VÆ Victoris
Colaboraciones nº 1090 | 14 de Julio de 2006
1. Introducción
El asunto de la Guerra Civil Española y del franquismo ha sido llevado al Parlamento Europeo hace unos días, dado que este mes de julio es el septuagésimo aniversario del Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936 contra el régimen del Frente Popular. Recientemente instaron a la eurocámara para que celebrara un debate sobre el asunto y lograr una condena moral del régimen del General Francisco Franco Bahamonde. La solicitud no fue aprobada en su día por mayoría, aunque se admitió que se pudiera hacer una declaración por parte de su presidente sobre la cuestión, junto con una ronda de declaraciones de diferentes grupos políticos.
El español José Borrell Fontelles, haciendo uso de su cargo institucional de Presidente del Parlamento Europeo, ha declarado que el Alzamiento de 18 de julio de 1936 contra el régimen del Frente Popular “frustró una gran esperanza” y que fue el origen de la Guerra Civil Española. Ha comentado asimismo, que “recordaba la cruzada, los obispos saludando con el brazo en alto y los cementerios llenos de fusilados”. En realidad nunca pudo presenciar estos hechos con sus propios ojos, porque aún no había nacido [1].
Asimismo, mostrando una vez más sus prejuicios antiamericanos, ha reprochado que “los Estados Unidos de América no derrocaran al régimen del General Franco, por causa de sus intereses en la Guerra Fría”. En cambio, la intervención en Iraq y el derrocamiento de Sadam Hussein le parecen totalmente reprobables, a pesar de ser un genocida, una amenaza para la estabilidad de Oriente Medio, tener un apoyo popular mínimo y disponer de armas de destrucción masiva, tal como se ha revelado recientemente.
El señor Borrell ha añadido que: “Europa dejó solos a los españoles en un gesto de traición contra la democracia que costaría muy caro a todos los europeos”. Se deja en el tintero que las democracias europeas de los años treinta no tomaron partido en la Guerra Civil Española, porque no consideraban a la II República una democracia real, ni un Estado de Derecho.
También ha mencionado que la Transición se hizo gracias al olvido selectivo, como si quisiera restarle legitimidad al consenso de la Constitución de 1978. Aún siendo el Presidente del Parlamento Europeo, no ha hecho otra cosa que seguir la línea marcada desde la dirección del PSOE en España.
En una línea conciliadora; Jaime Mayor Oreja, en nombre del Grupo Popular Europeo, ha afirmado que su posición se fundamentaba en el pleno respaldo y apoyo a los valores de reconciliación y superación del pasado. Añadiendo que estos valores fueron los que impulsaron la transición democrática y la Constitución de 1978. Sobre la Guerra Civil señaló que no se pueden cometer y repetir errores históricos, y que hay que aprender de los errores de nuestra historia.
Asimismo, ha intervenido el eurodiputado polaco Maciej Marian Giertych, que ha señalado el carácter de revolución comunista que tuvo la Guerra Civil Española, al tiempo que elogió el Alzamiento del 18 de julio de 1936 y al General Franco por frenar el ataque comunista contra España y defender a los católicos y a la Iglesia.
En las líneas que siguen se hace un breve recorrido aclaratorio por este período de la Historia de España.
2. La II República
Los primeras tentativas de implantar la II República fueron un mal presagio, la intentona golpista de Jaca en 1930 [2] fue un fracaso. En realidad, la II República nunca fue una democracia strictu sensu, nació con cierta vocación revolucionaria; además tuvo unos inicios bastante turbios, tanto en la forma como en el contenido. Y aunque el ideal republicano aunó en su momento todas las aspiraciones de renovación de una parte importante de la población española, incluidas ciertas posiciones conservadoras, liberales e intelectuales [3]; en ninguna de sus etapas supo alcanzar un consenso nacional adecuado que le asegurase una larga vida.
Nació sin legitimidad formal y democrática, dado que surgió de unas elecciones municipales celebradas el domingo 12 de abril de 1931, que nunca ganó; y con la gran ayuda de la conspiración de los políticos monárquicos y la dejación de sus obligaciones de algunos mandos militares [4].
Dos días después de las elecciones municipales, el martes 14, sin haberse concluido el recuento de los votos [5], las izquierdas y los republicanos se lanzaron a la calle a proclamar la República. Según los avances de los resultados electorales [6] de la prensa del mismo día 14, sólo tuvo la adhesión popular en algunas de la grandes capitales, en el resto se impuso la victoria numérica de las candidaturas de concejales monárquicos. Posteriormente las autoridades republicanas no comunicaron oficialmente los resultados finales de las elecciones municipales. Para los republicanos, el resultado electoral a tener en cuenta fue el obtenido en los grandes núcleos de población, que fue extrapolado como la voluntad del pueblo español.
Como se puede observar la II República nace con un cúmulo de irregularidades nada despreciables:
· Unas elecciones municipales decidieron que se transitara de un régimen monárquico a un régimen republicano: Hecho bastante grave en sí mismo, dado que resulta inverosímil que unas simples elecciones municipales con una trascendencia estrictamente local, llegaran a tener un alcance nacional y el carácter de un plebiscito para establecer un régimen republicano. Lo legítimo hubiera sido que las Cortes por una mayoría cualificada iniciaran un proyecto de cambio de régimen, que finalmente fuera ratificado o rechazado en un referéndum por una gran mayoría de la ciudadanía [7].
· Los resultados de las elecciones no fueron nunca publicados: la mínima decencia democrática exige la publicación oficial de los resultados de unas elecciones.
· Los avances de los resultados publicados en prensa dan la victoria a los monárquicos: a pesar de lo cual se proclamó la república.
Al inicio de su andadura la II República fue perdiendo el rumbo como reflejan los hechos siguientes: la declaración independentista en Cataluña; la quema de edificios públicos, iglesias y conventos; y la beligerancia antimonárquica, que no se justificaba además, teniendo en cuenta los resultados de las elecciones del 12 de abril de 1931.
Las quemas de edificios públicos, iglesias, conventos [8] y la destrucción de monumentos y obras de arte irrepetibles; comenzaron el 11 de mayo de 1931, no hacía ni un mes que la República se había estrenado. Y ante estos hechos la autoridades republicanas [9] y la prensa de izquierdas [10] miraron para otro lado, incluso los justificaron, cuando no los alentaron o fueron cómplices.
La Constitución de 1931[11] nació sin el consenso de la derecha y sin ser aprobada en referéndum. Además, sus artículos 26 y 27 [12] junto con su desarrollo en la Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas[13], marginaban a la gran masa de españoles católicos, los condenaban al ostracismo y hacían imposible la convivencia en España.
