Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Colaboraciones > Libertad, democracia y desarrollo en el Magreb siglo XXI: los desafíos de seguridad





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Libertad, democracia y desarrollo en el Magreb siglo XXI: los desafíos de seguridad
Colaboraciones nº 846   |  15 de Marzo de 2006
 
(Ponencia presentada en FAES, el 10 de marzo de 2006)
 

Introducción
 
Los países que conforman la Unión del Magreb Árabe (UMA) han iniciado el año 2006 sin resolver los grandes desafíos que afectan a esta subregión de África con lo que ello supone de riesgo potencial o real para su propia seguridad y para la de sus vecinos inmediatos y en especial de España. Entre estos desafíos destacaremos de cara a la discusión los siguientes: escasos éxitos en su proceso de cooperación regional, iniciado formalmente el 17 de febrero de 1989 con la firma del Tratado de Marrakech constitutivo de la UMA; desconfianza creciente entre Argelia y Marruecos, alimentada entre otros factores por el estancamiento del conflicto del Sáhara Occidental; perduración de la amenaza terrorista en su suelo y de la constituida por células y grupos magrebíes fuera del Magreb; creciente importancia de otros desafíos transnacionalizados y en especial de la inmigración irregular y del tráfico de drogas; y perduración de la búsqueda de salidas en solitario por parte de cada Estado como forma tradicional de comportamiento desde las independencias.
 
Escasos éxitos para la UMA
 
La falta de confianza entre los dos gigantes del Magreb, Argelia y Marruecos, de la que hablaremos en el siguiente epígrafe, y el escaso peso de los otros tres Estados miembros hacen que la UMA como organización de cooperación regional y de integración no haya cumplido ninguno de sus objetivos fijados en 1989. El año 2006 comenzaba con la reunión de la XXIV Sesión del Consejo Político de la UMA en Trípoli, a la que Marruecos envió una delegación de bajo nivel con el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Omar Hilal, a la cabeza. Durante 2005 la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno prevista para el mes de mayo no llegó a celebrarse al decidir el Rey Mohamed VI no acudir a la misma en protesta por un telegrama enviado por el Presidente Abdelaziz Buteflika al líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz. Ahora, la elección de una figura político-diplomática de alto nivel como nuevo Secretario General de la UMA, el ex-Ministro tunecino de Asuntos Exteriores, Habib Ben Yahia, podría insuflar algo de dinamismo a la organización pero esta nunca funcionará si sus dos principales miembros siguen distanciados y si las políticas de cada uno de sus cinco componentes son divergentes en prácticamente todos los campos.
 
Precisamente la falta de integración magrebí es paliada en parte por iniciativas subregionales como el Grupo 5+5 o por otras de carácter regional como es la Iniciativa Mediterránea o Diálogo Mediterráneo de la OTAN, aunque si bien en ambos se reúnen los países magrebíes en la misma mesa, todos el primer caso y cuatro de ellos en el segundo (con la excepción de Libia) en tales marcos la salida bilateralizada sigue siendo la práctica cotidiana.
 
En lo que al Grupo 5+5 y a las cuestiones de seguridad respecta la reunión de los Ministros de Defensa del Grupo, el 21 de diciembre de 2004 en París, supuso el punto de partida de una cooperación institucionalizada en este ámbito: allí los Ministros firmaron una Declaración de Intenciones y un Plan de Acción con medidas concretas centradas en la vigilancia marítima, la protección civil o la seguridad aérea y definieron los riesgos o amenazas - el terrorismo, la inmigración irregular o la contaminación marina - a las que deberían de enfrentarse coordinadamente. A título de ejemplo, para desarrollar los aspectos marítimos de la cooperación se celebraba del 26 al 28 de abril de 2005 la reunión de los Jefes de Estado Mayor de las diez Marinas del Mediterráneo Occidental en Madrid. Más recientemente los Ministros de Asuntos Exteriores de los diez aprobaron en Argel el 12 de diciembre de 2005 catorce actividades para su Programa de Trabajo 2006 de las que España patrocina tres en los ámbitos de la protección civil y la seguridad marítima.
 
Pero la búsqueda de salidas particularizadas se ha constatado de nuevo durante la visita del Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, a Túnez, Argelia y Marruecos, en los días 11, 12 y 13 de febrero de 2006, que era continuación de la celebrada la semana anterior por el Director del FBI, Robert Mueller. También se constata tal salida particularizada para cada país en el contexto del Diálogo Mediterráneo de la OTAN: aunque 2004 destacó por ser un año dinámico en términos de reuniones multilaterales 26+7 - de Jefes de Estado Mayor de la Defensa en noviembre y de Ministros de Asuntos Exteriores (informal) en diciembre de dicho año - y el pasado 10 de febrero se celebraba en la localidad siciliana de Taormina la primera reunión también informal de Ministros de Defensa 26+7 es preciso destacar que la experiencia nos demuestra que son aquellos países que lo desean los que más pueden avanzar bilateralmente (en un marco 26+1) en dicho Diálogo y en aspectos concretos de la cooperación. En este sentido es destacable que entre los cuatro países de la UMA vinculados a dicho Diálogo haya sido el último en incorporarse a éste, Argelia, el que más dinamismo haya demostrado en actividades conjuntas con la Alianza. Tal dinamismo incluye no sólo visitas, maniobras, celebración de seminarios y participación de militares y civiles argelinos en cursos de la Alianza sino también cuestiones de más transcendencia para la seguridad como es la profesionalización de las Fuerzas Armadas argelinas, planteada ya desde hace años desde dentro del Estado argelino y cuya culminación podría tener consecuencias para toda la región.
 
