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Sustentando a su propio enemigo
Colaboraciones nº 847   |  16 de Marzo de 2006
 
Aparte de los $42 millones que el Banco Mundial le dio a la AP. La Unión Europea y los Estados Uni-dos enviarán cientos de millones adicionales para ayudar a Hamas a comprar armas y explosivos. Irán se adhiere con la promesa de entregarle $250 millones. El jefe de Hamas, Khaled Mesha´al dijo que en Teherán recibió el apoyo de Ahmadinejad. Otros gobiernos islamistas también ofrecieron su soporte al nuevo régimen palestino.

La UE le transfirió antes de que siquiera forme su gabinete, $143 millones. El ministro de Relaciones Exteriores de Francia Philippe Douste-Blazy dijo que los fondos son para prevenir el “caos económico”. El dinero ayudará a pagar a 73.000 miembros de sus grupos armados. Hamas no tuvo que hacer ninguna concesión para obtener el beneficio, pese a que los mismos que los subvencionan exigieron el reconocimiento previo del derecho a la existencia de Israel, el abandono del terrorismo y el respeto de los acuerdos para seguir la hoja de ruta.

Los líderes del mundo libre siguen cavando sus propias tumbas y las de sus súbditos. Los occidentales continúan con el autoengaño, ratificando su desdén por Israel. La experiencia histórica demuestra, que lo que primero les sucede a los judíos, tarde o temprano le ocurre al resto del mundo civilizado. Israel es el último bastión de cordura en el Medio Oriente. Sustentar a sus enemigos, es apoyar a los verdugos de todos. El apoyo económico a Hamas, como el tecnológico que Putin frustradamente ofreció a Irán para enriquecer uranio, es avanzar un paso más hacia la carnicería en la que la víctima es el benefactor. El ex KGB, guarda sus costumbres o se afrancesó. A medida que el mundo se pudre, mira cómo favorecerse de la situación. Y las ambivalencias, a los poderosos les son permisibles.

El ofuscamiento masivo y la consecuente decadencia de la civilización es difícil de concebir, aunque la estemos viviendo en carne propia en momentos del mayor desarrollo humano. Así cayó la grandiosa Roma y sus siglos de Pax. Grecia, con su inigualable cultura, no se volvió a levantar. La historia es repetitiva y circular, pese a lo que pregonan algunos, que se volvió lineal después de Auschwitz. No es diferente apoyar a Hamas, que firmar tratados con la Alemania Nazi. Reconocerlos, es el comienzo de la destrucción de los valores occidentales y del sentido de la historia.

Hamas es un numeroso grupo de mercenarios fundamentalistas, que encontró ocupación y sueldo permanente tirando bombas en vez de trabajando. La organización acaba de abrir un web site para niños, predicando y promoviendo a través de dibujos y cuentos infantiles, el deseo y obligación moral que tienen de ser mártires. Ismail Haniye su designado Primer Ministro, dijo que luchará contra el enemigo zionista y presentó su plataforma política que aprueba el terrorismo. Financiarlos, es promover la Yihad. Es asociarse con los asesinos. Es alimentar el anticristianismo. Es igual que sustentar a Al Qaeda, a quien apoya 65 por ciento de la población palestina y con quien Hamas parece tener vínculos más estrechos de lo pensado.

Dialogar con los terroristas, los acredita y demora la toma de decisiones para terminar con la Guerra Santa. Pone en delicada situación a Israel y Europa. Genera mejores oportunidades para los yihadistas de formar un eje mundial al que se adhieren más naciones y agrupaciones extremistas. ¿Occidente quiere que continúen las matanzas, perpetradas con armamento adquirido con su propio dinero? ¿Por qué mejor no les dan trabajo a los miles de palestinos desocupados, creando fábricas y comprando su producción? Simplemente porque ya los acostumbraron a que no trabajen. Es más fácil y rentable marchar por las calles gritando con el puño en alto y cometer atentados. Los musulmanes no quieren una Palestina independiente y próspera. Quieren apropiarse de la riqueza de los israelíes. Pero ella está en sus cerebros, no en los bancos


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