Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Análisis > Alcorcón: pero, ¿a qué se dedica el gobierno de Zapatero?





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Alcorcón: pero, ¿a qué se dedica el gobierno de Zapatero?
Análisis nº 168   |  31 de Enero de 2007
 
Últimamente, a quién escribe estas líneas le cuesta trabajado decantarse por un tema sobre el que centrar el análisis que venimos desarrollando en estas páginas. El Gobierno de las ansias tremendas de paz no nos da un respiro: la vuelta del terrorismo en las calles de ETA, okupas en Cataluña saltándose las normas de convivencia “comprendidos” por la tercera teniente de Alcalde de Barcelona, Inma Mayol (ERC, socios del PSC en la alcaldía),  que se define a sí misma como antisistema- pero que circula en coche oficial pagado por todos los contribuyentes-  robos con violencia en los hogares de la Comunidad de Cataluña, la Guardia Civil en la calle para reivindicar que se cumplan las promesas electorales de ZP… y ahora, los últimos altercados violentos ocurridos en la ciudad madrileña de Alcorcón. 
 
Como de todos estos temas iremos hablando, el grave conflicto de esta ciudad del sur de Madrid centrará la atención de estas líneas, precisamente, porque hace algo más de un año, desde estas páginas, ya se apuntó que el Gobierno de Zapatero debería observar su entorno y tratar de aprovechar la ventaja que supone la experiencia ajena. Hablamos a los altercados de Paris en noviembre de 2005.
 
Aunque ni la situación ni el origen es del todo igual, lo que si es desgraciadamente cierto, es que ardedor de las grandes ciudades se concentran bolsas de jóvenes violentos marginados por falta de integración en el sistema, y que toman la calle como territorio propio, al ser éste el único espacio que es verdaderamente libre para todos, y que al final, se acaba convirtiendo en territorio comanche, si el gobierno de turno no sabe o no se preocupa de detectarlo. De esto no se entera el presidente porque ni tan siquiera se preocupa de visitar otros lugares, entrevistarse con otros líderes, mostrar sus ganas de cooperar y apoyar políticas comunes, como sería el de la seguridad ciudadana en la Unión Europea. Cinco son los viajes que ha realizado al extranjero el presidente en 2006. Solo cinco.
 
Lo acaecido en Alcorcón es un eslabón más de la cadena de inseguridad ciudadana que venimos padeciendo. A estas alturas de legislatura queda meridianamente claro que el Gobierno de Zapatero no se ha hecho con las riendas del país. El presidente del Gobierno anda perdido en las entretelas de sus sueños de juventud: vengar al abuelo republicano resucitando las dos Españas y dividiendo a los españoles, en vez de trabajar por nuestra prosperidad; hacer el amor y no la guerra con todo el que pueda bajo el manto de la Alianza de Civilizaciones; tratar de convencernos de que con buenas palabras y sonrisas juntos venceremos a la serpiente etarra, y mientras ETA pone bombas con muertos y los cachorros de Jarrai hacen sus deberes en la calle.
 
Todo esto sucede mientras el país se deshace a pedazos. La vieja piel de toro es un queso gruyere lleno de agujeros donde los gusanos del terrorismo, la falta de consenso y la inseguridad hacen acto de presencia en tiempo récord.
 
El gobierno y el PSOE en Babia
 
Si algo ha quedado claro esta semana es la total falta de coordinación, de información, de miras y de gobierno que impera tanto en el mismo Ejecutivo de ZP, como en la Federación Socialista Madrileña.
 
Es increíble que el alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana, minimice el tema como si lo que ocurrió el sábado 20 de enero fuera una disputa de colegio por una bolsa de gusanitos.
 
Es inaudito que la delegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre, salga en televisión a afirmar rotundamente que en Alcorcón no hay bandas urbanas, para saber un día después que la policía ha identificado a 1.300 jóvenes relacionados con las bandas latinas, de que el Ayuntamiento de esta ciudad resolvió en 2005, y por decreto del Pleno, encargar un “Estudio de la violencia en la calle asociada a la actividad de bandas juveniles”, documento que según ha quedado de manifiesto, nadie se leyó. Todo apunta a una excusa para adjudicar un trabajo a la Universidad de Valladolid por que el se pagaron 11.900 euros, asignación adecuada para no tener que sacar esta iniciativa a concurso público, ya que así debe ser para todo aquello que supere los 12.000 euros.
 
El mismo director general de Seguridad del Ayuntamiento de Alcorcón, José García Archidona, aseguró que desconoce el informe y puntualizó que se realizó en 2005 y él ocupa su puesto desde junio de 2006.  ¿Quiere decir con esto, que tomó posesión de su cargo y que no se molestó en saber lo que se había hecho hasta entonces en su cartera para preparar un plan de trabajo? Extraordinario.
 
Es descarado que al candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por el PSOE, Rafael Simancas, todo lo que se le ocurre decir, es que la culpa es del Partido Popular, porque ya había bandas en 2003. “Y tú más”, en vez de aprovechar esta coyuntura que  él supone que es verdad para impulsar Madrid y demostrar que el Gobierno del PSOE trabaja a favor de la seguridad ciudadana mejor que el Partido Popular.
 
Habría que recordar a Simancas que el tema de la seguridad es competencia exclusiva del Ministerio del Interior. Sobre todo en el caso de las comunidades sin policía autonómica, como es la de Madrid. El Ministerio del Interior ha hecho incluso dejación de sus responsabilidades y en particular de la seguridad preventiva de proximidad, pretendiendo trasladárselas a otras Administraciones, especialmente a los Ayuntamientos, que como se has podido comprobar en Alcorcón, ha sido todo un desastre.
 
Es más, la Comunidad de Madrid lleva tiempo llamando a las puertas de Moncloa para solicitar un incremento de policía en la región, pero hasta ahora, Zapatero ha dado la callada por respuesta.
 
No obstante, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, ha ofrecido a la delegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre, un acuerdo por el que el Ejecutivo regional se compromete a sufragar económicamente la incorporación de 3.000 policías nacionales y guardias civiles para reforzar la seguridad en la Comunidad. La respuesta de Soledad Mestre es que en Madrid no cree necesaria la creación de una Policía Autonómica para Madrid, tal y como tienen otras comunidades, puesto que a su juicio la situación actual “es suficiente”.
 
Desde estas líneas nos preguntamos qué hacen estos señores durante su jornada laboral, además de hacer campaña electoral, tarea primordial y exclusiva del Gobierno desde que comenzó la legislatura.
 
El informe y las bandas
 
El documento de la polémica no deja lugar a dudas: mientras Simancas, Mestre y Cascallana afirman que esto es un hecho puntual, la realidad es que son los mismos jóvenes los que revelan todos los detalles del comportamiento de estas bandas. Aseguran que la violencia no es solo un medio para lograr sus objetivos de extorsión, sino que es un símbolo de identificación para los mismos componentes, e incluso, algunas trafican y consumen droga.
 
Pero no solo lo dice el informe: basta como ejemplo el testimonio de un joven en un post del diario gratuito Qué!, en el que denuncia que los vecinos de Alcorcón están hartos de padecer que bandas de delincuentes se hagan dueños de la calle, que sean ellos los que tienen que defenderse porque el Alcalde hace oídos sordos y que el Gobierno no presta el más mínimo interés sobre este tipo de agresiones que pasan todos los días y en las mismas zonas. (Se puede consultar este post: www.quediario.com/blogs/20193)
 
La cuestión es que en Alcorcón hay ocho bandas: los Ñetas, que se reúnen en las canchas del Centro joven y en la plaza de la Hispanidad. Es una banda de  chicos y chicas de origen colombiano y ecuatoriano, aunque también hay una minoría de origen español.
 
Los Latin King frecuentan la calle Mayor, son jóvenes de edades entre los 14 y los 16 años, ecuatorianos, colombianos y dominicanos, aunque hay una minoría española. Tienen una estructura piramidal, consumen drogas, y llevan a cabo actos vandálicos y delictivos.
 
Los Skinhead neonazis suelen encontrarse en Ondarreta, aunque muchos de sus miembros no residen en Alcorcón y en la actualidad tienen escasa presencia, en cambio, existen en todo el municipio sharps, Redskin o antifascistas, especialmente violentos, en pugna con los Skinhead neonazis.
 
Los LMC- “Los Más Cabrones”- también paran en la plaza de la Hispanidad y son chicos entre 11 y 16 años, principalmente de ascendencia marroquí. Llevan a cabo actos delictivos e intimidatorios.
 
La Banda del Chupete está integrada por gitanos y marroquíes,  frecuentan  la Avenida de Villaviciosa, y la estación de Alcorcón Central. El estudio hace referencia otro grupo de jóvenes marroquíes, de edades entre los 8 y los 13 años, que operan en la zona de los Pinos respaldados por otros de más edad.
 
Finalmente, el informe da cuenta de una banda de bakalas, que se concentra en Los Polígonos, la mayoría de ellos españoles, de ideología "de derechas", con comportamientos violentos hacia los extranjeros y las mujeres.
 
Aparte de estas bandas de carácter más agresivo, el informe apunta a otros "grupos incipientes", tales como los Dominican Don't Play (DDP), los Blancos y Negros del Bronx (toles), los Black and White y los Africorcón, que junto con las ya reconocidas, también operan en determinados espacios del municipio, tales como "los Pinos, los Polígonos y la zona de la Estación de Renfe de Alcorcón Central".  
 
El problema
 
Con el fin de suministrar información a los responsables de Interior, que parece que no han tenido tiempo de completar sus datos, se puede afirmar que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están prevenidos sobre la actuación de estas bandas desde 2003. Latin Kings, Ñetas o Maras, no solo no son un hecho puntual de una desafortunada noche de sábado, sino que  se han convertido en una prioridad de seguridad para la policía española. Se trata de jóvenes de origen latinoamericano vestidos con indumentaria propia del hip hop o del rap, que residen por lo regular en la periferia de las grandes ciudades y que el eje de su actividad se sustenta en la  violencia y la delincuencia, porque es precisamente ese el sentido de su asociación.
 
Son jóvenes de entre 14 y 25 años, hijos de inmigrantes originarios de Ecuador, Colombia y República Dominicana, con problemas de integración en la sociedad elegida por sus padres para mejorar su situación de vida. La llegada de estos jóvenes a nuestro país no es fácil, y suele coincidir con el tránsito de la adolescencia y la adaptación a un nuevo sistema escolar. Los problemas de la adolescencia generales en todo el mundo, en este colectivo se complican más por el proceso migratorio.
 
Estos adolescentes padecen el desarraigo, la falta de dedicación de unos padres cuya prioridad es el trabajo para sobrevivir y una deficiente adaptación en la escuela, que es sitio elegido para el reclutamiento de estos chicos. Se sabe que es en la etapa de educación secundaria obligatoria (ESO), donde se hace el proselitismo,  sobre todo institutos, y zonas lúdicas como los parques y las instalaciones deportivas. Tal es el caso de Alcorcón, donde el conflicto viene de una de las zonas de ocio de este municipio.
 
Precisamente, esta es una de las razones por las que ahora más que nunca, es imprescindible que el sistema educativo español sea fuerte, en que se primen los valores del esfuerzo y la superación a través del trabajo  hecho y el estudio.
 
En este altercado de Alcorcón ha quedado una vez más en evidencia que no se puede tolerar un sistema en el que el profesor carezca de autoridad, en el que se apueste por una cultura de mínimos y en el que faltar al colegio sea algo natural, siempre y cuando “se avise”.
 
Antes al contrario. Hasta la disciplina de estas bandas es mayor que la que impera hoy en la educación española. Estas bandas tienen una estructura muy parecida a la pirámide empresarial: un líder que distribuye el “trabajo” en grupos y que pide resultados: bien reclutando gente o perpetrando hurtos y delitos de mayor envergadura. Por eso, el pago del peaje por utilización de las instalaciones deportivas de Alcorcón.
 
Los Latin Kings están perfectamente organizados a nivel nacional. Se dividen en Reinos, que corresponden a las Comunidades Autónomas, y éstos a su vez en Capítulos, que corresponderían a provincias o localidades importantes. En la actualidad se han identificado cuatro Reinos en nuestro país, el “Inca”, que es la Comunidad de Madrid, el “Hispano”, en la Comunidad de Cataluña, el “Maya”, en la zona de Valencia, y el “Azteca”, en la zona de Murcia.
 