Desconfianza creciente entre Marruecos y Argelia
 
El bloqueo del conflicto del Sáhara Occidental constituye uno de los principales motivos de fricción entre ambos países, aunque no es el único, y puede constatarse tanto sobre el terreno como en la ONU en Nueva York. El Representante Personal del Secretario General para este tema, el diplomático holandés Peter Van Walsum, informaba en enero al Consejo de Seguridad que las posiciones de las partes están tan alejadas que no se vislumbra solución alguna. El nombramiento reciente como Embajador de Marruecos ante la ONU de un "peso pesado" como es el hasta hace poco Ministro de Interior, Mustafá Sahel, puede interpretarse como parte de la estrategia marroquí destinada a consolidar su presencia en el Sáhara Occidental apoyándose en un proyecto de autonomía/regionalización que elabora actualmente.
 
Por otro lado, la constatación de divisiones internas en el seno del Frente Polisario con el surgimiento del denominado Polisario-Línea del Mártir, anunciado en el contexto de las celebraciones del 30º aniversario de la proclamación de la RASD el 27 de febrero de 2006 y que se presenta como una corriente alternativa a la dirección actual, es uno de los reflejos de tal bloqueo. Tal anuncio coincide con los intentos del Frente Polisario de recuperar la iniciativa, con gestos como la liberación de los últimos prisioneros marroquíes en agosto de 2005 y animado en parte por el reconocimiento internacional de la RASD por Uruguay en diciembre, por Ecuador en febrero y, previsiblemente, también por Brasil en breve (y que se unen a las de Kenia y Suráfrica en 2004), y ello en unos momentos en los que Rabat anuncia que pronto presentará su proyecto de autonomía/regionalización para el territorio. Tal proyecto está en vías de discusión con los principales partidos políticos, y obedece a una iniciativa anunciada por Mohamed VI el 6 de noviembre de 2005 en su discurso conmemorativo del 30º aniversario de la Marcha Verde. Hay opiniones para todos los gustos sobre tal disidencia dentro del Polisario: para algunos comentaristas las autoridades marroquíes verían bien tal división, máxime si como estas pretenden esta nueva corriente apuesta por el diálogo para resolver el conflicto y llama a los saharauis de Tinduf a abandonar los campamentos, sospechosamente en la misma línea de Rabat que nunca ha considerado refugiada a la población saharaui asentada en suelo argelino, unas 160.000 personas, sino rehén del Polisario; otras fuentes definen a dicho grupo alternativo, cuya existencia está confirmada pero del que se desconoce su influencia, como beligerante en la lucha por la independencia y opuesto al derrotismo del Presidente Mohamed Abdelaziz.
 
Marruecos ha advertido periódicamente, y sin mucho éxito, sobre la posibilidad de que elementos del Polisario pasen a engrosar células terroristas en el Sahel y aunque juega con el tiempo confiando en que este le favorezca ve últimamente con inquietud el surgimiento de apoyos al independentismo entre los saharauis instalados en la zona de control marroquí, quienes desde mayo de 2005 han protagonizado algunos levantamientos populares en las tres principales ciudades de dicho territorio: El Aaiún, Dakhla o Esmara. En enero el Tribunal de Apelación de El Aaiún confirmaba las condenas de 14 independentistas saharauis dictadas en diciembre aumentando en dos meses la del líder local Alí Salem Tamek para impedirle liderar movilizaciones en el 30º aniversario de la fundación de la RASD. La demostración de apoyo popular a la denominada "Pasionaria saharaui", Aminatu Haidar, liberada en enero en El Aaiún, motivó dicha medida contra Tamek. Por otro lado, la mala gestión de las revueltas saharauis en la zona marroquí le ha costado el puesto en enero al Director de los servicios de inteligencia, Ahmed Harari, destituido por Mohamed VI. La tesis de que miembros del Polisario podrían caer en el terrorismo, defendida por algunos dentro y fuera de Marruecos, fue puesta en duda desde el semanario marroquí Le Journal y ello le ha costado a esta publicación el ser condenada a pagar una multa de 282.000 por sentencia dictada por un tribunal de Casablanca el 16 de febrero. El propio Donald Ramsfeld desmintió tal posibilidad al ser preguntado por los periodistas tras su entrevista con Mohamed VI: para el Secretario de Defensa a los terroristas hay que buscarlos en amplias zonas sin control de los países del Sahel y no en el Sáhara Occidental.
 
