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¿Cuánto le pongo de multinacional?
Colaboraciones nº 958   |  25 de Mayo de 2006
 
Veo que George Clooney y Angelina Jolie han descubierto Darfur y ahora exigen "acciones". Bien por ellos. Hollywood no ha mostrado este interés en grupos indígenas de Sudán desde que John Payne y Jerry Colonna cantasen The Girlfriend of the Whirling Dervish en Garden of the Moon (1938).
 
Les deseo suerte a las celebridades. Aquellos de nosotros que quisimos acciones en Darfur hace años esperamos que su activismo produzca más resultados que el nuestro. La preocupación de Clooney por la gente de la región parece ser genuina y seria. Pero a menos que también sea serio acerca de respaldar a las únicas fuerzas del mundo con la capacidad y la voluntad para actuar en Sudán, simplemente será otro niñato petulante que no engaña a nadie.
 
He aquí la lección de los tres últimos años: la ONU mata.
 
En el 2003, recordarán ustedes, Estados Unidos era atacado como un cowboy unilateralista porque su coalición de perritos falderos y él emprendían una guerra ilegal sin autorización de la ONU contra un estado soberano gobernado por un régimen criminal que no era ninguna amenaza para nadie aparte de grupos etnoculturales concretos dentro de sus fronteras, a los que asesinaba a marchas forzadas (kurdos y chi'íes).
 
Bien, Washington aprendió su lección. Frente a otro régimen criminal que no es ninguna amenaza para nadie aparte de grupos etnoculturales concretos dentro de sus fronteras a los que asesina a marchas forzadas (musulmanes africanos y cristianos del sur), el cowboy unilateralista decidió seguir el libreto. Sin acciones ilegales aquí. En lugar de eso, reuniones en la ONU. Consultas con aliados. Posible remisión al Consejo de Seguridad.
 
Como escribí en esta página en julio del 2004: "El problema es que, para cuando has terminado en la ONU, todo el mundo está muerto". Y como escribí en el Daily Telegraph de Gran Bretaña en septiembre del 2004: "Estados Unidos acordó seguir la ruta de la ONU y parece que va a tener una fuerte resolución de compromiso preparada para probar suerte en alrededor de una semana después de que el último granjero haya sido asesinado y su esposa violada colectivamente".
 
Varios cientos de miles de cadáveres más tarde, Clooney exige hoy "una fuerza multinacional más fuerte para proteger a los civiles de Darfur".
 
De acuerdo. De modo que pasemos a los detalles. Si por "multinacional" Clooney quiere decir una intervención militar autorizada por la ONU, entonces es un farsante y un fraude, y no deberíamos prestarle mayor consideración. La acción significativa de la ONU nunca va a tener lugar. Sudán dispone en el bolsillo de al menos dos vetos en el Consejo de Seguridad: China recibe el 6% de su petróleo del país, mientras que Rusia tiene motivos menos obviamente comerciales y más de creencia filosófica en el derecho de los estados soberanos a masacrar a los suyos.
 
De modo que olvide una intervención legal autorizada por la ONU. Si por "multinacional" Clooney se refiere a la participación militar de los correligionarios del régimen sudanés, entonces siga soñando. La Liga Árabe, como es costumbre cuando uno de sus miembros más sangrientos tiene mala prensa, ha aparcado los camellos en círculo y elegido conferir su Sello de Aprobación de Buenas Labores Domésticas a Jartoum celebrando allí su cumbre más reciente.
 
De modo que, al final, ¿a quién se reduce la "acción multinacional"? Al mismo reducido grupo de naciones responsables de casi toda acción global significativa desde Sierra Leona hasta Irak pasando por Afganistán y la Sri Lanka devastada por el tsunami, Tailandia e Indonesia y el Este de Timor y las Islas Solomon. El mismo núcleo de países angloparlantes, técnicamente multinacional pero angustiosamente unicultural y unilingual y en la práctica, teniendo en cuenta que la mayor parte de ellos comparten la misma forma de gobierno, unigubernativo. Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Canadá (allá por el juego de Afganistán) ciertamente atraen a otros socios, desde los aguerridos polacos hasta el reino de Tonga.
 
Pero, sea lo que sea lo que el derecho internacional tenga que decir en la materia, la única intervención eficaz en el mundo procede de coaliciones ad hoc de dispuestos liderados por los valerosos mosqueteros de la anglosfera. ¿Quién está ahora mismo sobre el terreno presionando a los reticentes sudaneses en sus negociaciones con la Unión Africana? El Secretario de Estado en funciones Bob Zoellick y el Secretario de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña Hilary Benn. Lo siento, George, eso es todo lo "multinacional" que va a ser.
 
Clooney expuso hace unas semanas una idea interesante. Dijo que "liberal[1]" se había convertido en un taco en América y que le gustaría cambiar eso. Vale. Pero nunca vas a hacerlo mientras tu náusea por la proyección del poder americano sobrepase a tus instintos de filántropo.
 
Mark Leon Goldberg, de The American Prospect, escribía un artículo cómicamente agónico cavilando las circunstancias en las que estaría dispuesto a apoyar una intervención Bush en Darfur: ¿quién necesita a las Janjawid cuando estás dispuesto a torturar tus propios argumentos del modo en que lo hace Goldberg? Llega hasta el penúltimo párrafo y está aún diciendo cosas como: "La cuestión, por supuesto, es si Estados Unidos busca el apoyo del Consejo de Seguridad para legitimar tales ataques aéreos o no".
 
Bien, no, ésa no es la cuestión. Si usted piensa que la defensa en favor de la intervención en Darfur depende de si el tipo chino levanta la mano o no, lo siento, usted no está siendo serio. Las buenas personas de Darfur llevan más de dos años confiados a la legitimidad de la ONU, y las está matando. En el 2004, después de meses de expresar profunda preocupación, grave preocupación, profunda preocupación por las gravedades, y profunda gravedad preocupante sobre si las gravedades eran lo bastante profundas, Kofi Annán tomó la acción decisiva y nombró un comité de la ONU para examinar lo que sucede. Con el tiempo, ellos informaron que no es genocidio.
 
Gracias a Dios por eso. Porque, como declaraba destacadamente otro comité más de la ONU nombrado por Kofi, "el genocidio en cualquier parte es una amenaza para la seguridad de todos y nunca debería ser tolerado". De modo que afortunadamente lo que está sucediendo en Sudán no es genocidio. En su lugar, es simplemente centenares de miles de cadáveres que resulta que pertenecen al mismo grupo étnico, lo que significa que la ONU puede continuar tolerándolo incluso hasta que todo el mundo esté muerto, punto en el cual la "izquierda decente" podrá apoyar una fuerza "multinacional" bajo los auspicios de la Liga Árabe que acuda a la escena para garantizar que los cadáveres no contaminan el suministro de agua.
 
¿Cuál es la quintaesencial causa izquierdista? Es la que ve en zillones de pegatinas de parachoques: Tibet Libre. Todo centro universitario de Estados Unidos tiene una sociedad Tibet Libre: está Estudiantes por un Tíbet Libre, de la Universidad de Indiana, y Estudiantes por un Tibet Libre, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Estudiantes por un Tíbet Libre, de la Universidad de Michigan. Todo el mundo está a favor de un Tibet libre, pero nadie está a favor de liberar el Tibet. La asinercia del idealismo es la huella del movimiento.
 
Aquellos de nosotros en el bando Irak Libre - Darfur Libre somos consistentes: no hay motivos malos para derrotar decisivamente a regímenes criminales, y la soberanía postmoderna adorada por la ONU es estrictamente condicional. En algún punto, la izquierda tiene que decidir si defiende algo aparte de la pasividad autocomplaciente y el fetichismo por un transnacionalismo fracasado y corrupto. En palabras de Alexander Downer: "Los resultados son más importantes que la fe ciega en los principios de la no intervención, la soberanía y el multilateralismo".
 
Precisamente. Lamentablemente, el Ministro de Exteriores australiano no es una estrella tan grande como Clooney, pero estoy seguro de que a Downer no le importará si Clooney quisiera apropiárselo como la Doctrina Clooney. Si la acción de la angloesfera no es lo bastante multinacional para Sudán, podría confirmar la sospecha de que la consciencia de la izquierda es hoy una especie de juego de manos fraudulento en el que agita ferozmente los cubos pero que, ya mires debajo del iraquí o del afgano o del sudanés, de alguna manera nunca encuentras el guisante de La Intervención Militar que Estamos Dispuestos a Apoyar.

 
Mark Steyn escribe sobre política, arte y cultura y sus textos se pueden leer en en medios de habla inglesa en todo el mundo. Es columnista de The Chicago Sun-Times, el quinto diario más leído en America, también aparece en The New York Sun, The Washington Times, y The Orange County Register en California. Mark realiza colaboraciones habituales para The Jerusalem Post.
 
Copyright © Mark Steyn, 2006
 
Nota


[1] Progresista.


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