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Cumbres borrascosas
En letra impresa nº 449   |  30 de Noviembre de 2005
 
(Publicado en Expansión, 30 de noviembre de 2005)
 

El ejecutivo socialista sigue acumulando sus desatinos internacionales. De dos en dos y en un mismo día. Primero, en Barcelona. En un evento, producto estrella que soñaba La Moncloa, donde debiera haberse plasmado y extendido el talante del gobierno español a las dos orillas del Mediterráneo.
 
La realidad, una reunión –que ni siquiera cumbre- donde lo más llamativo ha sido la ausencia de aquellos líderes árabes a los que se quiere acercar Rodríguez Zapatero y lo más importante, constatar una vez más que este gobierno no cuenta ni con el liderazgo ni con los suficientes apoyos internacionales para poder sacar sus propuestas adelante. Moratinos, si no se dejara avasallar por su ambicioso compañero José Bono, le debería haber explicado a su jefe de gobierno que poco o nada se puede hacer en la región sin los Estados Unidos. Y no de ahora, sino desde 1945. Que la UE discute mucho y persigue múltiples posiciones comunes para el área, pero que los resultados y su influencia es más bien pobre. Y que, por ende, querer presentarse como una alternativa a la política americana hacia la región no sólo es un a estupidez sino un suicidio estratégico. El actual gobierno socialista podía haber elegido entre los Estados Unidos y el deshonor. Eligió el deshonor y no puede pretender ahora contar con los Estados Unidos.
 
Paralelamente, José Bono, se desplaza a Caracas para reunirse con Chávez y firmar así la venta de material militar a Venezuela. Y lo hace, en sus propias palabras, porque España es un país soberano. Nadie se lo puede discutir (olvidando que el gobierno nos considera tan soberanos que está dispuesto a repartir nuestra soberanía entre sus socios nacionalistas), pero no es ese el problema. España puede vender lo que quiera a quienquiera siempre que no viole ninguna norma al respecto pero, además, como la izquierda siempre ha clamado, debe tener en cuenta los efectos que dicha venta pueden acarrear. Chávez llegó al poder por las urnas, pero eso no borra su deriva totalitaria, como haber ganado las elecciones no puede excusar la barbarie de Hitler. El superministro Bono podría dar mejores justificaciones. Es verdad que la venta podría dar trabajo durante unos años, pero a qué precio. En primer lugar, a costa de no vender en el mejor mercado del mundo, Norteamérica, donde las posibles ventas superan con mucho el cacareado “contrato del siglo”, desde el avión de transporte medio para el US Army, a los aviones de repostado en vuelo para USAF o los simuladores de vario tipo. Además Chávez no es neutro y su programa de rearme desequilibra por fuerza a toda la región. Uribe, por ejemplo, ante un despliegue venezolano en su frontera tendrá que responder detrayendo fuerzas de la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico. ¿O es que Bono se fiaría del despliegue de Chávez? Esta semana el gobierno se ha vuelto a lucir pero su empecinamiento en el error no le va a traer más que nuevos desatinos. Que nos afectan a todos.


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