El estancamiento del proceso descrito por Van Walsum provoca desánimo entre los miembros de la MINURSO desplegados en el territorio, 228 civiles y 231 militares situados entre 120.000 militares marroquíes y 15.000 miembros del Polisario. Aparte de observar el alto el fuego y ante la imposibilidad de ocuparse de facilitar un referéndum que Marruecos no acepta la MINURSO ha contribuido a aplicar en los últimos meses medidas de confianza como facilitar las visitas familiares entre el territorio ocupado por Marruecos y Tinduf. Otra de sus actividades es el desminado: existen un millón de minas en el territorio de las cuales la MINURSO sólo ha podido desactivar o destruir algunos miles y un número importante de ellas han sido desplazadas por las recientes inundaciones.
 
Aparte del conflicto del Sáhara Occidental otras cuestiones contribuyen a mantener la tensión entre Argelia y Marruecos, desde la lucha antiterrorista que ambos países hacen dándose la espalda hasta sus relaciones con actores como los EEUU o las adquisiciones de armamento. En Marruecos, veterano aliado de Washington y donde los rumores sobre el establecimiento de facilidades militares estadounidenses en la zona meridional de Tan Tan no han sido ni desmentidos ni confirmados oficialmente, se ve con recelo el reforzamiento de las relaciones entre Argelia y los EEUU en materia de cooperación militar. Por otro lado la firma en Argel de un importante acuerdo comercial por parte del Presidente Vladimir Putin, en el marco de una gira que también le ha traido a  España en febrero, ha despertado recelos en Rabat y ello a pesar de que Marruecos también profundiza últimamente sus relaciones con Moscú, incluso en el ámbito de la defensa.  Si el 17 de enero la Federación Rusa había anunciado que en los próximos años venderá a Argelia hasta 70 cazas polivalentes Mig-29 la firma del acuerdo de Argel incluye una renegociación de la deuda de 4.500 millones de dólares contraída por Argelia con Rusia por suministro de armamento. A él se suma un contrato por 3.000 millones de dólares que incluye potenciar la Fuerza Aérea y la Marina argelinas y la venta de ocho baterías de misiles antiaéreos S-300 PMU. La necesaria renovación del aparato militar argelino por la obsolescencia de gran parte de su material, tras largos años de aislamiento internacional en los noventa y aprovechando la bonanza económica actual, es presentada interesadamente por Marruecos como factor de desequilibrio regional y de carrera de armamentos en el Magreb: un viejo discurso que recuerda a otro similar sobre la "proliferación nuclear" argelina que volvía a plantearse a principios de la presente década.
 
También han aprovechado ambos países la ocasión brindada por la crisis de la valla de Melilla y la posterior expulsión de irregulares subsaharianos por parte de las autoridades marroquíes hacia el sur (Sáhara Occidental y Mauritania) y el este (Argelia) para criticarse mutuamente ante la constatación de este verdadero desafío de seguridad y humanitario.
 
Perduración de la amenaza terrorista y radicalización del discurso islamista
 
La gira del Secretario de Defensa Rumsfeld recuerda que el Magreb sigue siendo esencial en la lucha global contra el terrorismo. El recuerdo aún vivo de la matanza de Lemgheity, donde 15 militares mauritanos fueron asesinados a principios de junio de 2005 pocos días antes del comienzo de los ejercicios "Flintlock 2005" coordinados por los EEUU en la región del Sahel - dicho ataque fue la forma elegida por el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) para responder a éstas, y fue recibido con regocijo desde páginas electrónicas yihadistas incluso en Irak -, hace que el esfuerzo deba mantenerse y que los acontecimientos que a nivel doméstico se dan en cada país del Magreb deban ser estudiados cuidadosamente en lo que a su impacto en la necesaria lucha antiterrorista respecta. Aquí incluiremos para la reflexión algunos datos sobre las crecientes medidas de gracia que comienzan a darse en los algunos países magrebíes y sobre su posible impacto en dicha lucha.
 
También en este epígrafe es preciso destacar la ausencia de una coordinación magrebí en la lucha contra una lacra que en mayor o menor medida ha venido afectando a los cinco Estados tratados. Los ejemplos de cooperación antiterrorista son aislados en el tiempo, no han creado hábito y nunca han superado el marco bilateral: destacan la entrega del terrorista del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino Béchir Ben Zayed a Argelia por Túnez, en el verano de 2001, y la uno de los líderes del GSPC, Amara Saïfi, a Argelia por parte de Libia en el verano de 2004.
 
Frente a los miles de terroristas que en los noventa asolaban Argelia hoy se estiman en entre 400 y 1.000 los activistas del GSPC que actúan aún en el país - en especial en la región montañosa de la Cabilia aunque también existen células desplegadas en las regiones saharianas del sur - a los que hay que añadir restos del otrora poderoso GIA. Ambos grupos conservan una importante movilidad transfronteriza - que se aprovecha de la falta de confianza entre Argelia y Marruecos así como de la enormidad de las fronteras y de la proximidad de Europa para actuar - y constituyen una gran amenaza de seguridad, de hecho la principal, llegando su proyección hasta escenarios lejanos como el propio Irak. No debemos olvidar que según fuentes estadounidenses los terroristas de origen argelino constituyen el mayor contingente extranjero, del 20%, dentro de la insurgencia que actúa en Irak (20% de argelinos, 18% de sirios, 17% de yemeníes, 15% de sudaneses, 13% de egipcios, 12% de saudíes y 5% de otros orígenes). Precisamente a Argelia se debe la primera orden de busca y captura internacional con distintivo rojo de Interpol contra el terrorista jordano Abu Musab Al Zarqawi, jefe de Al Qaida en Irak y responsable del secuestro y asesinato de dos diplomáticos argelinos en Bagdad en julio de 2005.
 
En Marruecos la red clandestina Salafiya Jihadiya ha representado el gran paraguas del radicalismo yihadista a lo largo de los noventa aunque hubo que esperar hasta el shock provocado por los atentados suicidas de 16 de mayo de 2003 en Casablanca, que provocaron 45 muertos, para que algunos asumieran dentro y fuera del Reino que en este país también había células terroristas activas. Aquí también se ha podido constatar que la falta de confianza entre Argelia y Marruecos, y la malsana práctica de presentar al vecino como depositario de todos los males, distrajo a muchos observadores internacionales que no pudieron o no quisieron ver la realidad de una amenaza terrorista en suelo marroquí y constituida por ciudadanos marroquíes hasta que esta ya había empezado a actuar en distintos frentes. Aunque ya en el verano de 2002 hubo importantes detenciones tras desbaratarse un intento de atentado contra buques británicos y estadounidenses de patrulla por el Estrecho de Gibraltar - en una operación ahora recordada por Donald Rumsfeld durante su visita a Rabat - es a partir de los ataques sincronizados de Casablanca y a partir también del 11-M en Madrid, donde la mayoría de los implicados es a día de hoy de origen marroquí, que las autoridades de Rabat han intensificado su esfuerzo antiterrorista. A lo largo de 2005 Marruecos ha debido de hacer frente a la ofensiva mediática de los círculos yihadistas a través de la exitosa huelga de hambre de sus presos, coordinados desde prisión por sus principales jeques, y también se han producido algunas redadas importantes. La primera, en julio, permitía la detención de una treintena de yihadistas en Casablanca y otras ciudades y la segunda, en noviembre, permitía desarticular una célula terrorista de 17 personas que incluía enlaces con Al Qaida y que tenía entre sus objetivos intereses estadounidenses.
 
En Túnez cabe destacarse que el control extremo por parte del régimen del Presidente Zine el Abidine Ben Alí ha impedido a los grupos yihadistas tunecinos actuar en su país - sí lo han hecho fuera - aunque no debe olvidarse  el atentado suicida que en abril de 2002 se cobraba 22 vidas en un atentado suicida contra la sinagoga de La Ghriba, en Djerba.
 
También Libia, donde a fines de los ochenta el régimen del Coronel Muammar el Gadaffi ahorcaba en público a miembros del Grupo Islámico Combatiente (GIC) libio y que desde fines de los noventa colabora con la sociedad internacional, y en especial con los EEUU, en la lucha contra el terrorismo islamista merece ser tratada en el presente epígrafe. Precisamente a Libia se le debe la primera orden de busca y captura internacional con distintivo rojo de Interpol contra Osama Bin Laden, emitida por el Gobierno de Trípoli en 1998 acusando al líder de Al Qaida de participar en el asesinato de dos ciudadanos alemanes en suelo libio en 1994. En 2002 un macrojuicio contra este Grupo terminó con la condena a muerte de dos de sus miembros, de 73 a cadena perpetua y de 11 a 10 años de prisión. Otros 66 miembros fueron absueltos.
 
Entre febrero y mayo de 2005 la zona oriental del país, en la región montañosa entre Darna y Al Bayda e incluyendo la ciudad de Bengazi, se llevaron a cabo importantes operaciones contra células terroristas yihadistas. La ciudad costera de Darna ha sido escenario tradicionalmente de enfrentamientos entre islamistas radicales y fuerzas de seguridad y Bengazi es una ciudad donde los círculos islamistas contrarios al Coronel Gadaffi son influyentes. Estos han aprovechado el 17 de febrero la coyuntura favorable representada por las protestas contra la publicación de las viñetas de Mahoma en Dinamarca y Noruega para hacer una demostración de fuerza en este su feudo tradicional con el  resultado de la muerte de 11 manifestantes al asaltar los manifestantes el Consulado de Italia en Bengazi y ser dispersados por la policía. Un millar de personas enaltecidas durante el sermón del viernes habían iniciado una protesta que desbordó a las fuerzas de seguridad.
 
