JIATF incluye representantes no sólo de los cuerpos militares sino también todos los de inteligencia y de las agencias de la Policía Federal que combaten el tráfico de drogas. En 2003, se convirtió en JIATF Sur. Hoy en día el comando de unas 500 personas coordina la detección y la monitorización de las actividades desde la frontera americano-mexicana bajando por ambas costas de Latinoamérica.
JIATF Sur tiene grandes hazañas en su haber. La interceptación de drogas ha aumentado por 6 años seguidos. El 2004 fue un año récord, aunque hubiesen menos aviones y barcos disponibles para dar caza a los narcotraficantes desde el 11-S. Vamos progresando contra un enemigo astuto, bien financiado y sin escrúpulos.
JIATF Sur tiene éxito porque hace algo que el gobierno federal rara vez hace bien (si es que alguna vez lo hace...) : Se llevan bien entre ellos. Las agencias federales tienen que cuidar de sus propios intereses burocráticos y no confían en otras agencias. Los presidentes están demasiado ocupados encargándose del país para hacer de árbitros en pleitos interagenciales. Y el Congreso tampoco ayuda mucho en el asunto. Los comités congresionales están ocupadísimos controlando las agencias federales bajo su jurisdicción y tienen pocos incentivos para estarse preocupando por la coordinación con organizaciones bajo la responsabilidad de otros comités.
Así es que, al final, no hay nadie a cargo.
JIATF Sur es diferente. En un día normal, vemos uniformes del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, los Marines y los Guardacostas, todos juntos, sentaditos al lado de la sopa de letras de las agencias federales de inteligencia y de policía; a ésto inclúyale barcos y aviones de Holanda, Francia y el Reino Unido.
Cayo Hueso tiene éxito, en parte porque está lejos de Washington y en parte porque ha estado en esto por espacio de 16 años; un tiempo invertido en ganar confianza y seguridad entre agencias. Pero sobre todo, JIATF Sur tiene éxito porque a las agencias implicadas no les queda de otra.
Actuando independientemente, saben que tienen pocas oportunidades de avanzar en la guerra contra el narcotráfico. Por ejemplo, la Guardia Costera confía en JIATF Sur para conseguir información de muchas fuentes nacionales y extranjeras. Éso les permite centrarse en lo que hacen mejor que es interceptar barcos en el mar. Y puede depender de JIATF Sur que sus aviones y barcos estén en el sitio exacto y en el momento justo. En realidad, desde el 11-S, la Guardia Costera ha logrado incautaciones récord, a pesar de haber tenido que desviar más recursos a otras misiones de seguridad marítima.
Washington necesita crear muchas más organizaciones que se parezcan a JIATF Sur y eso significará cambiar la estructura de comando de las fuerzas militares. El Pentágono todavía divide el planeta en comandos de combate en ultramar de la era de la Guerra Fría. Son comandos militares basicamente hechos para planificar y pelear guerras, Pero las guerras son pocas y a grandes intervalos; además no es muy probable que las peleemos en los lugares que esos comandos abarcan.
Mientras tanto, al Pentágono le endilgan frecuentemente labores que deberían ser realizadas por otras agencias federales. La ayuda para el tsunami es sólo un ejemplo. Si todo lo que tiene es un martillo, cualquier problema que tenga le parecerá un clavo.
El Pentágono aún necesita grandes comandos militares donde tenemos viejas alianzas militares: En Europa y el Noreste de Asia. Adicionalmente, un comando militar para apoyar la seguridad del territorio nacional (El Comando Norte, una iniciativa del Pentágono post 11-S) también tiene sentido.
Pero Estados Unidos debería remplazar otros comandos de combate con organizaciones que se parezcan más a JIATF Sur, organizándolos para cubrir partes problemáticas del mundo de las que Estados Unidos debe preocuparse mucho y centrarse en las amenazas transnacionales específicas de esas regiones.
Por tanto JIATF Sur debería preocuparse del terrorismo, tráfico humano y de armas así como contrabando de drogas. Un destacamiento especial que cubra África y Oriente Medio podría encargarse del contrabando de armas, del tráfico de seres humanos, del terrorismo y de enfermedades infecciosas. Uno que cubra el Sur y el Centro de Asia podría ser orientado a combatir la piratería, el tráfico de seres humanos, terrorismo, enfermadades infecciosas y tráfico de materiales necesarios para fabricar armas de destrucción masiva.
Derrotar el terrorismo sería la misión perfecta para JIATFs regionales. Después de todo, ninguna sección del gobierno tiene todas las herramientas ni toda la información necesaria para atrapar a los terroristas antes que ellos nos atrapen a nosotros. El método de Cayo Hueso ofrece un modelo de cómo sacar más de la suma de las partes.
James Jay Carafano, doctor en Filosofía, es un alto miembro investigador especializado en Defensa y Seguridad Nacional de la
Fundación Heritage.