(Publicado en Expansión, 12 de octubre de 2006)
Fue Ronald Reagan quien dijo que “los gobiernos son como los bebés: un canal alimenticio con un apetito insaciable en un extremo y una total irresponsabilidad en el otro”. Y eso que no conocía al gobierno de Rodríguez Zapatero.
Por un lado están los Mafos y Solbes que ven con buenos ojos el aumento de la presión fiscal; y por otro quienes, como Moratinos, están dispuestos a gastarse el dinero de las recaudaciones públicas de la manera más contraproducente. Lo último, pagar a los países africanos para que readmitan a sus emigrantes cogidos in fraganti al intentar penetrar ilegalmente en España. El programa de la ONU en Irak se llamaba “petróleo por alimentos”; el del actual gobierno español “dinero por emigrantes”. Hay bastante más cosas –y mejores- en las que este gobierno podría gastarse nuestro dinero. Para empezar porque él es el responsable directo del aluvión de ilegales que arriba a España con su actitud de que venga el que quiera y como quiera que disfrutará de las ventajas de la residencia legal enseguida gracias a la regularización continua. Si en lugar de hacer ver que España es el paraíso para quien quiera, respete o no la legalidad, hubiera puesto en marcha toda una panoplia de medidas de disuasión, hoy no tendría el ministro Moratinos que ir comprando voluntades de los gobiernos africanos cuyo principal bien de exportación son sus desesperados ciudadanos. A 36 mil euros por ilegal repatriado, la broma de la política migratoria de Rodríguez Zapatero nos va a salir por un ojo de la cara a todos los españoles. Aún peor, de seguro que esta forma de pretender resolver el problema va a agudizarlo aún más: en lugar de desincentivar la laxitud de los gobiernos africanos en contener a su gente, esto están ahora más deseosos que nunca de que salgan cuantos más cayucos mejor, pues a más ilegales en nuestras playas y centros de acogida (y días más tarde por las calles de Madrid), más ayudas por parte de la administración española. En lugar de desincentivar, subvencionar.
Pero ya lo avisó también Ronald Reagan en su día: cuando los gobiernos de izquierda “ven que algo funciona, lo gravan con impuestos; cuando algo no funciona bien, lo subvencionan; y cuando no funciona para nada, lo regulan”. Este gobierno del PSOE no se iba a comportar de manera distinta. Y el caso es que sí hay una buena relación entre emigración y ayuda al desarrollo. Pero justo la inversa a la que nos muestra el Sr. Moratinos: en lugar de vincular las transferencias financieras (o de cualquier tipo) a la readmisión de sus emigrantes, España y la UE debería condicionar dichas ayudas a las políticas de contención de las salidas desde sus suelo. Quien permita los cayucos, se queda sin dinero. Así de simple. Quien no ayude con el flujo de sus pueblos, que no espere nada de nosotros. Eso es desincentivar. Lo de ahora es despilfarro y corrupción.