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Y ahora qué
En letra impresa nº 626   |  10 de Octubre de 2006
 

(Publicado en ABC, 10 de octubre de 2006)

Todos lo esperábamos y al final ocurrió. Corea del Norte había reconocido tener ingenios nucleares, reconocimiento que implicaba asumir la violación del Tratado de No Proliferación Nuclear y el Tratado Marco firmado con Estados Unidos. Tras lograr construir el ingenio era necesario probar su funcionamiento, fase previa a su transformación en bomba, es decir en un arma utilizable en el campo de batalla, normalmente en forma de cabeza de un misil.
 
Con Corea del Norte se ha ensayado casi todo. Cuando por primera vez violó el Tratado de No Proliferación, el entonces presidente Clinton estableció una negociación bilateral, por la que se ofreció ayuda económica y centrales nucleares para la generación de energía eléctrica a cambio de que abandonara su programa nuclear militar. La iniciativa de Clinton fue, aparentemente, un éxito. El Tratado se firmó y Corea del Norte continuó con sus investigaciones de forma secreta.
 
Con Bush la colaboración se rompió ante las sospechas de incumplimiento. Corea del Norte reconoció haber engañado a todos y el problema se remitió al Consejo de Seguridad. Ya en un plano multilateral se estableció una mesa de negociación con Corea del Norte en la que estaban los miembros permanentes del Consejo presentes en el Pacífico –China, Rusia y Estados Unidos- junto con las potencias regionales afectadas –Corea del Sur y Japón-. La mesa ha sido un fracaso porque Corea del Norte se ha negado a colaborar. Quieren tener misiles y armas nucleares y no están dispuestos a ceder.
 
Tras las pruebas de misiles de julio, que violaban la moratoria en vigor, y la reciente prueba nuclear ya sólo cabe remitir de nuevo al Consejo la aplicación de sanciones. La clave está en China, el protector de Corea del Norte. El gobierno de Pekín teme la desestabilización de este país, que implicaría millones de personas corriendo a las fronteras próximas en busca de alimento y de un futuro, así como la reunificación de Corea en clave democrática. Dos hechos que China quiere evitar.
 
Si China protege a Corea del Norte provocará algo que teme: el rearme de Japón, ya en curso. La sociedad nipona detesta la guerra, pero se siente muy insegura viendo como misiles norcoreanos vuelan sobre sus cabezas.
 
Los temas candentes se acumulan en la agenda del Consejo: Darfur, Irán, Corea... El derecho de veto es una realidad, pero el prestigio de la institución saltará hecha pedazos si se queda de brazos cruzados ante el derrumbamiento del régimen de no proliferación. Si Irán y Corea del Norte acceden al umbral nuclear no serán los únicos y buena parte de la responsabilidad recaerá en el Consejo de Seguridad, por no haber cumplido con su obligación de hacer respetar los tratados.


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