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Kerry: de patinazo a petulancia
Colaboraciones nº 1511   |  23 de Febrero de 2007
 
El Senador John Kerry, candidato Demócrata a presidente en el 2004, la vuelve a meter de nuevo con otro patinazo histórico, que proporciona una idea involuntaria del modo en que muchas élites cosmopolitas contemporáneas caracterizan a su patria cuando están en el extranjero.
 
En el pasado, Kerry ha dicho que nuestros soldados estaban "aterrorizando" a los civiles iraquíes en sus hogares. También ha advertido que en los americanos sin educación "están abocados a Irak" -- una broma torpe presuntamente. Ahora, garantiza a la audiencia del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, que Estados Unidos es "una especie de parias internacional".
 
Kerry, que subía al escenario en Davos este pasado fin de semana [27-28 de enero] con el expresidente iraní Mohammed Jatami, también proclamaba, "cuando nos desentendemos del calentamiento global, de Kyoto, cuando somos irresponsablemente lentos al tomar medidas hacia el sida en África, cuando no impulsamos ni cumplimos nuestra propia retórica y estándares, creamos un mensaje terrible de duplicidad e hipocresía".
 
Kerry podría aprender unas cuantas normas simples de etiqueta que deberían guiar "el mensaje" de todo alto funcionario americano en el extranjero:
 
Cuenta toda la verdad sin poses ni rodeos.
 
Kerry dirigía claramente su crítica a la administración Bush, pero el Protocolo de Kyoto, el tratado climático internacional, fue rechazado por primera vez por Estados Unidos en 1997. Hace diez años, el Presidente Clinton elegía sabiamente no remitir el tratado al Senado. Ni siquiera eso era bastante para los ultrajados senadores, que siguieron adelante de todas maneras para votar 95 a 0 en favor de oponerse a cualquier acuerdo internacional sobre control del clima como Kyoto del que China, La India o los demás países en desarrollo permanezcan exentos. El propio Kerry depositó uno de estos votos -- un ejemplo irónico de lo que Kerry llama ahora "duplicidad e hipocresía".
 
Estados Unidos tampoco fue "irresponsablemente lento" con respecto a la ayuda humanitaria del sida africano. En la práctica, la administración Bush ha dedicado anualmente 4 mil millones de dólares a combatir el sida en África. Es el triple de lo que presupuestó la administración Clinton. Esa generosidad se merece elogios, no desprecios.
 
Recuerde que estamos en guerra.
 
Las críticas de Kerry son inevitablemente similares a los propios puntos fuertes de al Qaeda. Tanto Osama bin Laden como Aymán al-Zawahri han afirmado expresamente que la anterior falta de acción de América en Kyoto era una buena excusa para ir a la guerra. De diversas maneras vienen culpando a América desde hace mucho de extender el sida, e insisten en que Estados Unidos es un criminal internacional. Cuando Kerry lanza acusaciones similares, solamente promociona la propaganda jihadista, y debilita a Estados Unidos en una guerra a decidirse en gran medida por la resolución relativa.
 
Nos señale a Estados Unidos.
 
Kerry no decía nada públicamente crítico con el expresidente Jatami acerca de la violación de su propia teocracia de los acuerdos de no proliferación de la ONU. Podría haber lamentado el apoyo de Teherán a los terroristas de Hezbolá, que están minando la democracia en el Líbano. Y podría haber deplorado la infiltración en Irak de jihadistas iraníes.
 
El estatus de "parias" solamente es concedido en su lugar a la propia patria de Kerry. Aún así, Estados Unidos trabaja actualmente con la Unión Europea y Naciones Unidas para impedir que Irán adquiera armas nucleares. Con la OTAN, luchamos por salvar la democracia afgana. Y dedicamos sangre y dinero junto a una coalición internacional para ofrecer a los iraquíes algo mucho mejor que dictadura o teocracia. Vaya parias.
 
Evite el partidismo.
 
Con toda su rabia por la administración actual, Kerry no decía a su audiencia convenientemente que el Congreso norteamericano manifestaba amplia desconfianza bipartidista en Kyoto. Olvida que otros Demócratas de la Cámara y el Senado y él, en la tradicional costumbre bipartidista, autorizaron guerras contra Afganistán e Irak por amplios márgenes que ahora son tan controvertidos.
 
¿Qué es lo que mueve entonces a John Kerry a decir cosas tan desagradables?
 
Kerry aún está resentido por su derrota reciente frente al presuntamente menos sofisticado George Bush. Y él y las demás élites izquierdistas aparentemente tienen que recordar a sus homólogos europeos equivalentes que aún existen americanos refinados que como ellos no son cristianos patriotas de Texas.
 
Pero, sobre todo, es vagancia intelectual. Siempre es más fácil citar los errores de América para ganar aplausos que tomarse tiempo para explicar la naturaleza de su extraña moralidad a los críticos. En realidad, Estados Unidos nunca ha sido más rico o más generoso. Su ejército es superior a los demás, protege a aliados vulnerables y lucha contra el extremismo en todo el mundo. Los inmigrantes arriesgan sus vidas para alcanzar nuestras costas.
 
Pero nos encontramos en una profunda crisis espiritual cuando un candidato reciente a nuestra presidencia o bien no puede, o no explica pacientemente eso al mundo. En su lugar, Kerry, el nuevo paleto americano en el extranjero, engaña profusamente a una audiencia global con que su propia América es "un parias" -- un veredicto que es tan vergonzoso para nosotros como estúpido por su parte.

 
 
Victor Davis Hanson es historiador militar y ensayista político. Actualmente es miembro permanente de la Hoover Institution tras haber impartido clases en la California State University desde 1984 al frente de su propio programa de cultura clásica. Entre otros medios, sus artículos aparecen en The Washington Post, The Washington Times, Frontpage Magazine, National Review Online, Time o JWR.
 
 
Ó Benador Associates, 2007
 


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