(Publicado en La Razón,11 de diciembre de 2006)
La Legión acaba de culminar en el Congo una de las misiones más difíciles y arriesgadas a las que han hecho frente las Fuerzas Armadas españolas en misiones de paz. Los legionarios españoles han sido la punta de lanza de la Fuerza Europea desplegada en Kinshasa en apoyo al proceso de democratización puesto en marcha en este país africano bajo el patronazgo de la Comunidad Internacional. España ha realizado, con la presencia de sus soldados, una importante contribución a una muy difícil transición democrática en el Congo cuyo éxito aún debe consolidarse.
La República Democrática del Congo tiene por su dimensión, por sus recursos naturales y por su posición geoestratégica una enorme importancia para la estabilidad y la paz en el conjunto de África. En este país se ha librado en los últimos años una encarnizada guerra en la que pueden haber perecido más de cuatro millones de seres humanos y causado un gran número de refugiados. Lograr la pacificación y reconstrucción de este país tiene por tanto una importancia decisiva para invertir la tendencia de devastación y miseria que afecta a todo el continente africano. Esta misión ha tenido también una gran importancia, a pesar de su reducida dimensión y de su corto plazo, para la Unión Europea. La presencia de unos miles de soldados europeos en el Congo ha venido a simbolizar que la vocación de actor global de la Unión Europea es algo más que una declaración o un deseo. Por otro lado, África tiene un creciente interés estratégico para la Unión Europea, como demuestra de forma contundente la crisis migratoria que se ha vivido en el archipiélago canario durante este verano. Finalmente, esta operación ha puesto de manifi esto que aunque de forma lenta y limitada, la política de defensa común va siendo poco a poco una realidad que permite la actuación de nuestros ejércitos a miles de kilómetros de distancia y en operaciones cada vez más arriesgadas.
La presencia de la Legión española ha sido especialmente valiosa en esta operación. A pesar de que el mando de la operación correspondió a Alemania y que el mayor contingente fue aportado por Francia, la realidad es que los soldados españoles han sido con diferencia el contingente que ha dotado de mayor operatividad y visibilidad a la operación, así como el que ha asumido mayor riesgo. La pasada semana tuve el honor de compartir unas horas con los legionarios españoles en Kinshasa en el marco de una visita organizada por la Comisión de Defensa de la Asamblea Parlamentaria del UEO. Quiero trasmitirles tres impresiones de esa visita. La primera es que las Fuerzas Armadas españolas se encuentran por su profesionalidad y preparación en la élite de los ejércitos europeos. La segunda es que a pesar de ser España uno de los países que realizan un menor esfuerzo presupuestario en su defensa, los militares hacen un uso eficiente de los recursos que la sociedad pone a su disposición, como lo prueba la calidad y el estado del material y del equipo desplazado hasta el Congo. Por último quiero destacar el orgullo que sentí como representante del pueblo español por los constantes elogios a nuestros soldados en boca de todos los representantes civiles y militares de todas las organizaciones internacionales con los que tuve la oportunidad de entrevistarme durante nuestra visita. La actuación de los legionarios españoles, en especial durante los graves incidentes ocurridos en Kinshasa durante el mes de agosto, resultó esencial para garantizar la credibilidad de la fuerza de la Unión Europea y el éxito de la misión.
La misión en el Congo ha puesto de manifiesto que aún es mucho el camino que queda por recorrer en el marco de la Política de Defensa Europea para dotar de mayor capacidad y operatividad a las misiones de la Unión en el exterior, especialmente por las restricciones que los diferentes gobiernos imponen a la utilización de sus fuerzas sobre el terreno. La retirada de las fuerzas europeas se produce además en un momento de tensión que hubiera aconsejado probablemente haber retrasado su repliegue más allá de la fecha inicialmente prevista. Pero lo que nadie podrá cuestionar es la brillante actuación, una vez más, de los soldados españoles en una misión internacional y la contribución decisiva de la Legión al éxito de esta misión europea.