No, Estados Unidos no es inmune a un ataque nuclear. Pero puede apostar a que no será por cortesía del misil Taepodong-2 que recientemente dispararon los norcoreanos.
Corea del Norte aún tiene que demostrar que tiene un misil de largo alcance que pueda ir recto. El Taepodong-2 salío a duras penas de la plataforma de lanzamiento y esto después de 8 años del último test, que también fracasó.
Y si los norcoreanos logran de alguna manera que el Taepodong-2 funcione, siguen teniendo otro problema. Cuando uno dispara un misil balístico intercontinental, llama la atención de la gente. Los norcoreanos no pueden estar seguros de si el puñado de ojivas que pudiesen lanzar, siquiera penetraría el limitado escudo antimisiles que ya tenemos. Además, sabríamos de dónde los están disparando. Responderíamos y después de ello, no quedaría mucho de Corea del Norte.
De modo que a pesar de las advertencias que estamos oyendo de algunos críticos – eso de que Corea del Norte hoy representa un peligro mayor que hace 8 años – los hechos señalan que Estados Unidos tiene la capacidad militar para mantener esta amenaza bajo control. Además, el maestro estratega Kim Jong Il ha logrado irritar a todos sus vecinos de la región, ayudando así a los funcionarios americanos a asegurar el aislamiento político de Corea del Norte.
No deberíamos perder mucho tiempo preocupándonos por la otra amenaza exagerada – de que Kim podría colar un arma nuclear en Estados Unidos dentro de un contenedor de transporte común y corriente. El escenario del “misil en una caja” es una táctica terrorista poco probable. Ningún enemigo inteligente cogería el arma más letal en el mundo, la empaquetaría y le diría adiós. Demasiadas cosas podrían salir mal en una larga travesía marítima, sin supervisión, poniendo en peligro la fiabilidad y seguridad de la ojiva.
Si un país quiere seriamente atacar a Estados Unidos con armas nucleares de una forma que asegure el factor sorpresa, no deje huellas y garantice el éxito, hay una forma más fácil, más barata y mejor. Es una que podría evitar el desafío de pasar armas de contrabando en puertos americanos bajo la mirada de las fuerzas de seguridad, inteligencia, funcionarios de aduana y la Guardia Costera: Ponga el misil en un barco disfrazado de carguero o de embarcación privada, navegue cerca de aguas americanas y dispare.
Los norcoreanos podrían adaptar un misil de corto alcance como el Scud. Ya los tienen y saben que funcionan. El Scud soporta una carga útil grande (lo que significa que puede portar una ojiva bastante pesada) y podría lanzar un arma a corto alcance con facilidad. Construir una plataforma vertical improvisada para el misil no es un gran desafío técnico, como tampoco lo es calcular cómo disparar un arma nuclear con suficiente precisión contra Nueva York o Washington.
Lo que es mejor (desde el punto de vista del enemigo) es que el disparo del misil podría hacerse sin ser detectado. Incluso tratar de encontrar al perpetrador después del ataque podría ser difícil, especialmente si a continuación hunde el barco. No sabríamos contra quién tomar represalias.
Ésta sí es una amenaza real y deberíamos tomárnosla en serio.
Estados Unidos podría desarrollar los medios para contrarrestar este peligro. Una de las iniciativas más importantes del Presidente Bush fue la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación (PSI por sus siglas en inglés, Proliferation Security Initiative) una sociedad de cooperación entre naciones que trabajan juntas para seguirle el rastro al contrabando de tecnología y armas nucleares. En diciembre de 2002, un buque de guerra español detuvo temporalmente a un carguero norcoreano con un cargamento oculto de misiles Scud que iba camino a Yemen; esto era parte de PSI. Estados Unidos también está desarrollando defensa contra misiles mar–tierra de corto alcance. Estos misiles podrían ser usados para defendernos contra una amenaza secreta de misiles.
No, los fuegos artificiales de Corea del Norte no deberían hacernos reaccionar desmedidamente. Pero tampoco podemos ser autocomplacientes. Los programas de armas y misiles nucleares de Kim son un peligro para la paz y la seguridad de la región y de Estados Unidos. Lo que se necesita es una combinación sensata de disuasión ofensiva, escudos de defensa antimisiles, programas con ojo avizor de contraproliferación y diplomacia firme.
Sólo entonces podremos evitar que un régimen peligroso se convierta en letal.