Una mención especial merece el terrorismo transnacionalizado detectable en el sur profundo de países como Argelia, Libia o Mauritania, con la extensa región del Sahel como área de actuación. Para hacer frente a la deslocalización de terroristas locales pero también de extranjeros pertenecientes a redes como Al Qaida se lanzó desde Washington en 2002 la Iniciativa Pan-Sahel, un intento de preparar y de dotar de medios a las Fuerzas Armadas de Argelia, Chad, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger y Senegal para que sean más eficaces en la lucha antiterrorista. La evaluación de tal amenaza transfronteriza era contrastada con la realidad en el primer semestre de 2003, cuando terroristas del GSPC secuestraban a 32 turistas occidentales en el sur argelino.Con el tiempo la Iniciativa Pan Sahel se ha transformado en la Trans-Saharan Counter-Terrorism Initiative (TSCTI) que, dotada de 100 millones de dólares anuales para un período de en principio cinco años, es hoy la gran herramienta estadounidense para librar en estos extensos escenarios africanos su lucha contra el terror.
 
La gestión de la lucha contra el terrorismo en los países del Magreb ha hecho entrar a algunos de estos en el debate, bien conocido en España y en otros países víctimas de esta lacra, de cómo tratar los frentes político y judicial de dicha lucha con cuestiones como la permisividad o no del activismo islamista más o menos radicalizado y las medidas de gracia como instrumentos para dividir a los terroristas.
 
En Argelia, la anunciada liberación de unos 2.000 islamistas radicales en fechas próximas, en el marco de la nueva política de reconciliación nacional auspiciada por el Presidente Buteflika y que incluye también algunas reducciones de pena para otros condenados, hace temer a muchos y en especial a las víctimas y a otros sectores de la sociedad argelina con algunos medios de comunicación a la cabeza que ello incremente la impunidad y que debilite una lucha antiterrorista aún muy necesaria. No debemos olvidar que la ahora vigente Carta para la Paz y la Reconciliación Nacional, aprobada en referéndum el 29 de septiembre de 2005, constituye la tercera gran medida de generosidad hacia los sectores terroristas tras la Ley de la Rahma del ex-Presidente Liamine Zeroual, en la segunda mitad de los noventa, y tras la Ley de Concordia Civil (1999) del propio Buteflika. Ahora el Consejo de Ministros ha aprobado el 21 de febrero el Decreto de Aplicación de la Carta que incluye medidas de gracia para los detenidos y condenados que no hayan cometido matanzas colectivas, ni colocado bombas en lugares públicos ni violado mujeres. El Gobierno da un plazo de seis meses para que los terroristas que puedan acogerse a las nuevas medidas se entreguen a las autoridades. Uno de los resultados más visibles de la aplicación de la Carta ha sido la liberación el 6 de marzo del antiguo "número dos" del FIS, Alí Belhadj, encarcelado en agosto de 2005 tras ser inculpado por apología del terrorismo al realizar declaraciones confusas a "Al Jazira" en torno a la captura en Bagdad por el grupo de Al Zarqawi de los dos diplomáticos argelinos que luego serían asesinados por el terrorista. Belhadj había sido excarcelado en julio de 2003 tras cumplir 12 años de cárcel tras la ilegalización del Frente Islámico de Salvación (FIS).
 
En Marruecos hoy se recuerda que las operaciones antiterroristas de 2005 ya citadas, y en especial la de noviembre que incluyó la detención de dos marroquíes que los EEUU habían liberado y entregado a Rabat en agosto de 2004 tras estar dos años prisioneros en Guantánamo, se ubican en el delicado contexto marcado por la liberación por orden real a mediados de dicho mes de noviembre de 10.000 presos entre los que se encontraban más de 150 salafistas yihadistas.
 
En Túnez, donde el partido Ennahdha - el antiguo Movimiento de Tendencia Islámica de los años ochenta - está prohibido desde 1990 aunque nunca llegó a estar legalizado, y donde algunas fuentes cifran hoy en 500 los prisioneros de conciencia siendo una buena parte de ellos islamistas, las autoridades parecen estar ensayando también algunas medidas de apertura hacia algunos sectores islamistas incluyendo medidas de gracia para algunos de sus presos. La liberación de algunos islamistas en 2004, en marzo en el marco del perdón presidencial a un buen número de presos aprovechando el 48º aniversario de la República y en noviembre en una segunda amnistía, y el surgimiento de un nuevo partido político, la Agrupación para la Reforma Democrática dirigida por Khaled Traouli a quien algunos observadores sitúan cerca del liderazgo de Ennahdha, obliga a seguir de cerca la situación.
 
