Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Colaboraciones > Demos a Irán un poco de su propia medicina





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Demos a Irán un poco de su propia medicina
Colaboraciones nº 781   |  1 de Febrero de 2006
 
Déjeme ver. Por una parte, tenemos un régimen que está pisando el acelerador a tope con su programa nuclear y cuyo presidente ha amenazado con barrer del mapa a otro estado soberano.

Y, por la parte de las negociaciones, tenemos al Primer Secretario de Estado para Asuntos Exteriores y de la Commonwealth de su Británica Majestad.

Jack Straw ha tenido especial cuidado en enfatizar que no se está contemplando acción militar ninguna contra Irán por su parte o por parte del resto, pero en una señal de que está perdiendo la paciencia con los mulás, los funcionarios de Straw han indicado estar preparados para considerar la posibilidad de considerar posiblemente la preparación de una posible moción de sanciones para que el Consejo de Seguridad de la ONU considere la posibilidad de considerar.

Pero no se preocupe, no estamos escalando esto más de lo necesario. Inicialmente, el FCO está considerando "sanciones discretas selectivas tales como una prohibición de desplazamiento sobre los líderes iraníes".

Eso les enseñará: puede que los misiles iraníes abandonen el espacio aéreo iraní, pero el ministro de comercio en funciones no. No más de viajes a París para las colecciones de primavera, ni más esquí en Gstaad para los ayatolás de la lista de VIPs.

Innecesario decirlo, el ministro de exteriores alemán en funciones, Gernot Erler, ya ha advertido que esto puede ser ir demasiado lejos, y que las sanciones bien podrían perjudicarnos más de lo de perjudicarían a los iraníes. Quizá sea esto lo que se supone que es un buen número del polibueno - poli malo, con Herr Erler sugiriendo afablemente a los punkies que podrían querer cooperar, o tendrá que llamar a su amigo Jack para hacer trizas sus entradas para la première de Michael Moore en el Festival de Cine de Cannes.

Pero, si yo fuera el Presidente Ahmadinejad o los pirados ayatolás, estaría reflexionando sobre el tratamiento entre algodones de Jack Straw y compañía, y calculando: guao, si éste es el respeto que recibimos antes de que las bombas atómicas estén completamente operativas, imagina cómo nos tratarán a estas alturas el año que viene. A propósito, la premisa de la prensa europea de que la carga nuclear no estará lista para volar en tres o cuatro años es irrisoriamente optimista. Así que cualquier estrategia occidental que requiera tiempo redunda en favor del régimen.

Después de todo, la experiencia formativa del Presidente Ahmaggedonahífuera1 fue su participación en la captura de la embajada norteamericana en Teherán en 1979. Estoy seguro de que fue Andrei Gromyko el que comentó que si los estudiantes hubieran lanzado la misma jugada en la embajada soviética, Teherán habría sido un cráter para la hora del almuerzo.

Así que, ¿qué se puede hacer? Ahora mismo, Irán puede contar con al menos dos vetos contra cualquier medida significativa por parte de la "comunidad internacional" en el Consejo de Seguridad. En cuanto a los inclinados unilateralmente, la dificultad para Estados Unidos e Israel es que no existe realmente ninguna resolución del problema al estilo Osirak - un ataque quirúrgico rápido, entrar y salir. Según la mayor parte de los recuentos, hay más de un par de docenas de enclaves potenciales extendidos por un amplio rango de terrenos diferentes, desde suburbios residenciales hasta fortalezas montañosas remotas. Neutralizarlos todos exigiría una campaña de bombardeo sostenido que durase varias semanas, y con los daños colaterales usuales en escuelas, hospitales, etcétera, cubriendo toda la CNN y la BBC.

Mientras tanto, el sur chiíi de Irak se convertiría en otro Triángulo Sunní para las fuerzas de la coalición. Todo desafío para Occidente comienza como una competición de voluntades - y para los iraníes, la historia reciente, desde el Shah y el sitio de la embajada hasta la "insurrección" iraquí y los discursos breves de Straw, les dice que Occidente no puede reunir la fuerza de voluntad necesaria para forzarles a invertir el curso.

Pero, aceptada la desestabilización iraní de Irak y su patrocinio de los grupos del terror en el Líbano y la Autoridad Palestina, seguramente no debe ser difícil darles a probar su propia medicina. ¿A quién, después de todo, le gusta el régimen de Teherán? A los gobiernos ruso y chino y norcoreano y al obsequioso Straw parecen gustarle, pero hay menos evidencias de que le guste al pueblo iraní.

La mayoría de la población de Irán es más joven que la revolución: sean tan "pro-americanos" como se afirma en ocasiones o no, no tienen ningún recuerdo del Shah; todo lo que han conocido nunca es su desvencijada república islámica donde la tasa de paro está actualmente en el 25 por ciento. Si estalla la guerra, esos abundantes jóvenes se vestirán de uniforme y defenderán su patria.

¿Por qué no aprovechar su exceso de energía ahora? Mientras los terroristas extranjeros se manifiesten en Irak, no necesitas mucho apoyo local para dar la impresión (al menos a Tarik Alí y a John Pilger) de una insurrección popular. ¿No sería factible girar las tornas y actualizar a los algo letárgicos disidentes de Irán en algo un poco más animado? A un Teherán preocupado por la supresión interna le será más difícil lograr sus pretensiones de estatus de superpotencia regional.

¿A quién más podríamos animar? Bien, ¿vio usted esa noticia del Sunday Telegraph? Ocho de los vigilantes fronterizos del régimen han sido secuestrados y amenazados con la decapitación por un grupo fanático sunní del Baluchistán iraní. Soy de la opinión de que los chi´íes son una apuesta a largo plazo mucho mejor como musulmanes reformistas, pero puesto que hay seis millones de sunníes en Irán y son mayoría en algunas provincias, ¿no sería posible dar al régimen su propio Triángulo Sunní?

Ninguna opción carece de riesgos, aunque algunos están exagerados, incluyendo la cólera regional por cualquier acción occidental: como han indicado Egipto y Arabia Saudí, no hay muchos regímenes árabes sunníes que deseen realmente vivir bajo el paraguas nuclear de una superpotencia persa chi´í. Y, en lo que respecta al líder más favorable a la vista, un motivo añadido para provocar la caída de Assad junior en Damasco es subrayar que hay un precio a pagar por ser demasiado íntimo de Teherán.

¿Va en serio? Bien, cada riesgo debe ser sopesado frente a la certeza de que Irán utilizaría su capacidad nuclear del mismo modo que sus restantes activos: apoyando a los grupos del terror que operan contra sus enemigos. En ese sentido, esté América en guerra con Irán o no, Irán ya está en guerra con América.

Y la mulá-indulgencia de Jack Straw es particularmente vil en eso, en cuanto a que Irán tiene una estrategia, el consejero jefe del presidente, Hassán Abbassi, la ha basado en la premisa de que "Gran Bretaña es la madre de todos los males" - siendo los males América, Australia, Israel, los estados del Golfo y hasta Canadá y Nueva Zelanda, todos los cuales son la maligna progenie del Imperio Británico.

"Hemos establecido un departamento que se ocupará de Inglaterra", declaraba Abbassi el pasado mes de mayo. "La destrucción de Inglaterra está en nuestra agenda". A propósito de los ayatolás, Inglaterra podría al menos devolver el cumplido.
 
Mark Steyn escribe sobre política, arte y cultura y sus textos se pueden leer en en medios de habla inglesa en todo el mundo. Es columnista de The Chicago Sun-Times, el quinto diario más leído en America, también aparece en The New York Sun, The Washington Times, y The Orange County Register en California. Mark realiza colaboraciones habituales para The Jerusalem Post.
 
© Mark Steyn, 2006
 


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar