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¿Un cheque en blanco de Estados Unidos?
Colaboraciones nº 1306   |  31 de Octubre de 2006
 
(Publicado en Jewish World Review, 24 de octubre de 2006)
 
Los expertos de los medios de comunicación acaban de conceder las elecciones a los demócratas, por lo menos en la Cámara de Representantes y quizá también en el Senado. Hasta podrían tener razón, para variar.
 
Hay quienes dicen que esto podría ser como las sorprendentes elecciones en 1994 cuando los republicanos se hicieron con el control de la Cámara de Representantes por primera vez en 40 años. Si fuera así, los demócratas ganarán siguiendo exactamente la estrategia contraria por la que llegaron los congresistas republicanos al poder en 1994.
 
La estrategia republicana, diseñada por Newt Gingrich, explicaba con claridad las posiciones en asuntos clave y prometía llevar a voto en el Congreso esos asuntos. A su agenda le dieron el nombre de: “Contrato con América”.
 
Ahora está claro para todos que los demócratas de este año están evitando deliberadamente pronunciarse sobre cualquier política coherente de su propia cosecha.
 
Su estrategia es criticar a posteriori, denigrar y socavar a los republicanos en lugar de ofrecer una agenda propia. En vez de tener un contrato con América, están buscando un cheque en blanco de América. Además, puede que lo consigan.
 
¿Cómo han logrado los republicanos llegar a esa desastrosa situación, sólo 2 años después de ganar ambas cámaras en el Congreso, la Casa Blanca y la mayoría de los gobiernos estatales?
 
Pues no fue fácil ni tampoco algo nuevo. Fue lo mismo que causó que el primer Presidente Bush perdiese la reelección en 1992 después de haber tenido índices de aprobación altísimos en 1991. Fue traicionar la confianza de sus partidarios.
 
En aquel entonces fue la traición a su promesa de “No a nuevos impuestos”. Más recientemente ha sido la traición aún mayor de tratar de legislar una amnistía para millones de inmigrantes ilegales combinado con el insulto a nuestra inteligencia diciendo que no era una amnistía.
 
Añadamos a esto el gasto galopante de los republicanos y el hecho de que la guerra en Irak ha estado yendo mal y allí tiene todos los ingredientes para una debacle política.
 
Una de las ironías de estas elecciones es que los republicanos en la Cámara de Representantes parecen ser los que probablemente paguen el precio más grande por el desafecto de los votantes republicanos, cuando en realidad fueron los republicanos de la Cámara los que evitaron que los republicanos en el Senado y la Casa Blanca convirtieran la amnistía masiva en ley del país. 
 
Los líderes republicanos del Senado merecen lo que sea que les pase. Si estas elecciones fueran sobre la suerte de un partido político en vez del otro, apenas si valdría la pena pensar en ello.
 
Pero estas elecciones no son sobre qué políticos consiguen mantener sus trabajos, aunque los medios cubren las noticias como si el asunto fuera sobre predecir quién va a ganar. Las elecciones son sobre el destino de 300 millones de americanos y el futuro de esta nación.
 
Ese destino está sombríamente en duda mientras dos regímenes irresponsables en Corea del Norte e Irán buscan conseguir armas nucleares. Ninguno de los líderes de estos regímenes pueden ser disuadidos con amenazas de tomar represalias como se solía disuadir a la Unión Soviética.  
 
Ambos son como Hitler, que deseaba ver a su propia gente aniquilada y su país reducido a escombros antes que irse cuando era obvio para todos que no podía ganar. Si se puede imaginar a Hitler con unas cuantas armas nucleares para usarlas en una causa perdida como medio para ventilar esos odios que lo consumían, entonces podrá ver lo que una Corea del Norte o un Irán nuclear significarían para Estados Unidos y el mundo. 
 
Es obsceno que nuestros medios de comunicación estén obsesionados con un bobo del Congreso que escribió correos electrónicos verdes – y que se vio forzado a dejar el Congreso por ello – cuando esta nación se enfrenta a peligros de esta magnitud.
 
Sería más que obsceno que por autoflagelarse algunos votantes se quedasen en casa el día de las elecciones o que fueran a votar dando un cheque en blanco de Estados Unidos a favor de un partido que tiene un historial de décadas de irresponsabilidad en defensa nacional.
 
Incluso hoy, los demócratas están defendiendo que haya más conversaciones con Corea del Norte e Irán, como si hablar fuera a detener la nuclearización de semejantes regímenes, tanto como las conversaciones con Hitler en los años 30 lo disuadieron.
 
Ya no es cosa de halcones y palomas. Es más cosa de avestruces que entierran la cabeza en la arena – y sobre esos votantes que están listos a darles el cheque en blanco a los avestruces.

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
©2006 Creators Syndicate, Inc.
©2006 Traducido por Miryam Lindberg


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