La jornada de ayer estuvo dedicada a José Emilio Suárez Trashorras y a los hermanos Toro. A continuación de la vibrante sesión anterior, el sopor volvió a señorear en la sala. Trashorras mantuvo la coherencia de
su versión frente a los abogados de la acusación particular y al suyo propio. Los hermanos Toro la ratificaron de algún modo y ninguna de las dudas que podían haber despejado quedó aclarada. Es verdad que Antonio Toro puso a Rafá Zouhier en contacto con Trashorras y es verdad que Carmen Toro acompañó a su esposo José Emilio a las reuniones que éste tuvo. Pero, de todo ello, no cabe extraer ninguna conclusión que arroje algo de luz sobre lo ocurrido.
De nuevo los explosivos
En realidad, ayer, el debate se trasladó de nuevo a las linotipias, muy lejos de la Casa de Campo, donde se celebra el macrojuicio. El Mundo y El País volvieron a enzarzarse a cuenta de los explosivos. Casimiro García-Abadillo analiza en un largo artículo lo que apuntábamos ayer, que en un segundo análisis preliminar de los peritos consta que no se ha hallado DNT en tres de las muestras de explosivo aportadas, precisamente en las tres que no han sido custodiadas por los TEDAX y que se refieren al explosivo recogido en el atentado frustrado contra el AVE y al hallado entre los escombros de Leganés, tras el suicidio de la célula supuestamente responsable del atentado.
El análisis cuantitativo de la presencia de DNT se refiere exclusivamente a muestras de explosivo intacto y, por lo tanto, no hay ninguna cuantificación que se refiera a los restos de los focos de las explosiones en los trenes, respecto de los cuales, al parecer, no va a ser posible dictaminar qué cantidad de DNT tenía el explosivo empleado. Este análisis obliga a elegir entre dos alternativas: o bien la célula islamista manejó dos partidas de Goma 2 ECO, una contaminada con DNT y otra sin contaminar, o bien la contaminación se produjo a posteriori, durante el tiempo que las muestras estuvieron en posesión de los TEDAX. La primera explicación es poco probable, habida cuenta de que parte del explosivo recogido en el atentado frustrado contra el AVE estuvo en poder de los TEDAX, y aparece contaminado con DNT, y parte estuvo en poder de la Guardia Civil y en la Audiencia Nacional, y en él no hay sombra de contaminación. Luego, alguna clase de contaminación se produjo estando este concreto explosivo en poder de los TEDAX. Esto no quiere decir que el resto de los explosivos, el hallado en la mochila de Vallecas, en la Kangoo o en otros lugares, no pudiera haberse contaminado antes de llegar a manos de los TEDAX, pero, parece improbable. Aunque claro, por improbable que sea, no es imposible.
Con total desprecio a estas lógicas consideraciones, el
editorial de El País afirma, engañando a sus lectores, lo siguiente: “Los peritos designados por el tribunal que juzga la causa por los atentados del 11 de marzo han sido concluyentes: los restos de explosivo intacto encontrados en todos y cada uno de los lugares directa o indirectamente relacionados con la matanza son dinamita Goma 2 ECO, como la que se halló en la mina asturiana de la que presuntamente se abastecieron sus autores materiales”. El editorialista no miente, pero olvida decir que en los análisis ahora realizados no se incluye ninguna muestra extraída de los focos de la explosión. No basta decir que el análisis se refiere a restos de explosivo intacto, dejando al lector informado que deduzca por su cuenta que, como en los trenes no se halló explosivo intacto, el análisis no se refiere a ellos. Tampoco dice que, siendo todo Goma 2 ECO, una está contaminada y otra, no. Esto debiera haberle hecho dudar de que ambas tengan la misma procedencia, salvo que la contaminación de una parte de ella sea posterior a su hallazgo. Estos detalles son importantes porque nadie ha dudado nunca de que los explosivos intactos hallados en Mocejón, la Kangoo, Leganés o la mochila de Vallecas sean Goma 2 ECO. De lo que dudan los
conspiracionistas es que en los trenes estallara Goma 2 ECO. Si lo más probable es que la contaminación que afecta a parte de los cartuchos hallados se produjo mientras eran custodiados por los TEDAX, ya que sólo aparecen contaminados los que han estado en su poder, entonces, la contaminación se produjo después del atentado y no antes. Luego, el DNT descubierto en los focos de los trenes no puede ser fruto de la contaminación, o al menos, de “esa” contaminación, sino que tendrá que tener otra razón.
¿Y si alguien en los TEDAX hubiera deliberadamente contaminado con DNT la Goma 2 ECO que se hallaba en su poder para dar una explicación a que apareciera esta sustancia en los focos de los trenes? No es la única posible, pero parece la más probable, sobre todo cuando El País se empeña en hacer creer, aunque sin llegar a mentir, que todo el explosivo relacionado con el 11-M tiene la misma procedencia, cuando hay serias dudas de que sea así.
Es posible que el hecho de que las muestras custodiadas por los TEDAX estén contaminadas y las de la Guardia Civil, no, tenga una explicación inocente. Es posible que el hecho de aparecer DNT en los focos de las explosiones no contradiga necesariamente la posibilidad de que lo que emplearon los terroristas fue Goma 2 ECO. Es incluso posible que El Chino, El Tunecino y sus secuaces, convenientemente adoctrinados por El Egipcio y tras adquirir los explosivos “distraídos” por un confidente de la policía gracias a la intermediación de otro de la Guardia Civil, montaran el mayor atentado terrorista de la Historia de Europa y hundieran a España en una crisis política de enormes dimensiones. Pero habrá que probarlo con la lógica en la mano y no con un argumento de autoridad. Un argumento que quizá insufle calma en las almas cándidas y endurezca el blindaje de los que creen porque quieren creer, pero que resulta inquietante para los que nos gusta, antes de creer, ser convencidos. ¿Por qué es inquietante? Porque no sabemos a quién protegen.
Emilio Campmany es licenciado en Historia Contemporánea y en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Es Registrador de la Propiedad, actualmente destinado en comisión de servicios en la Dirección General de los Registros y del Notariado en el Ministerio de Justicia. Su novela “Operación Chaplin”, cuya trama gira alrededor del atentado que sufrió José María Aznar en 1995 a manos de la ETA, fue finalista del V Premio Río Manzanares en 2003. Próximamente publicará otra en torno al asesinato de Efialtes, líder del partido democrático en la Atenas de Pericles. Colabora con la revista Chesterton. Estudioso de temas estratégicos. Actualmente trabaja sobre los problemas jurídicos que plantean las estrategias de la guerra contra el terror.