Las estimaciones del Consejo Nacional de Inteligencia no se presumen sorprendentes. Y las estimaciones más recientes acerca de la situación en Irak fueron uniformemente pesimistas. Pero el decidido esfuerzo del documento por salvar las diferencias a propósito del uso del término "guerra civil" sí cae en lo cómico. Uno sólo puede imaginar la lucha inter agencias que dio lugar al compromiso burocrático clásico: "La Comunidad de Inteligencia decide que el término 'guerra civil' no recoge adecuadamente la complejidad del conflicto" pero "no obstante, el término 'guerra civil' describe con precisión elementos clave del conflicto iraquí".
En otras palabras: sí, no, puede. Múltiple lucha civil, pero demasiado caótica como para clasificarse entre clásicos tales como América en los 60 del siglo XIX o España en los años 30.
No negaré que ésta es una aplicación justa de "guerra civil" a la situación actual. Lo que observo con decepción, sin embargo, es lo importante -- y lo absurdamente irrelevante -- que se ha convertido el uso de determinados términos cargados emocionalmente a la situación actual.
Lo sorprendente es lo mucho del debate en Washington acerca de Irak que no tiene que ver con la guerra, sino con las palabras. Quién las emplea, quién las despliega, quién las utiliza como una maza. El anuncio el pasado noviembre por parte de la NBC de que utilizaría en adelante el término guerra civil -- una declaración mucho más política que analítica, invocando la misma autoridad ficticia con la que las cadenas "declaran" espléndidamente a los ganadores de las elecciones (Florida con Al Gore el 7 de noviembre del 2000, por ejemplo) -- fijan el tono de la pompa definitoria.
Palabras. Hemos tenido semanas de debate en el Senado acerca de Irak. Eventualmente acaban en agua de borrajas, cerrados (temporalmente) mediante disputas protocolarias partidistas. Pero de todas maneras no van a ninguna parte. Los debates no trataron sobre lucha real en un lugar real. Trataron de cómo se posicionarían los distintos senadores en relación a esa lucha real en un lugar real. ¿En juego? Con qué tono y expresión y condiciones mostrar desaprobación hacia un incremento gradual de efectivos que el presidente iba a ordenar de todas maneras.
En lo que respecta a hacer algo serio con motivo del incremento gradual, el Senado se vino abajo. Unánimemente (81-0) aprobaba enviar a Bagdad al General David H. Petraeus con el fin de llevar acabo el incremento -- precisamente lo que la mayoría de los senadores dijo no querer que se hiciera.
Si realmente te opones al incremento, ¿cómo no podrías oponerte al nombramiento de la persona cuya misión misma es llevarlo a cabo? Pero aún así, ni un sólo senador lo hizo. En su lugar, dedicaron días a ajustar la formulación de una expresión de desaprobación no vinculante, es decir, completamente ineficaz. De cualquier manera, una entidad legislativa seria no estaría debatiendo sobre la fórmula de desaprobación, sino sobre los elementos de tres o cuatro planes alternativos que realmente podrían cambiar nuestro curso en Irak, algo que todos dicen desear. Pero en lugar de hacer una contribución dando vueltas a cómo debe desempeñarse o finiquitarse la guerra, negocian el lenguaje que proporcione exactamente la cantidad de distancia que puede necesitar un senador como colchón político en caso de que el incremento tenga éxito o fracase.
Palabras. Los Demócratas están completamente a favor del "redespliegue" y simulan que es un plan alternativo. Pero la palabra redespliegue es insignificante. Simplemente significa cambiar la posición de nuestros soldados e, implícitamente, cambiar su misión. Pero a menos que se diga a dónde los redespliegas, y con qué misión, no has dicho nada. Es una declaración de oposición, otra expresión más de desaprobación a la presente estrategia -- similar en gran medida a una resolución no vinculante y vacía del Congreso -- a menos que digas si quieres redesplegar a Kansas o el Kurdistán.
Palabras. Considere "incremento gradual". Conlleva un aire de energía, agresión y hasta esperanza. Eso, en la práctica, es un reflejo bastante bueno de la opinión de Petraeus de ello -- no solamente más tropas, sino un cambio en las normas de implicación, con más espacio para luchar, menos interferencia política por parte del gobierno iraquí, y una posición mucho más dura hacia los agentes extranjeros en Irak, los iraníes en especial.
La oposición prefiere "escalada", como aparece, por ejemplo, en el anuncio anti-incremento emitido en determinados mercados durante la Super Bowl. El motivo principal a utilizar escalada, por supuesto, es que es un término de Vietnam. Y contra más palabras de Vietnam utilices para discutir Irak, mejor habrás ganado el debate sin tener que establecer un argumento.
El problema con esta batalla de términos es que es completamente irrelevante para lo que está sucediendo en Irak. Habrá tropas reales en misiones reales al margen de la etiqueta que se les ponga. El país está enfrascado en un debate serio acerca de exactamente qué estrategias seguir para desempeñar la guerra o retirarse de un modo ordenado. El Senado tendría que considerar incluir tal debate en su agenda.