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La falsa promesa de “La Alianza de Civilizaciones”
Colaboraciones nº 1454   |  25 de Enero de 2007
 
(Publicado en The Heritage Foundation, 22 de diciembre de 2006)
 
En años recientes, una serie de acontecimientos han afectado y tensado las percepciones públicas entre países islámicos de un lado y Estados Unidos y Europa del otro. Los incidentes más notables incluyen los ataques terroristas de la embajadas americanas en el África occidental y las Torres Gemelas, el atentado de Madrid en 2004, el gran ataque terrorista en Londres, las actuales guerras en Irak y Afganistán, disturbios por las caricaturas de Mahoma, el conflicto entre Hizbolá y las fuerzas israelíes en el Líbano y el conflicto en curso entre palestinos e israelíes. La percepción del público en general en Occidente es que los musulmanes son fanáticos, violentos e intolerantes mientras que los musulmanes en Oriente Próximo ven a los occidentales como egoístas, inmorales, avariciosos, violentos y fanáticos. [1]
 
Para combatir esas tensiones, el entonces secretario general de la ONU Kofi Annan anunció una Alianza de Civilizaciones en julio de 2005 para “responder a la necesidad de un comprometido esfuerzo por la comunidad internacional – tanto a nivel institucional y de la sociedad civil – para tender puentes y superar prejuicios, conceptos equivocados, percepciones erróneas y polarización que, en potencia, amenazan la paz mundial”. [2] “Un grupo de alto nivel constituido por eminencias” guiaría los pasos de la Alianza con el encargo de entregar un informe a finales de 2006 para hacer recomendaciones y un plan de acción práctico para superar esta división. [3]
 
El informe del grupo de alto nivel de la Alianza de Civilizaciones es la prueba viviente del limitado valor de tales prácticas por la ONU. El informe se centra obsesivamente en los fracasos de los países occidentales mientras que, en gran medida, pasa por alto los fallos de los países musulmanes. Ofrece una justificación implícita de la represión de la libertad de expresión, de palabra y de los medios de comunicación en nombre de detener “la propagación del odio que da como resultado islamofobia, xenofobia y antisemitismo” y propone una dudosa agenda para “mejorar” el trato que reciben los musulmanes en los medios de comunicación no musulmanes. El informe resta importancia a las razones que subyacen detrás de los problemas económicos de muchos países islámicos y prefiere presentar una lista detallada de objetivos.
 
A pesar de las cuestionables contribuciones del informe, el 18 de diciembre, Kofi Annan recomendó que la ONU adoptara e implementara las recomendaciones del informe [4]. Semejante acción sería poco en cuanto a ideas sustantivas para mejorar las relaciones entre los países occidentales y musulmanes. Sin embargo consagraría la Alianza de Civilizaciones y una serie de cuerpos suplementarios al sistema de la ONU. Además el llamamiento de Annan para que la ONU aceptara estas recomendaciones debería levantar serias dudas sobre sus motivos ya que se rumorea que él es uno de los individuos que se tomaría en consideración para el puesto de Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones [5].
 
El informe de la Alianza de Civilizaciones ofrece poco para tender esos puentes entre los países occidentales e islámicos y hay muy poco fundamento para creer que la Alianza ofrezca ideas innovadoras para abordar la división entre la gente de Occidente y la de los países musulmanes en el futuro. Estados Unidos debería oponerse a las proposiciones hechas por el interés propio de la Alianza ya que la convertiría en un mandato permanente de la Asamblea General, establecería un flujo permanente de dinero y crearía nuevos mecanismos de apoyo para la Alianza.
 
El origen de la Alianza de Civilizaciones
 
Los sondeos respaldan la percepción general sobre la poca estima mutua entre la gente de los países occidentales y la de los musulmanes y es un problema importante. Por ejemplo, la última encuesta de las Actitudes Globales del Centro de Investigación Pew encuentra que:
 
Después de un año marcado por los disturbios de las caricaturas de Mahoma, un importante ataque terrorista en Londres y las guerras en Irak y Afganistán, la mayoría de musulmanes y occidentales están convencidos de que las relaciones entre ellos son malas por lo general en estos días. Muchos en Occidente ven a los musulmanes como fanáticos, violentos y faltos de tolerancia. Mientras tanto, los musulmanes en Oriente Próximo y Asia por lo general ven a los occidentales como egoístas, inmorales y avariciosos así como violentos y fanáticos  [6].
 
