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Alianza de civilizaciones
Colaboraciones nº 892   |  12 de Abril de 2006
 
Kofi Annán cree que Naciones Unidas puede solucionar el malentendido entre las sociedades occidental y musulmana a través de la bautizada rimbombantemente Alianza de Civilizaciones (AOC) - un foro patrocinado por la ONU que pretende promover el diálogo intercultural. Pero, cuando uno examina las palabras y las acciones de Annán - y los temas importantes que omite mencionar - queda claro que sus simpatías descansan en el lado musulmán de la división.
 
Annán estaba en lo cierto cuando en un seminario celebrado en el cuartel general de la ONU el pasado junio, llamado Confrontando la islamofobia: educación para la tolerancia y el entendimiento, proclamaba que "los pilares del islam son con frecuencia distorsionados y sacados del contexto, con acciones o prácticas particulares siendo tomadas para representar o simbolizar un credo rico y complejo". Sin embargo, culpó incorrectamente a Occidente de tales distorsiones, acusando a los occidentales de mostrar lo que llama islamofobia. Por el contrario, los culpables son los fundamentalistas dentro de la comunidad musulmana que beben los venenos del odio dispensados por sus virulentos clérigos, y que son autorizados por los dictadores musulmanes a perpetrar su reinado de terror en nombre del islam mientras los propios dictadores se salven. Aun así, Annán cree el diálogo políticamente correcto entre los expertos participantes en la Alianza de Civilizaciones es todo lo que se necesita para dispersar los demonios de la islamofobia.
 
La Alianza de Civilizaciones, en la que Annán pone tanta fe, fue establecida por el gobierno socialista de España y por el gobierno de Turquía, que es ocupado por un partido islámico. Sus miembros incluyen al expresidente iraní Mohamed Jatami, el archiobispo de Sudáfrica Desmond Tutu, el ministro turco de estado Mehmet Aydin, Federico Mayor, presidente de la Fundación para la Cultural de Paz y representante de España, Sheija Mozah bint Nasser al-Missned, esposa del emir de Qatar y presidente de la Fundación Qatar, y el exministro de exteriores francés Hubert Vedrine. Se ha establecido un Grupo de Alto Nivel con el fin de esbozar un plan práctico de acciones, que está programado que se presente al Secretario General de la ONU al final de su mandato en diciembre del 2006. Annán nombró a su representante paquistaní durante mucho tiempo, Iqbal Riza, como Consejero Especial del Secretario General para la Alianza de Civilizaciones - un punto de partida no muy limpio para esta organización, considerando el hecho de que Riza había estado involucrado previamente en el escándalo Petróleo por Alimentos, por destruir presuntamente muchos documentos de la ONU que habrían sido útiles en la investigación independiente del escándalo.
 
Aparentemente, Annán no encuentra ironía en el hecho de que un foro que pretende promover el diálogo entre iguales, representando dos formas de sociedad fundamentalmente distintas, carezca de miembros que hablen por la Unión Europea o por estados democráticos de corte occidental tales como Israel, Estados Unidos, Canadá o Australia. En respuesta a una pregunta de porqué Israel en particular no estaba representado ni siquiera siendo epicentro del conflicto entre Occidente y el mundo musulmán, uno de los representantes de la Alianza dijo: "No hay representantes de Israel en el Grupo de 18 miembros. El mundo Judío está representado por un rabino de Estados Unidos. En general, no nos centramos en zonas del conflicto, sino en relaciones entre Occidente y el mundo islámico".
 
Que no se permita que Israel participe en el "diálogo" no es ninguna sorpresa. Después de todo, porqué avergonzar al expresidente iraní Mohamed Jatami, que entonces podría tener que explicar a su homólogo israelí en el Grupo de Alto Nivel porqué el presente llamamiento de la actual presidente iraní a borrar Israel del mapa no tiene nada que ver con la misión de la Alianza de Civilizaciones de construir la confianza y el entendimiento entre las sociedades musulmana y occidental. De hecho, la Alianza de Civilizaciones realmente no es tanto un diálogo para promover el entendimiento entre las sociedades musulmana y occidental como otra plataforma más respaldada por Naciones Unidas para que los musulmanes interpreten el papel de víctima e ignoren las atrocidades cometidas por sus propios fieles cotidianamente. Kofi Annán es cómplice de esta charada.
 
Por ejemplo, dirigiéndose a una reunión del Grupo de Alto Nivel de la AOC celebrada el pasado febrero en Qatar, Annán mostraba sus prejuicios al tratar la controversia entorno a las infames viñetas de Mahoma que los musulmanes condenaron como blasfemas contra el profeta Mahoma y que provocaron como resultado violentas protestas multitudinarias:
 
"Las viñetas ofensivas fueron publicadas por primera vez en un país europeo que ha adquirido recientemente una población musulmana significativa y que no está seguro aún de cómo integrarla. Y algunas de las reacciones más fuertes - especialmente quizá las más violentas - se han visto en países musulmanes donde mucha gente se siente víctima de la influencia o interferencia occidental excesiva. Tanto si los que publicaron las viñetas buscaban provocar deliberadamente o no, no hay duda de que algunas de las reacciones violentas han animado a grupos radicales dentro de las sociedades europeas, cuya agenda consiste en demonizar a los inmigrantes musulmanes, o incluso expulsarles".
 
Annán también tomó parte en una declaración conjunta con los secretarios generales de la Organización de la Conferencia Islámica y la Liga Árabe, así como con el primer ministro en funciones de Qatar y ministro de exteriores, el jeque Hamad bin Jassem bin Jaber al-Thani, el ministro de exteriores español Miguel Ángel Moratinos, y el ministro de exteriores turco Abdaláh Gul, quien dijo: "Ni los medios, las publicaciones ni los lugares de oración deberían ser utilizados para la incitación, o para extender el odio". De nuevo, a excepción del ministro de exteriores español, esto es en gran medida un monólogo islámico, no un diálogo honesto para tender puentes entre puntos de vista distintos acerca de los límites aceptables de las libertades de expresión y prensa. En la práctica, el Grupo de Alto Nivel celebró en secreto sus propias deliberaciones, excluyendo de los debates a todos los reporteros.
 
En resumen, Kofi Annán cree que los musulmanes son la víctima del prejuicio occidental y que la prensa debería ser puesta en su lugar. Las provocativas viñetas, en su opinión, pretendieron humillar a los musulmanes más que comentar la perversión de los valores musulmanes por los atentados, las decapitaciones y otras formas de asesinato en masa cometidas en nombre del profeta. Al hacerlo, Annán presta credibilidad a las denuncias de los líderes musulmanes en Naciones Unidas y en todas partes de que los medios occidentales asocian injustamente "terrorismo" con islam.
 
Por supuesto, es cierto que muchos entre los billones de musulmanes de todo el mundo no se involucran en actos de terrorismo. Sin embargo, también es innegable que la gran mayoría de actos terroristas hoy son cometidos por musulmanes, que afirman que es su deber religioso hacerlo, parte de la jihad. España y Turquía - los dos co-patrocinadores de la Alianza de Civilizaciones - han visto la trágica pérdida de vidas inocentes como resultado directo de tales ataques terroristas islamo-fanáticos. La mayoría silenciosa de los musulmanes que bien podría condenar la horrible violencia y destrucción cometida en su nombre tiene demasiado miedo para hablar.
 
Si el Secretario General quiere promover verdaderamente el entendimiento, debería empezar impulsando un diálogo honesto dentro de la comunidad musulmana acerca de qué la acosa. Sin embargo, en lugar de animar a los líderes políticos y religiosos musulmanes responsables a condenar las egregias declaraciones y acciones diarias que se originan con sus propios compañeros musulmanes jihadistas, Annán da el coñazo con banalidades acerca de cómo 'tenemos que adaptarnos'. En lugar de eso, podría considerar utilizar su intimidatorio puesto para tratar las consecuencias morales de incidentes tales como los siguientes:
 
