Si la expedición iraquí es juzgada un éxito o un fracaso depende casi exclusivamente de las opiniones de los americanos - no de las de los iraquíes, de las de otros socios de la coalición, o de alguien más. De modo que,
conciudadanos americanos, debatamos la materia. Mi interpretación:
Derrocar a Saddam Hussein antes de que pudiera oprimir más a sus súbditos iraquíes, invadir otro país, desplegar más armas químicas o construir armas nucleares, fue acertado. El mundo es un lugar mejor con este abominable criminal en la cárcel, no actuando como su amo en sus "palacios presidenciales".
A la vez que la victoria fácil y rápida sobre Saddam Hussein, la Administración Bush cometió un error conceptual crítico - elevar demasiado las expectativas a corto plazo. Solamente la formulación exigía que la Operación Libertad Iraquí diera lugar rápidamente a un Irak vibrante, sano, abierto y en calma, constituyendo todo lo demás un fracaso. Hablar de un Irak "libre y próspero" sirviendo como modelo regional atizó aspiraciones que los iraquíes - emergiendo apenas de una pesadilla totalitaria de 30 años, encumbrada con ideologías extremistas, profundas divisiones étnicas y vecinos depredadores - no pudieron cumplir.
Conforme los iraquíes fracasaban a la hora de interpretar su papel asignado, la frustración crecía en Washington. Cayendo en una trampa de su propia mano, la administración impulsó estas expectativas enfangándose en minucias nacionales iraquíes tales como conflictos inter-tribales, hacer que las redes de electricidad y agua funcionasen, o involucrarse en la redacción de la constitución.
De haber establecido la coalición liderada por Estados Unidos sus aspiraciones con mayor modestia, aspirando solamente a un gobierno y una economía decentes al tiempo que se trabajaba hacia la democracia mucho más lentamente, el progreso de Irak a lo largo de los cuatro últimos años sería más obvio. Las fuerzas ocupantes habrían patrocinado a
un hombre fuerte de mentalidad democrática con el fin de asegurar el país y con el tiempo hacer que avanzase hacia un proceso político abierto; y este enfoque habría tenido el beneficio de mantener a los islamistas al margen del poder en un momento de máximo atractivo popular y electoral.
El mensaje básico de la coalición a los iraquíes debería haber sido: sois adultos, aquí os devolvemos vuestro país, buena suerte. Transferir algo de dinero de partida y estacionar fuerzas de la coalición en el desierto con un mandato claramente definido - defender las fronteras internacionales de Irak, garantizar la seguridad de las exportaciones de petróleo y gas, buscar a Saddam Hussein y sus acólitos, evitar atrocidades a gran escala.
Estas opciones alternativas siguen siendo relevantes al acercarse el 2007. La administración aún puede enmarcar el debate en términos de intereses norteamericanos, no iraquíes. Puede contrastar el Irak de hoy con el modelo totalitario de ayer en lugar de con un ideal potencial. Puede distanciarse del destino de Irak recordando al mundo que los iraquíes son responsables de modelar su destino.
Pero la administración no da muestras de rebajar sus aspiraciones en Irak según las líneas propuestas. Al insistir en sus elevados objetivos faltos de realismo, temo pues que el fracaso se avecina. Las implicaciones de ese fracaso, al igual que en Vietnam, principalmente serán nacionales, con conservadores y progresistas volviendo a sus posiciones de batalla pre-Reagan y Estados Unidos volviendo a lo que
Richard Nixon denominaba en 1970 su estatus de "gigante penoso e indefenso".
Daniel Pipes es licenciado en Historia por la Universidad de Harvard (1978) con el grado de doctor, y ha impartido clases en la Universidad de Chicago, la Universidad de Harvard y el U.S. Naval War College. Tras servir en varias instancias de los Departamentos de Estado y de Defensa, incluyendo la vicepresidencia de la
Fulbright Board of Foreign Scholarships y ser miembro por designación
Presidencial del Institute of Peace de los Estados Unidos, actualmente dirige el
Middle East Forum. Colabora con frecuencia en ABC World News, CBS Reports, Crossfire, Good Morning America, NewsHour o Nightline, además de la BBC y Al-Jazira. Ha escrito doce libros, traducidos a 19 idiomas.