Comisión de Asuntos Exteriores y Cooperación. Comparecencia del secretario de Estado de AAEE.
(Las intervenciones completas de los portavoces de las distintas formaciones políticas, con réplicas y contra réplicas, pueden consultarse en el PDF adjunto.)
(...)
El señor PRESIDENTE: Las tres siguientes preguntas también han sido formuladas por el senador Cosidó y tienen como eje común la situación en Iraq, los objetivos de democratización, estabilidad y desarrollo de ese país, así como la salida o no de él de las tropas de la coalición internacional. Como a la Presidencia le consta el deseo del senador Cosidó de que se agrupen, no hay inconveniente en ello. Por tanto, habrá flexibilidad en lo que al tiempo se refiere al ser formuladas de forma agrupada en una sola intervención. Tiene la palabra el senador Cosidó.
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente. Intentaré no abusar de su generosidad ni de su flexibilidad. Estas tres preguntas también han sido formuladas con anterioridad al proceso electoral que tuvo lugar en Iraq el pasado 30 de enero. En todo caso, lo que corresponde ahora es hacer una reflexión sobre la situación actual y no tanto sobre el contenido estricto de las preguntas. Y en ese sentido, y a pesar de las enormes dificultades en las que se desarrollaron estas elecciones —supongo que en esto coincidirá conmigo el señor secretario de Estado—, con una ofensiva terrorista cuyo objetivo fundamental era el tratar de impedir que esas elecciones llegaran a buen puerto, todos debemos felicitarnos por la extraordinaria respuesta del pueblo iraquí —algo que creo ya hizo el secretario de Estado en su anterior intervención—, con esos ocho millones de sufragio y con una participación de casi el 60 por ciento que ya querríamos nosotros tener en el referéndum sobre la Constitución Europea que celebraremos próximamente, y con esto por supuesto en absoluto pretendo establecer ningún tipo de paralelismo entre ambos procesos, por suerte para nuestro país, muy distintos. Creo que se trata de un gran éxito por el que todos debemos alegrarnos. Son, además, las terceras elecciones que se celebran dentro de ese concepto de gran Oriente Medio, después de las palestinas y de las afganas, y creo que en los tres casos ha supuesto un avance importante en esa tarea de democratización que creo debe dirigir toda nuestra política en relación con esta región. Y además, en el caso concreto de Iraq, puede suponer una oportunidad y de alguna manera constituye un punto de inflexión respecto de la dinámica en la que se encontraba el país y que podía conducir a la autodestrucción. Mi tristeza, y en esto me uno a lo ya dicho, sin por ello pretender entrar en una fase de depresión colectiva, es que España haya estado en buena medida ausente de esta cita histórica en la que se han convertido estas elecciones del 30 de enero en Iraq. Y hemos estado ausentes porque, como bien sabe el señor secretario de Estado, nos marchamos precipitadamente de allí hace ya unos meses. Pero lo grave no es sólo que nuestras tropas, nuestros soldados se marcharan de Iraq probablemente en el momento en el que eran más necesarios que nunca para garantizar la seguridad y para haber podido contribuir de forma decisiva el desarrollo de estos comicios en los que la principal amenaza era la ofensiva terrorista que trataba de impedir que se celebraran, sino que, además, el presidente del Gobierno en la reunión de Túnez hace ya unos meses instó al resto de los países que en aquel momento todavía mantenían desplegadas tropas en Iraq a que siguieran el ejemplo de España y retiraran a sus soldados porque consideraba que ésa era la mejor alternativa y la mejor solución. Mi primera pregunta es la de si cree usted que sin la presencia de las tropas internacionales estas elecciones, de las que todos hoy nos felicitamos hubieran sido posibles. Asimismo quisiera saber si opina usted que si todos los países que en ese momento tenían desplegadas a sus tropas hubieran hecho caso a nuestro presidente del Gobierno en su recomendación habría sido positivo para el proceso de democratización de Iraq. Nosotros hemos estado ausentes deliberadamente de Iraq. No sólo retiramos las tropas de dicho país, no sólo instamos al resto de la comunidad internacional a hacer lo mismo, sino que tras la cumbre de la OTAN en Estambul nuestro presidente de Gobierno dijo literalmente que el Gobierno español no tiene prevista participación alguna en lo que representa el proceso que se vive en Iraq. La frase no tiene desperdicio y mi pregunta en este sentido es si el Gobierno ha cambiado de posición, es decir, ¿quiere tener una participación activa en el proceso