· Victoria de seguridad: Con 155.000 tropas norteamericanas, 22.000 efectivos de la coalición y cerca de 200.000 soldados y policías iraquíes desplegados eficazmente, el territorio de Irak ha sido asegurado por fuerzas disuasorias significativas. A los jihadistas y sus aliados transfronterizos, que llevan desde mediados del verano intentando emprender ataques masivos, no se les permitió la posibilidad de irrumpir en el proceso de votación. Solamente eso es una victoria sobre el terreno para la alianza norteamericano-iraquí: por segunda vez en un año, se permitió que el pueblo iraquí expresara libremente su voluntad, mientras que el terror de la jihad era incapaz de invertir el proceso democrático. Sin embargo, el 15 de octubre, la defensa militar de Irak registró cifras más elevadas: entre enero y octubre, las más de 130.000 tropas iraquíes que protegieron las elecciones legislativas fueron entrenadas, equipadas y reforzadas con otros 60.000 efectivos desplegados sobre el terreno para la protección del referéndum. El crédito de este logro recae ciertamente sobre Estados Unidos, pero también sobre las fuerzas de la OTAN, que lograron equipar a la “nueva República” con armas y herramientas en menos de un año. Claramente salió a cuenta, dado que incluso mientras al Qaeda reclutaba dentro de Irak, y era reforzada a través de Siria con miles de terroristas, la carrera cualitativa y cuantitativa era ganada obviamente por el ejército iraquí de patrocinio norteamericano. Tras dos años y medio del terror de la insurgencia, las redes de Zarqawi no eran capaces de detener o derrotar a las nuevas defensas de Irak. El éxito del referéndum es prueba clara: hubo una victoria de la seguridad en Irak.
· El consenso nacional se amplía y se consolida: el 31 de enero, 8,5 millones de iraquíes no sólo desafiaron a Zarqawi y a los ex Ba'azistas, sino también a las vastas redes del jihadismo y a las muchas dictaduras de la región, depositando sus votos para elegir a centenares de candidatos y constituir una asamblea. La nueva república dio lugar a un parlamento a pesar de los llamamientos en favor de un emirato por parte de al Qaeda y la escéptica Liga Árabe. Ese fue el comienzo del viaje democrático del país. Pero democracia no significa una visión y una elección: muchos partidos significa muchos programas.
Comenzó un consenso nacional entre la mayor parte de los chi'íes, todos los kurdos y otras minorías, a pesar de la malinterpretación de grupos más pequeños tales como los cristianos, los caldeo-asirios, los turcomanos o los mandeanos: el panorama general cobraba forma. La mayoría numérica de Irak se oponía al menos a dos enemigos. Naturalmente, faltaba la representación sunní. Los jihadistas y los Ba'azistas han utilizado todos los medios con el fin de intimidar a los moderados. Los clérigos radicales han utilizado su influencia para boicotear al gobierno. Además, se cometieron errores políticos tanto por parte de los chi'íes como de los kurdos, y las autoridades de la coalición han alienado a otros suníes. Sin embargo, la historia de enero prestó el escenario de un cambio en el panorama político. Viendo actuar a un nuevo parlamento, florecer a los medios y desarrollarse la vida política, muchos grupos, tribus y líderes suníes cruzaron la línea del boicot a la implicación en el proceso político, adhiriéndose primero al debate constitucional y participando en segundo lugar en el referéndum, incluso con una papeleta de “no”.
Hacia agosto del 2005, había una “posición” suní hacia el debate constitucional. Muchos de entre ellos se distanciaban del “rechazo a todas las constituciones” de Zarqawi a “la crítica a esta constitución”. La integración será lenta, y continuará siéndolo, pero está teniendo lugar. El consenso nacional no es total, pero se está ampliando y consolidando, poco a poco. Hacia el 15 de octubre, una mayoría aplastante de iraquíes ha puesto punto y final al pasado dictatorial y rechazado la agenda terrorista. Las diferencias son sin embargo considerables, pero el país quiere “tratamientos” políticos.
· Se adopta la estructura federal: Los kurdos quieren una federación fuerte como alternativa a lo que afirman es su derecho de autodeterminación. Minorías más pequeñas apoyan una entidad federal si se les permite participar por sí mismas. Los chi'íes han aceptado una región federada para los kurdos como medio de mantenerlos dentro de Irak. Mientras que la democracia es la elección, cualquier opción es un triunfo para los chi'íes — si el país es centralizado, los chi'íes tienen una mayoría del 65%. Si el país es federado, la entidad mayor será la suya.
El estamento político sunní estaba aislado en su rechazo a lo que cree es una puerta a la “partición” del país. Pero su análisis aún está influenciado por la vieja ideología panarabista. Si los diversos grupos étnicos y religiosos son reconocidos y sus derechos garantizados, ¿por qué partir la república, incluso si conservan un derecho básico a la autodeterminación?
Como argumenté en un panel de debate en Al Hurra TV el 15 de octubre, junto con otros analistas iraquíes, árabes y americanos, el tema no son las provisiones constitucionales, sino la determinación por parte de todas las comunidades iraquíes a que el país sea pluralista. Los sunníes demócratas se darán cuenta pronto de que la solución federal es la única alternativa viable a la partición. Irak no sólo se beneficiará de esta solución, sino también Sudán, el Líbano y otros países multiétnicos de la región.
· La distribución de los dividendos del petróleo: la presente constitución proporciona un baremo para los beneficios de la producción petrolera. El motivo central es simple: en el pasado, Saddam Hussein robaba al país y utilizaba el dinero para adquirir armas y enviar soldados iraquíes a sangrientas campañas contra Irán, Kuwait, los kurdos y los chi'íes. Los futuros beneficios serán utilizados para ayudar a las regiones marginales (chi'íes y kurdas principalmente) a crecer económicamente. Pero las zonas suníes también se beneficiarán. Un Irak federal está diseñado para tener una autoridad nacional que administre el desarrollo a nivel del país. Los suníes, situados geográficamente en el centro, también se encuentran en el centro de la vida educacional, económica y social de Irak. Pronto serán parte del renacimiento económico petrolero. Bajo un Irak federal y moderno, una clase media suní tiene más posibilidades de beneficiarse de un crecimiento nacional que bajo un régimen monopartidista con Saddam, o un sistema similar al Talibán.
El terrorismo jihadista está destinado principalmente a atacar de nuevo y continuará haciéndolo, pero las defensas de Irak y la democracia se están consolidando cada vez más. En este conflicto de décadas de duración, que fue testigo de derramamiento de sangre y destrucción en las costas norteamericanas, el éxito del referéndum de Irak es tan valioso como una victoria al estilo de Normandía para las fuerzas norteamericanas y de la coalición. Queda mucho para ganar la guerra, pero uno de los aliados más importantes de América se ha hecho más fuerte y atrevido. Estados Unidos sacrificó a 2000 de sus mejores soldados jóvenes para derrocar a un dictador, para luchar contra al Qaeda en Irak y para proteger el ascenso de una sociedad civil. A cambio, se formó una nueva república, y millones de ciudadanos han sido capaces de tomar el control de su destino entre sus propias manos.
En mitad de la guerra contra el terror, el 15 de octubre fue una gran victoria de Estados Unidos, pero por encima de todo una victoria iraquí. Si dividimos la cifra de soldados norteamericanos muertos en el conflicto hasta el 15 de octubre, nos daremos cuenta de que por cada héroe caído, se daba el derecho de sufragio contra el terror a 4500 votantes iraquíes.
Puede que lo más difícil este aún por llegar en este conflicto emprendido por los jihadistas, pero en Oriente Medio, un pueblo se ha manifestado contra los enemigos de la democracia, y eso es una victoria.