La idea de que la ONU pudiera de alguna manera atenuar estas lamentables opiniones públicas a través de conferencias internacionales data de un programa de la ONU que se llamaba “Diálogo entre civilizaciones”, que en primer lugar fue propuesto por Irán en 1998 y lanzado por Annan en 1999. Debido a los ataques terroristas del 11-S y las guerras de Irak y Afganistán, la ONU decidió reemplazar el “Diálogo” con la “Alianza de Civilizaciones” en 2005. Aunque el ex presidente de Irán, Mohamed Jatamí, que fue quien inició el Diálogo, sigue siendo parte destacada, [7], la propuesta para crear la Alianza fue hecha por el presidente español José Luís Rodríguez Zapatero y el primer ministro de Turquía Recep Tayyip Erdoğan en la Asamblea General número 59 de la ONU y posteriormente respaldada por Kofi Annan. La Alianza de Civilizaciones es un esfuerzo diseñado para fraguar voluntad política colectiva y para movilizar acción concertada a nivel institucional y de la sociedad civil para superar el prejuicio, las percepciones erróneas y la polarización que van en contra de ese consenso. Y espera contribuir a un movimiento global mancomunado que, como reflejo de la voluntad de la amplia mayoría de gente, rechace el extremismo en cualquier sociedad. [8]
 
Para encauzar esta iniciativa, Annan congregó un grupo de alto nivel de “eminencias” para que se reuniesen e hiciesen un informe con recomendaciones prácticas para finales de 2006 para que los estados miembros de la ONU las adoptaran. Al recibir el informe a finales de 2006, el secretario general Kofi Annan recomendó que la ONU adoptara e implementara las recomendaciones del  informe de la Alianza de Civilizaciones. [9]
Annan apuntaba: “Las propuestas del informe – en áreas de política, medios de comunicación, educación, juventud y migración – comprenden un plan de acción para mejorar las relaciones interculturales. Muchas de sus sugerencias – como las campañas en los medios para luchar contra la discriminación o la revisión crucial de los materiales educativos – buscan impulsar la tolerancia y eliminar estereotipos a nivel local e individual...”.
 
“Por tanto, trabajemos juntos para convertir este informe en acción y trabajemos para reforzar y mejorar no sólo una sociedad o nación en particular sino toda la civilización humana”.
 
El respaldo de Annan debería despertar serias preguntas sobre sus motivos. El informe exhorta al establecimiento de un Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones con oficina de apoyo, un Foro para la Alianza de Civilizaciones financiado por la ONU, un fondo para la Alianza de Civilizaciones así como la creación de Consejos de la Alianza regionales, nacionales y locales. Todas estas recomendaciones harían de la Alianza – actualmente sólo una iniciativa temporal patrocinada por Annan y algunos estados miembros – una iniciativa permanente de la ONU con su correspondientes burocracias, financiación y estatus. El respaldo de Annan despierta otras interrogantes que van más allá de la simple inserción de un proyecto preferido dentro del sistema de la ONU. Por ejemplo, Annan nombró a su ex asesor Iqbal Riza – que estaba profundamente implicado en el escándalo de Petróleo por alimentos por presuntamente haber destruido documentos relacionados con la investigación – como coordinador del proyecto de la Alianza de Civilizaciones. [10] Además, se rumorea que el mismo Annan podría ser considerado para el puesto de Alto Representativo de la Alianza de Civilizaciones. [11] Por tanto, ese respaldo podría beneficiarle directamente a él y por lo menos a uno de sus colaboradores cercanos.
 
El decepcionante informe
 
El informe no llega siquiera a su propio objetivo de ofrecer “un practicable programa de medidas para estados, organizaciones internacionales y sociedad civil dirigido al fomento de la armonía entre sociedades”. [12] En efecto, el informe a menudo simplemente respalda iniciativas ya en curso. Cuando sí ofrece análisis y recomendaciones, cae en la opinión sesgada, en llamamientos inaceptables de restricciones a la libertad de expresión y muestra una lista de objetivos en lugar de una estrategia para reavivar el rendimiento económico de las naciones de Oriente Próximo y Noráfrica. 
 
Perspectiva sesgada.
 
El fracaso más flagrante del informe es su tratamiento parcial de la relación entre países occidentales y musulmanes. Exceptuando la mención de que el terrorismo es un problema que debilita las relaciones con Occidente, el informe consistentemente trata a la gente de los países islámicos como víctimas del pillaje de países occidentales e Israel. En su mayor parte, los gobiernos de los países musulmanes se libran de toda crítica. El informe ignora en gran medida que la región está dotada de petróleo, que goza de una rica identidad cultural así como religiosa y que hace décadas consiguieron su independencia de los poderes coloniales. Con estas ventajas, sólo los gobiernos de la región tienen la culpa del tratamiento desigual tanto legal como económico de la mujer, de su fracaso a la hora de implementar políticas conductivas al crecimiento económico y la creación de empleo, y finalmente del predominio de gobernantes autocráticos.
 
En estilo típico de la ONU, el informe se centra obsesivamente en la “creciente urgencia del tema palestino” que se considera como “un factor crucial en el creciente abismo entre las sociedades musulmana y occidental”.[13] El informe sigue para declarar que “sin una solución justa, digna y democrática basada en la voluntad de todos los pueblos involucrados en este conflicto, todos los esfuerzos – incluyendo las recomendaciones contenidas en el informe – para cerrar esa brecha y contrarrestar las hostilidades entre sociedades probablemente sólo encontrará un éxito limitado”.[14]  Y sin embargo, el informe simplemente ofrece el objetivo reciclado de un revitalizado proceso de paz multilateral buscando “el reconocimiento de las aspiraciones nacionales tanto de los palestinos como de los judíos y del establecimiento de dos estados soberanos e independientes viviendo lado a lado en paz y seguridad”.[15] El informe también pone sus esperanzas en un “Libro Blanco” que reconozca “las narrativas conflictivas de palestinos e israelíes” con el objetivo de suministrar un “análisis sensato y racional que conseguiría hacer comprender al pueblo palestino que el precio de décadas de ocupación, malentendidos y estigmatización está siendo completamente reconocido, mientras que al mismo tiempo se contribuye a exorcizar los miedos de los israelíes”.[16]
 
Estas recomendaciones deberían sonar familiares porque han sido parte de la estrategia de paz de la pasada década – un proceso que ha sido muy poco exitoso. También ignora el interés de muchos gobiernos musulmanes de que se mantenga el conflicto en curso; como se reconoce en el Informe del Desarrollo Humano Árabe de 2004, la “ocupación israelí [de Palestina] también ha dado a los regímenes árabes un pretexto para posponer reforma interna”.[17] Además, a pesar de la importancia puesta sobre el conflicto en el informe, el grupo de alto nivel omite la inclusión de siquiera un representante de Israel. El grupo, no obstante, sí cuenta entre sus 20 miembros con 9 personas de naciones predominantemente musulmanas, incluyendo al ex presidente de Irán, cuyo actual presidente ha hecho un sonado llamamiento a la destrucción de Israel. 
 
Mientras tanto, el informe resta importancia al hecho de que grupos terroristas, como al Qaeda, vinculan directamente sus actos terroristas a un islam interpretado bajo el prisma de una ideología extremista. En su lugar, el informe se centra en observaciones como que “ninguna de las religiones del mundo exime o aprueba la matanza de inocentes. Todas promueven la idea de la compasión, justicia y respeto por la dignidad de la vida. Sin embargo, en una amplia variedad de conflictos recientes en muchas partes del mundo, la religión ha sido explotada para justificar la intolerancia, la violencia y hasta para quitarle la vida a otros”.[18] Puede que esto sea cierto pero no viene al caso. El uso del islam por los grupos terroristas forma parte central del deterioro en curso de las relaciones y no puede pasarse por alto. En este respecto, el informe comete una enorme negligencia al no exhortar a los líderes musulmanes políticos y religiosos a que denuncien la violencia e intolerancia fundamentada en la religión como los disturbios por las caricaturas o, específicamente, la condena del terrorismo que practican los extremistas islámicos. Igualmente, el énfasis del informe sobre “el respeto por los monumentos religiosos y los lugares sagrados” así como “enseñar sobre religiones” en lugar de poner énfasis en la necesidad de que los gobiernos acaben con los obstáculos existentes para la libertad de culto es extraño si consideramos las muchas restricciones a la libertad de culto en los países de Oriente Próximo y Noráfrica.[19]
 
