(Publicado en
Expansión, 8 de junio de 2006)
Mañana se reúnen, con motivos de una sesión informal de ministros de defensa de la OTAN, el ministro Alonso y Donald Rumsfeld. Poco se espera de ese encuentro más allá de la foto. Será la primera vez que se vean y a José Antonio Alonso le corresponde la tarea de crear confianza tras los destrozos que hizo en la relación con el pentágono su antecesor en el cargo, el inefable José Bono. Está por ver que lo consiga habida cuenta de que algo que tiene en cartera el norteamericano, aunque no sea necesariamente para esta vez, es la petición de más tropas españolas para Afganistán. Algo más tarde, el lunes 19, Miguel Angel Moratinos, todavía ministro de exteriores, almorzará con su homóloga americana, Condoleezza Rice.
Tras meses de intentar que fuera ella la que visitara Madrid para poder decir así que las relaciones entre ambos gobiernos ya eran definitivamente normales, la diplomacia estadounidense le ha dado una larga cambiada y sólo se aviene a recibirle en Washington. Lo que se quiere vender como un éxito español esconde, en realidad, el fracaso de siempre: que Bush no perdona a Rodríguez Zapatero. En teoría Moratinos y Rice tendrían mucho de que hablar, desde Afganistán y Oriente Medio a Iberoamérica, pero no estoy seguro de que la secretaria de estado espere mucho de esta reunión. Por mucho que le pese a Moratinos, el apoyo del gobierno español a Hugo “boss” Chávez sigue disgustando a los americanos, tanto como para impedir la venta de aviones CASA con tecnología estadounidense por parte española. Rice conoce bien, por otra parte, las posiciones del actual gobierno socialista. No en vano recibió hace unas pocas semanas al ex-presidente de gobierno Felipe González con que departió un largo rato. Más que todo lo que le ha concedido al propio Moratinos en estos dos años.
Es de suponer que González le hablaría a Rice de todas estas cosas y de cómo las encara el ejecutivo de su compañero de partido, Zapatero. Claro que también es posible que, en la medida en que desembarcó en Washington de la mano de sus amigos millonarios de Sudamérica, su visión sobre la política exterior inspirada por el presidente y ejecutada por Moratinos no fuera tan benigna, al menos en lo referente a Venezuela donde los intereses de gente como Cisneros se están viendo en peligro. Sea como fuere, Condolezza Rice sabe muy bien dónde está el actual gobierno español y como no cabe esperar ningún cambio significativo por parte de Madrid el encuentro se reducirá por su parte a quitarse de encima la presión porque visitara Madrid. Para Moratinos quizá tenga la utilidad de una nueva foto. Su silencio sobre el encuentro de Felipe González contrasta con las exacerbadas críticas contra José María Aznar, otro ex-presidente, cuando éste visita a sus amigos en América, y le descalifica para mucho más. Otro viaje inútil de los muchos en los que se gasta nuestro dinero este gobierno.