que se vive en Iraq tras estas elecciones celebradas el pasado 30 de enero? ¿Cómo se concreta esa participación de futuro si es que éste la quiere tener? El tercer elemento al que me gustaría referirme es el siguiente. No sólo nosotros no hemos tenido una participación directa más allá de aquella a la que se refería usted de asistencia técnica, que estoy seguro podrá detallarnos en su respuesta, sino que de alguna manera hemos contribuido a bloquear el que otros países hubieran podido contribuir de forma efectiva a la seguridad de Iraq. En este sentido me preocupó mucho el bloqueo que España, entre otros países, hizo en el seno de la Alianza Atlántica para impedir la puesta en marcha del programa de formación a las fuerzas de seguridad y a las fuerzas armadas iraquíes que el secretario general de la Alianza Atlántica propuso en su momento. ¿Van a desbloquear este proceso? ¿Va España a levantar las reticencias que había planteado al mismo y cuál va a ser la aportación de nuestro país en el marco de dicho proceso de formación a la vista de las declaraciones del ministro de Defensa tras su entrevista con el secretario de Defensa Donald Rumsfeld? Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Cosidó.
Tiene la palabra el señora secretario de Estado.
El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES Y PARA IBEROAMÉRICA (León Gross): Muchas gracias. Cuando se analiza el actual contexto internacional no se puede ir escogiendo a la carta aquellas partes o aquellos aspectos de las relaciones internacionales que más nos interesan sin tener en cuenta la realidad global. Su señoría hablaba de tres éxitos recientes: Afganistán, Palestina e Iraq, pero a la hora de hacer la crítica al Gobierno sólo se centra en este último. Señoría, el Gobierno está presente en Afganistán. ¿Y ello por qué? Pues porque es solidario y actúa conforme a determinados principios y reglas. Y el Gobierno también está presente el Palestina. España es un país muy activo. En este momento nuestro ministro de Asuntos Exteriores está realizando una gira en la región y visitó recientemente Palestina como también lo hizo con Israel. Si en Iraq se ha dado una circunstancia particular es porque, en primer lugar, hubo un porcentaje altísimo de la opinión pública española que así lo solicitaba y porque cuando el actual Gobierno estaba en la oposición, muy a comienzos del año 2003, adoptó una postura con la que ha querido ser coherente. Con dicha postura concurrió a las elecciones, y bastante antes de que éstas se celebraran, es decir, en febrero de 2004, el actual presidente del Gobierno expuso las condiciones en las que las tropas españolas podrían seguir en Iraq. No excluyó esa presencia, pero sí puso unas condiciones y con ellas encima de la mesa se ganaron las elecciones. Al no darse dichas condiciones el Gobierno hizo lo que debe hacer todo gobierno democrático: ser coherente con los compromisos adquiridos ante la opinión pública. El presidente del Gobierno no pidió en Túnez a los países que ahora se encuentran en Iraq o que estaban en aquel momento que abandonasen el país, sino que hizo unas declaraciones muy medidas, algo que sé bien porque estaba con él en aquel momento y no hizo ningún llamamiento para que nadie abandonase Iraq. Así aparecían interpretadas las palabras expresadas por el presidente del Gobierno en alguna primera página de algún periódico, pero puedo asegurar a sus señorías que ésa no era su voluntad, y por si hubiese quedado alguna duda sobre sus palabras en Túnez, posteriormente, con la lectura del texto completo de sus declaraciones, quedaron completamente aclaradas. Así pues, si no puedo aceptar la mayor, si no puedo aceptar que el presidente se hubiese expresado en esos términos, tampoco puedo comentar ningún posible cambio de posición a ese respecto. Tampoco es justo señalar que el presidente del Gobierno había manifestado una posición determinada en la cumbre de la OTAN en Estambul. Lo que es el compromiso del actual Gobierno con Iraq está expresado el día 22 de abril, cuando se hace el anuncio del regreso de las tropas, y en ese mismo anuncio quiero recordar a su señoría que el presidente del Gobierno expresa el compromiso del Gobierno español con la reconstrucción, con la democratización y con la integridad territorial de Iraq. Por tanto, es en ese momento en el que queda expresado ese compromiso, y el Gobierno posteriormente lo que ha hecho es ser coherente con dicho compromiso. Ello no obsta para que en el momento en el que tiene lugar la cumbre de la OTAN en Estambul, el Gobierno no hubiese adoptado ninguna medida concreta, que es a lo que se refería el presidente del Gobierno, pero en este momento sí se han adoptado esas medidas. El Gobierno considera fundamental no sólo su propio compromiso sino el de la Comunidad Internacional, con un Iraq soberano, seguro, unido, próspero, democrático y en paz con sus vecinos, y es en ese marco en el que España participa, tanto con Naciones Unidas como con la Unión Europea, en iniciativas que lo que buscan es precisamente la democratización, la estabilidad y el desarrollo con el que se había comprometido el presidente el 22 de abril del 2004. Prueba de ese interés es la actual gira —ya me he referido a ella— del ministro de Asuntos Exteriores, haciendo uso de su capacidad de interlocución con los países vecinos de Iraq, cuya implicación en el proceso de reconstrucción política y económica es fundamental. El Gobierno estima que es prioritario contribuir al desarrollo del proceso político iraquí previsto en la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una resolución en la que, por cierto, el Gobierno tuvo una participación muy activa y en la que realizó numerosas iniciativas que están plasmadas en el texto y que fueron reconocidas por distintos actores internacionales. Por eso, en diciembre de 2004 la Oficina del Comisionado del Gobierno para la Reconstrucción de Iraq aprobó la aportación de 20 millones de dólares al Fondo fiduciario internacional para la reconstrucción de Iraq. En ese fondo se especificó que debía ir destinada al PNUD y concretamente a los procesos electorales, con lo cual España manifestó muy claramente que su compromiso con la democratización debía quedar plasmado a través de esa contribución, parte de una mucho más amplia, a la que me referiré más adelante. En cuanto a la estabilidad en Iraq, España participa en distintos foros internacionales, multilaterales, cuyo principal objetivo es la capacitación de las Fuerzas de Seguridad iraquíes para que éstas puedan ir progresivamente asumiendo las garantías de estabilidad en Iraq. Así, España se ha implicado en la misión de entrenamiento de la OTAN en Iraq, aprobada en junio de 2004, de conformidad con la ya mencionada Resolución 1546. La misión independiente de las fuerzas multinacionales realizará actividades de formación fuera de Iraq —eso es lo que establece la resolución — y el Gobierno español ha ofrecido la financiación y organización de cursos determinados en nuestro país y ha anunciado una aportación financiera para la misión de entrenamiento. Además de ello, la Alianza también realizará misiones de entrenamiento y de formación dentro de Iraq, pero —como su señoría sabe— el Gobierno no va a participar en las mismas. Por otra parte, en el marco de la Unión Europea, el Gobierno español y los demás gobiernos europeos respondieron a la petición formulada por el secretario General de Naciones Unidas, para la financiación de la fuerza de protección al contingente de Naciones Unidas, que se financia con una línea europea de 4 millones de euros del presupuesto PESC. La estabilidad tiene también, como su señoría sabe, un componente civil, en especial en la Administración de Justicia, y por ello el Gobierno español ha decidido participar en la misión conjunta de gestión civil de crisis y el Estado de Derecho, que se ha aprobado en el seno de la Unión Europea. Vamos a participar en la financiación y en la organización de cursos de formación integrada de jueces, fiscales, policías, abogados defensores y personal de prisiones en nuestro país. La estabilidad y la reconstrucción política, además de lo ya mencionado, tiene otra vertiente económica, fundamental para el nuevo Gobierno, al que la población va a exigir una mejora de sus condiciones de vida. Por eso España ha hecho un gran esfuerzo económico a través de dos vías. Por una parte, la cooperación económica, para la que ha manifestado que mantendrá los compromisos efectuados en la Conferencia de Madrid en la que se anunciaron 300 millones de dólares de ayuda al pueblo Iraquí. De estos fondos, 160 millones —como su señoría seguramente conoce muy bien— estaban previstos para el período 2003/2004 y hoy día están ya asignados, quedando pendientes 140 millones, que han sido comprometidos para el período 2005/2006. Por otro lado, también se ha realizado la condonación de un 80 por ciento de la deuda que tenía Iraq con España, tal y como se decidió en el Club de París y de manera coherente con un número muy importante de socios de España en la Comunidad Internacional. Eso supone, en términos prácticos, la condonación de 482 de los 602 millones de dólares que era en aquel momento el conjunto de la deuda de Iraq con España. –
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor secretario de Estado.
