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Desnuclearizar Corea del Norte
Colaboraciones nº 1336   |  16 de Noviembre de 2006
 

(Publicado en The Heritage Foundation, 7 de noviembre de 2006)

Corea del Norte ha decidido reanudar las conversaciones de desarme nuclear a seis bandas que abandonó el año pasado. El mundo debería celebrar esta decisión, pero también reconocer que solamente es el paso inicial hacia la desnuclearización de Corea del Norte.
 
Es importante tener en mente que las conversaciones a seis bandas son un medio para un fin, que es el desmantelamiento completo y comprobable del programa nuclear de Kim Jong-il. Corea del Norte ha dejado claro a través de su retórica y acciones que quiere mantener su programa nuclear. Para lograr sus objetivos, Corea del Norte ha jugado a poner un país contra otro utilizando dos estrategias: la beligerancia y la negociación.
 
A lo largo del último año, Kim Jong-il ha implementado la beligerancia, sobre todo probando el Taepodong-II de largo alcance el 4 de julio, entre otros misiles, y llevando a cabo un ensayo nuclear el 8 de octubre. Probablemente Kim Jong-il buscaba apretar las tuercas y perjudicar a la coalición de seis partes. Si uno de los socios internacionales de América en las conversaciones a seis bandas (China, Corea del Sur, Japón o Rusia) se descuelga en respuesta a las pruebas, creía poder crear una fractura en la coalición.
 
Su comportamiento beligerante, sin embargo, tuvo el efecto contrario y consolidó a la coalición internacional, aislando aún más a Corea del Norte. Además, también enfureció a su más próximo y probablemente único aliado, China. Las informaciones indican que en septiembre Beijing suspendió las ventas de crudo a Corea del Norte.
 
Kim Jong-il fracasó en su estrategia de beligerancia y ahora parece estar dispuesto a volver a la mesa de negociaciones. Su objetivo en las negociaciones será transformar la confrontación de su estado actual - Kim Jong-il vs. una coalición internacional comprometida con la desnuclearización de su país - a una que se perciba como entre Corea del Norte y Estados Unidos.
 
Kim Jong-il casi logró transformar éste estancamiento en uno percibido como entre Estados Unidos y Corea del Norte insistiendo en conversaciones directas. La Administración Bush se resistió tanto a las solicitudes internacionales como a las nacionales de involucrarse en estas conversaciones. Ahora Kim Jong-il intentará lograr su objetivo afirmando que Estados Unidos está siendo irracional en diversos temas en la mesa de negociaciones.
 
Durante las negociaciones, Corea del Norte planteará contenciosos - tales como las sanciones financieras, las secuencias de contraprestaciones para Corea del Norte en caso de elegir abandonar su programa nuclear, o los procedimientos de verificación que entrarán en vigor una vez que tome esa decisión - con la esperanza de dividir a la coalición internacional.
 
El tema de las sanciones financieras proporciona un buen ejemplo de cómo espera Corea del Norte implementar su estrategia de negociaciones. Las sanciones financieras no forman parte del tema nuclear. Un buen número de países - como Estados Unidos, Japón, Australia o China - han impuesto sanciones financieras a Kim Jong-il porque emite de manera ilegal moneda americana, y probablemente otras divisas. Kim Jong-il ha afirmado que considerará la desnuclearización si se levantan estas sanciones financieras.
 
En otras palabras, Kim Jong-il quiere que el mundo reconozca que él tiene derecho a falsificar divisa exterior; solamente con ésa concesión considerará abandonar sus armas nucleares. Algunos países, China en especial, ven el lavado de dinero como un tema menor en comparación con el programa nuclear de Kim Jong-il. A los ojos de China, una concesión americana en este tema fundamental de soberanía nacional valdría la pena. América, sin embargo, debería permanecer firme en este tema y tiene que dejar claro a los chinos y a los demás países que las actividades ilícitas norcoreanas no van a ser toleradas. Cualquier percepción de debilidad de la resolución americana en esta postura podría tener la perjudicial consecuencia de permitir que Kim Jong-il convierta con éxito las sanciones financieras en un tema divisorio en el enfoque Estados Unidos-China sobre Corea del Norte.
 
Kim Jong-il tiene mucho que ganar de negociar. Si se desnucleariza, la comunidad internacional le proporcionaría asistencia financiera directa significativa, lo que dispararía las fuentes de beneficios que casi ha perdido debido al desmantelamiento de sus actividades ilícitas, a saber, lavado de dinero, narcotráfico, tráfico de armas ligeras y demás.
 
A causa de sus acciones pasadas, sin embargo, tiene que demostrar ser serio al negociar con la comunidad internacional y convertirse en un líder nacional responsable. Para hacerlo, necesita tomar medidas tales como retirar las tropas de la Zona Desmilitarizada, desmovilizar los misiles, y, lo más significativo de todo, congelar sus materiales nucleares y permitir las inspecciones internacionales.
 
La decisión de Kim Jong-il de volver a la mesa de negociación demuestra que con la cantidad adecuada de presión, se le puede obligar a cambiar de estrategia. El riesgo reside en que la comunidad internacional debilita su enfoque fuerte y multipartidista encaminado a obligarle a desnuclearizarse. Para que el proceso tenga éxito, China, Corea del Sur, Japón, Rusia y Estados Unidos deben trabajar juntos para mantener la presión sobre Corea del Norte.


 

 
 

Michael A. Needham es licenciado en Ciencias Políticas y Económicas del Williams College y supervisor de la Washington Roundtable for the Asia-Pacific Press (WRAPP)


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