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Hay que investigar el conflicto de intereses de Kofi Annan
Colaboraciones nº 962   |  26 de Mayo de 2006
 
En una reciente entrevista, el embajador de la ONU, John Bolton, describía a la ONU como irremediablemente fuera de la realidad y atrapada en un “tunel del tiempo” ambiguo en la que “hay prácticas, actitudes y enfoques que la mayor parte del mundo ya dejó atrás hace 30 años”. El agudo análisis de Bolton captura a la perfección la penúltima controversia en Turtle Bay: El nombramiento por Kofi Annan del activista alemán Achim Steiner como Director Ejecutivo del Programa Medioambiental de la ONU sólo meses después que Steiner ayudó a que Annan recibiese un premio de 500.000 dólares.
 
Steiner, que empieza sus 4 años en el cargo el próximo mes, fue parte de un jurado de 9 miembros presidido por un alto funcionario de la ONU y que premió a Annan con 500.000 dólares en diciembre pasado. La decisión inicial de Annan de aceptar un premio en metálico tan grande, al igual que el sucesivo nombramiento de un hombre que había jugado un papel clave a la hora de otorgar ese dinero, da la apariencia de un gran abuso de poder.
 
Ambos hechos son actos increíbles de temeridad política por un secretario general que ha presidido sobre algunos de los más grandes escándalos de la historia de la ONU, desde el programa Petróleo por alimentos, los escándalos del sistema de compras hasta los abusos de los cascos azules en el Congo y otros lugares.
 
Este nuevo escándalo inevitablemente da la impresión que los empleos en la organización mundial pueden ser intercambiados por favores financieros. Además, el nombramiento de Steiner sólo sirve para reforzar la imagen poco favorecedora de la ONU como institución que no responde a nadie y que actúa sin importarle la opinión pública o la preocupación de sus estados miembros.
 
El destacado papel de Annan en la selección de Steiner debería ser investigado en su totalidad por la recientemente establecida Oficina de Ética de la ONU y por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS por sus siglas en inglés). Una investigación por el nombramiento de Steiner sería una prueba importante de la efectividad y la independencia de la Oficina de Ética y de la OIOS, cuerpo de investigación interna cuyos poderes fueron reducidos en gran medida durante la administración del programa Petróleo por alimentos de la ONU.
 
El premio en metálico de Annan
 
A Kofi Annan se le concedió el Premio Internacional Zayed para el Medio Ambiente el 19 de diciembre de 2005 y recibió un premio en metálico de 500.000 dólares en una ceremonia celebrada en Dubai el 6 de febrero.
 
El jurado internacional estaba presidido por el Dr. Klaus Toepfer, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) e incluía a Achim Steiner (director de la Unión Mundial para la Naturaleza, UICN) el académico Mostafa Tolba (Presidente, Centro Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo, ICED), Yoriko Kawaguchi (ex ministro japonés de Relaciones Exteriores), Sir David King (Asesor Científico en jefe del gobierno británico), el académico Mario Molina (Premio Nobel 1995) y dos representantes de los Emiratos Árabes Unidos.
 
El conflicto existente con este premio debería ser obvio. El jurado del Premio Zayed estaba presidido por un importante funcionario de la ONU (Toepfer) que premió con medio millón de dólares a la persona que le dio su actual puesto de trabajo. Las palabras del Dr. Toepfer fueron de adulación: “El jurado tenía enfrente a muchos candidatos notables para los Premios Zayed. Pero cuando se analiza el impacto global de las iniciativas medioambientales y relativas al desarrollo sostenido adelantadas por Kofi Annan en temas de política, negocios, ciencia y sociedad civil, llegamos a la conclusión que meritoriamente debía ser el ganador global”.
 
El que Annan haya aceptado esta enorme suma de dinero mientras sirve como secretario general y recibe un sueldo pagado en parte con fondos de contribuyentes de Estados Unidos sólo demuestra una impresionante falta de criterio y socava la integridad de su cargo. Por ejemplo, en el gobierno americano, esta transacción habría sido vista como un conflicto de intereses altamente sospechoso y si se hubiese descubierto es muy probable que desencadenara la dimisión del funcionario o funcionarios involucrados en ello. Y sin embargo, en la ONU, es el pan de cada día.
 
Como funcionario público internacional, el secretario general no debería aceptar dinero de un estado miembro de la ONU o de ninguna fundación privada, sea en forma de premio o de regalo. También debería informar al completo sobre sus finanzas personales al igual que lo hacen muchos políticos occidentales. El secretario general de la ONU debería cumplir con los mismos estándares éticos y reglas de divulgación de datos que tienen las figuras políticas de grandes democracias como Estados Unidos o Gran Bretaña.
 
En respuesta a las crecientes críticas por haber aceptado el premio y el consiguiente nombramiento de Steiner, Annan acaba de prometer que donará su ganancia inesperada para apoyar los esfuerzos de ayuda humanitaria en Darfur y aparcó su plan anterior de establecer una fundación que “tendría su enfoque en la educación de las niñas y el desarrollo agrícola en África”.
 
La oficina de Annan hizo este primer anuncio acerca de las intenciones caritativas del Secretario General unas semanas después que el Premio Zayed le fuera otorgado y el nuevo gesto sobre Darfur llega casi 5 meses después. Nos quedamos sin saber si Annan se ha beneficiado personalmente de cualquier interés que ese dinero del premio, 500.000 dólares, podría haber producido o de cualquier inversión financiera que podría haber salido de ello.
 
El nombramiento de Achim Steiner
 
A partir del 15 de Junio, Achim Steiner será el sucesor de Klaus Toepfer actualmente a la cabeza del Programa Medioambiental de la ONU. La selección para ese puesto merece un minucioso análisis.
 
Según Naciones Unidas, el Secretario General pidió que se presentasen candidaturas para el puesto de director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) a todos los estados miembros el 14 de diciembre de 2005. Estas candidaturas serían “tomadas en consideración junto con otras candidaturas”.
 
El nombre de Steiner no estaba en la lista original de candidatos para ese puesto sino que fue añadido a la lista en el mes de enero, tan sólo semanas después del anuncio en diciembre de un premio de 500.000 dólares para el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan.
 
La candidatura de Steiner no fue presentada por ningún gobierno y el portavoz del Secretario General de la ONU, Stephane Dujarric, confirmó bajo la intensa presión de las preguntas de los periodistas que “el Secretario General nombró personalmente al Sr. Steiner porque cree muy firmemente en sus credenciales y en su capacidad para ser el líder del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente”.
 
El 1 de marzo de 2006 se hizo una lista corta de 5 candidatos, después que “el Secretario General y sus altos consejeros hiciesen un estudio a fondo de las candidaturas”. Los candidatos fueron: Borge Brende (Noruega), Carlos Manuel Rodriguez Echandi (Costa Rica), Shafqat Kakakhel (Pakistán), Rajendra K. Pachauri (India) y Achim Steiner (Alemania). Despues que los candidatos fueron entrevistados por el Secretario General y el Vicesecretario General (Mark Malloch Brown) y un panel de altos funcionarios de la ONU, Kofi Annan tomó la decisión final y anunció el nombramiento de Steiner el 17 de marzo.
 
El Secretario General de la ONU y sus consejeros ejercieron un extraordinario grado de control sobre la lista corta de candidatos así como en la decisión final. Y respecto al proceso de selección fue también menos que abierto y transparente y según parece, no hubo ninguna consulta, o fue mínima, con los otros estados miembros acerca de la decisión final. El momento de la candidatura de Steiner siendo tan a continuación del anuncio del premio a Kofi Annan, combinado con la mala voluntad de las Naciones Unidas para dar detalles adecuados sobre el nombramiento de Steiner es motivo de honda preocupación.
 
Recomendaciones clave
 
Estados Unidos suministra una parte significativa del presupuesto de la UNEP, se estima que llega a los 10,1 millones de dólares para 2006 y se proyecta que será 9,5 millones de dólares en 2007. En nombre del contribuyente americano que paga el 22% del presupuesto de la ONU y que tiene muy poca estima últimamente por esta institución, el Congreso de Estados Unidos debería exigir total responsabilidad y transparencia por parte de las Naciones Unidas. 
 
La Cámara de Representantes y el Senado deberían pasar resoluciones pidiendo una investigación a fondo en todos los conflictos de interés que tienen que ver con el Secretario General y presentar su apoyo a propuestas y acciones que deriven en un mejor rendimiento de cuentas del órgano mundial.
 
* Una investigación de los hechos por la ONU: La tan cacareada nueva Oficina de Ética de la ONU debería nombrar a un investigador independiente para estudiar lo del premio de 500.000 dólares concedido a Annan y cualquier potencial conflicto de intereses que tenga que ver con el nombramiento de Achim Steiner como director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
 
Además, la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU debería abrir su propia investigación formal del asunto y entrevistar a cada uno de los funcionarios de la ONU involucrados en el nombramiento de Steiner.
 
*Divulgación de estados financieros: El Secretario General Kofi Annan y el Vicesecretario General Mark Malloch Brown deberían poner a disposición del público sus estados financieros de forma inmediata y completa.
 
*Supervisión congresional: La selección de Achim Steiner y el premio de 500.000 dólares a Annan deberían ser objeto de investigación a fondo por el Congreso, llamando la atención del Subcomité permanente de investigación del Senado y el Subcomité de Relaciones Internacionales para supervisión e investigaciones internacionales.
      
Conclusión
 
Y mientras Kofi Annan va dando tumbos camino a sus últimos meses como secretario general de la ONU, las preguntas sobre su criterio e integridad personal se acumulan. Annan ha hablado muy devotamente sobre responsabilidad y transparencia, sobre supuestos aires de cambio extendiéndose por toda la ONU pero su propio liderazgo ha sido de estilo imperial además de ser enormemente desdeñoso con las críticas. Una hermética cultura de impunidad aún domina los altos niveles del secretariado de la ONU.
 
Si la ONU habla en serio sobre reforma fundamental y de largo alcance, sus élites deben liderar con el ejemplo. Annan debería someterse a investigaciones completas e independientes por la selección de Achim Steiner como director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y por su propia decisión de aceptar un premio en metálico de 500.000 dólares.

 
 
Nile Gardiner es Doctor en Filosofía y miembro del Centro Margaret Thatcher por la Libertad, una división de la Fundación Heritage.    
 
©2006 The Heritage Foundation
©2006 Traducido por Miryam Lindberg
 
GEES agradece a la Fundación Heritage el permiso para publicar este artículo.


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