeta globalizado la propia pervivencia de nuestros sistemas democráticos depende en gran medida de nuestra capacidad para expandir la libertad en el mundo.
Creemos en la superioridad de los valores de la verdad, la justicia y la dignidad humana que han fundado nuestra civilización occidental y que han llevado a nuestras sociedades a niveles de libertad, seguridad y prosperidad desconocidos en la historia de la humanidad.
Creemos que la libertad está hoy amenazada por nuevas formas de totalitarismo, muy en especial por un terrorismo yihadista que busca la destrucción de nuestra civilización. Esta amenaza requiere una respuesta contundente por parte de Occidente a la altura de este desafío histórico. El apaciguamiento que algunos propugnan frente a los enemigos de la libertad sólo conduce para nosotros al suicidio de la democracia.
Creemos que Europa padece hoy una profunda crisis como consecuencia del relativismo moral que la invade, de la pérdida de los valores esenciales que la han forjado a lo largo de siglos de historia y de su incapacidad para hacer frente a sus enemigos, pero con la misma firmeza creemos que esta crisis puede y debe superarse en el marco de una alianza global del conjunto de los países libres.
Creemos, por último, que la libertad se encuentra hoy especialmente amenazada en España como consecuencia de un Gobierno débil y radical que se arrodilla ante el chantaje del terror, que se alinea con quiénes pretenden destruir nuestra libertad, nuestra Constitución y nuestra Nación y que conduce a España a la marginalidad internacional, al aislamiento y al enfrentamiento con las grandes democracias del mundo.
Un país en el que con el dinero de los contribuyentes y el elogio de sus gobernantes se publica una obra tan denigrante para las creencias de la mayoría y para la propia dignidad humana como la que hemos conocido hoy en Extremadura pone en evidencia la imperiosa necesidad no sólo de un cambio político en esa Comunidad sino de un rearme moral del conjunto de la sociedad española.
Concluyo ya.
El centro derecha español ha estado siempre tan ocupado en la batalla política que ha olvidado dar la batalla de las ideas.
La consecuencia es que la izquierda ha monopolizado en las últimas décadas el mundo académico e intelectual sometiéndolo a un empobrecimiento y una uniformidad que comienza a resultar insoportable.
Hoy tenemos una izquierda intelectualmente sepultada bajo los escombros del Muro de Berlín e incapaz de dar respuesta a los grandes desafíos a los que nos enfrenta el Siglo XXI.
Ha llegado por tanto el momento de dar y ganar la batalla de las ideas a una izquierda melancólica que sólo sabe mirar al pasado y arrebatarle las banderas de la libertad, del progreso y de la modernidad que en algún momento nos dejamos robar por una fatal mezcla de cobardía intelectual y atonía moral.
En esa batalla ideológica grupos como el GEES o editoriales como Ciudadela se encuentran claramente en la vanguardia.
En un momento en el que personalmente me encuentro más imbuido en la lucha política que en la batalla de las ideas me gustaría finalizar diciendo dos cosas a mis amigos del GEES.
La primera es daros las gracias por vuestra generosidad, vuestra valentía y vuestra persistencia en nuestra lucha por la verdad y por la libertad, que estoy seguro resultará finalmente victoriosa.
La segunda es que en la medida de mis posibilidades tendréis siempre mi apoyo porque creo que ayudar a vencer en esa batalla de las ideas y de los valores es sin duda el mejor servicio que puedo prestar a la libertad y a España, las dos razones más importantes por las que estoy en política.