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San Valentín y los jihadistas
Colaboraciones nº 1524   |  28 de Febrero de 2007
 

(Publicado en politicalmavens.com, 12 de febrero de 2007)

¿Adivina cuál es el último quebradero de cabeza de Al Qaeda? "Al Gharam mam'nuh, al Gharam kufr", gritaban los autoproclamados clérigos en al-Ansar este pasado viernes. "El amor está prohibido, el amor es infiel" - rezan las fatwas online "sobre la legitimidad de amar y estar enamorado".
 
Una semana antes del Día de San Valentín, los jihadistas no estaban cuestionando "la comercialización" del romance, sino evaluando prohibido "enamorarse". Los académicos dicen que el amor humano es el mal. La simple sensación de sentirse atraído o enamorado de alguien es un aterrador pecado si se comete fuera del dogma de su religión - y tiene garantizado un castigo serio.
 
"Al Hub" [amor básico] - dice uno de los académicos - "no está permitido fuera del compromiso con la jihad". El tema del amor romántico es nuevo y aplastante para los simpatizantes de al-Qaeda, que están ocupados denunciando "el sentimiento decadente". Pero está demasiado próximo cronológicamente, demasiado bien vendido, y es demasiado difícil de escapar de él en Internet.
 
De pronto, un usuario despliega un anuncio del Día de San Valentín en la página. La página atruena con sus objeciones, pero el ideólogo no puede ignorar las realidades. "En ocasiones tendremos que contener nuestra reacción y controlarnos. Este Día de San Valentín es un día oscuro, es veneno, pero por la voluntad de Alá, cuando establezcamos el Califato, San Valentín será destruido".
 
Existe un motivo de preocupación no obstante: San Valentín está haciendo furor por la región, algunos de los regímenes más restrictivos incluidos. Tienen motivos para preocuparse: la batalla del amor está tan extendida como el atractivo de la jihad.
 
En el Afganistán de control Talibán, las chicas eran severamente castigadas si no eran escoltadas por parientes masculinos, o si lo eran pero no llevaban el burka. Hablar con alguien del género contrario era un crimen. El cine, las escuelas mixtas, la radio o la poesía estaban prohibidos. El Día de San Valentín en Kabul se equiparaba a Satán.
 
En Arabia Saudí, las mujeres no pueden conducir ni votar, ahora no tanto. El Día de San Valentín es ilegal. En Irán, las estudiantes de instituto no pueden coger de la mano a los novios. Existen imitaciones en varios enclaves en Irak y en los suburbios de Hezbolá en Beirut.
 
Pero la revolución crece. "Las guerrillas del amor" se extienden por la calle y por Internet. En el Afganistán liberado, las radios emiten canciones de amor. En Irán, chicos y chicas han emprendido la revuelta de "besarse en público". Perseguidos por guardias, los adolescentes perpetran la táctica de besarse y salir corriendo.
 
En Kuwait la táctica está evolucionando. En este estado rico en petróleo, los jóvenes árabes compran teléfonos móviles, y cuando ven pasar en coche al objeto de su afecto, tiran el teléfono al coche y después el romance puede comenzar.
 
En el oeste de Jerusalén, jóvenes palestinos que quieren pasear por la calle con sus novias recorren la calle Yehuda hablando en hebreo. En Egipto, las telenovelas compiten con sus homólogas mexicanas. La guerra del amor se ha convertido en la amenaza más firme que puede invertir la jihad.
 
En Internet, las salas de chat árabes, persas, kurdas, arameas y demás atraen diez veces más gente que las atestadas salas de al-Ansar. Allí se leen y se escuchan debates acerca del amor; ellos no ven decadencia, sino los primeros pasos de una revolución romántica.
 
La televisión del Líbano ha llevado la libertad para querer a expresiones artísticas sofisticadas. Con programas que ven millones, los canales cristianos han venido sacudiendo los barrios fundamentalistas de la región. En al Jazira aparecen clérigos aterrorizados por las escenas. Su pesadilla más indescriptible es ver a jóvenes saudíes cantando la belleza del amor humano mientras sus homólogos jihadistas asesinan a jóvenes mujeres iraquíes en Faluya por no vestir el hijab.
 
La región tiene un potencial masivo y subestimado para convertirse en cultura de pasión romántica. Debemos recordar que Adonis y Ashtarut, los dioses del amor en la antigüedad, eran leyendas de la zona. Cleopatra era egipcia. Los amantes de la Arabia pre-islámica, Antar y Ablah, fueron los precursores de Romeo y Julieta. Y la Sherazade de Las mil y una noches era persa.
 
Desde el siglo XX, recordemos que Um Kalthum, la voz de Egipto, Said Akl, el poeta del Líbano, o Jalid, el cantante de rock argelino, han impreso el amor en los corazones de cientos de miles de personas.
 
Los B-52 puede haber tenido éxito en Tora Bora, pero Radio SAWA y sus filiales están apelando a instintos más profundos. "Los seguidores del amor no tienen arma sino la naturaleza humana; es lo único que necesitan". El Día de San Valentín puede ser infiel a los ojos de los jihadistas, pero tiene muchos más creyentes entre los pueblos de esta agitada región. Los terroristas no se ven intimidados por la muerte, pero parece aterrorizarles el amor.


 

 
 
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.
 


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