Hace tres años, en las semanas previas a la invasión de Irak, al entonces primer ministro de Canadá le pasó por la nariz hacer la declaración pública más estúpida de los líderes del G7 sobre la materia.
"Vuestro presidente ha ganado", declaraba Jean Chretien a ABC News a comienzos de marzo del 2003. De modo que no había necesidad de tener una guerra a la antigua usanza porque, con 250.000 tropas americanas y británicas en sus fronteras, Saddam estaba "encajonado". "Ganó", decía Chretien de Bush. "Ha creado una situación en la que Saddam no puede ya a hacer nada. Tiene tropas en las puertas e inspectores sobre el terreno... estáis ganando a lo grande".
Para él es fácil decirlo, y comprometer a los ejércitos de otros países para "contener" Irak es fácil de hacer para él. Un cuarto de millón de soldados no pueden sentarse en las arenas de
Araby[i] perdiendo el tiempo indefinidamente. La "contención" no es una estrategia, sino la ausencia de una estrategia - y como tal la entienden los estados criminales. En el caso de Saddam, presuntamente llevaba "contenido" desde la primera Guerra del Golfo en 1991, cuando Bush padre se abstuvo de terminar lo que había empezado. "Señor Presidente", explicaba condescendientemente Joe Biden, Senador Demócrata y aclamada figura cómica, a Bush hijo en el 2002, "existe un motivo para que su padre se detuviese y no entrase en Bagdad. El motivo que le detuvo es que no quería quedarse allí durante cinco años".
Según mis cuentas, eso significa que los americanos se habrían ido en la primavera de 1996. En lugar de eso, doce años después, en la primavera del 2003, la USAF y la RAF estaban patrullando aún zonas de exclusión aérea, bombardeando ineficazmente Irak semana sí, semana también. Y, en lugar de felicitaciones por su brillante "contención" de Saddam, Washington era culpado por las sanciones de la ONU y por matar de hambre sistemáticamente a un millón de niños iraquíes - o a 2 millones, según la agencia "humanitaria" a la que usted crea. Los pocos chavales iraquíes que no habían fallecido sufrían, según el pensador y guionista de teatro ganador del Nobel Harold Pinter, de perder los genitales y / o rectos chorreantes de sangre contaminados por uranio empobrecido procedente de la artillería angloamericana. Visitando Irak unas cuantas semanas después de la guerra, consideré esencial parar en cada hospital y preguntar acerca de esta pandemia de iraquíes sin genitales: ni un solo médico o enfermera había escuchado nunca de ellos. Si ¡BUSH MINTIÓ! ¡GENTE MURIÓ!
[ii] o no, parece que ¡ELCOLECTIVO PACIFISTA CUENTA TROLAS! ¡NO HAY RECTOS SUPURANTES!
Un nuevo estudio del American Enterprise Institute sugiere que, al margen de la fabulosa prensa, continuar esta política no habría sido barato para América: si usted tiene objeciones (como tuvo John Kerry) al precio de entre 400 y 600 billones de dólares desde la guerra, otros tres años de "contención" habrían costado cerca de 300 billones de dólares - y sin final a la vista, y la presunta cifra de mortalidad de niños iraquíes sin duda por encima de los 6 millones. También habría costado más vidas reales de iraquíes reales: a pesar de los atentados en mezquitas, existe un beneficio neto de más de 100.000 civiles vivos hoy que habrían sido arrojados a tumbas anónimas si el gobierno baazista hubiera continuado. Mientras tanto, el dictador habría continuado jugando con el sistema internacional a su favor a través del programa Petróleo por Alimentos, arruinando a Jordania, y patrocinando el terrorismo hasta espacios tan lejanos como las Filipinas.
De modo que tres años después, al contrario que Francis Fukuyama y los restantes halcones de muda, lo único que lamento es que América no invadiese antes. Sí, sí, bufón, ¿qué hay de las armas de destrucción masiva? Lo siento. No me importa. Nunca lo hizo. Mi argumento en favor de castigar a Saddam fue siempre que el precio de dejarle sin castigo era demasiado elevado. Era un destacado símbolo del mundo 10 de Septiembre; su continuación en el cargo atestiguaba la falta de voluntad de América, y era visto como tal por, entre otros, Osama bin Laden: en palabras de Donald Rumsfeld, la debilidad es una provocación. De modo que el objetivo inmediato era mostrar a los chorizos vecinos que el precio de ponerse en la mira de América era demasiado elevado. El objetivo estratégico a largo plazo era iniciar la transformación difícil pero necesaria de la región que los británicos dejaron colgada cuando pavimentaron el Oriente Medio moderno en 1922.
El jurado deliberará acerca de ello durante una década o tres más. Pero hoy en Irak el vaso está lleno en 7/9 partes. Es decir, en 14 de las 18 provincias, la vida es mejor de lo que se recuerda en la historia reciente. En diciembre, el 70% de los iraquíes afirmaba que "se vive bien", y el 69% era optimista en que mejoraría aún más el próximo año. (Cifras comparables en una encuesta similar de franceses y alemanes: 29% y 15%).
Veo que la prensa occidental ha abandonado en gran medida llamar a los baazistas desesperados y terroristas extranjeros "insurgentes", presumiblemente por insurgirse de manera tan ineficaz. De modo que hoy es "una guerra civil". ¿Recuerda cómo es una guerra civil? Generalmente, hay rasgos inconfundibles: movimientos de población a gran escala, unidades desertoras en las fuerzas armadas, gobiernos rivales presentándose por las buenas, y rebeldes capturando emisoras de radio. Nada de esto está presente en Irak. Los medios occidentales chorreando saliva continúan declarando una guerra civil cada 48 horas, pero esos vagos iraquíes insisten en no presentarse en ellas.
Cierto, existe un estancamiento político en Bagdad en el presente, pero no es una catástrofe: si usted lee con cuidado la mismísima constitución federal iraquí, lo ingenioso de ella es que no es simplemente una constitución, sino una pre-unión. Si los reductos sunníes están decididos a arruinar el acuerdo, el 85% de la población iraquí se saldrá con la suya creando un Kurdistán al norte que será libre y pro-occidental y un Chi'istán que sería aún el estado más democrático del mundo árabe. Y ese resultado también revertiría en el interés a largo plazo de América.
En la práctica lo haría casi cualquier resultado. En el 2002, Amr Moussa, secretario general de la Liga Árabe, advertía de que una invasión norteamericana de Irak "amenazaría la estabilidad total de Oriente Medio". Por supuesto. De otro modo, ¿por qué hacerlo?
Los diplomáticos utilizan "estabilidad" como término rimbombante para dignificar la inercia y la complacencia cómo sofisticación geopolítica, pero la lección del 11 de Septiembre es que la "estabilidad" es profundamente inestable. La irreal realpolitik de los 40 años previos había dado a la región una estabilidad única en el mundo no democrático, y a cambio, ellos exportaban sus toxinas, tanto en mano de obra (el 11 de Septiembre) como en ideología. La inestabilidad como objetivo estratégico era tan buena como cualquier cosa. Como solía decir Sam Goldwyn a sus guionistas, estoy cansado de los viejos clichés, traedme algunos nuevos. Cuando los viejos clichés son el islamismo, el baazismo y el arafatismo, los nuevos no podrían ser peores, y uno o dos de ellos hasta podrían remontar la historia de ineptitud de la región. El mayor beneficio en favor del ataque era obvio: revienta la burbuja de Oriente Medio en su punto más pretencioso - el Irak de Saddam.
Si, ha sido a un precio. En los tres últimos años, 2316 valientes americanos han dado sus vidas en Irak, lo que es tan elevado como las bajas norteamericanas en Vietnam - en un mes, mayo de 1968. Y, si la supervivencia de Saddam representaba la falta de voluntad de Occidente, la histeria europeo-Partido Demócrata-mediática por los tres últimos años mantiene abierta esa cuestión. Pero eso no cambia los hechos sobre el terreno. En lugar de depender de los gobiernos a distancia ineficaces usuales, Bush llevó a cabo la intervención occidental más directa en la región desde que el General Allenby tomase Jerusalén en la Gran Guerra. Ahora al siguiente escenario.