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Obama: desperdiciando su aliento en Irak
Colaboraciones nº 1515   |  26 de Febrero de 2007
 

(Publicado en Creators.com, 14 de febrero de 2007)

Tengo buenas noticias para todos los ofendidos por la descripción del Senador Barack Obama como "distinguido". Ha echado por tierra rápidamente cualquier derecho a esa etiqueta. En la práctica, las declaraciones de Obama esta semana sobre las tropas americanas caídas en Irak fueron un desastre torpe e incoherente. Ahora podría referirse oficialmente a él como el Incapaz Barack Obama. (A juzgar por su nivel actual de brillantez y limpieza, es de la tribu de Joe Biden).
 
En uno de sus actos de apertura de la campaña presidencial en el campus de la universidad pública de Iowa esta semana, Obama agasajó enérgicamente al colectivo pacifista. Con su voz suave elevándose por encima de miles de fans pinchándole, proclamaba "Terminamos lanzando una guerra que nunca debió haber sido autorizada, y nunca debimos emprender, y a la que ahora hemos dedicado 400.000 millones de dólares y hemos visto más de 3000 vidas de los jóvenes americanos más ardientes desperdiciadas".
 
Sí, "desperdiciadas". Pérdidas gratuitamente. Sin sentido. Por el retrete. El video del discurso muestra al Senador Obama leyendo cuidadosamente sus palabras seleccionadas y con confianza. No hubo umms, o ahhs, o pausas mientras argumentaba que todos y cada uno de los miembros del ejército que se presentaron voluntarios a filas y fallecieron en Irak "desperdiciaron" sus vidas.
 
Este revelador lapsus directamente de los labios de Obama -- u "Obamanación", como el blogger conservador de Power Line Scott Johnson lo llama -- no sonó nada bien entre los incontables miembros del servicio y sus familias que apoyan realmente su misión y su sacrificio. Que repetidamente se presentaron voluntarios a volver incluso después de que la guerra haya dado un giro a peor. Que creen que su trabajo mejora la seguridad de nuestros hijos y sus hijos. Que arriesgan sus vidas a propósito y de propia voluntad. A pesar de los mejores esfuerzos de los Demócratas, los medios y el movimiento pacifista de infantilizarlos o demonizarlos, sus voces se escuchan.
 
Escuche al padre del sargento Marine Joshua J. Frazier, abatido por un francotirador en Irak la semana pasada en su tercera visita: "Creía en Estados Unidos y creía que lo que estaba haciendo era lo correcto. Dio su vida por lo que pensó que era lo correcto a hacer", decía Rick Frazier.
 
Recuerde las palabras del coronel Marine Jeffrey B. Starr, que murió en un enfrentamiento en el 2005 en Ramadi: "Obviamente, si estás leyendo esto, entonces he fallecido en Irak... No lamento ir, todo el mundo muere pero pocos llegan a hacerlo por algo tan importante como la libertad. Puede parecer confuso el motivo por el que estamos en Irak, no para mí. Estamos aquí para ayudar a esta gente, de modo que puedan vivir del modo en que vivimos nosotros. No tener miedo a tiranos o perversos dictadores. Hacer lo que quieran con sus vidas. Para mí es esto el motivo por el que morí. Otros han muerto por mi libertad, ahora esta es mi aportación".
 
Varios días después de morder el polvo por sus disparatados comentarios deshonrando tal heroísmo, Obama balbuceó acerca de lo que realmente quiso decir.
 
"Realmente me enfadé conmigo mismo cuando dije eso, porque nunca utilizo ese término", declaraba al Des Moines Register. Bien, entonces ¿qué cobarde saboteador lo incorporó a su cuidado discurso corto? ¿Qué fuerza sobrenatural produjo el sonido gutural que salió sin esfuerzo de su caja de resonancia a través de sus labios y pronunció el término "desperdiciado"?
 
"Lo que diría -- y quise decir -- es que su servicio no ha sido honrado", declaraba Obama al New York Times y demás reporteros en Nashua, N.H., "porque nuestra estrategia civil no ha estado a la altura de su valentía y coraje, y les hemos puesto en una situación en la que es difícil que tengan éxito". ¿Como contrapunto a sacarlos precipitadamente?
 
Obama ofreció el disclaimer estándar de "si ofendí a alguien lo lamento": "... Me disculpo categóricamente si alguien pensó de alguna manera que había rebajado el enorme valor y sacrificio que ellos han mostrado. Ya sabe, y si examina todos los demás discursos que he dado, ese es siempre el punto de partida en mi opinión de esta guerra".
 
Excepto el primer día de la mayor campaña de su vida, que no fue el punto de partida. El punto de partida de su debate acerca de las tropas en Irak empezaba con la letra "d" y terminaba con "esperdiciado".
 
"Incluso mientras lo pronunciaba", afirma Obama, "me daba cuenta de que lo había escogido mal".
 
¿De modo que, se pregunta una, qué le impidió corregirse inmediatamente allí sobre el escenario, mientras miles animaban el término que ahora dice que lamentó inmediatamente?.
 
Las palabras no se equivocan.


 

 
 
Michelle Malkin es autora del nuevo libro: “Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild”.
 
 
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