El senador Cosidó tiene la palabra.
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente. Intervengo de manera muy breve. Yo creo que entre las cosas más complicadas que tiene su trabajo está la de interpretar y tratar de dar sentido a las palabras que emanan del presidente del Gobierno, porque yo entiendo muy bien la explicación que nos da, pero realmente le felicito porque me parece un trabajo complicado tratar de explicar lo que a veces tiene difícil explicación. En segundo lugar, hay una pirueta política, pero también intelectual, que produce este Gobierno que me gustaría que explicara en la medida en que eso sea posible o le parezca oportuno. Que yo sepa, ustedes, a fecha de hoy, siguen manteniendo que la intervención en Iraq fue una intervención ilegal, ilegítima e injusta. Si estoy equivocado usted me corrige, pero yo creo que a fecha de hoy ésa sigue siendo la posición del Gobierno español. Si eso es así, el proceso que se deriva de esa intervención, en la que para mí es muy difícil establecer la desconexión —a lo mejor usted lo hace, pero para mí es muy difícil— ¿es posible que de la injusticia surja la justicia, que de la ilegalidad surja la legalidad, que de la ilegitimidad surja la legitimidad democrática? Porque ese proceso, si ustedes mantienen su posición, tiene algunas complicaciones en el desarrollo de los acontecimientos posteriores. En ese sentido me gustaría, si es posible, que me lo explicara, incluso no sólo desde un punto de vista político, sino intelectual. En segundo lugar, yo creo que hay una percepción bastante extendida en la opinión pública española, para mí muy clara, y es que da la sensación de que la contribución que el Gobierno español está haciendo al proceso de democratización y de estabilización en Iraq tiene como objetivo tratar de normalizar sus muy deterioradas relaciones con Estados Unidos —y siento volver al debate anterior; usted me negará la mayor y me dirá: no, como las relaciones son excelentes no hay ninguna necesidad de mejorarlas — más que una preocupación genuina por extender la democracia en Iraq y por consolidarle como un país viable, próspero y estable. Le pregunto esto no con ánimo maldicente de oposición, sino porque creo que sería bueno que se rompiera esa imagen que ustedes a veces transmiten con ese acoso diplomático al que tienen sometida a la pobre señora Rice para dejar claras las cosas. ¿Cuál es el interés genuino del Gobierno de España? Con lo que no estoy muy de acuerdo es con la ostentación de la Resolución 1546 como expresión de la contribución del Gobierno de España al proceso político en Iraq. Ésa fue una resolución que en muy buena medida suponía el incumplimiento de la promesa electoral que el Partido Socialista hizo a los españoles. El Partido Socialista condicionaba la presencia de las tropas españolas en Iraq a la existencia de una resolución como la 1546, y si no, usted me corregirá; una resolución en la que yo no niego la participación del Gobierno de España, pero que además, en su contenido, lo que pedía a la comunidad internacional era precisamente la contribución con efectivos, con tropas en el país para poder garantizar la seguridad y ese proceso democrático que, de alguna manera, legitimaba y abría esa resolución 1546. Por tanto, no quiero en absoluto romper el tono amigable que nos une esta tarde en la comisión, pero me parece muy cínico traer a colación esa resolución como máxima expresión de lo que ha sido la contribución del Gobierno de España a ese proceso. También querría decir que ni siquiera el pueblo iraquí debe veinte millones de dólares al Gobierno de España como contribución al proceso democrático, porque usted sabe bien que de ese dinero es muy poca la proporción que realmente se ha invertido en las elecciones, si bien reconociendo que por causas ajenas al Gobierno español. La voluntad del Gobierno español era haber aportado esa cantidad, pero