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El fracaso de Europa en Bosnia y la continua infiltración de fundamentalistas islámicos
Colaboraciones nº 461   |  5 de Julio de 2005
 
Mientras que los votantes franceses y holandeses sólo expresan ahora su descontento con la Unión Europea, los bosnios han despreciado a Bruselas desde el inicio de su guerra civil, hace unos 13 años. Allá por entonces, Europa obstruyó activamente la autodefensa bosnia. Británicos y franceses instigaron un embargo armamentístico en la ONU que evitó que los bosnios importaran armas legalmente. Unas sorprendentes 250.000 personas fueron asesinadas en la guerra en ciernes (de una población de 4,5 millones hoy). En la década posterior a la masacre de Srebrenica, donde los serbios mataron a 8.000 hombres y niños musulmanes, Bruselas ha gobernado Bosnia según lo estipulado bajo los Acuerdos de Dayton orquestados por Estados Unidos.
 
Esto ha sido un desastre para los bosnios, ya fueran musulmanes, croatas o serbios. El colonialismo humanitario europeo ha lastrado al país con un paro asombroso (al menos la tasa oficial, el 44%), privatización y reconstrucción seriamente retrasadas, y ha perpetuado la partición entre una zona de ocupación serbia y una federación croata-musulmana inestable.
 
La Bosnia musulmana y los territorios adyacentes también afrontan el creciente fundamentalismo islamista. Los misioneros wahabíes, que promueven el culto ultra radical financiado por Arabia Saudí, han regresado a los Balcanes después de su expulsión de Sarajevo inmediatamente después del 11 de Septiembre. Las autoridades bosnias actuaron entonces con admirable celeridad a la hora de echar el cierre a la Alta Comisión Saudí para la Asistencia de Bosnia-Herzegovina, un centro de actividad de Al Qaeda.
 
Los saudíes no han intentado reestablecer esa presencia oficial en Sarajevo, sino que los exploradores del terror wahabí continúan patrullando sus calles en busca de nuevos conversos. Una especulación basada en la experiencia dice que hoy trabajan al menos 200 de tales entrometidos. Los clérigos musulmanes bosnios tradicionales son moderados; nunca utilizan el vocabulario de la jihad, ni siquiera como consecuencia de su guerra sangrienta, y nunca se refieren a judíos o cristianos como “infieles”, ni siquiera cuando lucharon y fueron víctimas de los serbios ortodoxos y de los croatas católicos. Enes Karic, un destacado profesor del Instituto Bosnio de Estudios Islámicos, me dijo, “En este país, musulmanes y judíos siempre formaron una única umma”, o comunidad religiosa. El sentimiento es nuevo al oído, pero profundamente sentido por los intelectuales islámicos locales.
 
No obstante, los wahabíes persisten en pregonar sus videos de decapitación por las calles de Sarajevo, para alarma del clero musulmán y de los profesores de teología. Un informe publicado en el a veces útil semanario Dani (Días), del estilo del National Enquirer, el 14 de enero incluía una entrevista con uno de estos hombres. Un bosnio al que se alude en el artículo como “A.S.”, es alguien fijo en el exterior de la Mezquita del Gobernador, en el centro de Sarajevo. La entrevista contiene esta conversación recalcitrante:
 
“Cuando cortas la garganta de un hombre, cortas las principales arterias con el cuchillo y la muerte llega casi instantáneamente. Cortar la garganta de un hombre es por lo tanto lo más humano que podemos hacer”.
 
A.S. anunciaba así su mercancía expuesta, mirando hacia la distancia. La conversación tuvo lugar recientemente en Sarajevo, frente a la Mezquita del Gobernador Otomano. Allí A.S. tiene un puesto prefabricado que ofrece libros, folletos, CDs multimedia para musulmanes religiosos y diversos artículos religiosos... Ofrece las mayores recopilaciones y éxitos de campos de batalla recientes de todo el mundo. Recopilaciones de horror. Afganistán, “Palestina: La matanza de niños”, Chechenia (sólo las partes 5 y 6, dado que las cuatro primeras se agotaron hace mucho).
 
“Estoy interesado en Chechenia. ¿Qué parte me recomienda?”
 
“La parte seis. Muestra todo. No la he vista entera, no he tenido tiempo, pero doy fe de que es buena. La parte particularmente buena es cuando matan a un soldado ruso capturado. Puedes ver todo”.
 
“¿Esa es la mejor parte?”
 
“Por supuesto, no le habrían matado si él hubiera cooperado, pero no quiso ir con ellos. Tuvieron que hacerlo”, dice A.S., mesándose su larga barba.
 