Algo parecido pasa en los Ñetas: es la segunda banda en importancia en nuestro país, y se  ubica en las mismas zonas donde están los Latin King. Se caracterizan por su estricta ideología interna, sus normas rígidas y la obediencia ciega a su líder, cuya palabra es ley. El nivel jerárquico es extremo, hasta el punto de contar con un director de operaciones o un departamento dedicado exclusivamente a reclutar nuevos adeptos, además de los clásicos dirigentes. Los nuevos miembros tienen que hacer un juramento de que están dispuestos a dar la vida por otro Ñeta.
 
Dentro de las normas de disciplina interna de la banda, existe la del castigo físico impuesto por el líder del Capítulo a los miembros que se desvíen del camino marcado por las normas que se han impuesto. De hecho, una de las medidas de control del grupo es la “luz roja”, de obligado cumplimiento, que consiste en un castigo físico o la expulsión temporal. También existe la “luz verde”, una solicitud que los miembros han de obtener del líder para poder realizar cualquier tipo de acción violenta.
 
Integración y sensatez
 
Los sucesos de Alcorcón demuestran que se ha incrementado el nivel de violencia que caracteriza a las pandillas callejeras. La llegada indiscriminada de inmigrantes alentada por el efecto Caldera hace sentir al ciudadano que ante este tipo de delitos, la policía está desbordada, que no puede atender todos los frentes que tiene abiertos.
 
En modo alguno se trata desde estas páginas de criminalizar a todos aquellos ciudadanos que llegan a nuestro país con el mejor ánimo de trabajar en paz y de integrarse en nuestra sociedad, que hasta ahora, ha sido y es, bastante acogedora. Pero para ello, el Gobierno debe exigir a estos nuevos vecinos que cumplan con las normas de convivencia que tenemos establecidas y que hasta ahora, nos han permitido vivir en relativa paz y seguridad.
 
Es claro que a medida que España es un país mas desarrollado, el grado de atracción para las mafias será mayor y por tanto, nuestro riesgo de inseguridad se incrementará. Para eso están los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero éstas precisan de más efectivos y de un mando que efectivamente fomente la coordinación.
 
Volviendo al aspecto de la integración, es fundamental que ésta se lleve a cabo desde el colegio. Nuestro sistema educativo tiene un grave problema puesto que no fomenta los valores mínimos del respecto, el trabajo como valor positivo y el esfuerzo como pilar para una convivencia adecuada.
 
Estos jóvenes necesitan una motivación. La  Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una política de prevención e integración en proyectos piloto, con el fin de ofrecer a los jóvenes inmigrantes políticas y alternativas a una banda, como son el ocio, la cultura, el deporte, educación y cursos de formación y empleo. En definitiva, lo que se pretende es darles vías de escape paralelas, cobertura legal como asociaciones de jóvenes, y erradicar de esta manera las actividades delictivas.
 
Además, es absolutamente necesario que desde las Administraciones Públicas, se propongan actividades sociales, culturales, educativas, deportivas, y  recreativas, dirigidas a la población inmigrante, para favorecer la comunicación y convivencia con los ciudadanos españoles. Además, hay que promover actividades formativas para que los inmigrantes puedan comprender y conocer mejor el entorno de su nueva vida en España.
 
El propio informe caído en saco roto por sus propios promotores asegura que es necesario  la elaboración de un Plan de Acción Integral contra la Violencia Asociada a las Bandas Juveniles, con el fin de paliar el insuficiente conocimiento que tienen las instituciones y el tejido asociativo de ámbito territorial de este fenómeno, y la realización de cursos, seminarios y jornadas.
 
Asimismo, apela a intensificar el control y la vigilancia en el municipio por parte de las autoridades competentes, en especial, a través de mayor control policía, con el objetivo de evitar situaciones negativas como la extorsión que practican las bandas que se adueñan de los espacios públicos, las actitudes y comportamientos violentos e intimidatorios, y los actos vandálicos y delictivos.
 
También propone actuaciones relacionadas con el aumento de los recursos municipales que contengan programas y servicios destinados a la juventud y aumentar el número de profesionales y programas dedicados en la calle a la dinamización y la educación social.
 
Es claro que se tienen las ideas. Hay que asignar los recursos. Hay que ponerse a trabajar, no es ya hora de soñar despierto.

 
 
Ana Ortiz es Analista Adjunta en el área de Inmigración y Seguridad Interior.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar