Casi todo el mundo cree que Zacarias Moussaoui está loco, a excepción de Zacarias Moussaoui, y ahora tendrá una vida para darle vueltas a este hecho curioso. Aquellos que creen que está loco obtuvieron aún más pruebas el miércoles, cuando fue sentenciado a cadena perpetua por su papel en los ataques del 11 de Septiembre y reaccionó como si hubiera sido absuelto. Aplaudió y gritó, "América, perdiste, yo gano". Después de todo, ¿qué persona cuerda reaccionaria de ese modo al ser condenado a una vida tras las rejas? Como para explicar este comportamiento barroco, la CNN insertaba un link de vídeo tras su relato de los aspavientos de Moussaoui: "Vea cómo creció Moussaoui rodeado de dolor -- 3:07".
Tal vez Moussaoui sí creciese rodeado de dolor, y como adulto, loco por este dolor, recurriera a la jihad. Sus propios abogados, flanqueados por sus hijas y algunos de sus antiguos amigos, intentaron descartar la pena de muerte montando lo que se conoce como la defensa "del oficial Krupke": los fans de West Side Story recordarán como Action, el miembro de la banda, explicaba a Krupke su delincuencia: "Hey, soy malo a cuenta de que me han hecho malo". Si a alguien le han hecho malo, ese es Moussaoui. Según su hermana Jamilla, su padre "envenenó nuestras vidas. Nos dejó en la indigencia... fue un hombre que nunca debería haber tenido hijos". Christophe Marguel, amigo una vez de Moussaoui, testificó que el futuro mujahid "lo pasó muy mal" con el racismo en Francia. Un empleado social, Jan Vogelsang, dijo que una infancia como la de Moussaoui "pone a alguien en riesgo de meterse en problemas serios más adelante en la vida".
Al propio Moussaoui no le pasaría nada de esto, despreciándolo como "un montón de mierda americana". No obstante, la estrategia aparentemente funciono: en la práctica se ahorró la pena de muerte. Y ciertamente, el propio comportamiento errático de Moussaoui ha contribuido a la impresión de que es poco más que un lisiado. No menor que sus extraños estallidos fue su reacción al vídeo y la grabación de la destrucción del World Trade Center y los gritos de las víctimas. "¡Burn in the USA!" gritaba Moussaoui. "¡Sin dolor no hay recompensa!" Durante años fue enviado interminablemente ante la Juez Leonie Brinkema, a la que puso el mote de "la juez muerta", dando tumbos por "legalismos pre-juicio". Brinkema, sin embargo, no estaba plenamente convencida de que Moussaoui estuviera loco, escribiendo en el 2002: "Es muy, muy, muy significativo que las observaciones diarias de los reclusos de la cárcel de Alexandria nieguen constantemente cualquier duda acerca de que haya alguna enfermedad mental sería o enfermedad física en el Sr. Moussaoui".
Pero si no está loco, ¿entonces qué podría ser responsable de su comportamiento? Cualquier persona normal que hiciese frente o a la ejecución o a la cadena perpetua se alegraría de que le concedieran lo segundo, pero ¿por qué caracteriza Moussaoui esto como una victoria para sí mismo y una derrota para América?
La respuesta se encuentra en la ideología que motivó a Moussaoui a implicarse en Al-Qaeda y el plan del 11 de Septiembre. Contó a la fiscalía que no sentía "ningún arrepentimiento, ningún lamento" por el 11 de Septiembre: "Queremos dolor en vuestro país. Desearía que hubiera más dolor". ¿Por qué? En la audiencia de su pena de muerte, según AP, Moussaoui "contó al jurado que el islam exige que los musulmanes sean la superpotencia del mundo mientras recorría una copia del Corán buscando versos de apoyo a sus aseveraciones. Citó uno que exige que las naciones no musulmanas abonen un tributo a los países musulmanes". Es probable que citase el Corán 9:29, que ordena a los musulmanes emprender la guerra contra "el Pueblo del Libro" (léase judíos y cristianos principalmente) hasta que paguen la jizya, un impuesto que no se recauda de los musulmanes, y "se sientan sometidos". Un reflejo de este verso llega a través de la declaración de Moussaoui de que "nosotros" -- el mundo islámico -- "tenemos que ser la superpotencia. Vosotros tenéis que ser sometidos. Tenemos que estar por encima de vosotros. Porque americanos, vosotros sois la superpotencia, vosotros queréis erradicarnos".