Ni en su nacimiento, ni en su primera etapa fue un pacífico y próspero Estado de Derecho gobernado por una izquierda plural, progresista y democrática [14]. Los dos primeros años gobernaron los republicanos de izquierdas junto con el PSOE. No fue un período de paz y de progreso, porque hubo muchas huelgas de carácter violento, aumentaron la delincuencia común y los atentados. A la violencia de los partidos de izquierdas y sindicatos se agregó la crisis económica de los años treinta y a ésta, la falta de unas políticas adecuadas que la amortiguaran. En octubre de 1931 se adopta la Ley de Defensa de la República[15], la cual autorizaba al Gobierno a suspender toda publicación incómoda para sus intereses partidistas, confiscar las industrias, cerrar centros y organizaciones políticas y profesionales, y encarcelar y desterrar indefinidamente de forma arbitraria. Su puesta en práctica se prestó a todo tipo de injusticias y represalias.
Posteriormente el régimen se fue deteriorando cada vez más y terminó enfrentándose a la manifiesta intolerancia de la izquierda. En las elecciones para cortes legislativas de 1933 [16] obtuvo mayoría el centro-derecha; a partir de este hecho las izquierdas rompieron con la República y se entregaron a organizar huelgas, revueltas proletarias y a preparar el golpe de Estado contra la II República: la Revolución de Octubre de 1934 [17]. El PSOE, que era un partido importante, que había estado en el poder; se alió con Esquerra Republicana de Catalunya, partido secesionista, para alcanzar el poder mediante la insurrección armada. Este hecho fue denunciado por Julián Besteiro Fernández, representante del ala moderada y minoritaria del PSOE y reconocido años más tarde por Indalecio Prieto Tuero, gestor del cargamento de armas.
El hecho aunque grave, con un balance de mil trescientos muertos, no fue a mayores, porque el centro-derecha y los militares defendieron a la República y los españoles no estaban por la revolución [18]. Sin embargo, fue el prólogo de una tragedia inevitable: la Guerra Civil Española [19]. Aunque no hay que menospreciar el tibio papel jugado en todo momento por el Presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora y Torres y su responsabilidad al desalojar del gobierno, de forma irregular, al líder del partido más votado [20] a finales de 1935 y convocar elecciones.
Las elecciones se celebraron el 16 de febrero de 1936 y una vez más, sin esperar los resultados, las masas izquierdistas se lanzaron a la calle para proclamar el triunfo del Frente Popular [21]. La elecciones no fueron del todo claras y en muchos casos hubo falta de garantías en los escrutinios [22], la “victoria” del Frente Popular fue la estocada mortal para la Constitución republicana de 1931.
Desde febrero hasta julio que empezó la Guerra, la izquierda emprendió un proceso revolucionario y consentido por el poder estatal, con el objeto de imponerse a una parte de la sociedad para amedrentarla [23] o eliminarla si se atrevía a rebelarse [24]. Los discursos se tornaron cada vez más agresivos y provocadores, las calles se convirtieron en lugares de insulto, amenaza, coacción, quema de iglesias, asesinatos. Una vez más, los ataques a todo lo que representaba la religión, la Iglesia, o los católicos fueron cada vez más violentos. Existía verdadero riesgo para los sacerdotes si aparecían en público y eran frecuentes los insultos y las agresiones a las personas que iban a misa o asistían a actos religiosos.
El fracaso de la República se debió fundamentalmente a las conspiraciones de la izquierda, que despreciaba la democracia como fin en sí mismo, dado que su fin último era la dictadura del proletariado. La facción del PSOE de Francisco Largo Caballero era abiertamente partidaria de la lucha armada y buscaba la desestabilización del Gobierno, a pesar de que el PSOE formaba parte de los partidos ganadores de la elecciones. Como se sabe en el PSOE había dos tendencias principales: la de Indalecio Prieto y la de Largo Caballero, cuyas relaciones se fueron deteriorando cada vez más, al punto de tirotearse en plena calle [25]. Estaba también la tendencia moderada de Julián Besteiro que había sido relegada desde octubre de 1934.
A pesar de que han pasado más de setenta años, la II República está rodeada de mitos y de leyendas y sigue estando idealizada por determinadas personas. Y ello no se ajusta a la verdad, sino que responde a una sectaria idealización de lo que en realidad ocurrió, tratando de presentarla como un paraíso perdido por culpa de una sublevación militar. Pero ese presunto paraíso fue uno de los períodos más convulsos de los últimos dos siglos de la Historia de España, lleno de políticas excluyentes y que se iba pareciendo cada vez más a su modelo la Unión Soviética, hasta en las formas [26]. Porque la mayor parte de los partidos del Frente Popular no eran verdaderamente demócratas y contemplaban la democracia como una plataforma para alcanzar otros objetivos bien distintos. En el caso particular del PSOE, PCE, POUM, UGT de tiempos de la II República, eran claramente marxistas [27] en su diferentes interpretaciones, y por lo tanto radicalmente antidemocráticos.
A modo de resumen, los errores más graves de la II República fueron:
- Lo irregular de su implantación;
- excluir a la oposición a la hora de elaborar la Constitución;
- dividir a los españoles, acrecentando odios y luchas de clases;
- ofender, acosar y perseguir a grandes colectivos de personas, en sus creencias;
- incapacidad de mantener el orden público y la seguridad ciudadana;
- y hacer pactos con partidos totalitarios que creían en la revolución armada.
El panorama político de la época no hizo posible establecer un pacto de convivencia y de integración nacional entre las fuerzas políticas. A las tres de la madrugada del 13 de julio de 1936 un grupo formado por guardias de asalto y miembros del PSOE, bajo las órdenes del Capitán de la Guardia Civil Condés, se dirigió al número ochenta y nueve de la calle Velázquez, en Madrid, y valiéndose de una orden de detención falsa, secuestraron a José Calvo Sotelo. Horas más tarde fue asesinado y su cadáver se encontró en el depósito de un cementerio madrileño. Esta fue la gota que colmó el vaso y el detonante último del Alzamiento del 18 de julio de 1936.
3. Guerra fratricida
El debate político sobre la Guerra Civil debería ser historia y si bien es humano recordar a los familiares, antepasados y a los difuntos; éstos no deben ser usados para reavivar los sentimientos de odio de hace setenta años.
La Guerra Civil Española fue un pecado colectivo de una sociedad que no entendió la esencia de la democracia ni estaba preparada para ella [28], no supo organizarse para convivir y no pudo resolver sus diferencias de forma pacífica y civilizada. El ambiente ya estaba envenenado desde meses antes y mucha gente normal que se había radicalizado, se sintió importante al tener un arma en sus manos; creyeron que podrían resolver sus frustraciones personales y políticas con la violencia. Desgraciadamente, algunos se convirtieron en incendiarios, ladrones, violadores y asesinos.
En ese contexto, los militares apoyados por una parte importante de la ciudadanía, se alzaron contra el Gobierno del Frente Popular y no contra la República en sí misma, dado que pretendían restablecer el orden público, la seguridad ciudadana y acabar con el caos que imperaba [29] desde febrero de 1936. Como dijo Salvador de Madariaga y Rojo, el alzamiento tuvo muy poco que ver con un golpe fascista.
La rebelión de una parte del ejército venía preparándose ante el cariz de los acontecimientos, pero éste era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran probabilidad de ser vencidos. Lo cierto es que ya no se podían resolver las diferencias con palabras [30], era demasiado tarde.
Se ha repetido hasta la saciedad que la Guerra Civil Española fue el preludio de la Segunda Guerra Mundial, eso es un desatino porque la Guerra Civil Española tiene lugar por la falta de éxito del golpe de Estado del 18 de julio de 1936, que estaba preparado sin colaboración exterior. Además, tiene todos los ingredientes de otras guerras civiles que tuvieron lugar desde la Revolución Rusa en las que se enfrentaron los “rojos” y los “blancos”.
El General de División Francisco Franco Bahamonde, capitán general de Canarias, se alza en la madrugada del 18 de julio, lanza su manifiesto [31] y se une al ejército de África, que le está esperando. Igualmente se levantan algunas guarniciones de la Península. Posteriormente sería nombrado Generalísimo y Jefe de Estado por la Junta de Defensa Nacional[32]. En su elección pesaron su prestigio y las simpatías de Alemania e Italia.
Pues bien, como se ha comentado el golpe fracasa y comienza la Guerra Civil Española, con dos bandos enfrentados: el bando republicano, leal en teoría a la República y el bando nacional alzado en armas contra el Gobierno.
El bando republicano contaba al principio con la mayor parte de los medios materiales y fábricas, ya que en la zona frentepopulista quedaron comprendidas las regiones industriales, cerealísticas de la Mancha y una gran parte de Andalucía y los productos de las huertas levantinas. También pudo disponer de las reservas de oro del Banco de España [33] y de unas relaciones diplomáticas preestablecidas. Todo ello se expone en un discurso de Indalecio Prieto al comenzar la guerra [34].
Lo que si adolecía el Frente Popular es de unidad ideológica y militar, algo que siempre criticó el general del ejército republicano Vicente Rojo Lluch de su propio bando. Y de hecho hubo disensiones, e incluso episodios de intrigas y guerra en el seno de bando republicano. Por ejemplo, cuando los comunistas apoyados por Moscú llegaron a la guerra con el POUM [35] y los anarquistas de la CNT en mayo de 1937; o en marzo de 1939, cuando se produjo otra guerra civil dentro del bando republicano [36], entre aquellos que querían acabar la guerra y negociar con los nacionales y los comunistas que querían continuarla. El Paseo de la Castellana en Madrid fue el teatro de esta confrontación entre fuerzas republicanas, la cifra de muertos se elevó a algo más de dos mil.
El bando nacional fracasó en el golpe y se encontró con que disponía de pocos medios materiales para afrontar una guerra larga y con la estructura del Estado en su contra. Sobre este asunto se ha creado uno de los grandes mitos políticos sobre los vencedores de la Guerra Civil Española: “la supuesta superioridad material del bando nacional que le permitió vencer “injustamente” al bando republicano. El Frente Popular tuvo una superioridad considerable en material y tropas hasta finales de 1937 y no aprovechó esta ventaja para ganar la guerra. Y aunque Alemania e Italia suministraron cantidades importantes de material y armamento al bando nacional, éste se vio en la necesidad de capturar armamento al enemigo durante toda la guerra [37]. Hasta el final de la guerra, nunca llegó a disponer de las cantidades de armamento que tenía el bando republicano.
El bando nacional contó con tres factores fundamentales para la victoria:
- La unidad del mando político y militar y organización, tres elementos decisivos.
- El aspecto moral y religioso, que tuvo una enorme importancia también, porque lo cohesionó aún más. La guerra civil fue vivida como una cruzada y como una cuestión de supervivencia física y de libertad religiosa. La crueldad de la persecución religiosa [38], fue una de las más intensas y sangrientas sufridas por la Iglesia católica en toda su historia [39].
- La diplomacia exterior.
La represión de ambos bandos en la retaguardia fue especialmente brutal al principio de la Guerra, motivado por el odio recíproco acumulado. El problema es que cuando el leviatán de la guerra se despierta, es muy difícil pararlo y se lleva por delante a culpables y a inocentes.
En el bando frentepopulista hay que añadir la represión ejercida entre los propios partidos de izquierdas y la persecución religiosa. La prensa izquierdista de entonces publica comentarios y declaraciones de líderes que rezuman satisfacción por la erradicación del “mal”, y la consiguiente apertura del país a la “libertad y el progreso” [40].
La represión franquista de la posguerra juzgó, encarceló y ejecutó a mucha gente y ni fueron todos los que estaban, ni estaban todos lo que fueron. Muchos de los responsables intelectuales, políticos y materiales del terror llevado a cabo en la retaguardia del Frente Popular escaparon de la justicia, sin la menor preocupación por el futuro de miles de seguidores suyos abandonados a su suerte.
A pesar de que se celebraron juicios con ciertas garantías legales, no hay duda de que en ese contexto fueron condenados junto a criminales culpables de crímenes espeluznantes, personas inocentes, lo mismo que fueron perdonados sujetos culpables. Porque si administrar justicia con equidad no es fácil, cuanto más difícil es hacer justicia en una situación en la que los testimonios estaban sesgados por el odio, la revancha o simplemente la venganza personal ajena al conflicto civil. Además, en una situación de guerra civil y de violencia generalizada, no es fácil distinguir la violencia propia de la guerra, del ensañamiento perverso y de los crímenes de guerra; siendo asimismo muy difícil verificar los hechos y encontrar testimonios veraces, objetivos e imparciales.
Ahora bien, es un injuria y un ultraje a las víctimas inocentes de la guerra y de la posguerra, que se incluya bajo el título de “víctimas del franquismo” a los autores de expolios, robos, violaciones, torturas, asesinatos y ejecuciones en masa [41].
Sin que sirva de atenuante al respecto, sobre los excesos cometidos por la represión franquista de la guerra y la posguerra se ha exagerado mucho. Cualquier hecho histórico debe se analizado y juzgado con los parámetros de su época, puesto que cada sociedad es hija de su tiempo. Y de hecho, no son comparables en absoluto al maltrato dado por los contendientes de la Segunda Guerra Mundial a los prisioneros enemigos. Fue una represión menos dura que la aplicada en esos años en otras partes de Europa.
Sin ánimo de hacer ucronía ¿qué hubiera pasado si hubiera ganado la Guerra el Frente Popular? [42]. Si el ejercito rojo hubiera ganado la guerra, la revolución bolchevique habría triunfado y se habría impuesto la dictadura del proletariado, y muy probablemente España estaría en una situación similar de decadencia y pobreza a la de los países del Este [43]. Después de más de setenta años, de la caída del Muro de Berlín, de conocer lo desastroso y criminal que ha sido el socialismo real; debería haberse abandonado el mundo de fantasía y reconocer lo duro que hubiera sido el experimento bolchevique en España. En cualquier caso la dictadura de Franco jamás llegó al nivel de represión y de absolutismo de las dictaduras comunistas de la URSS o de los países del Este.
Hubiera sido deseable tener una democracia con todas sus garantías, pero eso exige la madurez de la ciudadanía. En cualquier caso las opciones reales, para los que pudieron elegir en aquellos momentos, fueron dos sin posibles alternativas: ponerse del lado del Frente Popular o en su contra.
4. Franquismo y antifranquismo
Se denomina franquismo a un régimen político que duró prácticamente cuarenta años, desde octubre de 1936 hasta la aprobación de la Ley Para la Reforma Política el 18 de noviembre de 1976 por las Cortes Generales. Casi la mitad del siglo XX en España ha estado marcado por la huella del General Franco y cada generación de españoles tiene una imagen diferente de aquella época, a veces parece que se refieren a países distintos.
Lo cierto es que la cultura política española actual no es capaz de analizar la figura del dictador y no nos puede decir nada de lo que fue su régimen, sin el tamiz de los prejuicios y sentimientos. Si de verdad se quiere entender qué fue la era de Franco se ha de quitar ese filtro. El régimen se puede definir como autoritarismo conservador que no coincide con el término historicista de fascismo, aunque en sus inicios hiciera uso de sus ritos.
El historial militar del General Franco está muy por encima de la media y fue un militar de prestigio: cofundador de la Legión, director de la Academia Militar de Zaragoza, el general más joven de Europa en su tiempo y participó en más de cien acciones de combate. En octubre 1934 fue encargado por el Gobierno de la República de defender la legalidad republicana, frente al golpe de Estado socialista y separatista.
Franco fue el vencedor de una guerra civil provocada por socialistas, comunistas, anarquistas y con el consentimiento y a veces connivencia de los republicanos de izquierdas. Además, ha sido un elemento decisivo de la España moderna, representó el proceso del reformismo autoritario continuador del proceso de reformas iniciado por la dictadura del General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Franco siempre consideró, como muchos españoles, a la Dictadura de Primo de Rivera como una época dorada, pero procurando no caer en sus errores. Llegó a varias conclusiones con respecto al período de Primo de Rivera: tenía muy claro que el error de Primo fue dimitir [44]; que la coexistencia con el rey Alfonso XIII fue tensa y difícil; que no había que crearse enemigos innecesariamente; y que no se podía tolerar la agitación política, por lo que había que reprimirla duramente para evitar males mayores.
Franco permaneció en el poder hasta el día de su muerte y durante su mandato no hubo resistencia popular significativa y la oposición política fue mínima. Es obvio que una parte importante de españoles aceptaban el régimen sin mayor problema e incluso estaban a favor del mismo; en caso contrario no hubiera durado cuarenta años.
Casi toda la labor de oposición procedía de monárquicos, demócrata-cristianos y de comunistas. Y en el caso de éstos últimos no luchaban por la democracia sino para imponer el comunismo en sus diferentes versiones [45], porque una vez más la izquierda estaba dividida. Se ha afirmado de forma equivocada que la izquierda luchaba por las libertades, pero no se ajusta a la verdad, la democracia era simplemente una estación de paso, para alcanzar el poder.
En la “lucha” contra Franco, el PSOE no se destacó ni por su notoriedad ni por su arrojo, ya que después de la Guerra Civil desapareció de la escena política. Muerto el dictador, es cuando emergieron socialistas y antifranquistas por doquier, hasta entonces inéditos, a pesar de que muchos presumen de haber “sufrido” las cárceles franquistas.
No se debe soslayar que una parte importante de los españoles están agradecidos a Franco, por haber ganado la guerra al comunismo y acabar con la anarquía reinante. Muchos de los españoles de hoy en día no hubieran nacido si hubiera ganado la guerra el Frente Popular, lo más probable es que sus progenitores hubieran sido asesinados por el simple hecho de ser creyentes. Asimismo, hay muchos hijos y nietos de los vencedores de la Guerra que han dejado en la cuneta sus memorias y tradiciones familiares y que se han rendido a la doctrina histórica revanchista.
La derecha política actual, en ningún caso tiene que avergonzarse de Franco. Porque aún siendo heredera en parte del mismo, como lo es el Rey y la Transición, tiene en su haber que el actual régimen democrático nació de instituciones creadas y de personas nombradas por el dictador y no tiene nada que ver con la II República.
La Transición la hizo la derecha, es decir, los antiguos vencedores de la guerra, que estuvieron dispuestos a ceder el poder, junto con unos pocos liberales y demócratas. Pues fueron las cortes elegidas por el régimen de Franco las que votaron a favor de la Ley de Reforma Política. La reforma política se impuso sobre la ruptura preconizada por la izquierda. Ésta no tuvo más remedio que aceptar la reforma porque su alternativa de ruptura era muy débil y no deseada por los españoles. En el Referéndum de la Ley de Reforma Política, celebrado el 15 de diciembre de 1976, el resultado fue de un 80% de los votos a favor de la reforma.
5. Pedir perdón y la viga en el propio ojo
La izquierda junto con los nacionalistas y con el PSOE a la cabeza quieren que se condene el Alzamiento del 18 de julio. No hace mucho tiempo también exigieron a la Iglesia Católica que pidiera perdón por ponerse del lado de los nacionales en la Guerra Civil Española. Si bien la Iglesia puede poner la otra mejilla e incluso rezar por sus enemigos, es absurdo esperar que se pusiera del lado de los que asesinaban a los católicos por el hecho mismo de serlos.
En justicia, cabe preguntarse si no deberían de pedir perdón el PSOE, UGT, PCE, ERC, CNT, etc. Puesto que se levantaron en armas con el fin de imponer la dictadura del proletariado, se echaron en brazos de Stalin y tienen sus nombres manchados de sangre inocente, porque fueron milicias y miembros de estas organizaciones las que llevaron a cabo una de las mayores persecuciones religiosas de la cristiandad [46].
La historia propia del PSOE no es para sentirse orgulloso y su curriculum no enaltece excesivamente el prestigio democrático del socialismo español. Desde sus orígenes aspiró al socialismo totalitario y utilizó métodos más que dudosos para alcanzar su fines (i.e. demagogia [47], oportunismo [48], fraude electoral [49], extorsión [50], amenazas de muerte [51], apropiación indebida [52], intento de golpe de Estado [53], asesinatos políticos [54], etc.). Estos Cien años de “Honradez” deberían haberle hecho reflexionar. Incluso debiera haber pensado en disolverse y reconstituirse como otro nuevo partido, con otro nombre y excusarse de su pasado, repleto de pasajes negros. Lo cierto es que años recientes ha vuelto a recaer [55]. Por ninguno de estos hechos el partido socialista ha pedido jamás disculpas o ha mostrado el menor arrepentimiento.
Por supuesto que ha habido excepciones como el caso de Julián Besteiro, que siempre se mantuvo alejado de la radicalización de PSOE y se opuso a la Revolución de 1934. Durante la guerra fue partidario de concertar una paz negociada y para ello aceptó sus responsabilidades políticas, con el fin de acelerar el fin de la conflagración. Él mismo hizo esta declaración después de la guerra, la cual debería presidir los actos conmemorativos de la “memoria histórica” a celebrar este año:
"La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas: por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern". (Julián Besteiro Fernández, PSOE)
6. Memoria histórica: a Franco muerto, gran lanzada
“Memoria histórica” es un término acuñado recientemente, porque se han cumplido setenta y cinco años de la II República y setenta del Alzamiento del 18 de julio. El término es un contrasentido, porque la Historia no debe basarse en los recuerdos sentimentales, sino en los documentos y en los testimonios contrastados.