nuestra aportación real ha sido muy inferior, quizá por la falta de diligencia o por la falta de necesidad que han demostrado algunas organizaciones internacionales. En cualquier caso, me gustaría cerrar mi intervención con un tono positivo, expresándole el total apoyo de mi grupo a cualquier iniciativa y cualquier compromiso que el Gobierno español adquiera con el proceso que se ha abierto en Iraq después del 30 de noviembre. Nosotros nunca les vamos a echar en cara el compromiso que ustedes adquieran en ese proceso, en todo caso lo que les criticaremos, desde nuestra leal oposición, será esa falta de compromiso. Por tanto, tengan ustedes la seguridad de todo nuestro apoyo político en todas las iniciativas que hoy nos ha descrito, y en cualquier otra que pueda adoptar en el futuro y que vaya encaminada a tener el Iraq democrático y estable que todos deseamos.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría. Tiene la palabra el señor secretario de Estado.
El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES Y PARA IBEROAMÉRICA (León Gross): Muchas gracias, señor presidente. Antes de contestar a la actual pregunta, me he dado cuenta, repasando mis notas, de que no había contestado la parte final de la pregunta anterior relativa a lo que su señoría ha denominado bloqueo de otros países. No se trata de bloqueo, sino de una posición que comparte un grupo de cinco aliados en la Alianza Atlántica, no sólo España; es una posición en la que cuatro socios muy importantes de la Alianza están con nosotros, y que no consiste en impedir los programas de formación, como su señoría ha señalado, sino en dejar fuera de la participación en los mismos, cuando tengan lugar dentro del territorio iraquí, a los miembros de las fuerzas armadas españolas. En este momento, a día de hoy no están levantadas esas reticencias que, por lo tanto, se mantienen. Eso es lo que puedo decir a su señoría. Pero, en cualquier caso, deseo subrayar que en la Alianza existe una comprensión muy amplia ante una posición que afecta a cinco socios fundamentales, como no podía ser de otro modo, y por ello se ha arbitrado un sistema de formación dentro y fuera de Iraq, precisamente para que todos los socios, solidariamente puedan participar en el mismo del modo que mejor se ajuste a sus políticas respecto a Iraq. Ya he señalado anteriormente que España ha puesto a disposición de la Alianza el centro de Hoyo de Manzanares, que como su señoría sabe va a ser declarado próximamente centro de excelencia por parte de la Alianza Atlántica, considerado como uno de los centros de desminado más importantes del mundo, y que realiza una actividad muy necesaria en Iraq en este momento, lo que permite la realización por parte de España de esas labores de formación, que desde luego no suponen ningún bloqueo, ningún impedimento ni afectan en absoluto al buen funcionamiento de la Alianza Atlántica ni a que otros países practiquen una política diferente. Me pregunta su señoría si de la ilegalidad puede surgir la legalidad. Yo creo que lo mejor es ver qué nos ofrece la realidad; la realidad nos ofrece que en un primer momento se produce una acción acordada al margen del Consejo de Seguridad, porque no existía el margen de apoyo necesario en el órgano fundamental para la gestión de crisis internacionales, de acuerdo con el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, que es el Consejo de Seguridad. El Partido Socialista, hoy en el gobierno, consideró que si ese apoyo no se daba, ese aval no se daba desde el Consejo de Seguridad aquella operación tenía un vicio fundamental que posteriormente quedó subsanado por la misma realidad, porque la resolución 1546 fue adoptada en el Consejo de Seguridad. ¿Puede el Consejo de Seguridad no haber decidido sobre una cuestión previamente, y haber decidido posteriormente? La realidad nos demuestra que sí, que el consenso que no se pudo alcanzar