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Vaya pacifistas, ¿verdad?
Colaboraciones nº 1560   |  15 de Marzo de 2007
 

(Publicado en Creators.com, 7 de marzo de 2007)

La semana pasada escribí acerca de la Bandada de Águilas -- veteranos, tropas en activo, simpatizantes, activistas y ciudadanos ordinarios acudiendo a Washington, D.C., el 17 de marzo con el fin de celebrar una contra-protesta frente a decenas de miles de extremistas pacifistas que exigen la retirada inmediata de nuestras tropas de Irak y Afganistán.
 
En el estado de Washington esta semana, la brigada de la paz celebró un ensayo en el Puerto de Tacoma -- donde manifestó el apoyo a nuestras tropas reprochando con insultos a la Brigada Stryker y la policía local que impedía la obstrucción a los convoys con destino a Irak. Más de 300 vehículos blindados y equipamiento similar son desplazados desde Fort Lewis a Irak en apoyo al inminente despliegue de la segunda división de infantería, cuarta brigada, como parte del "incremento gradual" en marcha y los esfuerzos de contrainsurgencia. Los blindados están equipados con blindaje auxiliar para proteger a las tropas de las granadas lanzacohetes.
 
Sí, la misma tribu que simula preocuparse tanto porque las tropas no tengan el suficiente blindaje y protección se presentaron y atacaron a aquellos que se despliegan para llevar más protección a sus camaradas soldados en Irak.
 
Vaya patriotas, ¿verdad?
 
Los miembros del tumulto anti-militar increpaban condescendientemente a los soldados voluntarios que pasaban junto a ellos: "¡Liberad a las tropas!", "Sin justicia no hay paz", "¡No tenéis que ir!" Un lunático con un micrófono animaba a los miembros de la Brigada Stryker a desobedecer a sus mandos, poniendo caras: "Vuestro sargento es un gilipollas".
 
Vaya patriotas, ¿verdad?
 
Estos mismos abusones perpetraron protestas obstruccionistas en el Puerto de Olimpia en Washington el año pasado -- bloqueando las puertas con el fin de evitar que los convoys pasasen, e intentando echar abajo la valla tras la llegada de un gran buque militar con destino a Irak. En abril del 2003, manifestantes "pacifistas" emprendieron ataques similares en Oakland, Calif., donde intentaron cerrar un puerto relacionado con el transporte de suministros militares a los soldados. La brigada pacifista de la zona de la Bahía salió a la calle para evitar específica y deliberadamente que las empresas privadas cumpliesen sus contratos federales con el Departamento de Defensa y la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos relacionados con la guerra y la reconstrucción de Irak en la posguerra.
 
Vaya patriotas, ¿verdad?
 
La madre de uno de los soldados de Tacoma que pasaron en silencio a través de los que escupían me escribió a comienzos de esta semana tras ver un video pacifista de la escena del tumulto colgado en YouTube:
 
"Mi hijo era uno de los soldados Stryker que desplazaba en equipo al puerto esa noche.
 
"Esta gente está protestando por el envío de los blindados. Los blindados son lo que mantiene con vida a nuestra infantería en Irak. Son ágiles, fuertes, y los más novedosos tienen una potencia de fuego muy precisa. Una vez más, los fanáticos dicen apoyar a nuestras tropas, pero no la guerra. Lo demuestran insultando la inteligencia de las tropas, usando sus nombres de civil, y diciéndoles que morirán para nada. Qué bonito. Personalmente me gusta decir a mi hijo que volverá a casa vivo y que nos volveremos a reunir. Estos manifestantes me sonaban a niños violentos, ególatras y perversos. Pero aún así, al final de todo, allí están nuestras tropas. Ellas llevan el peso del mundo libre sobre sus hombros y llegan a escuchar esta diatriba insensata antes de desplegarse".
 
"La última gran manifestación fue en el Puerto de Olimpia el año pasado. Los fanáticos provocaron destrozos a una barrera alrededor de un campo que protege equipamiento militar. Los blindados contra los que protestaban ese día eran blindados dotados de equipo médico. Los manifestantes desfilaban en contra de los suministros médicos que nuestros soldados necesitan desesperadamente, y una vez más el equipo mismo que mantiene con vida a nuestros soldados. Parece que existen dos grupos de población que odian a los Strykers: los fanáticos y los insurgentes".
 
¿Cuestionar su patriotismo? Puede apostar.

 

 
Michelle Malkin es autora del nuevo libro: “Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild”.
 
 
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