El propio Moussaoui lo dejó muy claro. Se identificó a sí mismo como suscriptor de la ideología de la jihad que alimenta los movimientos islámicos en todo el mundo hoy, que luchan en parte por la convicción pronunciada hace décadas por el pensador de la jihad y político paquistaní Sayyid Abul Ala Maududi: afirmó que los no musulmanes "carecen absolutamente de todo derecho a conservar el poder en cualquier parte de la tierra de Alá y [carecen de todo derecho] a dirigir los asuntos colectivos de los seres humanos según sus propias doctrinas mal concebidas". Si lo hacen, "los creyentes se encontrarán bajo la obligación de hacer todo lo que puedan para expulsarlos del poder político y convertir sus vidas en servidumbre al estilo de vida islámico".
Desde esta perspectiva, ¿por qué debería sentir Moussaoui algún remordimiento por lo que hizo? Tal como lo dijo, "no hay lamento por la justicia". Ve el 11 de Septiembre como musulmanes que hacen todo lo que pueden por expulsar a los infieles del poder político. Cree que cuando inflinge dolor a aquellos que están en guerra con el islam, hace lo que complace a Alá. Trabaja por la justicia en este mundo.
¿Por qué considera una victoria su evasión de la pena de muerte? Algunos han sugerido que ejecutar a Moussaoui simplemente le convertiría en un mártir en el mundo islámico. En la práctica, sin embargo, esto es improbable. Hablando estrictamente, el Paraíso sólo está prometido a aquellos que "masacran y son masacrados" por Alá (Corán 9:111), no a aquellos que mueren en una muerte ignominiosa en manos de los funcionarios de correccionales infieles. Mientras que no hay duda de que la muerte de Moussaoui sería intronizada en el mundo islámico no obstante como otra víctima de la "guerra contra el islam" putativa de América, para la jihad global tiene más valor vivo que muerto.
Hay varios motivos para esto:
1. El veredicto será visto en el mundo islámico como otra manifestación de cobardía americana y falta de voluntad, comparable a la retirada de Bill Clinton de Somalia tras el incidente del Black Hawk -- que convenció a Osama bin Laden de que América puede ser derrotada. Un hombre que cree que el Todopoderoso le ordena ser "clemente" con sus correligionarios musulmanes pero "falto de escrúpulos" con los infieles (Corán 48:29) no comprende de manera inmediata los actos de clemencia o misericordia como nada más que debilidad. En esta opinión, una América fuerte habría ejecutado a Moussaoui; una América débil le permite vivir.
2. El juicio de Moussaoui ha agravado las fisuras entre Estados Unidos y Europa. Francia ha ofrecido a Moussaoui, ciudadano francés, protección consular. Un Moussaoui con vida será capaz de continuar intentando empeorar las tensiones entre la emergente Eurabia, compuesta de gobiernos aterrorizados desesperados por aplacar a sus crecientes y resentidas poblaciones musulmanas, y unos Estados Unidos persiguiendo aún la guerra contra el terror.
3. Un Moussaoui con vida podría convertirse en el Leonard Peltier
[1] del movimiento jihadista. La ejecución de Moussaoui provocaría rabia durante un momento; Moussaoui encarcelado provocará rabia durante toda una vida. A lo largo de los próximos 50 años, Moussaoui podría convertirse en símbolo de la justicia americana: un motivo de concentración para manifestantes, y una nueva ocasión para que la izquierda internacional y la jihad global hagan causa común. Él mismo tiene una tendencia a hacer declaraciones extremas e inflamables -- de modo que militará en el presente grupo de retóricos salidos de tono de la izquierda.
4. Moussaoui en persona podría convertirse en una figura heroica, especialmente en cualquier prisión en la que sea finalmente encarcelado. Proporcionará nuevos bríos a las conversiones al islam en la prisión, y un motivo de reclutamiento para la jihad en su prisión. Este podría ser el motivo más importante de todos por el que Moussaoui declaró la victoria el miércoles: se ve a sí mismo entrenando a la próxima generación de mujahedin que verá su gran batalla en favor de Alá hasta la victoria final sobre el Gran Satán americano.
Por supuesto, no es probable que alguno de estos motivos haya sido considerado por alguien vinculado a la condena de Moussaoui. En contraste, estaban preocupados por cuestiones acerca de la salud mental de Moussaoui. Es desafortunado que aparentemente no comprendieran o prestasen más atención a las declaraciones de Moussaoui de que los atentados suicida "no son locuras, no son chifladuras, sino [que están] basados en el islam". Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que al condenarle a cadena perpetua en prisión, sólo están ayudando a su causa.