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11-M: “El Egipcio”
Colaboraciones nº 1500   |  16 de Febrero de 2007
 
Ayer se inició el juicio con la declaración de uno de los más importantes encausados. Rabei Osman el Sabed, alias El Egipcio es considerado en el sumario como uno de los autores intelectuales de la matanza. El concepto de autor intelectual no es jurídico. De hecho, la acusación más importante que pesa contra él es la de conspiración. Sin embargo, aquí interesa más verlo como posible autor intelectual precisamente porque la preocupación, en un think tank de estudios estratégicos, debe ser la de comprobar si el juicio sirve para determinar quién o quiénes planearon u ordenaron la matanza y no tanto la de conocer sus autores materiales.
 
Al Egipcio lo incriminan básicamente: 1) un informe policial que afirma que, cuando hizo el servicio militar en su país natal se especializó en explosivos; 2) que, cuando estuvo en España, convivió con el Tunecino, uno de los fundamentalistas que se suicidó en Leganés; y 3) que, en una conversación telefónica intervenida por la policía italiana, pocos días después del atentado, se atribuyó su preparación.
 
De estos tres hechos, el más relevante y el que da sentido a los otros dos es el tercero, ya que tener conocimientos en materia de explosivos y haber convivido con un terrorista no convierte a nadie en culpable de un concreto atentado. Ayer, durante la sesión, el acusado negó ser experto en explosivos y alegó que durante todo su servicio militar desempeñó funciones administrativas. También negó haber conocido al Tunecino. Llegado el momento de interrogarle sobre las conversaciones telefónicas intervenidas por la policía italiana, la sesión se suspendió para que el acusado pudiera escucharlas a puerta cerrada y contestar hoy a las preguntas que su abogado defensor quiera hacerle, aunque es probable que su respuesta consista en no reconocer su voz en ellas.
 
En la conversación donde el Egipcio se atribuye la autoría intelectual (no puede ser autor material porque salió de España poco antes del atentado), después de decirle a su interlocutor que fueron sus amigos los que cometieron el atentado y afirmar que la idea fue suya, añade: “el día 4 me puse en contacto con ellos y me enteré de todos los detalles. (…) Yo formaba parte de esa operación”. Es difícil creer que el “cerebro” del atentado llame por teléfono para enterarse de los detalles de la operación que se supone ha planeado, mucho más si es el experto en explosivos que ha ideado el modo de fabricar las mochilas-bomba.
 
En cualquier caso, el hecho de haberse negado a contestar a las preguntas del Fiscal y de la acusación particular, tal y como hizo por la mañana, resulta especialmente incriminador cuando toda la línea de defensa que ha desplegado su abogado se ha construido sobre la estrategia de presentarle como un tipo normal, con estudios de electricista, musulmán practicante que ha tratado de ganarse la vida en Europa como cualquier inmigrante más. Si fuera realmente así, no debería haber tenido inconveniente en contestar a cuantas preguntas se le hubieran podido hacer. Habrá que ver si su declaración de hoy arroja alguna luz sobre su posible participación en el atentado.
 
Por otro lado, sigue la polémica alrededor de los explosivos empleados para volar los trenes. Mientras el ABC y El País  consideran que el informe provisional es una confirmación definitiva de la tesis islamista, El Mundo da a entender que ha contactado con algunos de los peritos que lo han realizado y le han adelantado que las cantidades de dinitrotolueno (el elemento que no se emplea para la fabricación de la Goma 2 ECO) halladas en los trenes es proporcionalmente muy superior a la encontrada en la Goma 2 ECO de la mochila de Vallecas y de los demás lugares que se relacionan con los acusados. Además, unos expertos consultados por el periódico consideran prácticamente imposible que, durante la fabricación de la Goma 2 ECO, ésta pueda contaminarse con dinitrotolueno. Al parecer, la explicación de que aparezca esta sustancia en pequeñas cantidades (tan pequeñas que no se detectó en los primeros análisis) en el explosivo hallado en la mochila y en los demás sitios donde estuvieron los acusados, puede consistir en que, en los almacenes de mina Conchita, de donde se supone fue robada la Goma 2 ECO para el atentado, había pequeñas cantidades de Goma 2 EC, un tipo de explosivo diferente en cuya fabricación sí se empleaba, pues ha dejado de fabricarse, el dinitrotolueno. El caso es que El Mundo afirma que las proporciones de dinitrotolueno hallado en los trenes son tan elevadas que es imposible que sean fruto de una contaminación del material empleado y que sólo pueden deberse a que el elemento formaba parte de la composición del explosivo. Si es así, cosa que tendría que confirmar el informe definitivo cuando se conozca dentro de unos quince días, la conclusión más probable será que el explosivo empleado es Titadyne 30F, una sustancia de la que la ETA tenía grandes cantidades después de haber robado una importante partida de ella en Francia en 1999.
 
Habrá que esperar a ver qué dice ese informe definitivo. No obstante, es extraño que medios de la seriedad del ABC y de El País se nieguen siquiera a admitir como remota posibilidad que las cosas puedan finalmente ser así. Es una actitud que fomenta precisamente lo que quieren evitar, las especulaciones.


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