Resid Hafizovic, un destacado profesor de islam de Sarajevo, comenta, “No comprendo cómo permite eso la policía. Personalmente, no tenía idea de que ocurrieran tales cosas. La distribución de tales materiales está prohibida en todo el mundo y hasta es punible... [Los wahabíes] no sólo luchan contra los rusos o los americanos, sino también contra los musulmanes tradicionalistas. El wahabismo es un fenómeno difícil de explicar. El mundo entero lo afronta y no hay modo de detenerlo. Para ser franco, estoy asustado. Me preocupa particularmente la falta de acción del sistema, que no puede abordar esta clase de problema... Basta con ir a la Mezquita del Rey Fahd durante la oración del viernes para estar aterrorizado”.
 
En la arquitectónicamente sobrecogedora mezquita del rey Fahd, de tamaño Wal-Mart -- que se abrió en el 2000 a las afueras de Sarajevo, construida con dinero saudí y bautizada en honor del monarca saudí -- el imán es Nezim Halilovic Muderis, un agitador fundamentalista bosnio cuyas payasadas he seguido desde 1999.
Los sermones de viernes de Muderis, disponibles en páginas web bosnias, están repletos de incitación a la violencia en Israel, Cachemira, Chechenia, Afganistán, Irak, Siria, y las Filipinas. Predica la misma línea a propósito de la coalición liderada por Estados Unidos en Irak que es escuchada entre los acólitos del líder terrorista Abú Musab al Zarqawi. Es, cuando menos, raro: “En Faluya, según declaraciones del comando norteamericano, los espíritus han aparecido en la forma de enormes arañas, que pesando cerca de un kilo, sólo atacan a soldados norteamericanos, y la persona que es mordida muere en cuestión de segundos”.
 
El islam bosnio moderado está manteniendo a raya la infiltración wahabí; Muderis es sólo uno de un puñado de clérigos que predican públicamente el fundamentalismo. Pero la situación sigue siendo difícil. El presidente Bush y la guerra de Irak son impopulares aquí, sobretodo porque los musulmanes bosnios buscan sus señas políticas en Alemania y Turquía, y no pueden evitar verse arrastrados a emular las posiciones antiamericanas de esas naciones. Al mismo tiempo, y a pesar del estancamiento de Bosnia bajo administración de la UE, los bosnios están ávidos por convertirse en iguales de Eslovenia, la república post-yugoslava con más éxito, que se incorporó a la UE en el 2004. Como muchos otros en el mundo actualmente, los bosnios están confusos; y su confusión les convierte - especialmente a los jóvenes - en blancos perfectos del reclutamiento fundamentalista.
 
A lo largo de la frontera al norte de Montenegro, en un oscuro distrito llamado Sandjak, los musulmanes de tradición bosnia forman la mayoría. Pero son pobres y son descuidados por todo el mundo a excepción de los wahabíes. Por ese motivo, el wahabismo ha logrado una posición firme en los pueblos y pequeñas ciudades de Sandjak.
 
Informaciones recientes del diario serbio Vesti describían un ataque contra musulmanes tradicionales que rezaban en una mezquita de la aldea de Lozna. El imán local, Ragip Licina, presuntamente fue golpeado en el estómago durante los servicios. Licina declaró que han aparecido unos 20 wahabíes en Lozna. “Hay cada vez más de ellos”, comentaba Licina, describiendo una serie de “asaltos contra religiosos mientras realizan los servicios de la mezquita”.
 
Un patrón emulado por todas partes era descrito por los musulmanes tradicionales de Sandjak: “En verano, un joven que había estudiado islam en Arabia Saudí celebró ciclos de conferencias, trayendo este tipo de enseñanza a... todo Montenegro”. Los wahabíes intentaron después apalear a los clérigos de numerosas comunidades musulmanas, donde los creyentes ordinarios tuvieron que defender a sus líderes religiosos con la fuerza física.
 
La lucha local contra el islam radical no se ve ayudada por el hecho de que los serbios bosnios, una década después de verter salvajemente la sangre de sus vecinos musulmanes, continúen tan resentidos de la intervención norteamericana de la era Clinton en los Balcanes como para saltar a defender a los fundamentalistas árabes deportados de Sarajevo a Guantánamo. A finales del año pasado, la revista serbia Novi Reporter filtró un documento secreto producido por las autoridades de Sarajevo referente a seis sospechosos de terror argelinos enviados de Bosnia a Guantánamo. Aunque los hombres no eran de origen bosnio, la revista les llamaba “nacionales" bosnios (que queda bien entre los serbios, que desconfían típicamente de los musulmanes), y también vapuleaba a Estados Unidos. Para los serbios, Guantánamo es “notorio”, con tratamiento “inhumano” y servicios médicos “inadecuados”.
 
Hechos frente con la continua agresión ideológica por parte de islamistas así como de nacionalistas serbios, los musulmanes bosnios no pueden contar con protección ninguna desde Europa. De nuevo, Estados Unidos puede ser invitado a ayudar a los musulmanes bosnios. Si lo es, Washington no debería ignorar a los clérigos musulmanes balcánicos deseosos de ayudar en la guerra contra el terror.
 
Las dos caras del islam, de Stephen Schwartz, acaba de ser publicado en bosnio en Sarajevo.


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