  • Como tradujo el Instituto de Investigación Mediática de Oriente Medio de Roz Al-Yusouf (Egipto), 28 de enero - 3 de febrero del 2006, Ragab Hilal Hamida, diputado egipcio por la Hermandad Musulmana dijo durante una sesión parlamentaria que debatía el Acuerdo Inter-Árabe de Lucha contra el Terrorismo que "’terrorismo’ no es un mal cuando se le da su verdadero significado... Desde mi propio punto de vista, bin Laden, Al-Zawahiri o Al-Zarqawi no son terroristas en el sentido aceptado por algunos. Yo apoyo todas sus actividades, puesto que son una espina clavada para los americanos y los sionistas... [Por otra parte], el que mata ciudadanos musulmanes no es ni un luchador de la jihad ni un terrorista, sino un criminal y un asesino. Tenemos que llamar a las cosas por su nombre apropiado... El islam anima al terrorismo y la jihad…"
 
  • Naciones Unidas ha sido incapaz de llegar a una definición básica de "terrorismo", mucho menos alcanzar un consenso acerca de cómo tratarlo con eficacia. Mientras tanto, los fundamentalistas musulmanes no tienen problema en justificar el asesinato de civiles americanos o israelíes en aras de la causa de la jihad. Ciertamente sería una sorpresa agradable si Kofi Annán mostrase por una vez algo de valor y declarase que no puede ser posible ningún acuerdo entre las sociedades occidental y musulmana hasta que la comunidad musulmana se limpie a sí misma de los odios tóxicos que la afligen desde el interior.
 
  • Hasta en la emergente democracia que se desarrolla en Afganistán, los clérigos musulmanes, apoyados por muchos ciudadanos afganos comunes, incluyeron en sus oraciones un llamamiento a condenar a muerte a un afgano encarcelado por convertirse del islam al cristianismo. "No permitiremos que Alá sea humillado. Este hombre tiene que morir", decía Abdul Raoulf, un presunto clérigo moderado que pertenece a la principal entidad musulmana de la nación, el Consejo Ulama Afgano. "¡Decapitadlo!"
 
  • El presidente afgano Hamid Karzai se encontraba bajo gran presión de Estados Unidos y otros países occidentales para encontrar un modo de liberar al converso afgano, pero ha tenido que tratar con los poderosos clérigos musulmanes que quieren ver muerto al hombre. Aparentemente, el tribunal afgano constituido para juzgar al hombre ha decidido liberarle mientras continúa una investigación "de su capacidad mental" para ser juzgado. Adónde irá tras su liberación no está claro pero, según una información de Associated Press, los clérigos han advertido que incitarán a la gente a "hacerle pedazos".
 
  • Al ser preguntado en una conferencia de prensa el 24 de marzo del 2006 porqué Kofi Annán no se había pronunciado personalmente contra tales amenazas de muerte, el portavoz de Annán declaró simplemente que esto se lo dejaba al Representante Especial del Secretario General en Afganistán, que habla en su nombre. ¿Qué vamos a pensar del orden de prioridades de Kofi Annán? Annán sabe encontrar tiempo para condenar repetidamente las viñetas danesas por ser ofensivas para las sensibilidades musulmanas, pero no se molesta en manifestar personalmente sus propias opiniones acerca del comportamiento despreciable de clérigos importantes en un país donde se hayan establecidas fuerzas pacificadoras de la ONU.
 
  • En caso de que alguien piense que esto es un ejemplo aislado de intolerancia musulmana hacia cualquier otra religión que no sea la propia, considere este fragmento del texto de una fatwa decretada el 3 de julio del 2000 por el Consejo Permanente de Investigación Académica y Judicatura Legal, un órgano del Ministerio saudí de Dotaciones Religiosas, prohibiendo la construcción de lugares de oración no musulmanes en países musulmanes:
 
          "Todas las religiones que no sean el islam son herejía y error. Cualquier lugar destinado a la práctica religiosa que no sea [la del] islam es lugar de herejía y error, puesto que está prohibido adorar a Alá de cualquier otro modo que no sea el que Alá ha prescrito en el islam. La ley del islam (la shari'a) es la ley religiosa final y definitiva. Se aplica a todos los hombres y jinns[1] y deroga todo lo que vino antes de ella. Éste es un tema sobre el que hay consenso.
 
         "Aquellos que afirman que hay verdad en lo que dicen los judíos, o lo que dicen los cristianos - ya sean uno de ellos o no - está negando el Corán y la sunna del profeta Mahoma y el consenso de la nación musulmana…
 
         "Por tanto, la religión precisa de la prohibición de la infidelidad, y esto exige la prohibición de adorar a Alá de cualquier otra forma que no sea la de la shari'a islámica… Alá dice de los infieles y sus obras: 'Invertiré cualquier acción que hayan hecho y les devolveré al polvo del viento [Corán 25:23].'
 
Antes de que la Alianza de Civilizaciones de Kofi Annán pueda hacer algún progreso remoto, primero tiene que impulsar las voces responsables del mundo musulmán que se manifiestan contra un sistema que dispone a los musulmanes en un estado de guerra permanente contra 'los infieles', que rechaza reconocer la validez de la fe religiosa de otros y que valora positivamente el asesinato de los blasfemos y de los que desertan del islam. De otro modo, no puede haber reconciliación con las sociedades occidentales modernas, que están construidas sobre la libertad religiosa y de pensamiento.
 
El New York Times informaba recientemente de que una psiquiatra sirio-americana que había nacido y crecido en una familia musulmana tradicional, la Dra. Wafa Sultán, ha recibido amenazas de muerte por una entrevista que concedió en la televisión Al Jazira el 21 de febrero del 2006, en la que planteaba cuestiones serias acerca de la dirección que ha adoptado el islam. El otro invitado del programa, un profesor egipcio de estudios religiosos, rehusó unirse al debate con ella, afirmando que ella había difamado al islam, al profeta Mahoma y al Corán.
 
En realidad, la Dra. Sultán ha sido una de las pocas voces solitarias en pedir cuentas a los clérigos musulmanes, jihadistas y líderes políticos por distorsionar las enseñanzas de Mahoma y el Corán. Como era citado en el New York Times, la Dra. Sultán decía en Al Jazira que "Sólo los musulmanes defienden sus creencias quemando iglesias hasta los cimientos, matando gente y destruyendo embajadas. Este camino no producirá ningún resultado. Los musulmanes tienen que preguntarse a sí mismos qué pueden hacer por la humanidad antes de exigir a la humanidad respeto hacia ellos". Ella fue testigo del horror del fanatismo musulmán de primera mano allá por 1979, cuando era médico residente de la Universidad de Aleppo, en el norte de Siria. Ante sus ojos, hombres armados de la Hermandad Musulmana irrumpieron en su aula y ajusticiaron al profesor gritando: '¡Alá es grande!'
 
Sería ciertamente un ejemplo admirable si Kofi Annán invitase a la Dra. Sultán y a otros como ella a dirigirse a la próxima reunión de la Alianza de Civilizaciones. Desafortunadamente, Annán carece tanto del valor moral como del juicio para hacer tal cosa. Si la invitase, ella sin duda quitaría el traje de emperador a foros como este, con los que Naciones Unidas ha sustituido a lo largo de los años cualquier respuesta significativa al islamo-fanatismo. Una verdadera alianza de civilizaciones presupone dos culturas y visiones mundiales igualmente tolerantes, cuyos líderes puedan comunicarse según una base racional. En su lugar, como ha observado la Dra. Sultán, vemos un choque entre una sociedad que se hunde en el odio primitivo que lleva a actos de barbarismo deshumanizador y una sociedad que ha evolucionado desde su propio pasado intolerante hasta alcanzar la etapa donde la razón lleva al respeto a las libertades individuales. Tristemente, al no tratar el verdadero problema de frente, Naciones Unidas se ha convertido en un catalizador y un elemento de apología de los fanáticos islámicos.
 
Joseph A. Klein es licenciado en derecho de la Facultad de Derecho de Harvard especializado en Derecho Constitucional con el Profesor Archibald Cox. Es invitado a numerosos programas de televisión, entre los que destacan "Fox and Friends", de Fox News. Es autor del libro Global Deception: The UN's Stealth Assault on America's Freedom.
 


[1] En la mitología del Corán, espíritus terrenales de naturaleza sobrenatural con rango inferior al del ángel.


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