(Publicado en La Razón, 17 de marzo de 2007)
Las témporas y lo que uds. ya saben tienen más que ver entre sí que la manifestación de esta tarde con la guerra de Irak, mero pretexto para echarle un capote al gobierno en sus obras de caridad con etarras multiasesinos. Capote tejido de cadáveres inocentes masacrados por los héroes de allá de las izquierdas de acá. Una vez más se trata de rentabilizar políticamente a esas víctimas, que tanto jugo y juego han dado, y de estremecer los tiernos corazoncitos gochistas con la sacrílega foto de las Azores.
Hay silencios que matan y el de los manifestantes sobre los responsables de la tragedia iraquí será de los que masacran. Van a manifestarse contra el PP pero de hecho lo hacen a favor de los que asesinan. ¿Alguien ha escuchado la más mínima condena de sus actos? Son diarios. 150 peregrinos chiíes por aquí, 60 estudiantes univerisarios por allá, ochenta tenderos y compradores en un mercado acullá. Un día y otro y otro. Pero ni modo. No una mala palabrita contra ellos, que para eso trabajan en beneficio de nuestro progresariado. La violencia que denunciarán es la de los que se oponen con vida y hacienda a la barbarie, de la cual sus autores están absolutamente eximidos. Es que no pueden hacer otra cosa dada la provocación a la que se los somete: Se ha entregado el poder a los iraquíes en elecciones heroicamente libres y a ellos les han arrebatado el derecho legal a la detención, tortura y asesinato de todo el que miraba mal. Lo siguen ejerciendo pero arriesgadamente. Por eso son dignos de admiración y piedad. Son víctimas y esforzados héroes. ¿Como, acaso, los abnegados y patrióticos gudaris de ETA? El culpable es el odio que suscita la guerra, Zapatero dixit et pixit.
Víctimas no menos dignas de compasión son los cerebros de quienes para seguir complacientemente considerándose los abanderados del progreso necesitan creerse esas cosas. Si la lógica contara, pondrían como lema de la manifestación ¡Déjenlos matar en paz!