Censura mediática
 
Otro aspecto preocupante del informe es su aprobación implícita del constreñimiento de la libertad de expresión y de prensa. El informe defiende que “una mayor atención a la responsabilidad de la prensa no precisa ni  debería disminuir la defensa de la libertad de prensa”. [20] Sin embargo, esta aseveración es débil a la vista de las largas recomendaciones a favor de la limitación de los contenidos y de la cobertura de los medios de comunicación. Por ejemplo, el informe concluye que “Las afirmaciones de que el islam es inherentemente violento y las declaraciones conexas hechas por algunos líderes políticos y religiosos en Occidente – incluyendo el uso de términos como “terrorismo islámico” y “fascismo islámico” – han contribuido a un aumento alarmante de islamofobia que exacerba aún más los temores musulmanes sobre Occidente”. [21] El informe aconseja a activistas y gobiernos occidentales “evitar ciertas acciones que tengan repercusiones negativas en debates que se lleven a cabo en sociedades musulmanas. La propagación de explicaciones simplificadas en extremo por los medios de comunicación y autoridades oficiales de Occidente que culpan al islam como religión o falsamente enfrentan a activistas laicos contra activistas religiosos tiene un efecto perjudicial”.[22] 
 
El informe va más allá que simplemente advertir contra declaraciones desafortunadas, propone una campaña internacional de amplia base para combatir la descripción incorrecta de los musulmanes [23]  que incluye:
 
Ø      Crear programas de capacitación en escuelas de periodismo para ampliar “el entendimiento de los periodistas en temas internacionales críticos… y mejorar su capacidad para informar al público adecuadamente y de forma equilibrada”.
 
Ø      Alentar a los líderes en campos como “el mundo intelectual, religión, política, sociedad civil y cultura” a que produzcan editoriales, comentarios y declaraciones grabadas en vídeo y audio para ayudar a profundizar el entendimiento intercultural.
 
Ø      Dirigir mayores recursos hacia los medios de comunicación con la intención de “mejorar las actitudes populares entre diferentes culturas” incluyendo emisiones durante grandes eventos que atraigan la atención mundial, producciones dirigidas a los jóvenes como videojuegos, dibujos animados y páginas web así como producir series de televisión en múltiples idiomas, sobre aspectos históricos, sociales y psicológicos de las relaciones entre sociedades para propiciar un entendimiento mutuo.
 
Ø      Animar a los productores y guionistas, especialmente en Hollywood, para que aumenten “en los medios populares, la representación normalizada de comunidades musulmanas y de otras poco representadas o negativamente estereotipadas”.
 
Ø      Alentar a que los gobiernos, organizaciones mediáticas y sociedad civil trabajen juntos para prevenir que Internet se use y que se abuse de ésta “en la diseminación de estereotipos racistas e intolerancia que pueden inspirar odio y violencia”; en su lugar desarrollar iniciativas para que Internet sea un “instrumento de diálogo intercultural”.
 
Ø      Monitorear y revisar la cobertura mediática de las relaciones islámico-occidentales y recompensar esfuerzos que “tengan como meta mejorar la cobertura de las relaciones entre las sociedades occidental y musulmana”.
 
Ø      Establecer un “Fondo de Riesgos” para “moderar las fuerzas del mercado que alientan la producción de material sensacionalista y estereotipado en los medios de comunicación y en la cultura” así como compensar a teatros, museos, editoriales y otros escenarios culturales por las pérdidas en las que incurran cuando presenten productos de los medios que “humanizan y normalizan los criterios mutuos de las poblaciones en Occidente y en sociedades predominantemente musulmanas”.
 
