Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Colaboraciones > Dar poder a través del inglés





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Dar poder a través del inglés
Colaboraciones nº 994   |  8 de Junio de 2006
 
Un lector responde a mi animadversión hacia la acción negativa enviándome por correo electrónico el famoso argumento del Presidente Lyndon Johnson en favor de las preferencias raciales: "No coges a una persona que durante años ha estado encadenada, le liberas, le llevas al punto de partida de una carrera, y entonces le dices, 'eres libre para competir con todos los demás', y aún crees justamente que has sido totalmente justo".
 
En respuesta, le envío por correo las palabras de Frederick Douglass, un esclavo prófugo que se convirtió en el más destacado portavoz negro de su época. En un discurso en Boston en 1865, Douglass decía:
 
"Lo que pido para el negro no es benevolencia, ni pena, ni simpatía, sino simple justicia. El pueblo americano siempre ha sentido ansiedad por saber qué hacer con nosotros... todo el mundo ha planteado la cuestión, y aprendieron a plantearla al comienzo de los abolicionistas, '¿qué haremos con el negro?' No tengo sino una respuesta desde el principio. ¡No hagáis nada! ¡Vuestro hacer con vosotros ya ha jugado al engaño con nosotros! Si las manzanas no se quedan en el árbol por su propia fuerza, si están podridas hasta el fondo, si están prematuramente maduras o dispuestas a caer, ¡dejad que caigan! No estoy a favor de atarlas o engancharlas en el árbol de ninguna manera, a excepción del plan de la naturaleza, y si no se quedan allí, dejad que caigan. Y si el negro no se sostiene sobre sus propias piernas, también dejad que caiga. Todo lo que pido es, ¡dadle la oportunidad de sostenerse sobre su propio pie! ¡Dejadle en paz!"
 
Esto no es una columna acerca de acciones afirmativas. Es una columna acerca del inglés, que siempre ha sido indispensable para la identidad americana, y sin lo cual ningún ciudadano puede participar completamente en la vida americana. Es una columna acerca del poder de la alfabetización en inglés, gracias a lo cual, escribía Douglass en su autobiografía, por primera vez "comprendió el camino de la esclavitud a la libertad". Y trata de la bancarrota intelectual y moral de la élite izquierdista como el líder de la minoría en el Senado Harry Reid, de Nevada, que la semana pasada denunciaba como "racista" una ley que declara el inglés el idioma nacional de Estados Unidos.
 
"Esta enmienda es racista", dice Reid. "Creo que se dirige básicamente a la gente que habla español".
 
¡Racista! Como si los americanos que hablan español no fueran capaces de aprender inglés al igual que cualquier otra minoría lingüística. Como si fuera intolerante y amoral querer que todos los americanos sigan los debates políticos de su nación, lean sus documentos fundacionales, y tomen parte en su vida civil. ¡Racista abrazar el inglés como el lenguaje común americano! Si Douglass estuviera vivo hoy, las palabras de Reid le harían reírse a carcajadas.
 
Reid no es el primero ni de lejos en ver algo perverso en designar el inglés como nuestro idioma nacional. Cuando una iniciativa democrática de Arizona proponía convertir el inglés en el idioma oficial del estado, los detractores la equipararon con el Nazismo.
 
"Un anuncio de televisión presentaba fotos mostrando señales 'Inglés oficial' y una voz advertía, 'Siempre empieza así'", Linda Chávez, que apoyó la iniciativa, más tarde se retractó. "Lentamente las imágenes de la pantalla se transformaban, primero en fotografías del Senador Joseph McCarthy, después de Adolf Hitler, y finalmente en víctimas de campos de concentración llevadas a las cámaras de gas. ¿Cómo puede alguien sugerir que exigir que el gobierno opere en inglés es equivalente a la masacre de 6 millones de judíos? Apenas pude creer lo que veían mis ojos cuando vi el anuncio por primera vez".
 
A pesar de tal demagogia, una aplastante mayoría de americanos apoya convertir el inglés en el idioma oficial. La enmienda condenada por Reid fue aprobada en el Senado 63-34; pero eso subestima realmente el nivel de apoyo público. En una encuesta Zogby International de marzo, el 84% de los entrevistados - incluyendo el 71% de los hispanos - estaba a favor del inglés como oficial. El único motivo por el que el inglés nunca fue denotado formalmente a como lenguaje nacional antes de hoy es que generalmente se consideraba demasiado obvio como para necesitar mencionarse.
 
Al comienzo de la historia americana, tantos propietarios eran germanoparlantes que el Congreso consideró brevemente una propuesta de publicar las leyes federales en alemán, así como en inglés. Benjamin Franklin temía que el influjo de inmigrantes alemanes "pronto nos sobrepase... en mi opinión no podremos preservar nuestro lenguaje". Dos siglos después, 43 millones de americanos identifican su ascendencia como alemana -- más que nunca antes (y sobrepasando con mucho a cualquier otro grupo étnico, hispanos incluidos).
 
¿Pero quién se preocupa de que los alemanes no se integren en la corriente anglófona? A la inversa, ¿qué germano-americano vivo hoy se considera en desventaja -- o víctima de racismo -- porque hable inglés con soltura?
 
Hace algunos años John Silber, que por entonces era presidente de la Universidad de Boston, habló en un comité del Congreso acerca de su padre, que había inmigrado de Alemania en 1903 para trabajar como alicatador en la Feria Mundial de St. Louis. Después de que la feria terminase, fue a buscar trabajo, y vio un edificio con una señal que rezaba "Undertaker"[1]. Pensando que esto significaba lo mismo que la palabra alemana "Unternehmer", o contratista, entró a solicitar un empleo -- sólo para descubrir que el local estaba lleno de ataúdes.
 
Punto en el cual concluyó que era hora de aprender inglés.
 
Observe que él no lo necesitaba. En aquellos días St. Louis tenía una enorme comunidad alemana, y el anciano Silber podría haber encontrado trabajo a pesar de su falta de inglés. "Pero como decía a menudo, vino a América porque era la tierra de las mil posibilidades", recordaba su hijo 93 años después, "y sin el inglés se habrían reducido a unas cuantas".
 
Insistir en que el inglés es nuestro idioma común no es "racista". Nos da poder y nos enriquece - y es esencial para el éxito en América como lo ha sido durante 200 años.


[1] Pompas fúnebres.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar