Después de un boicot de 13 meses, Corea del Norte finalmente ha decidido volver a la mesa de negociaciones del Acuerdo de las 6 partes que se retoma el 25 de Julio en Pekín.
La primera vez de estas conversaciones en Septiembre de 2003 reunió a EEUU, China, Japón, Corea del Sur, Corea del Norte y Rusia y aunque completaron 3 sesiones, hasta hoy no han encontrado una solución diplomática al programa de armas nucleares de Corea del Norte.
Durante la última ronda en Junio de 2004, Estados Unidos lideró con las otras 4 partes proponiendo un paquete de garantías de seguridad y ayuda económica a Corea del Norte a cambio de que se desarmara total, verificable e irreversiblemente. Corea del Norte aún no ha respondido a esta propuesta.
En la ronda que viene, Pyongyang probablemente exigirá cosas que serán problemáticas para EEUU, Corea del Sur y Japón. Estas exigencias podrían incluir retener los elementos centrales de su programa de armas nucleares, garantías de seguridad que serían como garantizar la supervivencia del régimen y la renuncia – de EEUU, en especial – a las políticas de guardarse el derecho de responder preventivamente a cierto tipo de amenazas.
Para poder superar esos probables problemas resultantes de las exigencias norcoreanas, la Administración Bush debería preparar una serie de estrategias negociadoras que se fundamenten en desarme total, limitar estrechamente las obligaciones y garantías americanas y lograr estabilizar mucho más la península coreana.
Primera estipulación
Continuar insistiendo en el desarme total, verificable e irreversible de Corea del Norte.
La Administración Bush no debería entrar en ningún tipo de negociación bajo circunstancia alguna que le dé un pretexto diplomático a Corea del Norte para que siga aspirando a poseer armas nucleares. Sabemos que Corea del Norte buscará usar un lenguaje ambiguo que le sirva de tapadera para algunos o todos sus programas de armas nucleares.
Por lo tanto, la Administración Bush debe insistir en un acuerdo de desarme que contenga un lenguaje tan explícito que no pueda ser objeto de ninguna forma de reinterpretación en el futuro. Igualmente, EEUU y Corea del Sur deben rechazar probables exigencias norcoreanas para la finalización de la alianza entre ellos y la retirada de tropas militares americanas de Corea del Sur.
Al mismo tiempo, Estados Unidos no debería asumir que el Acuerdo de las 6 partes vaya a resultar en el desarme nuclear de Corea del Norte. Por tanto, debería incorporar la suposición de una Corea del Norte nuclear para sus estrategias futuras de la región – en particular con sus socios en la alianza, Corea del Sur y Japón. Washington hará bien respaldando los esfuerzos diplomáticos de las 6 partes con la restructuración de las fuerzas aliadas y de Estados Unidos en la región y un exhaustivo enfoque para restringir las oportunidades de acciones militares agresivas por parte de Corea del Norte.
Estas preparaciones deben proceder durante las negociaciones con el objetivo de mantener la paz y la estabilidad en un escenario de rápida sucesión que incluya:
· Despliegue de defensas efectivas con misiles
· Despliegue de capacidades mejoradas de contra-artillería
· Mejorar las defensas biológicas y químicas
· Publicar una declaración conjunta de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón sobre la política de disuasión nuclear ampliada explicando que es esencial para la paz y la seguridad de la región.
Segunda estipulación
Garantías de seguridad y beneficios económicos que sean ofrecidos a Corea del Norte deberán estar enunciados rígidamente.
Es razonable ofrecer garantías de seguridad y beneficios económicos a Corea del Norte a cambio de desarme nuclear. Es irracional, sin embargo, permitir a la cúpula norcoreana y a otros que puedan afirmar que esas garantías y beneficios sean sinónimo de una garantía de supervivencia del régimen de Pyongyang en cualquier circunstancia.
No existe ninguna contradicción inherente entre garantías de seguridad y beneficios económicos de un lado y por el otro una política de cambio de régimen. En realidad un acuerdo que permita al régimen actual en Corea del Norte tratar de desestabilizar con comportamiento amenazante, sin temer por su supervivencia, a cambio de desarme nuclear sería una autoderrota.
A lo sumo, cualquier acuerdo futuro podría significar que Estados Unidos y sus aliados tendrían que abstenerse de ciertas propuestas para cambiar el régimen. Por ejemplo, EEUU podría extender una garantía negativa de seguridad hacia Corea del Norte: A cambio de su desarme nuclear, Estados Unidos no atacaría preventivamente a Corea del Norte con armas nucleares.
Durante el final de la Guerra Fría, Estados Unidos entró en acuerdos de control de armas y seguridad con la Unión Soviética que no requerían que Estados Unidos apuntalara al régimen soviético. Corea del Norte no debería esperar concesiones que EEUU no quiso darle a la URSS con las tensiones de la Guerra Fría en pleno apogeo.
El rechazo a garantizar incondicionalmente la supervivencia del régimen de Corea del Norte seguro que despertará alguna que otra preocupación en Seúl, donde persisten las sospechas que el motivo de Washington todo este tiempo ha sido desmantelar a la fuerza al régimen de Kim Jong Il.
Corea del Sur teme un colapso del régimen del régimen norcoreano a corto plazo por los inmensos costes económicos y sociales que representaría absorber a los refugiados del norte. Pero el Presidente Bush y su administración han afirmado en repetidas ocasiones que Estados Unidos no atacará a Corea del Norte sin mediar provocación.
Por tanto, para que la estrategia tenga éxito, EEUU debe convencer a Corea del Sur y a los otros socios del Acuerdo de las 6 partes que retener la capacidad de ataque preventivo bajo ciertas circunstancias no es desestabilizador sino que en realidad contribuye a la estabilidad regional a largo plazo.
Tercera estipulación
Enlazar el proceso del Acuerdo de las 6 partes con otras subsiguientes conversaciones más amplias.
En estas subsiguientes conversaciones se deberían tratar temas más allá del programa de armas nucleares de Corea del Norte por ejemplo como el despliegue amenazante de fuerzas convencionales, los programas de armas biológicas y químicas, proliferación de misiles, actividades ilegales que incluyen traficar con narcóticos y falsificación de divisas así como los temas de derechos humanos.
Hablar de una amplia gama de temas es necesario para establecer verdadera estabilidad en la península y en la región. Finalmente, estas conversaciones tendrán como objetivo alcanzar un tratado de paz formal para terminar con el conflicto coreano.
Conseguir un compromiso para discutir estos temas como conversaciones subsiguientes es también importante para prevenir que Corea del Norte use el tema nuclear para distraer la atención lejos de otros temas de seguridad importantes para la península coreana.
El proceso del Acuerdo de las 6 partes presenta a Estados Unidos con un clásico ejemplo de diplomacia de confrontación. Para lograr el éxito Estados Unidos debe adoptar una estrategia competitiva para el acuerdo que incluya una firme enunciación de limitaciones y metas.
Una estrategia verdaderamente competitiva empieza con un énfasis en el éxito y Estados Unidos y sus aliados deben estar preparados para prevalecer sobre Corea del Norte, no para complacerla. También requiere una definición clara de lo que se llevará a cabo y no puede estar sujeta a compromisos.
En este caso, cualquier cosa menos que un desarme total, verificable e irreversible de Corea del Norte es inaceptable. Finalmente, éso significa establecer opciones viables si fallase la diplomacia.
Estados Unidos y sus aliados no pueden esperar ganar esta negociación si no están dispuestos a levantarse de la mesa de negociaciones e irse si el precio a pagar es demasiado alto.