Se acaba el tiempo. Debido a los ataques terroristas en Washington y Nueva York, el 11 de Septiembre de 2001, el Congreso americano aprobó la ley PATRIOT*. Algunas de sus disposiciones daban mayor autoridad para compartir información entre las fuerzas del orden y las agencias de inteligencia, también otorgaban poderes adicionales para luchar contra el terrorismo, mayormente elementos para la aplicación de la ley que ya habían sido utilizados en la lucha contra otros graves crímenes. El Congreso estipuló que esos poderes caducaran este mes a menos que fuesen reautorizados por ley. El Congreso tendrá que actuar con rapidez. Sólo quedan unos cuantos días antes que entren en el receso de fin de año.
Ley necesaria
El Congreso ha hecho un buen trabajo estudiando la legislación de la ley Patriot. Ambas cámaras tuvieron duras y exhaustivas sesiones sobre el tema. Ambas han estudiado cómo se ha implementado la ley para asegurarse que no haya habido abusos sistemáticos de las libertades individuales y que los poderes otorgados a las fuerzas del orden hayan sido demostrablemente útiles en las investigaciones del contraterrorismo. Ambas cámaras han añadido precauciones adicionales para asegurar que haya un apropiado control judicial y congresional. Y ambas han conseguido aprobar legislación (tal como lo hicieran con la ley Patriot original) con amplio apoyo parlamentario. Un comité conjunto negoció las diferencias entre las dos proposiciones. Ahora se han expresado nuevas inquietudes en el Senado. Y tienen que resolverse.
¿Qué falta?
Hay una disposición importante por la que la reunión del comité conjunto no llegó a un acuerdo. La ley Patriot original establecía el requisito de que un porcentaje importante de todas las subvenciones de seguridad nacional fuesen distribuídas automáticamente a cada estado, fuese grande o pequeño, sin tener en cuenta las prioridades nacionales o los riesgos. La fórmula actual de dar esos fondos garantizan a cada estado el .75% de los fondos a disposición. Como resultado, tenemos que el 40% de esos fondos quedan inmovilizados, dejando sólo el 60% para asignación discrecional. Como correctamente decía el informe de la Comisión del 11-S, con el sistema actual se corre el peligro de que las aportaciones a la seguridad nacional se conviertan en gastos presupuestarios que dan los congresistas para beneficiar a sus distritos electorales haciendo que simplemente se transforme en otro programa más de subsidios estatales. En la reunión, los conferencistas rechazaron una iniciativa que restructuraba el sistema y destinaba el dinero dependiendo del riesgo y de la necesidad en lugar de la arcaica fórmula anterior. Es la tercera vez que el Senado ha devuelto ese anteproyecto de la Cámara de Representantes para la reforma del sistema de subvenciones.Y se equivocan de plano.
Proseguir
El Congreso tiene que actuar ya mismo. Mientras Ud. lee esto, las investigaciones de terrorismo prosiguen. Lo que menos necesitan los agentes de las fuerzas del orden es un "vacío de poder" en el que no sepan que pueden hacer legalmente hasta que se apruebe una nueva ley. Los terroristas no van a salir de vacaciones por las fiestas. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo.
Es demasiado tarde para restablecer la reforma de las subvenciones de seguridad nacional, pero no es demasiado tarde para enviar al Presidente un proyecto de ley que salvaguarde los elementos necesarios para luchar contra el terrorismo global y las provisiones necesarias para proteger las libertades individuales. Entretanto, el Congreso tendrá que volver a trabajar en ello el próximo año para que dejemos de tirar el dinero de los contribuyentes y que mejor lo gastemos en cosas que nos mantengan más a salvo.
Nota de traducción:
*PATRIOT: Es un acrónimo con el que se hace un juego de palabras. PATRIOT significa "Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism" (Proporcionar herramientas adecuadas para interceptar y obstaculizar el terrorismo).
James Jay Carafano, doctor en Filosofía, es investigador decano especializado en Defensa y Seguridad Nacional de la Fundación Heritage. Alane Kochems es analista de Política en el Instituto Kathryn and Shelby Cullom Davis para estudios internacionales de la Fundación Heritage.
©2005 The Heritage Foundation
©2005 Traducido por Miryam Lindberg