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Irak: ¿Tragedia y punto de inflexión?
Colaboraciones nº 524   |  7 de Septiembre de 2005
 
Ellos habían estado llegando de todo Irak por millares durante días, siendo saludados al llegar por miles más procedentes de una docena de países. Era el vigésimo sexto mes del Rajab en el calendario lunar musulmán: un día especial para los chi'íes de todo el mundo. Porque conmemora la muerte por envenenamiento hace 1206 años de Moussa bin Jaafar, el séptimo imán de los doce imanes chi'íes.
 
Cada uno de los doce imanes es conocido por un presente particular que puede conceder a los creyentes. El regalo de Moussa bin Jaafar es la paciencia — de ahí su sobrenombre de Kazim (el domesticador de la cólera). Un día en su enclave santo del suburbio de Kazimiyah en Bagdad proporcionará al peregrino un año entero de reposo espiritual. Da paciencia al enfermo para soportar el dolor. El pobre recibe la serenidad de la esperanza. Las mujeres que no pueden encontrar marido vuelven de la peregrinación con la seguridad de que no morirán siendo solteronas.
 
Y en estos días difíciles de incertidumbre y terror, paciencia es lo que más necesitan los iraquíes.
 
Y aún así, el miércoles, el Imán Sereno, el Domesticador de la Cólera, fue incapaz de salvar a su gente de lo peor. Antes de que hubiera salido el sol, al menos 1000 personas — mujeres y niños en su mayoría — estaban muertas, atrapados al paso de una estampida o ahogados en el Río Tigris al que habían saltado desde un puente atascado con peregrinos.
 
Entonces sucedió algo inesperado: los sunníes que miraban desde el vecino barrio de Azamiyah en Bagdad saltaron al río para salvar de ahogarse a los chi'íes que gritaban.
 
“Nuestros vecinos sunníes salvaron centenares de vidas”, decía Mohammed Jawad, un profesor de Sadr City (el tugurio chi'í en la orilla este del río) que estaba presente en la escena, a los canales de televisión árabes. “Muchos hermanos sunníes también llevaron sus coches al río para llevar a los heridos al hospital”.
 
La tragedia ha empujado a Irak al borde del abismo. Algunos chi'íes radicales han clamado venganza. Pero el cónclave de grandes ayatolás chi'íes, reunido en Najaf el jueves, pidió “calma, paciencia y serenidad de luto”, los regalos que se supone que iba a conceder el Imán.
 
“Esta tragedia debe unir a todos los iraquíes, chi'íes y sunníes, árabes y kurdos, más próximamente”, decía el jueves un portavoz del Gran Ayatolá Alí-Mohammed Sistani, el primus inter pares del clero chi'í. “No debemos permitir que los enemigos del islam y de Irak exploten esta tragedia para sus perversos fines”.
 
Sentimientos similares llegaron de Harith al-Dhari, el Gran Muftí de los árabes sunníes iraquíes. “Los que fallecieron son mártires de todo el pueblo iraquí”, dijo.
 
“Lejos de empujar a Irak a una guerra civil, como algunos sugieren en Occidente, esta tragedia podría unir a sunníes y chi'íes”, dice Ghazi al-Yawar, el vicepresidente de Irak y líder de la tribu árabe sunní más grande de la nación. “Los chi'íes vieron cómo muchos sunníes arriesgaban sus vidas saltando al río para salvar las suyas. Vieron a iraquíes llegando para ayudar a otros iraquíes”.
 
Los líderes chi'íes ostentan parte de la responsabilidad de la tragedia. Saben que hoy en Irak, cualquier congregación de chi'íes se convierte en objetivo de los militantes árabes no iraquíes que ha llegado a Irak para causar muerte y desolación.
 
Durante los tres últimos años, más de 700 chi'íes han sido asesinados por operaciones suicida y atentados con coche bomba organizados por terroristas árabes no iraquíes. Los terroristas esperan provocar a los chi'íes para que se venguen matando sunníes, provocando así la guerra civil con la que al Qaeda lleva tanto soñando para Irak.
 
El curso más sabio para los chi'íes es no dar a los terroristas las oportunidades que necesitan para cumplir ese sueño. Un modo de hacerlo es declarar una moratoria sobre las peregrinaciones en masa, al menos hasta después del referéndum constitucional del 15 de octubre.
 
Desde la liberación en el 2003, los chi'íes han organizado peregrinaciones en masa tanto para dejar clara su fuerza demográfica como para compensar las décadas durante las que no se les permitió realizar los ritos bajo los sucesivos regímenes despóticos. Para muchos chi'íes (incluyendo algunos seculares), esto supuso una catarsis, marcando el final de una pesadilla simbolizada por Saddam Hussein. Más de tres años después de la liberación, no obstante, no hay ningún motivo válido para ello — especialmente cuando podría conducir a la tragedia.
 
Irak ha aceptado ahora un proceso político en el que los temas se dirimen a través de las elecciones, en el parlamento y en los medios de comunicación recién creados, en lugar de en la calle. Hasta la mayor parte de los árabes sunníes quiere hoy perseguir sus objetivos políticos a través de este nuevo proceso, en lugar de a través de la insurgencia terrorista que habla falsamente en su nombre.
 
El gobierno no puede, no debe en realidad, intervenir para prohibir las peregrinaciones en masa. Así que depende de los grandes ayatolás, especialmente de Sistani, asumir el liderazgo. Deberían decretar una fatwa (opinión) que imponga una moratoria sobre las peregrinaciones en masa durante al menos los dos próximos meses. Si no lo hacen, bien podrían ser responsabilizados de futuras tragedias — puesto que Irak carece de personal entrenado y del material necesario para guiar, proteger y controlar grandes tumultos.
 
Lo que necesita Irak es un período de calma e introspección mientras sopesa su futuro tal como es trazado en el borrador constitucional propuesto por sus representantes elegidos democráticamente.
 
Amir Taheri nació en Irán y se educó en Teherán, Londres y París. Ha sido editor jefe de Jeune Afrique, del London Sunday Times, también ha escrito para el Times, y contribuye con The Daily Telegraph, The Guardian, y el Daily Mail entre otros. También ha trabajado para el International Herald Tribune, The Wall Street Journal, The New York Times, The Los Angeles Times, Newsday, y The Washington Post, el alemán Die Welt, Der Spiegel, Die Zeit y el Frankfurter Algemeine Zeitung, La Repubblica, L'Express, Politique Internationale y Le Nouvel Observateur.
 


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