(Publicado en ABC, 19 de enero de 2007)
Desde el comienzo de la intervención en Irak, el objetivo de los Estados Unidos ha sido el establecimiento de un gobierno de coalición, multiétnico, que hiciera posible la reconciliación nacional y que pusiera a Irak en el rumbo de llegar a ser una sociedad libre y plural.
El temor a un Irak democrático, por lo revulsivo que era para los déspotas y teócratas de la zona, concentró el odio y las energías destructivas del yihadismo internacional, pero también de algunos vecinos del nuevo Irak, entre ellos Irán.
El régimen de los ayatolás ha perseguido dos metas alternativas: la primera, que todo gobierno iraquí estuviera dominado por los chiíes, a los que considera teóricamente sus aliados naturales; la segunda, en el caso de que fuera imposible la primera, alimentar las fuertes tensiones internas, promover la guerra civil y asegurarse un Irak fragmentado en tres, el norte kurdo, el centro suní y el sur, la mayor extensión, chií.
Los cálculos iraníes se basaban en dos premisas más que discutibles. En primer lugar, que la población chií de Irak preferirá ser un gobierno títere de Teherán, pero gobierno al fin y al cabo, a tener que hacer concesiones hacia los suníes, que les han masacrado a lo largo de los años. En segundo lugar, que frente a la violencia étnica, los americanos dirían adiós definitivamente al país y a sus intentos democratizadores en la zona.
Así, la República Islámica de Irán ganaría de un solo tiro dos cosas muy relevantes, un Irak convertido de facto en una provincia más iraní y unos Estados Unidos en retirada del Golfo y, por tanto, un Irán sin trabas para llegar a ser el líder regional que ambiciona ser.
Su visión puede ser errónea. No hay ningún indicio de que los chiíes iraquíes acepten de buena gana la hegemonía de Irán y el que los iraníes estén en Irak ayudando a matar tanto a unos como a otros no les vuelve más aceptables. Y el nuevo plan de Bush les ha dejado desconcertados. Es el momento de presionarles. Si se quiere ganar en Irak es necesario hacer frente a Irán. Hoy más que nunca.