El Gobierno de
Rodríguez Zapatero ha mentido sobre el fatal "accidente" del helicóptero Cougar en Afganistán. Pido perdón por la autocita, pero me parece que he sido el primero (o de los primeros) en defender en un medio nacional que aquel hecho se debió a un ataque y no a un accidente.
Lo hice el 24 de agosto de 2005, en este mismo medio, en un artículo titulado "Afganistán: ¿qué oculta el Gobierno?". En aquel momento, escribí que "casi todos los indicios" apuntaban a un derribo en una acción de guerra. Es duro decirlo, pero entonces (24 de agosto) casi nadie (ni siquiera en los medios periodísticos antigubernamentales) dio crédito a esta hipótesis que para mí era evidente. Me van a permitir que reproduzca el último párrafo de aquel artículo:
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La Voz de Galicia ha publicado entre los días 17 y 21 testimonios y análisis demoledores. Me limitaré a sintetizar algunas informaciones. "Un superviviente gallego confirma que los helicópteros fueron atacados"; "Un supuesto líder talibán reivindica el ataque, pero la OTAN pide no especular" (17-8-2005). "
Bono no descarta el ataque, pero cree que el viento derribó el helicóptero"; "
Karzai culpa a una tormenta de arena y un oficial afgano habla de un choque de aspas. Miscelánea de teorías"; "Expertos independientes cuestionan que una racha de aire pueda tirar un Cougar" (18-8-2005). "Militares gallegos en Herat dicen que sus mandos les han pedido silencio"; "Los Cougar le pueden al viento" (19-8-2005). "El CNI alertó al Gobierno hace dos meses de posibles ataques a naves"; "El comandante del helicóptero que no se estrelló dice que en la zona siempre sopla el viento"; "Soldados gallegos de la Brilat vigilan día y noche los dos helicópteros siniestrados"; "Los ocupantes del segundo aparato dispararon al temer que era un ataque" (20-8-2005). "Nuevos restos hallados en el lugar de los hechos serán incinerados" (22-8-2005). El mismo día 22 se nos informa que "hace unas semanas dos granadas de mano explotaron cerca de las oficinas del gobernador de Herat", "los clérigos sunníes no ocultan su desagrado esencial por la presencia de tropas extranjeras en su país"».
La oposición mintió al acusar al Gobierno de
Aznar "de meternos en una guerra injusta". Aquella mentira contribuyó a su victoria electoral. Tras esa mentira se produjo la vergonzosa retirada de nuestras tropas de Irak, el mayor error de nuestra política exterior en los últimos 30 años. Ahora, esa "mentira original" se revuelve contra sus autores. Ahora nuestros soldados han ido a Afganistán a lo mismo a lo que les envió
Aznar a Irak, pero con más muertes. Y quien mintió en la oposición sigue mintiendo en el gobierno. Deshonrando a nuestros soldados.