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Prescindir de los niños
Colaboraciones nº 434   |  16 de Junio de 2005
 
Esta semana, la oficina del fiscal general anunció estar considerando un plan para declarar “negligentes” a los padres de menores que sean arrestados repetidamente por tomar parte en manifestaciones contra la desconexión del gobierno y el plan de expulsión de Gaza y norte de Samaria.
 
Al declarar así a los padres, el estado tendría las puertas abiertas a la retirada a la fuerza a estos niños de sus casas y su transferencia a la custodia del estado. Es decir, el modo más reciente del gobierno de luchar contra las protestas de la oposición a su plan de eliminar a la fuerza a 10.000 ciudadanos israelíes de pleno derecho de sus casas, granjas y comunidades este verano es amenazar a los padres con la retirada a la fuerza de los hijos en su custodia si sus hijos no están deacuerdo con dejar de manifestarse contra el plan de eliminación forzosa.
 
Esta propuesta de confiscación de los menores, que fue defendida del miércoles por el representante del fiscal general, Shai Nitzan, es más que controvertida simplemente. Es totalitaria. No es simplemente calculadora. Es inhumana. Y al anunciarla, el gobierno demostró que a la luz del agudo declive del apoyo público a su plan, ha perdido contacto con los principios de la democracia, la moralidad y la simple presencia humana que son características excepcionales del público israelí.
 
Mientras el público se tambaleaba aún ante la intención del fiscal de declarar la guerra contra la santidad de la familia como medio para luchar contra las adolescentes de 14 años que prefieren quedarse en la cárcel en lugar de aceptar rendir su derecho a manifestarse contra las políticas de su gobierno, el gobierno iniciaba otra ofensiva más contra sus enemigos.
 
El último movimiento, informaba el jueves Ma'ariv, es su decisión de amenazar a los ciudadanos programados para la expulsión con que si no abandonan sus hogares y granjas voluntariamente hacia el 15 de agosto, el gobierno les multará a cada uno de ellos con 40.000 dólares. Este anuncio llegó nada más [conocerse] la declaración del Ministro de Vivienda, Isaac Herzog, al Jerusalem Post el miércoles, de que los residentes que no alcancen un acuerdo con el gobierno para su reubicación antes de su expulsión planeada, simplemente serán subidos a autobuses y expulsados de sus casas. A donde vayan es su problema, explicó.
 
El gobierno tiene problemas. Con cada semana que pasa, el plan a quien debe su existencia – la eliminación a la fuerza de 10.000 ciudadanos de sus hogares y comunidades, y la transferencia de sus propiedades a los palestinos que les llevan atacando ininterrumpidamente durante los últimos cinco años – es considerado irracional y peligroso por cada vez más israelíes.
 
Esta semana, las encuestas, que durante los últimos meses han registrado una erosión gradual pero constante del apoyo público al plan, mostraban que hoy solamente el 48% del público lo apoya.
 
En sus tentativas por defender su posición cada vez más precaria, el gobierno ha reaccionado violentamente ante sus críticos. En lugar de incrementar el apoyo público, sus movimientos han añadido simplemente a la impresión general [la sensación] de que el gobierno Sharon-Peres ha perdido el control de los acontecimientos y, en su celo por defender su controvertido programa, está dispuesto a sacrificar la seguridad de la nación y su propia moralidad.
 
Las razones del incremento de la oposición pública al plan son variadas, pero todas se reducen al hecho de que la presente coalición de Sharon en el poder no tiene motivo para existir aparte del de implementar el plan de desconexión. A causa de esto, todo lo que ocurre nacional, diplomática y militarmente, es visto por el público a través del prisma del plan de desconexión.
 
En las últimas semanas ha tenido lugar un agudo incremento de la cobertura mediática del crimen organizado. Un adolescente de 14 años es atacado brutalmente por abusones en el colegio y la noticia recibe cinco minutos de cobertura en los telediarios televisivos. El asesinato de una niña de 15 años por un delincuente juvenil que esnifa pegamento es portada durante dos días.
 
Mientras que el incremento del crimen violento, o al menos el incremento en la atención mediática  prestada al crimen violento, no tienen nada que ver con la desconexión planeada o el plan de expulsión, está vinculado al plan a los ojos del público, porque en lugar de luchar contra el crimen, miles de funcionarios de policía se están entrenando para llevar a cabo la expulsión de ciudadanos de pleno derecho de sus casas este agosto. Y en lugar de juzgar a los criminales, los tribunales están atascados con adolescentes arrestados por bloquear el tráfico en protesta por el plan de desconexión.
 
En las últimas semanas, el hecho de que haya habido una caída importante del apoyo de la administración Bush a Israel, equilibrado por un agudo incremento de la presión de la administración sobre Israel para que haga concesiones a la Autoridad Palestina ha sido innegable. El hecho de que Washington haya siquiera considerado abrir conversaciones con Hamas es evidencia del hecho de que, de haber hecho algo, el gobierno ha fracasado estrepitosamente a la hora de explicar la situación actual en la guerra de los palestinos contra Israel a la administración. Y por supuesto que ha fracasado.
 
Para justificar desconexión y plan de expulsión tanto nacional como internacionalmente, el Primer Ministro Ariel Sharon y sus socios tuvieron que proclamar su apoyo al cacique de la AP, Mahmoud Abbás. Esto lo han hecho incluso mientras Abbás ha hecho todo lo que estaba en su mano por apoyar y reforzar a las organizaciones terroristas. Abbás es débil hasta tal punto, que su debilidad se debe al hecho de que los terroristas no creen que su apoyo haya sido suficiente.
 
