Hasta la fecha, este mes, los Senadores
Hillary Clinton, por Nueva York,
Barack Obama de Illinois, y
Chris Dodd por Connecticut, mas el Gobernador
Bill Richardson de Nuevo México -- todos Demócratas -- han lanzado formalmente campañas a la Casa Blanca (o "comités exploratorios"). Ya en la competición se encontraban los ex senadores
John Edwards, de Carolina del Norte, y
Mike Gravel de Alaska, el exgobernador
Tom Vilsack de Iowa, y el congresista de Ohio
Dennis Kucinich.
Ocho Demócratas, ocho futuros comandantes en jefe -- todos presentándose a presidente en tiempo de guerra. De modo que, ¿cuál de ellos tenía esto que decir acerca del enemigo que nos hace frente?
"Estamos metidos en una guerra contra un eje de islamistas, extremistas y terroristas. Es un eje del mal. Tiene cuartel general en Teherán y Waziristán. Pero a causa de la naturaleza no convencional de ésta guerra, también tiene cuartel general en ciudades de toda Europa y Asia y África y los Estados Unidos de América, en células que operan en la sombra pero que están preparadas para golpearnos de nuevo como hicieron el 11 de septiembre del 2001.
"El enemigo contra el que luchamos es... totalitario. Es inhumano. Tiene una ideología violenta y el objetivo del expansionismo y el totalitarismo. Amenaza nuestra seguridad, nuestros valores, y nuestro estilo de vida tan seriamente, en mi opinión, como hicieran el fascismo y el comunismo el siglo pasado".
¿No puede unir ese examen de la jihad global con el candidato Demócrata que lo pronunció? No se sienta mal. Era una pregunta con truco. Esas palabras fueron pronunciadas realmente este mes por el Senador Joseph Lieberman en
un forum sobre Irak en el
American Enterprise Institute. Lieberman compartió el podio con el colega del Partido Republicano John McCain, que no fue menos claro en su evaluación de la guerra y sus riesgos.
Para McCain, una esperanza presidencial Republicana, la lucha contra los islamistas es el tema candente del momento. La página web de
su campaña, aunque simple, destaca
un discurso reciente en el que McCain llamaba a detener el Islam radical "
nuestra obligación moral más importante". Describía a los jihadistas como "
monstruos morales, pero... también un movimiento disciplinado y dedicado conducido por un fanático religioso apocalíptico, que celebra el martirio y el crimen". Nos encontramos en una batalla contra la "
aquellos que someterían a la humanidad, a las mujeres en especial, a una teocracia feudal", decía McCain. "
No nos podemos permitir olvidar la historia".
Sonando casi igual de resuelto se encuentra el exgobernador
Mitt Romney, cuya página web de campaña coloca
"Derrotar a los jihadistas" lo primero en su lista de temas de campaña clave. "
Los jihadistas están emprendiendo una guerra global contra Estados Unidos y sus aliados", es citado Romney diciendo, "
con la ambición de reemplazar a gobiernos legítimos con un califato -- una teocracia".
Hablando en Israel ayer, Romney afirmaba que "
un propósito central de la OTAN debería ser derrotar al Islam radical", por medios tanto militares como ideológicos.
Los candidatos Demócratas, en contraste, permanecen virtualmente en silencio en esta materia.
Barack Obama iniciaba su comité exploratorio con
un vídeo online que menciona la economía, la sanidad, las pensiones decrecientes, el precio de la educación, y lo fracturado de la política partidista. Su única referencia a la seguridad nacional es una referencia de pasada a la guerra de Irak, a la que se opone. ¿Pero el 11 de Septiembre y sus consecuencias? ¿La jihad mundial? ¿El conflicto global entre libertad democrática y represión de corte Talibán? Ni una palabra.
El tan elogiado
video del lanzamiento de Hillary Clinton no incluye de igual manera nada acerca de la inminente amenaza de nuestro tiempo. Su página web sí contiene
un discurso que leyó ante el
Council on Foreign Relations el pasado octubre, pero está lleno de la retórica hueca acerca de diplomacia y conferencias internacionales y cómo "
tenemos que tratar las condiciones problemáticas que buscan los terroristas". A los neoyorquinos no es necesario decirles "
que estamos en guerra contra los terroristas que buscan causarnos daño", dice Clinton. Pero si ella reconoce que el futuro del mundo civilizado depende de ganar esa guerra, no muestra muchas señales de ello.
Lo cierto de Obama y Clinton es más o menos cierto respecto a Edwards, Richardson, y los demás. Los Demócratas parecen preparados para emular a John Kerry, que
en el 2004 insistía en que "
tenemos que volver a donde estábamos" antes del 11 de Septiembre. Es decir, de vuelta a no tratar el terrorismo islamista como "
el centro de nuestras vidas", sino como "
una molestia" que necesitamos simplemente "
contener", como el juego, dijo, o la prostitución.
Entrando en la campaña del 2008, nuestro universo político está aún dividido. Por una parte están aquellos que ven a los islamistas como una molestia a paliar. Por la otra, aquellos que los clasifican como una enemigo existencial a destruir. Las próximas elecciones bien podrían depender de la fortaleza relativa de esos dos bandos.