También en Libia, donde la amenaza terrorista viene siendo una realidad centrada en la región oriental del país como hemos visto, también se llevan meses hablando y aparentemente ensayando medidas de gracia con los sectores islamistas radicales. El 2 de marzo el régimen ha liberado a 130 presos políticos de los que los medios de comunicación cifran en 83 el número de activistas del GIC. Esta liberación se ha producido en el marco de las celebraciones por el aniversario de la creación de los Comités Populares libios pero las medidas hacía ya meses que se venían preparando.
 
Finalmente, en Mauritania el nuevo régimen surgido del golpe de 3 de agosto de 2005 dirigido por el Coronel Ely Uld Mohamed Vall sigue manteniendo su compromiso en la lucha contra el terrorismo yihadista pero ello no le impidió liberar al poco tiempo de instalarse en el poder a un primer grupo de 21 islamistas encarcelados por el antiguo Presidente, Maaouya Uld Sid Ahmed Taya: entre ellos estaban dos líderes importantes, Mohamed Elhacen Uld Dedaw y Mokhtar Mohamed Uld Musa, y aunque el Coronel Vall ha lanzado diversos mensajes tranquilizadores al mundo y mantenido sus relaciones tanto con los EEUU como con Israel será preciso ver el impacto y la posible continuidad de tales medidas dentro del país.
 
Esta cuestión de la gestión política del islamismo más o menos radicalizado nos invita a seguir con detenimiento las manifestaciones de fuerza de los grupos islamistas, incluyendo los legales, en unos momentos en los que su creciente peso electoral allá donde pueden participar en la arena política, o bien el aprovechamiento de marcos sobrevenidos en los que pueden actuar con libertad y que van a seguir existiendo - para protestar contra la publicación de las viñetas, como los más de 100.000 manifestantes en Rabat el 10 de febrero, para solidarizarse con la población palestina o con la irakí, etc - les permiten también estimularse con las experiencias electorales en Egipto o en la Autoridad Nacional Palestina. En Egipto los Hermanos Musulmanes, que han presentado a sus candidatos como independientes, se han hecho con la quinta parte (88 diputados) de los escaños del Parlamento constituyendo así la primera fuerza de oposición. Por otro lado, estos círculos islamistas y su capacidad de presión han logrado que se apliquen sanciones contra algunos medios de comunicación que en Marruecos habían reproducido algunas de las viñetas sobre el Profeta - Le Journal y An Nahar Al Magrebia  - así como medidas disciplinarias contra algunos periodistas en Argelia. Los líderes más conocidos del PJD marroquí no han aprovechado la crisis de las viñetas para hacer un discurso excesivamente radical - aunque este sí se ha dado en sus medios escritos - y ello es probablemente debido a que están sumidos en pleno proceso de introducción en el sistema político y de presentación ante la sociedad internacional: su Secretario General, Saedin el Othmani, viaja a los EEUU en abril y todo apunta a que el PJD pueda ganar las legislativas de 2007 en las que se presentará ya en todas las circunscripciones al contrario de lo que hizo en las anteriores de 2003.
 
Otros desafíos de seguridad: la inmigración irregular y el tráfico de drogas
 
La inmigración irregular desde o a través del Magreb constituye un desafío de seguridad clave para los países magrebíes, desde Mauritania hasta Libia, y tiene una incidencia especial en dos países europeos: España e Italia.
 
A título de ejemplo y en lo que a España y a las fechas más recientes respecta, entre enero y febrero de 2006 han llegado a Canarias 929 subsaharianos, frente a los 452 del mismo período en 2005, destacándose que ahora la mayoría vienen en embarcaciones más grandes procedentes de Mauritania - se trata de una embarcación especial, el cayuco, utilizada tradicionalmente para la pesca - y que en su travesía de alrededor de 1.000 kilómetros suelen requerir de apoyo logístico brindado bien desde tierra, cuando se navega frente a las costas del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, o bien en el mar y facilitado por algunos barcos pesqueros involucrados en este tráfico ilícito. Tampoco el Estrecho de Gibraltar se libra de la afluencia de irregulares y ello a pesar de su blindaje en términos de vigilancia por parte del SIVE de la Guardia Civil. Sólo a título de ejemplo, el 27 de enero eran 74 los marroquíes rescatados en aguas de Almería y el 4 de febrero el contingente era de 213 marroquíes llegados en tres pateras a la misma provincia que eran repatriados de inmediato por avión a Marruecos a través de Melilla. Las llegadas a Almería y Cádiz se siguen sucediendo hasta la actualidad.
 
Este es el escenario que hoy tenemos y que cuestiona el triunfalismo con el que las autoridades del Ministerio de Interior marroquí comenzaban este año - según dicho Ministerio la emigración de irregulares procedentes de Marruecos hacia España había disminuido un 25% en 2005 respecto a 2004 - y del que en nuestro país se hacían eco algunos círculos políticos y medios de comunicación. Por otro lado, la crisis de la valla de Melilla, en el otoño de 2005, ha llevado al Gobierno español a presentar una iniciativa en el marco de la Unión Europea (UE) - apoyada por Francia y desde el sur por Marruecos - que pretende obtener algunos resultados a lo largo de 2006 incluida la celebración de una Cumbre Europa-África de carácter monográfico a celebrar en Marruecos en el verano. Mientras la tanta veces anunciada culminación de las negociaciones entre Marruecos y la UE para firmar un Acuerdo de readmisión de irregulares entre ambas sigue sin llegar, y ello tras tres años de negociaciones.
 
Es importante también destacar el sentido transversal de los flujos de irregulares en el Magreb. El creciente control en el Estrecho de Gibraltar unido a la crisis de la valla de Melilla en el otoño de 2005 llevó a un creciente número de marroquíes a intentar el salto a Italia: ello provocó que el 30 de diciembre el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano convocara al Embajador de Marruecos en Roma para expresarle su preocupación por el fuerte aumento de marroquíes entre los inmigrantes irregulares detenidos en Italia.
 
En el otro extremo del Mediterráneo Occidental, Libia, que es país de tránsito y no de origen de emigrantes irregulares, constituye el otro trampolín fundamental para intentar el salto a las costas cercanas del norte europeo. Precisamente el reforzamiento de los medios libios para combatir esta lacra está llevando a algunos países europeos a interesarse por abastecer a este país de medios como helicópteros de vigilancia y rescate, de lanchas de patrulla marítima, de barcos de vigilancia costera y oceánica y de otros  medios técnicos así como de formación para sus funcionarios. Si Italia abrió el camino a la cooperación con Libia en este campo ahora debemos destacar la visita del Ministro de Defensa español, José Bono, el 27 y 28 de febrero.
 
El otro gran tráfico ilícito es el drogas que afecta en especial a Marruecos con graves implicaciones para sus vecinos inmediatos: España y Argelia. De forma reiterada la Oficina de las Naciones Unidas para la Lucha Antidroga y contra el Crimen Organizado y el 1 de marzo de 2006 la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) han venido recordando el papel de Marruecos como productor: hoy produce el 40% de la resina de cannabis del mundo y su tráfico genera un negocio anual de 10.000 millones de euros, de los que un tercio se queda en manos de traficantes marroquíes. Tal actividad ilícita, ligada o no al tráfico de seres humanos, afecta muy negativamente y lo seguirá haciendo a los vecinos: cada vez es más preocupante la situación en la ciudad argelina de Maghnia, diezmada por las actividades delictivas ligadas a ambos tráficos; en España la Operación "Saco" desarticulaba el pasado septiembre una red que desde Melilla había blanqueado al menos 350 millones de euros procedentes de la droga con conexiones importantes en la vecina Nador; y en Marruecos la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) hacía público a principios de febrero un largo informe en el que mostraba las conclusiones de su Operación "Pulpo" contra una red de criminalidad organizada transnacional dedicada al tráfico de inmigrantes clandestinos procedentes del sur de Asia y con connivencias en Marruecos y en España. En la actualidad Marruecos prepara un proyecto de ley que aprobará en primavera su Parlamento para racionalizar la lucha contra el lavado de dinero y la delincuencia organizada.
 
Epílogo: el predominio de las salidas particulares
 
Hoy más que nunca los países magrebíes plantean sus relaciones con el exterior no en términos de pertenencia a una región en vías de aproximación y de integración sino en solitario, más aún si cabe que en tiempos anteriores.
 
Argelia vive hoy un período boyante gracias a los ingresos procedentes de los hidrocarburos. Se calculan en 60.000 millones de dólares sus reservas de divisas que permiten al Presidente Buteflika liderar un programa nacional de mejora social financiado con 50.000 millones de dólares y a empresas como CAF en transportes - que va a vender 17 trenes para los Ferrocarriles Argelinos (SNTF) y 14 trenes para el Metro de Argel -, OHL en la construcción de infraestructura ferroviaria o a desaladoras españolas - que se han hecho con seis de los siete concursos para la construcción de plantas de desalinización de agua marina - hacer buenos negocios. El proceso de privatizaciones en marcha en Argelia - y en distinta medida también el libio - constituyen hoy espacios de gran atractivo para muchos operadores internacionales.
 
Marruecos también viaja solo en sus relaciones con Europa y con el resto del mundo. Con la UE pretende obtener un "estatuto avanzado" para lo que deberá mejorar mucho en sectores sensibles como la lucha contra los tráficos ilícitos. Con la presentación del Informe de la Instancia Equidad y Reconciliación y la reforma del Código de Familia Marruecos pretende ofrecer al mundo exterior, y en especial a Europa, la imagen de modernidad que según Rabat debería de garantizarle tal estatuto. Por otro lado, su acuerdo de libre comercio con los EEUU constituye también una opción en solitario en términos magrebíes pues le aleja aún más de Argelia, como también lo hace el Acuerdo de Agadir que pretende construir una zona de libre comercio entre árabes al que ya están vinculados Marruecos, Túnez, Jordania y Egipto y que entrará en vigor próximamente.
 
