Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Iberoamérica > Ecuador > Otra más en Ecuador





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Otra más en Ecuador
Colaboraciones nº 1300   |  27 de Octubre de 2006
 

(Publicado en La Razón, 16 de octubre de 2006)

Ecuador se enzarza en una esperada segunda vuelta  electoral, el 26 de noviembre, entre los dos candidatos mas votados:  el millonario bananero Álvaro Noboa, abogado, de 58 años, que se presenta por tercera vez a la presidencia bajo una campaña de amigo de los pobres y Rafael Correa, economista de 43 años, cercano al movimiento político liderado por el presidente venezolano Hugo Chávez. La elección de estos dos candidatos para participar en la segunda vuelta es también una victoria frente a los partidos tradicionales.
 
Ambos candidatos representan polos opuestos sobre como gobernar el país por los próximos años. Noboa defiende de forma repetitiva y sin entrar en mucho detalle, el tratado de libre comercio con los Estados Unidos como herramienta para la creación de empleo, salud y vivienda. Es un defensor de la empresa privada y de un estado pequeño pero eficiente. Ha dirigido una multimillonaria campaña electoral enfocada en pocos temas pero de interés primordial entre la población lo  que le ha convertido en el candidato más votado.  Fue el único candidato que ha apoyado sin fisuras el acuerdo de libre comercio ganando también así la confianza de clases medias y altas interesadas en su aprobación.
 
Rafael Correa es un feroz antiamericano que ha basado su campaña electoral en la oposición general al sistema: Los problemas de ecuador no son la falta de vivienda o de servicios de salud… lo que se ha de arreglar es el sistema político actual en su totalidad. Se ha de eliminarlo y empezar de nuevo. Una opinión compartida por muchos ecuatorianos.
 
Si Correa llega al poder, ha prometido la revisión de los contratos firmados con multinacionales energéticas, la eliminación de la base americana y la renegociación de la deuda. También ha lanzado amenazas a Colombia de establecer relaciones con las “guerrillas”, paralizar el tratado de libre comercio con los EEUU y apoyar la iniciativa regional del MERCOSUR o el ALBA, ideado por Castro, Morales y Chávez.
 
La agenda de Rafael Correa cuestiona la dolarización, aunque no seria previsible que se atreviera a cambiarlo en el futuro inmediato.  Hoy, gracias al dólar la política monetaria es lo único estable en el país y posibilita la capacidad de ahorro y el acceso al crédito entre las clases pobres y medias.
 
También ha amenazado a los emigrantes. Aboga a que las remesas de los emigrantes se depositen en instituciones del gobierno. Dada la capacidad de gasto y malgasto del Gobierno ecuatoriano, que éste sea responsable de guardar el dinero de los emigrantes y sus familias es como si la zorra se encarga de guardar las gallinas. Una opción demasiado arriesgada.
 
Rafael Correa quiere un estado todavía más grande e involucrado en los diferentes ámbitos de producción al mas puro estilo Keynesiano, y liberarse de la “dependencia” a los EEUU, recordando las viejas y perniciosas teorías de Raúl Prebisch del CEPAL chileno. Un Estado que es hoy es uno de los más ineficientes del mundo según los distintos índices de medición internacionales; no es previsible creer que si es mas grande pueda solucionar lo que hoy no es capaz.
 
Pese jugar una campaña puramente populista-nacionalista, Correa ha abierto demasiados frentes y  ha decepcionado a las encuestas que le situaban como el mas votado. La victoria de Rafael Correa llevaría a un camino de regeneración institucional siguiendo lo marcado por Hugo Chávez. Correa se vanagloria de que arreglará el país a “correazos”. Un camino de reconstitución nacional que por varios años paralizaría la capacidad institucional del país de enfocarse a solucionar los problemas sociales del país. Indudablemente haría caer al país de nuevo en el abismo económico.
 
La victoria de Correa haría entrar a Ecuador en la senda de la tiranía. Una agenda política que dada la claridad con la que ha sido expuesta, hará que pierda las elecciones el próximo noviembre.
 
El nuevo gobierno que surja de las urnas el próximo noviembre ha de ha enfocarse en la lucha contra la corrupción y contra el clima de impunidad jurídica que crea grandes problemas de incertidumbre y tiene repercusiones directas en la económica del país. Estas medidas solo podrán ser ejecutadas si el ganador tiene un claro margen de votos respecto al segundo.
 
Si ocurre el caso de México donde la victoria de Calderón frente al izquierdista López Obrador ha sido tan justa, veremos la misma campaña desestabilizadora acusando a la “oligarquía” de fraude. Empezaría un proceso de erosión institucional que haría muy difícil cualquier reforma por parte del futuro presidente y que seguramente forzaría a nuevas elecciones.
 
En esta siguiente vuelta será clave lograr el apoyo de los otros partidos.  Ambos candidatos reniegan de los partidos tradicionales, sobre todo Rafael Correa. No obstante, Álvaro Noboa parte con una doble ventaja aquí. Rafael Correa es una amenaza para los diputados ahora existentes ya que si gana intentará disolver el Congreso y estos perderían sus puestos de trabajo. Es previsible que explicita o tácitamente apoyen la campaña de Álvaro Noboa sin tener este que comprometerse a costosos acuerdos.
 
Dicho esto, desgraciadamente la historia ecuatoriana esta plagada de buenas intenciones y rotundos fracasos. Ambos candidatos, no solo Correa, se han de mirar con cierto escepticismo. En las calles de Quito es común escuchar que “si las elecciones arreglaran algo estarían prohibidas”.  El futuro no se puede saber. Pero si gana Correa –por desgracia- será más fácil de predecir.


 

 
 

Martin Gurría es analista especializado en Economía y Relaciones Internacionales.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar