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Cómo recuperaron su libertad los libaneses
Colaboraciones nº 441   |  22 de Junio de 2005
 
Desde la retirada israelí del sur del Líbano en el 2000, cuatro acontecimientos relevantes han tenido impacto en la política libanesa: el 11 de Septiembre, la Syrian Accountability Act, la Guerra de Irak y el asesinato del ex-primer ministro libanés Rafik Hariri. Cada uno de estos acontecimientos ayudó a propulsar el movimiento de reforma democrática dentro del Líbano y facilitó la cooperación entre grupos cristianos libaneses y algunos grupos musulmanes sunníes y chi'íes que respaldan esta iniciativa. Sin embargo, el esfuerzo total por importar la democracia al Líbano, conocido como la Revolución del Cedro, se remonta a los años 80 y a la creciente oposición libanesa a la ocupación siria del Líbano de finales de los 90.
 
Antes del 11 de Septiembre, los lobbies wahabí, islamista y arabista, liderados por los saudíes en Washington, fueron capaces de garantizar la hegemonía siria en El Líbano y perpetuar la ocupación siria. Estos lobbies protegían los intereses de los dictadores árabes musulmanes de Oriente Medio, esencialmente aplastando los movimientos pro-democracia del Líbano. Tras el 11 de Septiembre, sin embargo, la dinámica de estos lobbies cambió. Los saudíes necesitaban centrar toda su atención en proteger sus propios intereses, específicamente en defender su presunta alianza con Estados Unidos. Como resultado, los esfuerzos por influenciar al Congreso norteamericano en favor de la ocupación siria del Líbano finalizaron. Esta consecuencia, junto con el interés norteamericano general en todo lo relativo a Oriente Medio y al terror que se originó después del 11 de Septiembre, abrió el camino para que un movimiento pro-democracia libanesa hablara eficazmente contra la ocupación del régimen sirio, que es también un estado patrocinador del terror.
 
El segundo acontecimiento significativo que ayudó a apuntalar la Revolución del Cedro fue la Syria Accountability Act del gobierno norteamericano, una propuesta de ley que pretende presionar a los sirios para que pongan fin a su ocupación del Líbano.
 
El tercer suceso fue el cambio de régimen en Irak, que comenzó en marzo del 2003. Tras la liberación de Irak, una delegación en representación de miles de libaneses de todo el mundo comenzó a influenciar en favor del cambio en El Líbano en marzo del 2004. Además, los grupos del Líbano que no apoyaban a los Baazistas - como los sunníes o los drusos - vieron en la caída del régimen Baaz de Saddam una oportunidad de manifestarse contra el régimen sirio Baaz de Assad. Las elecciones iraquíes de enero del 2005 brindaron posteriormente enorme ánimo al movimiento pro-democracia dentro y fuera del Líbano. Si la democracia podía echar raíces en Irak, ¿por qué no en El Líbano?
 
Finalmente llegó el asesinato de Rafik Hariri en el 2005. Hariri, otrora aliado de Siria, se había distanciado del régimen y había comenzado a hacer campaña a favor de la reforma democrática. Su asesinato, que con total certeza está vinculado a un complot sirio, fue un último esfuerzo por parte de régimen de Damasco por mantener su hegemonía en El Líbano, y también por impedir que la democracia echara raíces en la región. El régimen de Assad, por ejemplo, ha sido activo en la campaña de promoción del sentimiento antiamericano en Oriente Medio, ayudando a la insurgencia contra las tropas americanas en Irak. Los sirios temen que la democracia en Irak, en El Líbano o en la región en conjunto, coloque enorme presión sobre la dictadura Baaz para someterse a reformas democráticas propias.
 
Pero el asesinato de Hariri salió por la culata, presionando tremendamente al régimen sirio sin pretenderlo para que se retirara del Líbano. Tras el asesinato del 14 de marzo del 2005, el pueblo libanés celebró la mayor manifestación pro-democracia nunca vista en Oriente Medio, atrayendo la atención mundial sobre su causa. Simpatizando con los intereses democráticos libaneses, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña fijaron la fecha límite del 30 de abril del 2005 para la retirada del Líbano. Veinte días antes de que se cumpliera ese plazo, estos estados enviaron cinco buques de guerra a través del Canal de Suez, para disuadir a Siria de la idea de no adherirse a sus exigencias. En consecuencia, los sirios se retiraron oficialmente del Líbano antes de plazo.
 
A pesar de este logro de una coalición pro-democracia en El Líbano, su lucha contra Siria no ha acabado. Aunque Siria retiró su ejército oficial, mantuvo en sus puestos a su ejército oficioso, representado por el islamista Hezboláh en el sur del Líbano y otras manifestaciones de la inteligencia siria. Estos elementos buscarán bloquear los esfuerzos de reforma democrática. Además, el dictador sirio, Hafez al-Asad, firmó un acuerdo con El Líbano en 1991 que da derecho al ejército sirio a reocupar El Líbano tras una retirada, en caso de que un gobierno libanés apoye la ocupación siria. Damasco puede utilizar este acuerdo en el futuro para bloquear los progresos del Líbano.
 
La Revolución del Cedro depende del nuevo estamento político libanés. Si los políticos libaneses quieren promover de verdad la democracia, tomarán medidas para desarmar a Hezboláh y cortar lazos con el anterior régimen sirio de ocupación. Si no se toman estas medidas, bien podría tener lugar una reincidencia.
 
 
Walid Phares es profesor de Estudios de Oriente Medio de la Atlantic University y es miembro de la Fundación para la Defensa de las Democracias. Nacido y criado en El Líbano, se doctoró en la Universidad de Miami. Es ampliamente publicado en diarios académicos, incluyendo el Middle East Quaterly, donde ha escrito acerca del Líbano y las minorías de Oriente Medio, y es comentarista habitual de la MSNBC acerca del terrorismo y temas de Oriente Medio.


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