Es dudoso que una campaña de corrección política para los medios de comunicación haga que se supere el resentimiento basado en sustantivas diferencias reales. Además, el énfasis del informe para alterar productos y contenido mediáticos occidentales parece fuera de lugar ya que la encuesta Pew sobre Actitudes Globales dice que:
 
... a pesar de la profunda brecha de actitud entre los públicos occidental y musulmán, la reciente encuesta del Centro Pew también encuentra que las opiniones de unos sobre los otros son de todo menos uniformemente negativas. Por ejemplo, incluso después de los tumultuosos acontecimientos del año pasado, mayorías sólidas en Francia, Reino Unido y Estados Unidos siguen manteniendo opiniones favorables sobre los musulmanes... Como promedio, los musulmanes en países predominantemente musulmanes se inclinan más a asociar a los occidentales con múltiples defectos negativos que viceversa.[24]
 
Considerando el aluvión de protestas y disturbios en países islámicos tras la publicación de las viñetas de Mahoma y el comentario académico del Papa Benedicto XVI, parece como si la tolerancia es algo que hace más falta en el mundo musulmán que en Occidente. A pesar de ello, el informe prácticamente ignora la dominante coacción, oficial y de otro tipo, de la libertad de palabra, de expresión y de prensa que existe en muchos países islámicos.[25]
 
Lo más preocupante, sin embargo, es que todas las sugerencias mencionadas anteriormente aumentarían enormemente la intervención gubernamental en los medios de comunicación para promover una agenda tal y como la designa una autoridad indeterminada. Esta línea de acción facilitaría mucho más el menoscabo de la libertad de palabra, de expresión y de prensa que su protección.
 
Error de diagnóstico de los problemas de Oriente Próximo
 
El informe menciona una serie de problemas económicos en países islámicos, que incluyen desempleo juvenil, falta de acceso a Internet, pobreza continuada y desigualdades globales así como migración a países desarrollados. Las recomendaciones para resolver estos problemas eran predecibles pero es poco probable que funcionen. Las recomendaciones incluyen llamamientos para convenir y apoyar “una coalición de agencias multilaterales y organizaciones de la sociedad civil... para pilotar una amplia serie de iniciativas de empleo para la juventud”, “la expansión del acceso a la educación” y “expandir el acceso a Internet en países en desarrollo”. También exhorta a los “países más ricos a [cumplir] sus compromisos de mayor inversión en el mundo en desarrollo, ya que, esto junto con una buena administración e iniciativas para el fortalecimiento de la capacidad en países en desarrollo, ayudará a mejorar las condiciones económicas de esos países”.[26]
 
El problema con estas recomendaciones es que son más una lista de deseos que una estrategia. En gran medida, pasan por alto la principal razón del porqué los países del Oriente Próximo han fracasado desarrollando o generando trabajos, es decir, las represivas políticas económicas de sus gobiernos. Los estudios económicos indican que buenas políticas económicas, el estado de derecho y una  buena administración son la clave del fomento del crecimiento económico, creación de nuevos empleos y reducción de la pobreza. Según el Índice de Libertad Económica de 2006, publicado anualmente por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal, Oriente Próximo y la región de Noráfrica están sólo antes que el África subsahariana que es la región menos libre del mundo en términos de libertad económica.[27] La base de datos del Banco Mundial “Doing business”(Haciendo negocios) de 2006 concluye que: “Las naciones de Oriente Próximo con altos índices de desempleo juvenil siguen poniendo obstáculos a las pequeñas y medianas empresas con pesadas cargas legales y reformas parcheadas”.[28]
 
La libertad económica y una mayor integración a la economía global son algo urgente para que los países de Oriente Próximo y Noráfrica sean objeto de un crecimiento económico ascendente y de un desarrollo que lleven a la creación de empleo. El informe, no obstante, hace declaraciones engañosas y equivocadas como que “... la desigualdad salarial ha seguido incrementándose en décadas recientes y estudios actuales indican que el intensificar su integración en la economía mundial ha servido en realidad para exacerbar la divergencia en el crecimiento económico de los países”.[29] Semejantes afirmaciones se basan en datos selectivos que pasan por alto la evidencia de que la globalización ha llevado a la convergencia de los ingresos globales [30] y que facilita justificación irresponsable a los países en desarrollo para que se distancien de los mercados internacionales que son el camino más seguro a un mayor crecimiento económico, desarrollo, empleos y oportunidad económica.
 
