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El despertar del dragón
En letra impresa nº 185   |  21 de Enero de 2004
 
(Publicado en el ABC, el 21 de enero de 2004)
 
Era la obsesión de los republicanos antes y al poco de llegar a la Casa Blanca. Si repasamos los textos de Condolezza Rice y de otras destacadas figuras del entorno de Bush,  antes del 11-S China era, sin lugar a dudas, la principal amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Preocupaba su formidable capacidad de crecimiento, que este año se sitúa en el 9%. Intranquilizaba el hecho de que el mantenimiento de estos índices permitiría a China, al cabo de algunas décadas, colocarse en posición de rivalizar con Estados Unidos en el área del Pacífico. Inquietaba el carácter imperial de la política exterior china. De siempre se han sentido una civilización superior a las culturas de su entorno y asumen con naturalidad su derecho a ejercer influencia. Alarmaba su programa armamentístico, en especial la combinación entre capacidad nuclear y misiles. El despliegue de centenares de éstos frente a Taiwán y la disposición de una parte de la elite política china a tomar por la fuerza esta isla representa uno de los mayores riesgos de conflicto en nuestros días.
 
Sin embargo, la amenaza china debe ser matizada. Su crecimiento es muy importante porque parte de cotas bajísimas. Cuanto mayor sea su desarrollo más le costará crecer. Pero, además, no está siendo homogéneo. Mientras en unas partes se producen importantes transformaciones, en otras el subdesarrollo se enquista, poniendo en peligro la cohesión nacional. Además surgirán otros problemas: los derivados de la prosperidad. Las clases medias demandarán derechos y pondrán en peligro el control mantenido por el Partido Comunista. La riqueza no llevará inexorablemente a la democracia, pero provocará enormes tensiones en el dictatorial y corrupto sistema político chino.  Crecer y aumentar la capacidad militar pueden ser objetivos contradictorios, sobre todo para economías con bajo nivel tecnológico.
 
China será cada vez más un actor destacado en la política internacional, pero tiene ante sí y en su propio territorio problemas de enorme envergadura.


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