Pero a causa de que Sharon ha apoyado públicamente a Abbás, los americanos creen justificado presionar a Israel para que haga más concesiones. El gobierno no sabe admitir públicamente que Abbás es parte del problema, y que reforzándole sólo empeorará las cosas, porque hacerlo simplemente señalará lo absurdo de la desconexión y expulsión planeadas.
 
Asimismo, el gobierno ha sido completamente incompetente a la hora de afrontar la creciente capacidad militar y asaltos terroristas por parte de las organizaciones terroristas palestinas y la creciente fusión abierta entre Hamas, la Jihad Islámica y Fatah con las milicias de la AP y el movimiento de la Hermandad Musulmana de Egipto. El jueves pasado, el fiscal personal de Sharon, Dov Weisglass, despreció la amenaza que emana de los misiles Kassam, refiriéndose a ellos como “simples objetos volantes”. Mientras estos “objetos volantes” destruían una casa en Sderot el martes y mataban a tres personas en los invernaderos de Gush Katif, el público en general no pudo ignorar el hecho de que esos “objetos volantes” son armas mortales, y que al intentar defender su política cada vez más indefendible, el gobierno está haciendo la guerra contra sus opositores políticos, en lugar de luchar contra los enemigos de la nación.
 
En su primera intervención pública desde que asumiera el cargo de Chief of General Staff del ejército, el lugarteniente general Dan Halutz apareció ante las cámaras en Sderot el martes y dijo a la nación que todos esos ataques contra Israel eran simplemente el resultado de las guerras internas palestinas, y que los ataques contra Israel hacían peligrar más a la Autoridad Palestina que al amenazado Israel. Lo estúpido de sus declaraciones, hechas a la sombra del edificio de apartamentos destruido, y al mismo tiempo que Abbás está haciendo todo lo que puede para legitimar a Hamas tanto nacional como internacionalmente, no habría podido ser más deslumbrante.
 
De hecho, en respuesta al quejica ataque del ejército contra terroristas destacados para lanzar misiles Kassam en Gaza el miércoles, Abbás condenó a Israel y dijo que Israel estaba provocando el colapso de la tregua, como si sus propias fuerzas no estuvieran actuando activamente en coordinación con los escuadrones del terror de Hamas, Fatah y la Jihad Islámica, que lanzaron sus misiles, morteros y cohetes antitanque esta semana dentro del radio de acción de sus puestos militares, y como si Israel no hubiera arrestado a quince futuros terrorista suicida en el último mes.
 
Las retorcidas maquinaciones del gobierno podrían ser fuente de asombro irónico si las consecuencias de la firma política del gobierno no fueran tan peligrosas para Israel. El pasado viernes, en vísperas de su entrega a Halutz, el lugarteniente general Moshe Ya'alón concedió una exhaustiva entrevista al Haaretz en la que decía, entre otras cosas, que teniendo en cuenta el hecho de que los palestinos continúan rechazando el derecho de Israel a existir como estado judío, la noción de una solución de “dos estados” al oeste del río Jordán es una receta de guerra. Del presente plan de desconexión del gobierno, Ya'alón afirmó que, de ponerse en práctica, los palestinos se meterían Gaza en el bolsillo y después reanudarían su guerra de terror contra Israel desde Judea y Samaria. En sus propias palabras, “no tengo duda ninguna de que les interesa demostrar que después de la desconexión de Gaza habrá un período de calma allí. “¿Te vas de Gaza?. Obtienes calma. ¿Te vas de Judea y Samaria?. Obtienes calma. Vete de Tel Aviv y las cosas estarán completamente en calma“.
 
Las declaraciones de Ya'alón fueron respaldadas por el estamento jubilado de seguridad de todo el espectro político en la edición del martes de Ma'ariv. Estos ex jefes de la Mossad y generales del ejército observaban que el plan erosionará la posición internacional de Israel; colocará más presión sobre Israel para que haya más expulsiones y más profundas retiradas de Judea y Samaria; sentará un precedente para una retirada a las líneas de armisticio de 1949 incluyendo una redivisión de Jerusalén; e incrementará enormemente la capacidad y la motivación de los palestinos y del mundo árabe en general para reiniciar la guerra de terror contra Israel en otoño.
 
La reacción del gobierno a estas observaciones de cautela fue denunciar a los críticos como agoreros y capturar su retórica contra los residentes programados para ser expulsados y sus partidarios. En lugar de afrontarlo con la contención de los argumentos de Ya'alón, Sharon respondió dudoso el miércoles que durante todo su servicio como jefe del General Staff, Ya'alón nunca le había expresado estas ideas.
 
Dado el hecho de que el gobierno ha ligado inseparablemente su fortuna del éxito de su desconexión irracional y peligrosa y de su plan de expulsión, Sharon y sus socios son incapaces de responder a los ataques contra ellos con nada que no sea su veneno, su fanfarronería y su histeria.
 
El abandono del público de su apoyo al gobierno es resultado directo del estado de las cosas y, dada la constante tendencia a la baja del apoyo que precedió a la pérdida de la mayoría, no puede haber duda de que el gobierno está camino del colapso. La única cuestión que continúa abierta hoy es si el gobierno colapsará antes o después de implementar su ruinosa política.


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