Conclusión
 
La Alianza de Civilizaciones es una decepción. Lejos de ofrecer una “solución” para cerrar la brecha, ofrece poco más que banalidades y quimeras, análisis parciales, justificaciones para constreñir la libertad de expresión y de culto así como rediseñados llamamientos para un aumento en la ayuda de los países occidentales. La falta de sustancia y de originalidad del informe – el informe mismo reconoce varias veces que muchas de sus recomendaciones e iniciativas ya están vigentes  o que están siendo aplicadas – explica la falta de interés en el informe desde su publicación en noviembre.
 
A pesar de fracasar en el cumplimiento de sus objetivos, la Alianza exhortaba descaradamente a la Asamblea General para que incorporase a la Alianza en la agenda de su sesión número 62 para asegurar que la iniciativa sobreviviese más allá del mandato de Annan. También hace llamamientos para que se establezca una letanía de comités de apoyo, representantes, foros y fondos para ampliar el trabajo de la Alianza. La petición de Annan para que la ONU adopte estas recomendaciones debería suscitar serias dudas sobre sus motivos ya que es una de las personas que se rumorea para el cargo de Alto Representante de la la Alianza de Civilizaciones. [31]
 
El rendimiento de la Alianza de Civilizaciones no justifica el gasto y la expansión radical de estructuras burocráticas. El único punto a destacar del informe – un claro repudio a los terroristas por tener a no combatientes como objetivo – no compensa siquiera su debilidad en general ni justifica el apoyo americano.[32] 
 
Aunque las ideas de la Alianza fueran útiles, no son únicas ni dependen de la perpetuación de la Alianza. Estados Unidos debería oponerse a semejante iniciativa que busca convertir la Alianza de Civilizaciones en parte permanente de la ONU.

 
 
Brett D. Schaefer es miembro especializado en temas administrativos internacionales del Centro por la Libertad “Margaret Thatcher”, una división de la Fundación Heritage.
 
 
Notas
 
[1]Pew Research Center, "The Great Divide: How Westerners and Muslims View Each Other," Pew Global Attitudes Project, June 22, 2006, at http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=253.
 
[2]"Annan announces new initiative to bridge gap between Islamic, Western worlds," U.N. News Centre, July 14, 2005, at http://www.un.org/apps/news/storyAr.asp?NewsID=15027&Cr=civil&Cr1
=society&Kw1=Annan&Kw2=Alliance+of+Civilizations&Kw3=
 
[3]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[4]"Recommendations on the Follow-up to the Alliance of Civilizations to be Presented to the General Assembly," Media Advisory, Alliance of Civilizations, at http://www.unaoc.org/repository/media_advisory_december_events.pdf.
 
[5]"Annan calls for active effort to ‘discover what is best’ in other beliefs," Kuwait News Agency, December 19, 2006, at http://www.kuna.net.kw/home/story.aspx?Language=en&DSNO=935529.
 
[6]Pew Research Center, "The Great Divide: How Westerners and Muslims View Each Other," Pew Global Attitudes Project, June 22, 2006, at http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=253.
 
[7]Claudia Rosett and George Russell, "New U.N. Scheme: Alliance of Civilizations," FoxNews.com, November 22, 2005, at http://www.foxnews.com/story/0,2933,176362,00.html; and Benny Avni, "New Forum Kicks Into High Gear at the U.N.," The New York Sun, December 19, 2006, , at http://www.nysun.com/article/45391; and Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 11, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[8]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 47, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[9]"Recommendations on the Follow-up to the Alliance of Civilizations to be Presented to the General Assembly," Media Advisory, Alliance of Civilizations, at http://www.unaoc.org/repository/media_advisory_december_events.pdf.
 
[10]Joseph Klein, "Alliance of Civilizations?" FrontPageMagazine.com, March 29, 2006, at http://www.frontpagemag.com/Articles/ReadArticle.asp?ID=21814; Claudia Rosett and George Russell, "New U.N. Scheme: Alliance of Civilizations," FoxNews.com, November 22, 2005, at http://www.foxnews.com/story/0,2933,176362,00.html.
 
[11]"Annan calls for active effort to ‘discover what is best’ in other beliefs," Kuwait News Agency, December 19, 2006, at http://www.kuna.net.kw/home/story.aspx?Language=en&DSNO=935529.
 
[12]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 47, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
[13]Ibid., p. 17.
 
[14]Ibid.
 
[15]Ibid.
 
[16]Ibid., p. 18..
 
[17]United Nations Development Program, "Human Development Report 2004," United Nations Publications, New York, NY, p. 3.
 
[18]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 10, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[19]Ibid., pp. 20, 26, 34, and 41; and "Near East and North Africa," 2005 Country Reports on Human Rights Practices, Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, U.S. Department of State, March 8, 2006, at http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2005/c17095.htm
 
[20]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 40, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[21]Ibid., p. 13.
 
[22]Ibid., p. 15.
 
[23]The following are summarized from Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 40-2, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[24]Pew Research Center, "The Great Divide: How Westerners and Muslims View Each Other," Pew Global Attitudes Project, Released June 22, 2006, at http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=253.
 
[25]For more information see "Near East and North Africa," 2005 Country Reports on Human Rights Practices, Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, U.S. Department of State, March 8, 2006, at http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2005/c17095.htm; and Freedom of the Press 2006, Freedom House, at http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=16, which observes "Generally, media in the [Middle East and North Africa] region remain constrained by extremely restrictive legal environments, in which laws concerning libel and defamation, the insult of monarchs and public figures, and emergency legislation continue to hamper the ability of journalists to write freely." Indeed, the only nation possessing a free rating in the region is Israel.
 
[26]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, pp. 27, 29, and 37, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[27]Marc A. Miles, Kim R. Holmes, and Mary Anastasia O’Grady, 2006 Index of Economic Freedom (Washington, D.C.: The Her­itage Foundation and Dow Jones & Company, Inc., 2006), Executive Summary.
 
[28]"Doing Business in 2006: Middle Eastern and North African Nations Lag In Encouraging Businesses with Regulatory Reforms," Middle East & North Africa News Release, International Finance Corporation, The World Bank Group, September 13, 2005, at http://www.doingbusiness.org/documents/
DB2006_PR_MENA_English.pdf
.
 
[29]Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 7, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
[30]For instance, economist Xavier Sala-i-Martin concludes that "Looking at the planet as a whole, never in history has poverty been eradicated so rapidly as it has been during our lifetimes. Moreover, individual income inequalities have been falling, and this is the first time they have fallen since the eve of the Industrial Revolution. The aggregate numbers have never looked better. Looking at the world distribution of income (WDI), the world is a better place." See Xavier Sala-i-Martin, "Global Inequity Fades as the Global Economy Grows," forthcoming in the 2007 Index of Economic Freedom. Based on Xavier Sala-i-Martin, "The World Distribution of Income: Falling Poverty and … Convergence, Period," October 9, 2005, at http://www.columbia.edu/~xs23/papers/pdfs/
World_Income_Distribution_QJE.pdf
.
 
[31]"Annan calls for active effort to ‘discover what is best’ in other beliefs," Kuwait News Agency, December 19, 2006, at http://www.kuna.net.kw/home/story.aspx?Language=en&DSNO=935529.
 
[32]"We must make it clear that, in our view, no political end, whether arising from historical injustice or contemporary provocation, and whether committed by resistance organizations, global militant groups, or by states, can justify the targeting of civilians and non-combatants. Such actions must be condemned unequivocally." Alliance of Civilizations, "Report of the High-level Group," United Nations, November 13, 2006, p. 16, at http://www.unaoc.org/repository/HLG_Report.pdf.
 
 
 
 
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