Desde hace unos años se han empezado a excavar y exhumar restos humanos que supuestamente pertenecen a ejecutados por los nacionales. En aras de la justicia, si se habla de víctimas, de asesinados, se debería de hablar de las víctimas de los dos lados. Y si los familiares de fusilados durante la guerra, tanto nacionales como republicanos, desean exhumarlos que lo hagan y que dispongan de los restos de sus difuntos como les parezca mejor. En realidad en esos restos humanos, sólo hay historias personales que ni quita ni añade nada a la Historia de la Guerra Civil Española. Porque se sabe desde hace mucho tiempo lo que pasó y por qué pasó. Ahora bien, la personas y organizaciones dispuestos a indagar sobre el pasado, debería están preparados para asumir que quizás sus antecesores en lo cargos o familiares pudieron estar implicados en injusticias, asesinatos, robos, violaciones ¿o es que todos eran luchadores por una noble causa?
Parece como si el PSOE, junto con IU y los nacionalistas quisieran ganar la Guerra Civil, ahora que la mayor parte del ejercito nacional está jubilado o ha fallecido. Tienen obsesión en ganar una guerra que ellos mismos provocaron hace más de setenta años. Y todavía les escuece que Franco ganara la guerra a pesar de estar en inferioridad de condiciones; no se lo perdonan, y eso que hace más de treinta años que murió. Esto explica el que quieran retirar sus estatuas y borrarlo de la Historia de España. Retirar estatuas va contra la Historia, porque el pasado está ahí aunque no sea agradable, pero si se quiere borrar todo símbolo que recuerde la última guerra entre españoles, lo ecuánime sería retirar también las estatuas y los nombres de las calles dedicados a personajes del Frente Popular, muchos de ellos con crímenes a sus espaldas [56]. Algunos tienen muy mal perder, lo que demuestra poca nobleza; además de no desear la reconciliación con el pasado.
Estos intentos de justicia retroactiva suelen ser subjetivos, parciales y pretenden algo que es imposible, modificar y falsear la Historia en aquellos aspectos que no gustan o que avergüenzan.
7. Conclusiones
El “déficit democrático” de la Unión Europea en detrimento del Parlamento Europeo, es un tema por el que se ha criticado mucho a la Unión. Pero si el Parlamento Europeo quiere ser respetado, ganar legitimidad e incrementar sus poderes; no puede perder el tiempo en cuestiones nimias, que pertenecen a un pasado muy lejano, de ámbito exclusivamente español y que no interesan para nada al ciudadano europeo medio.
La única forma de acercarse a la verdad histórica, es a través del análisis de datos y documentos, dejando de lado la mitología, las frustraciones y los sentimientos personales o familiares. Además, no se puede interpretar el pasado con los criterios del presente, los hechos históricos deben ser contemplados teniendo en cuenta el momento y las circunstancias que los rodearon.
La verdad sobre el pasado no se alcanza sometiendo a la Historia a un falseamiento con finalidades ideológicas y con afanes revanchistas. Además, los acontecimientos del pasado no se pueden recrear como coetáneos y no es acertado confundir una versión parcial basada en recuerdos con los hechos históricos. Con este tipo de iniciativas, no se busca conocer la Historia, sino manipular sentimientos y complejos, recuperar rencores y utilizarlos como arma electoral contra los opositores políticos. Los españoles no deberían de entrar por la senda de los ajustes de cuentas sobre unos hechos que ocurrieron hace más de setenta años, sino pensar en el presente y prepararse para un futuro que contiene en sí mismo muchos retos.
Cabría preguntarse, si el fin último de la “memoria histórica” es restarle legitimidad a la Transición y concluir con la Constitución de 1978, que es la más democrática y consensuada de la Historia de España. Con esta deslegitimación, ¿se pretende incluso cambiar de régimen de forma encubierta, tal como se hizo el 14 de abril de 1931? Si fuera así, se constataría que el PSOE, la izquierda “española” y los nacionalistas no han aprendido nada de provecho de la lección histórica de la Guerra Civil Española y la posguerra. La leyes deben asegurar la convivencia en paz y su transgresión por parte de los poderes del Estado o por la ciudadanía conduce al deterioro de la convivencia e incluso a la confrontación civil.
Desde el punto de vista sociológico se observa hoy en día, que todavía no se han asentado del todo ciertos valores y hábitos en España (i.e. democracia, instituciones, convivencia, tolerancia política y personal) que una parte importante de los españoles siguen careciendo de educación, de civismo, urbanidad y respeto por los demás y por la propiedad privada. Pues bien, no debe de sorprender que la España de hace setenta años, con su miseria y mucho más inculta, llegara a la confrontación civil.
Todo español de bien, en la medida de sus posibilidades, debe procurar que no se repitan los enfrentamientos civiles de un pasado, que sólo trajeron miserias y horrores.
España deberán plantearse seriamente si quiere estancarse en un período trágico de su historia y seguir recreándose en sus cicatrices, con los riesgos que ello conlleva para la coexistencia. O bien está dispuesta a mirar hacia delante, a defender su sistema de convivencia y a prepararse para los desafíos presentes y futuros [57] y legar a la generación siguiente un país mejor.
Notas
[1] La guerra terminó el 1 de abril de 1939 y el brazo en alto o saludo romano fue declarado saludo nacional en abril de 1937 y se abolió oficialmente el 11 de septiembre de 1945.
[2] La sublevación de Jaca de 12 de diciembre de 1930 fue encabezada por los Capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández. El primero era de ideas revolucionarias y próximo al socialismo utópico. Los sublevados fueron arrestados y el día 14 de diciembre se les sometió a consejo de guerra y fueron condenados a muerte. De esta manera se convirtieron en los dos primeros “mártires” de la naciente república.
[3] José Ortega y Gasset, Ramón Pérez Ayala y Gregorio Marañón y Posadillo.
[4] General José Sanjurjo Sacanell y General Dámaso Berenguer y Fusté.
[5] Porque teniendo en cuenta la tecnología y los medios de comunicación de la época, las autoridades no pudieron disponer de todas las actas de cada unas de la poblaciones españolas, y no pudieron concluir el recuento de los votos el 14 de abril de 1931.
[6] El avance de los resultados de las elecciones del domingo 12 de abril de 1931 fue publicado el martes 14 de abril de 1931, vaticinando una aplastante victoria monárquica con 22.150 concejales monárquicos frente a 5.574 republicanos.
[7] Tal como se procedió con la Ley de Reforma Política del 18 de noviembre de 1976 sometida a la aprobación en referéndum el 15 de diciembre de 1976, con un resultado de un 80% de los votos a favor y con una participación del 77% del electorado.