En Marruecos instituciones de reciente creación como la Fundación Mohamed V, presidida por el Rey y que recolecta fondos que luego son invertidos en escuelas, o el Instituto Nacional de Desarrollo Humano (INDH), presentado durante el último Ramadán y que se financia en un 60% con fondos nacionales y en un 40% con fondos del exterior, intenta copiar los efectos benéficos de las iniciativas sociales del Presidente Ben Alí en Túnez para atraer a los sectores sociales más desfavorecidos y evitar su radicalización. En Argelia el Presidente Buteflika intenta hace lo propio con su gran programa de desarrollo social antes citado.
 
En términos económicos y comerciales Argelia y Marruecos constituyen un atractivo mercado de 63 millones de personas, aunque tomando cada país individualmente, donde la liberalización progresa si atendemos a las reformas legales en marcha desde hace años y donde sectores como el turismo, la energía, los bienes de equipo o el medio ambiente son punteros. Túnez mantiene en este contexto su posición siempre atractiva gracias a su estabilidad y a una legislación favorables pero no deja de ser un mercado limitado. Por otro lado, en lo que respecta al Magreb periférico (Libia y Mauritania) ambos países deberán ser cada vez más tenidos en cuenta.
 
España es el segundo cliente de Libia tras Italia, con compras anuales de unos 1.200 millones de dólares en crudo, y este país puede ser un consumidor de muchos productos españoles que necesita para hacer frente a los desafíos del presente y tras haber vivido largos años de embargo de la ONU. Repsol YPF, que en noviembre realizaba un nuevo descubrimiento de crudo en la cuenca de Murzuq y sigue siendo el primer operador internacional en el país, sufrirá en los próximos meses la creciente concurrencia de las compañías estadounidenses que comienzan a volver al país tras dos décadas de ausencia: el 29 de diciembre las tres compañías estadounidenses que conforman el denominada Grupo Oasis (ConocoPhillips, Marathon Oil y Amerada Hess) anunciaron que habían alcanzado un acuerdo con la Corporación Nacional de Petróleo (NOC) libia para retomar sus actividades en el país.
 
En cuanto a Mauritania es preciso destacar que tras el golpe de agosto de 2005 existe el compromiso de volver a la normalidad constitucional en dos años asumido por el Consejo Militar para la Justicia y la Democracia (CMJD) que dirige el Coronel Vall. Este ha ido consiguiendo que tal situación irregular vaya siendo aceptada y a título de ejemplo la Unión Africana (UA), muy exigente desde su creación en 2002 con las credenciales democráticas de sus Estados miembros - Congo-Brazaville acaba de asumir la presidencia anual en lugar del desprestigiado régimen sudanés al que le hubiera correspondido por orden rotatorio -, ha enviado delegaciones al país que han acabado aceptando la situación "de facto" aún cuando Nuakchott permanezca suspendido; y los EEUU han comenzado a ver mejor al nuevo régimen tras la designación de quien fuera el artífice del establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel en 1999, Ahmed Uld Sidi Ahmed, como nuevo Ministro de Asuntos Exteriores. Mauritania ha sido importante para los EEUU desde el lanzamiento de la Iniciativa Pan-Sahel en 2002 y lo ha seguido siendo en el marco de la nueva generación de dicha Iniciativa, la TSCTI, y también lo es como prometedor productor de un crudo de buena calidad y relativamente seguro. Se estima que en 2006, el primer año de Mauritania como productor de hidrocarburos con unas reservas estimadas de 1.000 millones de barriles y 30.000 millones de metros cúbicos de gas, el país magrebí puede obtener hasta 100 millones de dólares de ingresos. Mauritania podría ser equiparable como productor a Angola y compañías estadounidenses y de otros países (Repsol YPF tiene permisos de exploración) tratan de acudir a un país descubierto por compañías petrolíferas australianas..
 
Como hemos visto a lo largo de la presente reflexión la aproximación a cada uno de estos países deberá tener en cuenta las debilidades y los riesgos citados. Cuestiones como la patológica falta de confianza entre Argelia y Marruecos, el estancamiento y actual enrarecimiento de la situación en el Sáhara Occidental, la vigencia de la amenaza terrorista y la emergencia de movimientos islamistas con los que las autoridades de estos países mantienen con frecuencias actitudes contradictorias y, finalmente, la existencia de actividades ilícitas muy importantes y transnacionalizadas hacen necesario dedicar al Magreb una mayor atención que la concedida hasta ahora. Se trata de vecinos respecto a los cuales podemos beneficiarnos de sus aciertos pero podemos también lamentar muy mucho sus errores.
 
El Dr. Carlos Echeverría Jesús es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar