Una propaganda contínua de ofensas emana del lobby wahabí en América - el abanico de organizaciones que constituyen el estamento “islámico” del país. Respaldados por Arabia Saudí y su culto estatal, que es la forma más extrema de la religión de Mahoma, así como por la Hermandad Musulmana (con base en Egipto) y el movimiento jihadista Jama'ati de Pakistán, estos grupos tienen nombres benignos: Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA), Consejo de Relaciones Islámico-americanas (CAIR), Asociación de Estudiantes Musulmanes de Estados Unidos y Canadá (MSA), Instituto Árabe Americano (AAI), Consejo Musulmán de Asuntos Públicos (MPAC), Sociedad Musulmana Americana (MAS), o Círculo Islámico de Norteamérica (ICNA).
Tales entidades se quejan, sobretodo, del “fichar” -- la presunta práctica de seleccionar a los musulmanes americanos para escrutinio gubernamental particular como sospechosos potenciales de terrorismo. “Fichar” se ha convertido en un cliché políticamente correcto comparado con la discriminación y el estereotipo, hasta un grado tan absurdo que en enero, durante las elecciones en Irak, me enfrenté a un abogado sunní iraquí que me acusa de “fichar” a los iraquíes porque precisé las diferencias entre musulmanes sunníes y chi'íes con respecto al futuro del gobierno de Bagdad.
El “fichado” de árabes y musulmanes por el gobierno americano ha sido en el peor de los casos un fenómeno trivial. Los investigadores federales de Estados Unidos han sido exquisitamente cuidadosos en la mayoría de los casos, a pesar de las denuncias histéricas y los rumores fomentados por el lobby wahabí. Este bulo se centra en acusaciones de injusticia en masa y presunta preparación del internamiento de árabes y musulmanes comparable con la reubicación en tiempos de guerra de los japoneses al oeste de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Raramente se destaca sin embargo que el lobby wahabí lleva a cabo sus propias formas de fichado, que consiste principalmente en calificar a cada opositor al fundamentalismo islamista de “islamófobo”. Además, la acusación incluye a menudo el libelo a tales críticos de ser judíos, sionistas, o agentes israelíes.
A pesar de los argumentos de algunos occidentales, la islamofobia existe; no es un mito. La islamofobia consiste en:
- atacar toda la religión del islam como problema para el mundo;
- condenar a todo el islam y su historia como fundamentalista;
- negar la existencia activa en el mundo contemporáneo de una mayoría musulmana moderada;
- insistir en que los musulmanes accedan a las demandas de los no musulmanes (las basadas en la ignorancia y la arrogancia) de diversos cambios teológicos en su religión;
- tratar a todos los conflictos que implican a musulmanes (incluyendo, por ejemplo, el de Bosnia-Herzegovina hace una década), como un fallo de los propios musulmanes;
- incitar a la guerra contra todo el islam.
Pero algunos de los individuos asaltados con más frecuencia por el lobby wahabí como islamófobos no son nada parecido.
Sin duda alguna,
Daniel Pipes, del
Middle East Forum, ha experimentado más denuncias como “islamófobo” que cualquier otro individuo de Occidente. Pero Pipes no ha criticado ni una vez a la religión del islam
per se; nunca ha argumentado que el credo de Mahoma represente problema alguno, sino que sólo ha censurado su politización e ideologización. Ningún musulmán sincero puede contradecir su análisis, porque se ha movido siempre dentro de la idea de que mientras que el islam es bueno, los musulmanes actúan mal.
En el segundo lugar del pelotón de blancos de la acusación de islamofobia se encuentra el experto en terrorismo Steven Emerson. En la misma línea, no obstante, Emerson nunca se ha implicado o ni siquiera ha comentado temas del islam como religión, o de los musulmanes como comunidad en general. No ha hecho nada más que llevar a cabo investigaciones detalladas, fundamentadas e irrefutables de radicales identificables dentro de la comunidad musulmana.
Otros musulmanes sufíes y yo hemos sido vilificados como “islamófobos”, aunque la acusación de judío o de sionista es la empleada con más frecuencia contra nosotros. Pero en todo caso, los individuos como Pipes, Emerson, ciertos musulmanes sufíes y yo mismo hemos sido víctimas del "fichado", junto con los restantes miembros de la institución que fundé recientemente, el Centro para el Pluralismo Islámico (ver nuestra web
www.islamicpluralism.org). Mientras el lobby wahabí se rasga las vestiduras por su “fichado”, ¿quién aparte de nosotros debe tomar posiciones contra tal agitación irresponsable?.
Poco después del 11 de Septiembre, comencé a acumular un archivo de ejemplos en los que aquellos que estaban desacuerdo o me apoyaban y otros musulmanes anti-fundamentalistas eran “fichados” por el lobby wahabí y su respaldo saudí:
- 18 de abril del 2002: El así denominado Comité Musulmán Australiano de Asuntos Públicos (AMPAC), un frente wahabí, publicó en su blog una “denuncia” de mi trabajo, que consistía en gran medida en un hostigamiento judío reciclado, publicado por primera vez en la página web rusa comunista-fascista Pravda.
- 26 de septiembre del 2002: Randall “Ismail” Royer, condenado más adelante a 20 años bajo custodia federal de los Estados Unidos por su papel en actividades jihadistas armadas, atacó a mi amigo Alí al-Ahmed, disidente y activista de los derechos humanos en Arabia Saudí, por unirse a una “[Cosa] Nostra kosher” que incluye presumiblemente a Richard Perle y a Paul Wolfowitz, así como a mí mismo.
- Marzo del 2003: Un musulmán casi analfabeto que se llama a sí mismo Hanif James Oliver publicó un panfleto de historias titulado El mito wahabí, que incluye entre otras sandeces la afirmación de que Osama bin Laden ¡es sufí!.
- 21 de julio del 2003: En respuesta a una revisión de un libro que publiqué en el Los Angeles Times, un columnista del diario saudí al-Hayat conocido por su racismo y su vulgaridad, se refirió a mí como “otro judío americano” promoviendo presuntamente el control israelí de Irak.
- 8 de abril del 2004: Basándose en documentos birlados a Daniel Pipes, un “periodista” llamado Jim Lobe, representando a un vago "servicio de noticias” llamado Inter Press, nos acusó a Pipes y a mí de intentar crear “un islam neoconservador”. Lobe repitió el libelo de que Pipes es un islamófobo y retrató los esfuerzos por organizar a los musulmanes moderados como controlados por los israelíes.
- 17 de abril del 2004: Amr Butler, colaborador de Randall Royer y autor del blog de AMPAC en Australia, reanudó su apología wahabí en la forma de nuevos ataques personales contra el blog www.atrueword.com.
- 24 de febrero del 2005: Habiendo violado de nuevo la privacidad de las comunicaciones de Pipes y claramente perturbado por la inminente inauguración del Centro para el Pluralismo Islámico, Jim Lobe volvió a las andadas, acusándonos a Pipes y a mí de participar en “una cruzada” contra “los islamistas”, quiénes no existen en el universo de Lobean.
- 4 de marzo del 2005: Lobe encontró eco en la página web de noticias Arab News. Allí, una americana llamada Adrienne MacPhail, una apóloga del wahabismo previamente desconocida residente en Japón, retrató el Centro para el Pluralismo Islámico como la creación y propiedad de Daniel Pipes. Pipes fue descrito predeciblemente, en una mentira absoluta, “inculcando una combinación de miedo y prejuicio en el público americano”. Me acusaron de “predicar una doctrina que se basa en hechos muy limitados”.
- 8 de marzo del 2005: Con la inauguración del CIP aproximándose, las cosas subieron de tono. Una “Federación de Estudiantes y Jóvenes Musulmanes Australianos” publicó un manifiesto de odio titulado “Las peligrosas personas sin principios que dicen ser musulmanes”, y ofreció un apartado titulado “Conoce a tus enemigos” en www.sahib.londoners.ca, un blog canadiense, difamando a otros sufíes y a mí.
- 9 de marzo del 2005: Jihjad al-Khazen salió de nuevo, utilizando su columna en al-Hayat para atacarme como alguien que “afirmó bromeando ser un experto en temas de los Balcanes (sic)” -- algo de lo que nunca he bromeado. La rabia de al-Khazen le condujo a describirme como “un payaso”, “un fundamentalista”, y, dado que soy colaborador del Weekly Standard, un subordinado de “la conspiración israelí” y “un apólogo israelí” una vez que hube vuelto de los Balcanes.
- 19 de marzo del 2005: Un escritor árabe-americano, Abdus Sattar Ghazali, que se apropió del nombre de la famosa red de televisión árabe para crear un blog llamado “Al-Jazirah.info” -- sin conexión con dicho canal de TV -- afirmó falsamente que yo había propuesto “la promoción del sufismo en el islam para objetivos políticos norteamericanos” -- la posición diametralmente opuesta a la que he tomado, en la que he pedido que el sufismo permanezca independiente de intereses políticos y similares.
- 26 de marzo del 2005: Islamonline.net, un blog islamista radical, colgó un texto de un escritor egipcio residente en Estados Unidos, Salwa Rashad, acusándonos a Pipes y a mí de “islamófobos... organizando propaganda agresivamente”, y culpables de fanatismo y “odio anti-musulmanes”.
- 9 de abril del 2005: Un blog gestionado por “Manal y Alaa” recicló una alegación de un destacado fundamentalista egipcio, Fahmi Huwaidy, acusando al Centro para el Pluralismo Islámico de buscar “fragmentar el islam” e intentar “empujar a un lado a los líderes electos de la comunidad musulmana americana”. Lo siento, la comunidad musulmana americana carece de “líder electo” alguno, aún menos en la forma del lobby wahabí, cuyos únicos votos consisten en los fondos saudíes. Los fundadores del CIP fueron “fichados” como “personalidades sombrías sin distritos electorales”.
- 31 de marzo del 2005: Otro blog, mal llamado “ihsan-net.blogspot.com” (ihsan es el árabe de “benevolencia”) publicó un dossier dirigido contra mí y contra otros fundadores del CIP, regurgitando las fantasías de Amr Butler y de diversos fundamentalistas. El blog incluye una viñeta antisemita de un Pipes de aspecto demoníaco afirmando “el CIP es muy diverso: ¡tenemos hasta ahora tres judíos sionistas, dos cristianos evangélicos, y un agnóstico!”. En realidad, el CIP no incluye nada de lo mencionado, y ningún individuo del CIP puede ser identificado, a menos que el término “judío sionista” de la viñeta aluda a mí.
Si fuera un judío sionista, no tendría nada de lo que estar avergonzado. Soy musulmán sufí de un entorno mezcla de judío y cristiano, y siempre he defendido la paz en Oriente Medio. La cuestión permanece: ¿quién está “fichando” aquí, y qué pretende, aparte de incitar?. Es más, ¿qué podría provocar una reacción tan febril a excepción del pánico en el lobby wahabí?.