[8] “ Quemar, pues, conventos e iglesias no demuestran ni verdadero celo republicano ni espíritu de avanzada, sino más bien un fetichismo primitivo o criminal que lleva lo mismo a adorar las cosas materiales que a destruirlas.” (Gregorio Marañón y Posadillo, José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala - El Sol, 11 de mayo de 1931)
[9] ”Sólo fogatas de virutas” (Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Presidente de la República y Jefe del Estado).
"Ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano." (Manuel Azaña Díaz, Ministro de la Guerra).
[10] La prensa izquierdista consideró que los responsables y culpables eran los religiosos.
[11] Aprobada por las Cortes Constituyentes el 9 de diciembre de 1931.
[12] Art. 26 . Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial.
El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.
Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero.
Quedan disueltas aquellas Ordenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.
Las demás Ordenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases:
1.ª Disolución de las que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado.
2.ª Inscripción de las que deban subsistir, en un Registro especial dependiente del Ministerio de Justicia.
3.ª Incapacidad de adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos.
4.ª Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza.
5.ª Sumisión a todas las leyes tributarias del país.
6.ª Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación.
Los bienes de las Ordenes religiosas podrán ser nacionalizados.
Art. 27. La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública.
Los cementerios estarán sometidos exclusivamente a la jurisdicción civil. No podrá haber en ellos separación de recintos por motivos religiosos.
Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.
Nadie podrá ser compelido a declarar oficialmente sus creencias religiosas.
La condición religiosa no constituirá circunstancia modificativa de la personalidad civil ni política, salvo lo dispuesto en esa Constitución para el nombramiento de Presidente de la República y para ser Presidente del Consejo de Ministros.
[13] Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas de 17 de mayo de 1933.
[14] Intelectuales que estuvieron en un principio a favor de la II República terminaron totalmente desencantados.
"Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico" (Gregorio Marañón y Posadillo).
"Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Lo que nunca pude concebir es que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza" (Ramón Pérez de Ayala).
“No es esto, no es esto” (José Ortega y Gasset).
“La República es una cosa, el radicalismo es otra. Si no, al tiempo.” (José Ortega y Gasset).
[15] Ley de la Defensa de la República
Artículo 1: Son acto de agresión a la República y quedan sometidos a la presente ley:
1. La incitación a resistir o a desobedecer las leyes o las disposiciones legítimas de la autoridad.
2. La incitación a la indisciplina o al antagonismo entre Institutos armados o entre éstos y los organismos civiles.
3. Difundir noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público.
4. La comisión de actos de violencia contra personas, cosas o propiedades por motivos religiosos, políticos o sociales o la incitación a cometerlos.
5. Toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las instituciones u organismos del Estado.
6. La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras.
7. La tenencia ilícita de armas de fuego o sustancias explosivas prohibidas.
8. La suspensión o cesación de industrias o labores de cualquier clase sin justificación bastante.
9. Las huelgas no anunciadas con ocho días de anticipación, si no tienen otro plazo marcado en la ley especial; las declaradas por motivos que no se relacionen con las condiciones de trabajo y las que no se sometan a un procedimiento de arbitraje o conciliación.
10. La alteración injustificada del precio de las cosas.
11. La falta de celo, la negligencia de los funcionarios públicos en el desempeño de sus servicios.
Art. 2: Podrán ser confinados o extrañados por un período no superior al de la vigencia de esta ley o multados hasta la cuantía máxima de 10.000 pesetas, ocupándose o suspendiéndose, según los casos, los medios que hayan utilizado para su realización los autores materiales o los inductores de hechos comprendidos en los números 1 al 10 del artículo anterior. Los autores de hechos comprendidos en el número 11 serán suspendidos o separados de su cargo o postergados en sus respectivos escalafones.
Art. 3: El Ministro de la Gobernación queda facultado:
1. Para suspender las reuniones o manifestaciones públicas de carácter político, religioso o social cuando por las circunstancias de su convocatoria sea presumible que su celebración pueda perturbar la paz pública.
2. Para clausurar los centros o Asociaciones que se consideren incitan a la realización de actos comprendidos en el artículo 1 de esta ley.
3. Para intervenir la contabilidad e investigar el origen y distribución de los fondos de cualquier entidad de las definidas en la ley de Asociaciones.
4. Para decretar la incautación de toda clase de armas o sustancias explosivas, aun de las tenidas lícitamente.
Art. 4: Queda encomendada al Ministro de la Gobernación la aplicación de la presente ley. Para aplicarla el Gobierno podrá nombrar delegados especiales, cuya jurisdicción alcance a dos o más provincias. Si al disolver las Cortes constituyentes no hubieran acordado ratificar esta ley, se entenderá que queda derogada.
Art. 5: Las medidas gubernativas reguladas en los precedentes artículos no serán obstáculo para la aplicación de las sanciones establecidas en las leyes penales.
Art. 6: Esta ley empezará a regir el día siguiente de su publicación en la Gaceta de Madrid. Por tanto: Mando a todos los ciudadanos que coadyuven el cumplimiento de esta ley, así como a todos los Tribunales y Autoridades que la hagan cumplir.
Madrid, 21 de octubre de 1931.- Manuel Azaña.- El Ministro de la Gobernación, Santiago Casares Quiroga. (Ley de 21/10/1931, Gaceta de Madrid del día 28).
[16] 19 de noviembre de 1933.
[17] Estaban involucrados el PSOE, Esquerra Republicana de Catalunya, comunistas, anarquistas y algunos partidos republicanos de izquierda.
[18] Esta fue una de las revoluciones más absurdas, porque una revolución no triunfa cuando la gente no la quiere, como fue el caso.
[19] " Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936." (Salvador de Madariaga y Rojo)
[20] José María Gil-Robles y Quiñones, CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).
[21] Coalición integrada por el PSOE, UGT, PCE, POUM, Izquierda Republicana, Unión Republicana, ORGA, Esquerra Republicana de Catalunya y CNT.
[22] Se dieron muchos casos de destrucción de urnas, coacción a la hora de levantar actas de la votaciones, fraude electoral, llegando a hacer constar el voto de personas difuntas.
[23] "En esta atmósfera de violencia la vida del espíritu era imposible. Al comienzo de la guerra se obligó a los intelectuales del país a firmar un manifiesto en favor de la República, es decir de la revolución que por el extranjero circulaba con disfraz republicano. Los tres escritores que había fundado la Asociación al Servicio de la República en 1931, José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, repudiaron este manifiesto en cuanto se vieron libres en la emigración." (Salvador de Madariaga y Rojo)
[24] "Una masa considerable de opinión, que es por lo menos la mitad de la Nación, no se resigna implacablemente a morir: yo os lo aseguro. Media Nación no se resigna a morir" (Declaración de José María Gil-Robles y Quiñones en las Cortes dos días después de que intentaran asesinarle y del asesinato de José Calvo Sotelo)
[25] Indalecio Prieto, durante un mitin, tuvo que abandonar el pueblo de Écija porque estaba siendo tiroteado por socialistas del sector caballerista. Uno de sus guardaespaldas era Luis Cuevas Estevas, sospechoso del asesinato de José Calvo Sotelo.
[26] Las fotografías de Stalin en la Puerta de Alcalá en Madrid, y en otros monumentos durante el período del Frente Popular, son harto conocidas.
[27] Para el marxismo la democracia es sólo un instrumento para llegar a la revolución y alcanzar la dictadura del proletariado.
[28] Se atribuye al General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja la frase, “La democracia en España tiene que ir acompañada de una pareja de la Guardia Civil”, no le faltaba razón.
[29] La situación se deterioró por momentos entre febrero y junio de 1936, las izquierdas incendiaron mas de doscientas iglesias, hubo más de cuatrocientos muertos. Además, el PSOE de Largo-Caballero y Prieto junto con los comunistas pretendía implantar la dictadura del proletariado. Y los anarquista querían alcanzar una sociedad sin autoridad estatal, haciendo saltar por los aires al Estado.
[30] “Con el Frente Popular vigente, con los partidos activos, con las Cortes abiertas, no hay, no puede haber, gobierno alguno capaz de restablecer la paz social, de garantizar el orden público y de reintegrar a España a su tranquilidad.” (Respuesta del General Emilio Mola Vidal a Diego Martínez Barrio ante la petición de éste a que reconsidere el alzamiento)
[31] Manifiesto de la sublevación radiado por Franco y publicado en el ABC de Andalucía del 23/7/36.
"¿Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa. La situación en España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los asesinos que alevosa y traidoramente os asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla. Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarles. El Ejército, la Marina y demás institutos armados son blanco de los más soeces y calumnioso ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entretanto, los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades así como también para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total; ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo. La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales, hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.
Nada contuvo las apariencias del Gobierno, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia 25.000.000 de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.
¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡Eso, no! Que lo hagan los traidores pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos.
Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad, exenta de libertinajes y tiranías.
Trabajo para todos, justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes que, directa y solapadamente, intentan destruir a España.
En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones el Ejército, la Marina y fuerzas del Orden público se lanzan a defender la Patria.
La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sea cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos, que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas pese a toda la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representan un avance en el mejoramiento político social, el espíritu de odio y venganza no tienen albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez y en este orden, la trilogía, fraternidad, libertad e igualdad.
Españoles: ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!
Tetuán, 17 de julio de 1936"
[32] El Decreto nº 138 de 29/9/1936, redactado por la Junta de Defensa Nacional, que estaba presidida por el General Miguel Cabanellas Ferrer, nombra a Franco como Jefe del Gobierno del Estado Español:
“La Junta de Defensa Nacional, creada por Decreto de veinticuatro de julio de mil novecientos treinta y seis, y el régimen provisional de Mandos combinados, respondía a las más apremiantes necesidades de la liberación de España.
Organizada con perfecta normalidad la vida civil en las provincias rescatadas, y estableciendo el enlace entre los varios frentes de los Ejércitos que luchan por la salvación de la Patria, y a la vez que por la causa de la civilización, impónese ya un régimen orgánico y eficiente, que responda adecuadamente a la nueva realidad española y prepare, con la máxima autoridad, su porvenir.
Razones de todo linaje señalan la alta conveniencia de concentrar en un solo poder todos aquellos que han de conducir a la victoria final y al establecimiento, consolidación y desarrollo del nuevo Estado, con la asistencia fervorosa de la Nación.
En consideración a los motivos expuestos, y segura de interpretar el verdadero sentir nacional, esta Junta, al servicio de España, promulga el siguiente Decreto.
Art. 1. En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombra Jefe del Gobierno del Estado Español al Excmo. Sr. General de División don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.
Art. 2. Se le nombra asimismo Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire, y se le confiere el cargo de General Jefe de los Ejércitos de Operaciones.
Art. 3. Dicha proclamación será revestida de forma solemne, ante representación adecuada de todos los elementos nacionales que integran este movimiento liberador, y de ella se hará la oportuna comunicación a los Gobiernos extranjeros.
Art. 4. En el breve lapso que transcurra hasta la transmisión de poderes, la Junta de Defensa Nacional seguirá asumiendo cuantos actualmente ejerce.
Art. 5. Quedan derogadas y sin vigor cuantas disposiciones se opongan a este Decreto.”
[33] Que posteriormente entregaría Negrín a la URSS, quedando las reservas de oro de la República en manos del Stalin.
[34] “Nosotros tenemos la armas, tenemos las fábricas de armas, tenemos las reservas de oro, tenemos la diplomacia, tenemos todo y el otro bando aunque se batiera heroicamente tiene que perder y aunque se prodigaran en acciones heroicas perderían y perderán.” (Indalecio Prieto Tuero)
[35] POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) partido de origen trotskista y de línea discrepante con el PCE. Uno de sus fundadores fue Andrés Nin Pérez, que fue detenido en junio de 1937 por la policía política soviética a las órdenes de Stalin, que actuaba clandestinamente en la zona republicana con la connivencia de los mandos comunistas, de la policía y del gobierno. Fue torturado, desollado y desmembrado vivo y finalmente asesinado por orden del general Orlov de la NKVD, que actuaba en nombre de Stalin, según papeles del KGB recientemente desclasificados. La versión oficial, sostenida por Juan Negrín Jefe del Gobierno y por Santiago Carrillo Solares, Consejero de Orden Público (este último conocido por ser el responsable del genocidio de Paracuellos en Madrid). que se dio fue que Nin fue liberado de la checa por sus amigos de la Gestapo.
[36] En marzo de 1939, el Coronel Segismundo Casado López da un golpe de Estado en Madrid contra el Gobierno del Frente Popular, siendo apoyado por la 14ª División mandada por el líder anarquista Cipriano Mera Sanz. Finalmente lograron someter a los tres cuerpos de ejército dominados por el PCE.
[37] Al final de la guerra un tercio de todo el armamento que tenía el ejército nacional había sido capturado al enemigo.
[38] Balance de la persecución religiosa durante la guerra civil
Asesinatos por causa de la fe:
- Obispos asesinados: 13.
- Sacerdotes seculares asesinados: 4.184.
- Religiosos asesinados: 2.365.
- Religiosas asesinadas: 283 (algunas de ellas violadas previamente).
- Laicos asesinados por causa de su fe católica: se desconoce.
A pesar de que la tortura física y los tormentos de todo tipo estuvieron presentes en buena parte de estos hechos, no se registró ni una sola apostasía. Muchos de estos religiosos asesinados, atendían hospitales, asilos y escuelas en los barrios más humildes.
Templos quemados totalmente:
- Valencia: 800;
- Oviedo: 354;
- Tortosa: 48;
- Santander: 42;
- Barcelona: 40;
- Madrid: 30.
Templos parcialmente destruidos:
- Almería: todos;
- Barbastro: todos;
- Ciudad Real: todos;
- Ibiza: todos;
- Segorbe: todos;
- Tortosa: todos;
- Valencia: más de 1.500;
- Gerona: más de 1.000;
- Vic: más de 500;
- Barcelona: todos menos 10;
- Cuenca: todos menos 3;
- Madrid: casi todos;
- Cartagena: casi todos;
- Orihuela: casi todos;
- Santander: casi todos;
- Toledo: casi todos;
- Jaén: casi todos;
- Solsona: 325.
[39] “Posiblemente, en ninguna época de la Historia de Europa, y posiblemente del mundo , se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y cuanto con ella se encuentra relacionado” . (Hugh Thomas, historiador)
[40] ”No queda ninguna iglesia ni convento en pie, pero apenas han sido suprimidos de la circulación un dos por ciento de los curas y las monjas. La hidra religiosa no ha muerto. Conviene tener esto en cuenta y no perderlo de vista para ulteriores objetivos.” (Solidaridad Obrera, 26 de julio de 1936)
“Mira, es inútil. No matamos a tu cuñado, matamos la sotana. Si fuera un simple paisano, con gusto haría lo posible por librarle, pero tratándose de un cura, no puedo hacer nada, pues nuestro lema es: sotana que pillamos, sotana que matamos.“ (Respuesta de un miembro del Comité de Alcoy a la clemencia solicitada para don Álvaro Sanjuán, religioso salesiano)
“Señora, viste sotana y basta”. (Contestación a la madre de don José María Vicente Villazón, de Villaviciosa, Asturias)
[41] Salvador de Madariaga y Rojo hace en este párrafo una descripción de lo que fue el período posterior al 18 de julio de 1936 en la zona republicana:
"un frenesí de libertad había hecho abrir las puertas de las cárceles, que ya vacías de presos desde hacía meses por la ley de Azaña, sólo podían vomitar al torrente de la calle sus criminales de derecho común. (llegó el frenesí en algunos casos hasta a abrir las leproserías). El magistrado de un tribunal civil se encontraba de pronto en su casa al ladrón o asesino a quien hacía semanas había condenado a treinta años de presidio que, disfrazado de miliciano, exigía se le entregasen todos los objetos de oro y plata de la casa. La familia, encantada de pagar rescate y salvar la vida, colocaba una sábana sobre la mesa donde todo quedaba depositado. hecho el lío y bien atado por el intruso visitante, caía asesinado el magistrado en presencia de su hija."
[42] “ Será una batalla a muerte, porque cada partido sabe que el adversario, si triunfa, no cejará y no concederá perdón” (Indalecio Prieto, declaración en El Liberal el 13 de julio de 1936)
[43] “En 1936 me declaré partidario de la II República. Estaba equivocado. El triunfo en 1936 de la causa republicana hubiera traído a España el comunismo y esta nación sería otra Cuba, más fuerte y prestigiosa, pero bajo un régimen similar”. (José Luis Borges, escritor)
[44] " Yo no haré como Primo. De aquí al cementerio". (Francisco Franco Bahamonde)
"Una vez que se tiene el mando, nunca se tiene que renunciar a él". (Francisco Franco Bahamonde)
[45] Marxistas, marxistas-leninistas, pro soviéticos, maoístas, trotskistas, eurocomunistas, etc.
[46] "Queremos la muerte de la Iglesia… para ello educamos a los hombres, y así les quitamos la conciencia… No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros".
(Pablo Iglesias, VI Congreso del PSOE en Gijón)
[47] Pablo Iglesias cuando viajaba en tren, solía hacerlo en vagones de primera y poco antes de llegar a su destino se trasladaba a los vagones de tercera, desde donde hacía su aparición en la estaciones.
[48] Durante la Dictadura de Primo de Rivera una parte de UGT colaboró el dictador. Largo Caballero estuvo en el Consejo de Trabajo.
[49] El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Andrés Saborit Colomer hizo votar a millares de difuntos en las elecciones del 12 de abril de 1931.
[50] El 13 de septiembre de 1936, siendo ministro de Hacienda Juan Negrín, dictó el Gobierno del Frente Popular un decreto, por el que, bajo pretextos relativos a la seguridad del oro, obligaba al Banco de España a que entregase el oro que poseía, para llevarlo a un lugar más seguro.
[51] "Debemos, viendo la inclinación de este régimen por Su Señoría, comprometernos para derribar ese régimen. Tal ha sido la indignación por la política del Gobierno del Sr. Maura en los elementos proletarios que nosotros hemos llegado al extremo de considerar que antes de que Su Señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal". (Pág. 439-443 Diario de Sesiones del 7 de Julio de 1910). El Presidente del Congreso le invita varias veces a retirar sus palabras, pero Iglesias se niega y se reafirma en ellas. El 22 de Julio de 1910 Manuel Posa dispara contra el Presidente Maura hiriéndole gravemente; quince días después de la incitación y la amenaza de Pablo Iglesias. Pablo Iglesias apuntó y Posa disparó.
[52] “En els rojos, no es pensa més que en el robatori... y, per a robar, s’assassina. Al començ s’assassinava per rancúnia, per maldat, per bestialitat...Ara, llevat dels assassinats entre ells, els crims dels rojos són comesos en fred, impulsats per l’afany de rapinya... acompanyat del menyspreu a la vida humana”. (Françésc Cambó, político nacionalista de la Lliga que apoyó políticamente y económicamente al Alzamiento del 18 de julio de 1936). Irónicamente es el abuelo materno del eurodiputado Ignasi Guardans i Cambó, que recientemente ha apoyado la propuesta de condena del golpe de Franco presentada en el Parlamento Europeo.
Transferencia a cuentas en el extranjero de la cantidades incautadas durante el período del Frente Popular, a nombre de miembros del partido socialistas (Causa General)
[53] Huelga revolucionaria de 1917, Revolución de octubre de 1934.
[54] Complot e intento de asesinato de José María Gil-Robles y Quiñones y asesinato consumado de José Calvo Sotelo.
[55] Oposición a la reforma política, era partidario de la ruptura; radicalismo en los años de la UCD; escándalos de corrupción cuando estaban en el poder (i.e. Flick, Filesa, Malesa, Time Export, Renfe, Expo 92, Cruz Roja, casas cuarteles de la guardia civil, Ibercorp, etc.); terrorismo de Estado y malversación de fondos públicos (GAL); uso de los servicios de información para fines partidistas (CESID); y recientemente la instigación al acoso y la violencia, mediante mensajes de teléfonos móviles, contra el partido de la oposición y sus sedes, durante los meses que duró la Crisis de Iraq en 2003.
[56] Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Juan Negrín, Manuel Azaña Díaz, Santiago Casares Quiroga, Dolores Ibarruri “La Pasionaria”, Lluis Companys y un etcétera muy largo.
[57] Secesionismos regionales y resquebrajamiento de España, seguridad ciudadana, terrorismo, seguridad exterior y defensa, inmigración clandestina, falta de competitividad, suministro energético, financiación de la sanidad, envejecimiento de la población, falta de calidad de la educación, correcto funcionamiento de Estado de Derecho, libertad de expresión y medios de comunicación, etc.
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