En política, quien no tiene razón se vale de otros medios. Según la estatura ética del actor político esos medios varían entre la astucia, la simple desinformación o la calumnia (o desinformación dañina). Quien no tiene escrúpulos suele acudir a lo más fácil: la calumnia. A veces sorprende que personas que no tendrían por qué usar medios tan bajos, lo hagan: ¿por un trastorno mental transitorio? ¿Chantajeados? Quién sabe.
Mediante el uso de una bibliografía sesgada y de calumnias propagadas por el Majzén (como que el Frente Polisario estuvo involucrado en el ataque al cuartel de Lemgheity en Mauritania) el "informe" llega, sin ningún tipo de pudor intelectual, político o jurídico a la conclusión de que para resolver el conflicto del Sáhara Occidental ¡hay que prescindir del Frente Polisario! "Curiosamente" lo que pretende la dirección actual de la tiranía alauita. Y más curioso todavía: el ESISC, que se pretende independiente, reconoció que el "informe" fue "suscitado" por "cuadros de origen marroquí".
En 1981 Marruecos prometió solemnemente a la comunidad internacional celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara (promesa reiterada al aceptar el plan de paz de 1990 y los acuerdos de Houston de 1997). Mohamed VI no ha dudado en faltar a la palabra dada para pretender imponer una "autonomía" en el Sáhara. Pero para ello, necesita eliminar al otro interlocutor, el que la comunidad internacional y decenas de resoluciones de la ONU reconocen: el Frente Polisario. Y como el Polisario está bien vivo, se trata de descalificarle como parte mediante calumnias. La "operación ESISC" pretendía repetir el esquema de otra campaña de calumnias contra el Frente Polisario lanzada ("casualmente") tras la aprobación del plan Baker II. En aquella ocasión la fundación France Libertés publicó otro "informe" plagado de inexactitudes y mentiras que pretendía desprestigiar al Polisario y que éste replicó exhaustivamente.
Pero algo falló. El semanario más prestigioso de Marruecos, Le Journal Hebdomadaire, cuestionó la credibilidad del informe. El Majzén se lo hace pagar caro. Le ha impuesto la multa más alta de la historia de Marruecos, para obligarle a cerrar. Democracia a la marroquí.