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La Revolución Socialista Bolivariana: O La Falacia de la Igualdad
Colaboraciones nº 1294   |  25 de Octubre de 2006
 

(Publicado en 11abril.com, 18 de octubre de 2006)

El fraude de las revoluciones socialistas, en todos los casos, ha consistido en que, una vez que han sido victoriosas en aras de lograr la igualdad y la justicia social, han logrado conformar una Nueva Clase: la nueva clase dirigente de la nueva sociedad, una novel especie de oligarquía o burguesía cuya principal característica ha sido ocultar su elitismo ante el sentir popular a través del constante manejo y lavado cerebral ideológico. La clave consiste en tratar de hacer exitosa una campaña dirigida a sembrar en la población miedo y temor, en especial y lamentablemente en los más ignorantes, por todo movimiento que pueda considerarse contrarrevolucionario sin dejar de buscar y percibir las prebendas del poder que consideran como suyas por los supuestos sacrificios que han hecho en aras de la revolución.

Hechos, no palabras, hacen gráfico este fraude. Poco años después del triunfo de la Revolución Rusa, en los pueblos donde la pobreza era mas devoradora aparecieron tiendas y se crearon sitios lujosos especiales para los jefes de departamentos, ejecutivos y directores de las fábricas y comités del partido comunista soviético. El pueblo ruso solía decir “allí va la nueva burguesía”, pero estaban equivocados, lo que presenciaban era el nacimiento de la nueva clase oligarca que sustituiría la de Zar. Mucho más cerca de nosotros se encuentra la “venerada” Revolución Cubana. Para evidenciar lo afirmado anteriormente basta con remitirse a lo que el propio adalid de dicha Revolución confesó hace un año en relación a los males que podrían destruir su revolución: Fidel Castro afirmó que era imperativo “…corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios: mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos. Por eso estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad” .Uno se pregunta qué confianza puede tener el pueblo cubano en un sistema socialista que a pesar de haber mantenido por mas de cuarenta años el control absoluto de la vida política, social y económica de sus ciudadanos, reconoce que en todo ese periodo han sido incapaces para combatir las desviaciones que provoca la ambición (¿necesidad?) del dinero. En este mismo orden de ideas podríamos recurrir a cubanos que se oponen a la Revolución Cubana, como Gabriel Puerta, quien ha denunciado que “los hermanos Fidel y Raúl Castro y el yerno, Luís Alberto Rodríguez, controlan un imperio económico montado sobre los organismos estatales, que conforman el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), que factura casi mil millones de dólares al año y eso se evade al exterior sin pasar por las arcas del Estado. Otro caso conocido es el de "los US $ 3.900 millones". El gobierno de Castro cambió billetes de dólares viejos por nuevos en el banco suizo UBS, pero el dinero no reingresaba al Estado sino que iba a parar a cuentas particulares. Por esa causa el UBS recibió una multa de US $ 100 millones. Aun si ignoráramos esto ultimo por provenir de un “enemigo de la revolución”, solo nos queda decir que a confesión de partes relevo de pruebas y que las autocríticas revolucionarias del líder cubano son, muy probablemente, un artificio propagandístico adicional para vender la idea de “sinceridad política” y con ello ocultar los privilegios y abusos de la dirigencia revolucionaria cubana.

Por su parte, en la sui géneris Revolución Socialista Bolivariana los venezolanos observamos día a día como los dirigentes bolivarianos y la cuota parte de las Fuerzas Armadas que han sucumbido ante el delirio revolucionario, mas por los privilegios y el poder que les han otorgado que por principios socialistas, muestran, sin decoro alguno, los usufructos del poder a través de sus posesiones personales, vehiculares y de habitación que sin duda están más allá de sus medios económicos. Los restaurantes del este de Caracas, donde suele ir la gente pudiente, cuentan hoy día con una clientela revolucionaria que al compás de libar el mejor escocés conversa acerca de los méritos del presidente Hugo Chávez cuando declaró que “ser rico es malo”. Tan contundentes son los hechos que evidencian la existencia de la burguesía bolivariana, que la sabiduría popular ya acuñó el término “Robolución” para representar los aconteceres de los privilegiados revolucionarios.

Para muchos revolucionarios honestos, que sin duda los hay, hechos como los descritos serán etiquetados como desviaciones que ocurren en las etapas iniciales de cualquier revolución pero que serán curadas y eventualmente eliminadas en la medida que el socialismo se consolide. Como estamos lejos de ser pronosticadores de oficio de la sociedad venezolana, como parecen ser los que sueñan con la Revolución Bolivariana, no nos arriesgamos a predecir la imposibilidad de un sistema futuro donde los venezolanos no seamos explotados y forjemos un sistema legal que nos proteja de los abusos del poder. Sin embargo, no tenemos duda que ello dependerá de los venezolanos mismos y la devoción que podamos tener por las ideas de solidaridad y sobre todo de libertad. Más ello es una búsqueda y no una imposición. Pensar que la única solución para acabar con la injusticia es a través del socialismo demuestra el carácter dogmático de tal proposición pues niega, solo porque así se asume, otras opciones de las abundantes y múltiples variables de la filosofía política. Ello solo muestra como es posible que el ser humano pueda cegarse por sistemas preconcebidos. Es por ello que gran parte del mundo se niega a aceptar que el sistema socio-político en el cual viven sea impuesto desde arriba a través de reglas autoritarias; porque se ha demostrado que el autoritarismo es la forma de gobierno mas objetable que pueda existir. Pensar que le Revolución Bolivariana y el socialismo del siglo XXI que proclaman, es la única guía para el futuro de Venezuela no solo es una mala guía o al menos una muy cuestionable, dadas las experiencias al respecto, es también una mala guía para su mentor, Hugo Chávez, y sus seguidores, que los muestran incapaces de ver lo que está ocurriendo alrededor de sus propios ojos, y lo ocurrido en periodos anteriores.

Es totalmente absurdo comparar el capitalismo salvaje al que Hugo Chávez refiere como el enemigo a eliminar para alcanzar el socialismo, con las democracias representativas del mundo occidental. Las democracias de los países “grandes” como Inglaterra, Estados Unidos y aquellas de países más “pequeños” como Suecia, solo para citar algunos, han dado cabida a un capitalismo regulado por el Estado que ha implicado mejoramiento socio-económico a sus habitantes. Por supuesto, nadie afirma que en esas sociedades se haya alcanzado la completa equidad social, pero no hay duda que la forma en que esas democracias se han concebido y constituido tienen siempre la puerta abierta para que sus ciudadanos puedan entrar al laberinto que conlleve a concretar conceptos tan difíciles como son los de libertad, justicia e igualdad. El carácter distintivo de estas democracias es la libertad en cada una de sus expresiones, libertad de pensamiento, libertad de expresión, libertad económica, libertad de educación, y libertad para acceder al conocimiento. Libertad que por lo demás, está dispuesta a aceptar la intervención regulatoria del estado para evitar abusos y excesos y posee los medios para castigar a quien por su estatus hace uso indebido del poder.

Marx dijo que el significado de la paz es la eliminación de la oposición al socialismo. Por ello nos oponemos, porque no creemos que al eliminarnos habrá paz. No hay nada más absurdo que pretender eliminar las ideas de los hombres. Como José Martí, no creemos en la necesidad de eliminar a quien se nos opone en el plano ideológico porque "el mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento"

Nos preguntamos si Fidel Castro, quien al igual que Hugo Chávez con Simón Bolívar, incorporó al ilustre prócer cubano a su proceso socialista revolucionario, interpretó este pensamiento de Martí entendiendo tierra por cárcel, tratar de conocer la verdad como contrarrevolución, libres en su tierra solo aquellos que por temor no hablan o lo apoyan y libres en el pensamiento solo los que comulgan con el socialismo.


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