previamente, y que motivó el rechazo del Partido Socialista, sí se encontró posteriormente. Por ello, la respuesta hay que buscarla en la misma realidad: mientras la realidad nos demuestre, a través de resoluciones tomadas en lo que para nosotros, para este Gobierno, es el órgano fundamental que debe regir las gestiones de crisis y conflictos en las relaciones internacionales, que es el Consejo de Seguridad, que eso puede ocurrir, nosotros seremos coherentes. El Gobierno no faltó a su promesa. Vamos a recordar lo que dijo el presidente Zapatero en febrero de 2004. Dijo: las tropas españolas permanecerán si antes del 30 de junio de 2004 Naciones Unidas asume el protagonismo en el destino de seguridad de los aspectos civiles en Iraq. Ése fue el compromiso del presidente Zapatero, no una resolución. La resolución podría haber sido el instrumento a través del que se cumpliera lo que fue la condición que puso el presidente. El 22 de abril el presidente, habiendo ganado las elecciones, encarga a su futuro equipo de defensa y política exterior la evaluación de las posibilidades de que se produzca esa situación, es decir, que Naciones Unidas asuma el control pleno, fundamental, central en Iraq antes del 30 de junio, y llegamos a la conclusión de que no podía ser así. El día 29 de junio el secretario general de Naciones Unidas, en una rueda de prensa, manifiesta que no sólo no se dan las condiciones para que Naciones Unidas asuma el papel central en los aspectos de seguridad y civiles en Iraq, sino que ni siquiera un solo funcionario de Naciones Unidas puede estar en ese momento permanentemente en Iraq. Imagínese hasta qué punto, lamentablemente, acertamos al suponer que no se iban a poder dar esas condiciones. El presidente del Gobierno fue absolutamente coherente con lo que había sido su compromiso, y además enviaré a su señoría las declaraciones del presidente de febrero de 2004 para que pueda constatar que lo que estoy diciendo es rigurosamente cierto. No estamos en Iraq por una relación con Estados Unidos, sino porque creemos que ése es el interés de España; porque creemos que ésa es la voluntad expresada de manera consensuada en el Consejo de Seguridad, y, por tanto, en la Organización de Naciones Unidas, pero también estamos por solidaridad, por qué no, con nuestros socios, y entre esos socios también Estados Unidos ocupa un papel fundamental. Pero todo ello es compatible, no es que estemos mirando únicamente a Estados Unidos. Vuelvo a decir que en un momento determinado nuestras relaciones cambiaron porque Iraq ocupó quizá un espacio inusitadamente amplio en la vida política española; quizá hoy día todavía lo ocupe, ya que ambos, en vez de mirar al futuro, estamos analizando lo que ocurrió entonces y argumentando si uno u otro tenía la razón; esto mismo es lo que ocurre a veces en las relaciones internacionales, y lo que tenemos que hacer, tanto aquí como en esas relaciones, es salir de aquel embrollo; cada uno tenía sus argumentos, nosotros creemos que teníamos razón, creemos que los hechos nos han dado la razón, pero, por encima de eso lo que prevalece en este momento es la voluntad de los principales actores de la comunidad internacional de mirar al futuro, y en esa misma tónica, en esa misma música, por continuar con el símil que tanto se ha utilizado esta tarde y con el que su señoría ha terminado su intervención, yo le agradezco ese apoyo; el compromiso del Gobierno -reitero- es permanente desde el momento en que el día 22 de abril de 2004 el presidente anuncia que las tropas regresan, pero también se mantiene el compromiso español de la reconstrucción, la democratización y la integridad territorial de Iraq. Lo mantendremos, lo hemos mantenido y hemos sido coherentes con ello y, en ese sentido, estoy seguro de que podremos tener un espacio de encuentro en el futuro. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor secretario de Estado.