(Publicado en ABC, 21 de marzo de 2006)
El rey Mohamed VI se dispone a visitar el Sáhara, como un paso más en la política marroquí de asimilación de un territorio y de un pueblo. Marruecos no tiene ningún derecho sobre el Sáhara, pero tiene voluntad y una elite política y diplomática capaz de gestionar situaciones como ésta.
Hassan aprovechó la enfermedad de Franco para ocupar el territorio. No se le ocurrió plantear batalla, se limitó a enviar a una ingente muchedumbre, la “Marcha Verde”, contra los campos de minas instalados por el Ejército español. El gobierno de entonces, débil por la enfermedad del jefe del Estado y ante una incierta transición política, cedió. Se permitió la ocupación del territorio y se entregó la administración de la colonia, algo que España no estaba en condiciones de hacer, pues la competencia correspondía a Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad no ha reconocido el derecho marroquí a administrar el territorio y continúa exigiendo la autodeterminación. Sólo los saharauis deben decidir sobre su futuro.
Marruecos es consciente de que nadie va a enviar una fuerza expedicionaria para liberar el Sáhara. Juega con los beneficios de sus riquezas naturales para tentar a franceses, británicos y norteamericanos y amenaza con provocar una crisis en Ceuta y Melilla o abrir la espita de la emigración ilegal para amedrentar al Gobierno español. Por ahora los éxitos diplomáticos han sido limitados. Cuenta con el respaldo de Francia y del actual gobierno español, que se ha plegado a sus dictados tras años en que los socialistas nos dieron lecciones morales hasta el hartazgo sobre la injusta situación en que se encontraba la población saharaui. Han logrado desbaratar, con la ayuda española, el Plan Baker, que exigía una consulta a la población. Pero Naciones Unidades se mantiene por ahora firme en su doctrina descolonizadora.
El Majzén, el núcleo de poder en torno al monarca, sabe que el tiempo juega a su favor y mueve sus piezas con cuidado. Si la crisis de Perejil supuso un apoyo norteamericano a España, ellos han sabido aprovechar el giro impuesto por Rodríguez Zapatero para recuperar el espacio perdido. El director de la CIA y el Secretario de Defensa norteamericano han realizado recientemente importantes y muy positivos viajes a la zona en el marco de la Guerra contra el Terror. Marruecos es para Estados Unidos un socio fundamental en la región. Paralela-mente las relaciones económicas mejoran con el Tratado de Libre Comercio de fondo.
Mohamed VI se sabe en el punto de mira de los islamistas y necesita a Estados Unidos para garantizar su régimen. Un apoyo importante sería, y a eso se aspira, una solución diplomática a la situación del Sáhara favorable a sus intereses. El nacionalismo ha tapado en el pasado problemas y puede volver a hacerlo.