Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > En letra impresa > López Obrador o la capacidad de destrucción





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
López Obrador o la capacidad de destrucción
En letra impresa nº 609   |  5 de Septiembre de 2006
 
(Publicado en La Razón, 3 de septiembre de 2006)
 
 
Por sus héroes e ídolos los conoceréis. Pueblos ciegos depositan entusiásticamente su confianza en demagogos que los engañan, los manipulan, los explotan y los conducen al abismo. Esperan irracionalmente que los rediman de sus frustraciones, acabando con oligarquías enquistadas y corrupciones crónicas. Latinoamérica está en ronda de oportunidades para unos cuantos especímenes de esa fauna. Incompletos y bastante  trucados experimentos con la democracia y la libertad económica en los ochenta y noventa no han producido el milagro de sacar de la pobreza a grandes sectores sociales así que algunos tratan de hacer su agosto decretando fallido el único sistema que ha significado en todas partes progreso sostenido a lo largo de los dos últimos siglos y han preferido volver a las andadas, como si el populismo no hubiese dado cosechas mucho más nutridas de estentóreos y nocivos  fracasos. Crean fugaces ilusiones que calientan el corazón de agraviados e impacientes sin mucha cabeza.
 
Perfeccionado por la experiencia acumulado en el pasado y contemporáneamente en otras latitudes, el resultado será indefectiblemente más pobreza, mayor corrupción, nuevas oligarquías que llegan al poder con hambre secular de privilegios y riqueza, dispuestas por todos los medios a no abandonarlo una vez adquirido. Todo ellos acompañado de tensiones internacionales que contribuyen a hacer de este mundo algo más peligroso y menos vivible, como si lo que tenemos adoleciese de tedio y monotonía.
 
Después de Hugo y Evo la gran amenaza parecía provenir de Méjico. Lula había hecho contener la respiración de toda América pero ha resultado un radical capaz de mantenerse abierto a la realidad. El no contar con la maldición del petróleo ayuda. Su país va para abajo y la corrupción hacia arriba pero no al ritmo vertiginoso de la desgraciada Bolivia o la infortunada Venezuela. En Chile una socialista clásica, pasada por la aleccionadora escuela de Alemania Oriental, decidió desde el principio que con las cosas de comer no se juega y nombró a un ministro de economía sin ínfulas revolucionarias. Como nuestro Solbes, pero sin tener que alimentar la disgregación del país. Cuando el peligro mejicano parecía superado López nos recuerda que para un agitador sin escrúpulos no es imprescindible el poder para sembrar la discordia y destrozar un país antes de empuñar sus riendas institucionales. Al pájaro las leyes le importan tanto como a Zapatero la Constitución. Éste cuenta ya con un amiguete más a quien cultivar.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar