¿Cuándo deja un secreto de ser secreto?
Cuando decide el The New York Times, en interés de salvar su viejo pellejo gris, que no lo es.
El 22 de junio, el periódico pregonó a los cuatro vientos su descubrimiento de "un programa secreto de la administración Bush" para rastrear operaciones financieras del terror. El programa bancario, dejaban inconfundiblemente claro los reporteros Eric Lichtblau y James Risen, era "mantenido en estricto secreto". La noticia de portada aludía a la naturaleza secreta del programa no menos de ocho veces. Un vídeo web producido por el Times presentando a Lichtblau difundía una breve entrevista en la que "revelaba un programa secreto de la administración Bush para acceder a los historiales financieros".
Pero hacia el 2 de julio, sufriendo a causa de la respuesta del público contra su cobertura de bocazas, el Times daba marcha atrás más deprisa que los monos de circo sobre barriles zarandeándose sobre las Cataratas del Niágara. De pronto, el "secreto" no era secreto en absoluto.
Todo el mundo que es alguien ha sabido del programa secreto todo el tiempo, bobo. La trasnochada defensa del defensor del lector del New York Times, Byron Calame, de la salida a la luz pública de la monitorización del programa bancario SWIFT contenía este revelador pasaje:
"Hubo una cuestión significativa en cuanto a lo secreto que [el programa de monitorización bancaria SWIFT] era después de cinco años. Cientos, por no decir miles de personas, sabían de esto, afirma [el editor ejecutivo Bill] Keller que le dijo un funcionario que se dirigió a él en condiciones de anonimato".
"Cientos, por no decir miles de personas" han sabido del programa antes de que se le escapase al Times. Bien, eso es una noticia en exclusiva. De modo que, ¿por qué no se reflejó esto en la noticia original y se reflejaba en el titular original a toda plana?
No hubo seguimiento impreso del ratón de portátil Calame acerca de la afirmación de Keller, que va mucho más allá de la afirmación del practicante de apología del Times Richard Clarke y Roger Cressey. Ese dúo de adivinos escribía en un editorial del Times que los terroristas ya asumían que sus transacciones bancarias estaban siendo monitorizadas. Curiosamente, Calame omitía mencionar que la afirmación de Keller contradice tanto el tono como los hechos presentados en la cobertura original del Times por los reporteros Lichtblau y Risen.
Lo que es igual de bueno, puesto que Lichtblau en persona ahora contradice también su propia versión. En "Reliable Sources", de la CNN, afrontando la extensa crítica del presentador del programa Hugh Hewitt, Lichtblau respondía furioso:
"Cuando tienes a altos funcionarios del Departamento de Hacienda acudiendo al Congreso, hablando públicamente de cómo rastrean y congelan el dinero de los terroristas, semanas y semanas antes de publicar la noticia. USA Today, el diario de mayor circulación del país, la principal noticia de su portada cuatro días antes del publicar nuestra noticia era que los terroristas saben que su dinero está siendo rastreado, y que lo mueven -- fuera del sistema bancario a destinos no convencionales. No es un secreto ningún sentido" (énfasis añadido).
Hmm. ¿Cuál era ese titular acerca de la noticia de Lichtblau? Oh, sí: "Datos bancarios examinados en secreto por los Estados Unidos con el fin de bloquear el terror". Mientras tanto, los reguladores financieros y altos funcionarios del gobierno en Bélgica (que aparentemente no se encontraban entre los "cientos, por no decir miles" que conocían el programa) han ordenado una investigación del SWIFT, que está regulado por el Banco Central de Bélgica y responde ante el derecho belga. Los Euro-agasajadores minadores de Bush lanzan un debate en el parlamento acerca del programa la próxima semana, y grupos de presión de derechos humanos han presentado quejas formales contra el consorcio bancario SWIFT en 32 países.
· Lección No. 1: nunca confíe en los titulares del Times.
· Lección No. 2: nunca confíe en lo que está impreso en los titulares del Times.
· Lección No. 3: nunca confíe en lo que sale de la boca de editores y reporteros del Times.
Evite al periódico del ruin, y ayude a mantener seguros a los americanos.